Ayudar a tu hijo a desarrollar hábitos de estudio efectivos es esencial para su éxito académico y personal. Como padre o madre, desempeñas un papel crucial en la creación de un entorno que fomente el aprendizaje y la motivación.
La Motivación como Clave del Éxito Académico
La motivación para el estudio es una de las condiciones indispensables para que tu hijo tenga éxito académico. Junto con la capacidad intelectual, la motivación es la clave para este éxito. Tener una motivación alta hacia los estudios les aportará mayor capacidad de esfuerzo y una actitud positiva hacia el aprendizaje. Por ello, debemos fomentar en nuestros hijos la capacidad de esfuerzo y dedicación, la responsabilidad y una percepción positiva sobre los estudios y todo lo relacionado con el ámbito escolar.
Fomentando la Motivación desde la Primera Infancia
Un niño es totalmente consciente de cómo es percibido por sus padres, pudiendo llegar a ajustar sus propias expectativas a las de sus padres. Por ello, si tus expectativas sobre el rendimiento académico de tu hijo/a son bajas, muy probablemente las suyas también lo serán. Es bueno para nuestros hijos que les enseñemos desde pequeños que para conseguir algo, por pequeño que sea, deben esforzarse.
Las frases comparativas como “tu amigo Jorge estudia todos los días” o “yo a tu edad…” o “mira tu hermano…” no benefician absolutamente en nada al niño. Al contrario, generan en él una actitud negativa y desafiante. Los niños están en un proceso de descubrimiento y consolidación de su propia identidad.
En la primera infancia no siempre es conveniente trabajar por objetivos académicos concretos. Los niños de corta edad es lógico que encuentren en sus padres el mismo apoyo en las tareas escolares que requieren para todo lo demás. Según crecen, hay que administrar esta dependencia al menos hasta la adolescencia, momento en que solo es determinante la voluntad del niño-adulto.
Establecimiento de Metas Claras
Tener metas es importante para mantener la motivación que les ayude a conseguirlas. Estas metas deben ser:
- Específicas: Si un trimestre ha sacado un 4 o un 5 en matemáticas, debemos marcarnos como meta “estudiar todos los días 30 minutos de matemáticas”. Por el contrario, no sería bueno que la meta fuese “estudiar más para sacar mejores notas” o “esforzarnos más para sacar un 6”.
- Medibles: Debemos tener alguna forma de comprobar que esos pequeños objetivos se van logrando. Por ello, las metas deben ser cuantificables.
- Visibles: Anota dichas metas y mantenlas siempre visibles para tus hijos.
Cultivando la Responsabilidad y el Esfuerzo
La responsabilidad es clave para que nuestros hijos afronten el día a día de sus estudios de la forma adecuada. La responsabilidad no es algo que podamos pedirles a los niños o adolescentes en momentos concretos, es algo que debe educarse desde pequeños. Para desarrollar la responsabilidad de nuestros hijos, puedes:
- Asignarle tareas en casa desde pequeño, empezando por tareas sencillas y aumentando su complejidad conforme se haga mayor.
- Ser un ejemplo, explicándole a tu hijo cuáles son tus responsabilidades y por qué las haces.
- Ofrecerle posibilidades de decisión sobre ciertos temas que les afectan desde pequeños, como la ropa que se ponen, las actividades extraescolares o los juegos.
- Darle independencia y cierta libertad para desenvolverse por sí mismo. Por ejemplo, si le das una pequeña paga los fines de semana, deja que la administre como le parezca.
- Ayudarle a asumir responsabilidades y las consecuencias de posibles errores en sus decisiones o actuaciones, evitando la sobreprotección en este aspecto.
Apoya y reconoce verbalmente todos los esfuerzos que tu hijo hace relacionados con estudios o tareas escolares. Aliéntale a continuar esforzándose, independientemente de los resultados. No hablamos de elogiar los buenos resultados o las actividades bien hechas; se trata de reforzar el esfuerzo.
En la vida, el esfuerzo es algo innegociable. Sin esfuerzo, nunca hay resultados. Nuestros hijos deben entender y darse cuenta que las cosas no se consiguen porque los papás y las mamás se las compran o se las dan. Elogiar a los niños por seguir adelante cuando las cosas se ponen difíciles, por hacer un esfuerzo sostenido, por probar cosas que no saben si podrán lograr, puede ayudar a enseñarles el placer de esforzarse.
Creando un Entorno Propicio para el Estudio
Favorecer en casa un clima que motive al aprendizaje es fundamental. Esto incluye proporcionar un lugar de estudio adecuado y establecer rutinas.
El Espacio de Estudio Ideal

Su zona de estudio debe ser tranquila y cómoda. No puede tener distracciones que le alejen de los estudios y le entretengan. Un lugar específico y bien equipado para el estudio es fundamental. Este espacio debe ser tranquilo, con buena iluminación y libre de distracciones como televisores o dispositivos móviles. Asigna un lugar de estudio específico para tu hijo, que sea, en la medida de lo posible, un espacio personal. Evita que su lugar de estudio coincida con estancias de la casa comunes como la cocina, el salón o el comedor. Evita la música para estudiar de niños, a menos que se demuestre que le ayuda a la concentración.
Rutinas y Horarios de Estudio
Establecer horarios regulares para el estudio ayuda a formar hábitos y disciplina. Ayudar a nuestros hijos a organizarse sus estudios les enseñará que tenemos interés en sus tareas escolares y en sus exámenes. Diseñar una rutina de estudio es vital. Es importante fijar un horario de inicio y de finalización de la tarea todas las noches. Ayudar a su hijo a fijar un horario para los deberes y una rutina sistemática le hace comprender que lo académico es una prioridad. También es fundamental alternar momentos de descanso, estudio y ponerse a prueba. Debes ayudar al niño o niña a que entienda que los ratos de descanso no tienen por qué ser tiempo perdido, siempre que los use bien incluyéndolos justo antes y después de sesiones de estudio. ¡No subestimes los descansos!
La obligación que un estudiante se impone para trabajar requiere disciplina y esfuerzo, más allá del cumplimiento estricto del horario. Cuando un menor dedica esas dos horas (por decir algo) diarias al trabajo escolar sin que medie la urgencia de unas tareas o de un examen, es un motivo para celebrar.
Estrategias de Estudio y Aprendizaje
Introducir a tu hijo en diversas técnicas de estudio puede mejorar significativamente su comprensión y retención de la información. Donde hay voluntad siempre hay un camino, pero cuanto menos tiempo pierdan ensayando atajos, mejor. Si el niño tarda en desarrollar sus propios métodos, hay que enseñarle algunos muy básicos o incluso adaptar alguna de las técnicas con nombre propio.
Técnicas de Estudio Fundamentales

Algunos de los recursos para estudiar más útiles son los vídeos de divulgación de YouTube, la creación de esquemas y resúmenes (por parte de tu hijo o hija).
- Planificación: Consiste en elaborar un calendario con todas las actividades distribuidas a lo largo de la semana. Es ideal para aquellos niños con facilidad para distraerse. Hazte con una agenda escolar que le facilite su propia organización de estudio.
- Lectura Comprensiva: A edades tempranas, el esfuerzo que supone leer un texto es, en sí, motivo de una pérdida de concentración. Para ello, deberá realizar una primera lectura más superficial, y acto seguido, proceder a una segunda lectura detallada donde identifique ideas clave del texto. El objetivo de los niños y adolescentes no es que memoricen la materia, sino que puedan interiorizarla.
- Subrayado: Es una de las técnicas de estudio más eficaces para los niños. Solo funciona si tu hijo asume un papel activo destacando las ideas clave del texto. El objetivo es que aprenda a identificar la información relevante del texto.
- Esquematización y Resúmenes: Estas técnicas ayudan a organizar el material que hay que aprender e identificar las ideas relevantes del mismo. Resumir obliga a expresar lo que se ha leído y elaborar la información.
- Retención y Repaso: Para retener la información, es útil proporcionarles trucos o “normas mnemotécnicas” y repasar de manera que facilite su retención en la memoria. El repaso es una de las fases fundamentales del estudio, y debe hacerse de manera regular y no solo antes de un examen.
- Preguntas y Respuestas: Una buena técnica de estudio en niños, una vez repasados los temas, pasa por “jugar” a las preguntas y respuestas.
- Tomar Apuntes en Clase: Enseñarles a tomar apuntes durante la clase conseguirá mantener la atención de tu hijo durante la explicación del profesor. Un estudiante que presta atención en clase tiene la mitad del camino cubierto.
Enfrentando la Falta de Concentración
La falta de concentración es una de las razones más frecuentes que pueden conducir a malos resultados académicos o incluso el fracaso escolar. Algunos niños son incluso diagnosticados con trastornos de concentración. Asegúrate de que tu hijo mantiene una buena rutina de descanso. Dormir bien por las noches contribuirá a que tu hijo pueda concentrarse mejor. Los problemas para irse a la cama pueden empezar a esta edad por diversas razones, incluyendo deberes, deportes, actividades después de la escuela, uso de dispositivos electrónicos y horarios familiares cargados.
La Importancia del Rol Parental
Los padres son los primeros maestros y los que ejercen mayor influencia en las vidas de los niños. Cuando los padres y las familias se involucran en las escuelas, los niños tienden a destacarse más y sus opiniones sobre la escuela son más positivas.
Colaboración Activa con la Escuela
entrevista de la educadora con los padres
Establecer una relación cercana con los maestros permite un seguimiento más preciso de su progreso académico. Es elemental conocer los motivos que le llevan a no estar académicamente tan involucrado. Los profesores de tu hijo juegan un papel fundamental en su motivación. Conviene que los padres tengan una relación cercana con los docentes. Concierta reuniones con sus tutores y profesores para conocer cómo se comporta tu hijo en clase, conversar sobre su rendimiento y las áreas de mejora del niño.
Evita contradecir el discurso del profesor con tu hijo delante. Si no estás de acuerdo con cierta metodología de uno de sus profesores, comunícaselo directamente al docente. Acudir a los eventos y reuniones escolares te permitirá conocer a otros padres y personal del colegio. Aprovecha para compartir experiencias con ellos. El apoyo de los padres desempeña un papel importante para ayudar a los estudiantes a alcanzar el éxito en la escuela media. Acudir a la reunión nocturna del inicio de clases es una excelente forma de conocer a los profesores de su hijo y sus expectativas. Ir a las reuniones de padres y maestros es otra manera de mantenerse informado.
Conocer la distribución física del edificio y el predio de la escuela puede ayudarlo a conectarse con su hijo cuando hablen acerca de su día en la escuela. Es bueno conocer la ubicación de la oficina principal, la enfermería, la cafetería, el gimnasio, los campos de atletismo, el auditorio y las clases especiales. Muchos profesores tienen sus propios sitios web donde dan acceso a libros de texto y otros recursos, e incluyen las fechas de las evaluaciones y los trabajos para hacer en el hogar.
Ofrecerse como voluntario en la escuela de su hijo es una excelente manera de demostrar que está interesado en su educación. Algunos estudiantes de la escuela media les agrada ver a sus padres en la escuela o en los eventos escolares, mientras que otros pueden sentirse avergonzados. Esté atento a la reacción de su hijo para saber qué es lo mejor y si su voluntariado debe ser menos visible.
Comunicación Efectiva con los Hijos
Mantener la conexión con los adolescentes y preadolescentes a medida que se vuelven más independientes puede resultar un desafío para los padres, pero es más importante que nunca. Habla con tu hijo todos los días para que sepa que lo que ocurre en la escuela es importante. Cuando los adolescentes y preadolescentes saben que sus padres están interesados en su vida académica, también se toman la escuela seriamente.
La forma en que hablas con tu hijo y lo escuchas puede afectar el modo en que tu hijo lo escucha y le responde. Escúchalo con atención, míralo a los ojos y evita hacer otras cosas mientras hablas. Asegúrate de hacer preguntas que exijan más que un simple "sí" o "no" como respuesta. También es importante involucrarte pero dar a los niños mayores un poco más de espacio. Si estás todo el tiempo insistiéndoles en que hagan sus deberes, puede que desarrollen resistencia y sientan una menor motivación para trabajar, sin mencionar la tensión que esto puede añadir a la relación entre ustedes.
Cuidando el Bienestar Integral
Una alimentación equilibrada y un descanso adecuado son pilares fundamentales para un rendimiento académico óptimo. Dormir entre 8 y 10 horas diarias permite que el cerebro descanse y procese la información aprendida. Además, una dieta rica en nutrientes esenciales como omega-3 y antioxidantes contribuye al buen funcionamiento cognitivo. Un desayuno nutritivo les da energía a los estudiantes de la escuela media y los prepara para el día que tienen por delante. En general, los adolescentes y preadolescentes que toman el desayuno tienen más energía y tienen un mejor desempeño en la escuela.
Los estudiantes de la escuela media no deben ir a la escuela si tienen fiebre, náuseas, vómitos o diarrea. Pero si se sienten bien, es importante que lleguen a la escuela puntualmente todos los días, porque tener que ponerse al día puede resultar estresante e interferir con el aprendizaje.
Superando Desafíos Académicos
Fomentar un ambiente donde las preguntas y la exploración sean bienvenidas estimula el deseo de aprender. Permitir que tu hijo enfrente desafíos y, en ocasiones, experimente el fracaso, es parte esencial del proceso educativo.
Identificando y Abordando Dificultades
Si tienes un hijo que tiene dificultades en la escuela y parece que no tiene la motivación para esforzarse, lo primero que querrás hacer es averiguar si hay algún obstáculo que esté interfiriendo en su camino. Dificultades de aprendizaje, desafíos sociales, problemas emocionales o de atención pueden hacer que los niños se desconecten de la parte académica. Pero no todos los niños que tienen un bajo rendimiento escolar (y que claramente no están alcanzando su máximo potencial) tienen un problema diagnosticable.
Si has detectado que tu hijo presenta dificultades en determinadas materias, por ejemplo, se le dan peor las asignaturas de ciencias o carece de esa facilidad para los idiomas que otros niños sí presentan, opta por contratar clases de refuerzo. Recordar que contratar un profesor particular no implica que debas delegar el seguimiento de su progreso.
Para los niños más grandes que han desarrollado una comprensión de lo que significa retrasar la gratificación, a veces simples recordatorios de sus metas a largo plazo les pueden servir de motivación. Vincular la escuela con sus objetivos a largo plazo puede hacer que el trabajo se sienta más satisfactorio en lo personal.
El Aprendizaje Activo y la Independencia
Fomenta el aprendizaje activo. Los niños necesitan participar en actividades de aprendizaje activo al igual que en actividades de aprendizaje independiente como leer o hacer tarea. El aprendizaje activo incluye hacer y responder a preguntas, resolver problemas y explorar intereses. También se realiza cuando su niño participa en actividades deportivas, juega con sus amigos, actúa en una obra de teatro de la escuela, toca un instrumento musical o visita museos y librerías. Para promover el aprendizaje activo, pida que su niño comparta sus ideas con usted y respóndale.
Alienta a tu hijo a ser responsable y trabajar independientemente. Tomar mayor responsabilidad y trabajar independientemente son cualidades importantes para el éxito escolar. Fomenta la responsabilidad, la independencia y el aprendizaje activo.
Preguntas Frecuentes
¿Cómo motivo a mi hijo para que haga sus tareas?
Puedes motivar a tu hijo a hacer sus tareas al hacerle saber que estás disponible para responder cualquier duda que pudiera tener, así como que te das cuenta de lo mucho que se está esforzando. También le puedes ofrecer una recompensa con pequeños detalles, como ir a tomar un helado después de completar una determinada cantidad de tareas. El mensaje que quieres enviar es que respetas el esfuerzo.
¿Qué es lo que motiva a un niño para que le vaya bien en la escuela?
Para motivar a un niño a que tenga un buen desempeño en la escuela, utiliza refuerzos positivos como elogios, abrazos y choques de manos, recompensa su esfuerzo en lugar de resultados específicos y ayúdale a establecer la conexión entre su esfuerzo actual y el logro de objetivos a largo plazo, como entrar a la universidad. Estos refuerzos sociales los niños terminan incorporando con el tiempo.
Mi hijo no quiere estudiar, ¿qué puedo hacer?
Es una reclamación de muchos padres, y existen maneras muy eficaces para reconducir su motivación escolar. Ayudar a estudiar a tu hijo no significa hacerle los deberes ni trasladarle que debe estudiar porque “no le queda más remedio”. Requiere de compromiso y un buen acompañamiento. Es elemental conocer los motivos que le llevan a no estar académicamente tan involucrado: falta de interés, falta de recompensa, dificultad excesiva o problemas con la rutina o trastornos del aprendizaje. Recuerda que todos los niños tienen margen de mejora.