La reproducción caprina es un pilar fundamental en la ganadería, y el rol del macho cabrío es crucial. Comprender su aptitud reproductiva, los criterios de selección y un manejo adecuado es esencial para garantizar la eficiencia de la fecundación y la salud del rebaño.
Evaluación de la Aptitud Reproductiva (EAR) en Machos Cabríos
Aunque no existen pautas específicas para el examen de aptitud reproductiva (EAR) en el macho cabrío, las directrices se suelen extrapolar de las utilizadas para los carneros. Es fundamental realizar diversas pruebas para asegurar la idoneidad del reproductor.
Salud y Detección de Enfermedades
Los machos deben someterse a pruebas para detectar la presencia de Corynebacterium pseudotuberculosis y del virus de la artritis y encefalitis caprina. Aunque la infección por Brucella ovis es infrecuente, es un factor a considerar. Estas medidas preventivas son cruciales para evitar la propagación de enfermedades dentro del rebaño.
Examen Físico y Palpación Testicular
Durante la evaluación, los testículos deben palparse cuidadosamente. Es importante tener en cuenta que los granulomas espermáticos están a menudo relacionados con los animales intersexo acornes (XO/XY), y se encuentran con mayor frecuencia en la cabeza del epidídimo. La criptorquidia también es común y hereditaria en las cabras Angora; al igual que en otras especies, los machos criptórquidos no deben usarse para reproducción. La degeneración testicular es una causa común de pérdida de fertilidad en los machos viejos.

La medición de la circunferencia escrotal es una práctica común para estimar la capacidad reproductiva del macho. Para esta evaluación, los parámetros son similares a los utilizados en los carneros.

Recolección y Evaluación de Semen
La recolección de semen es un paso clave para evaluar la calidad seminal y, si es necesario, para la inseminación artificial.
Métodos de Recolección
- Electroeyaculación: Los machos tienden a vocalizar excesivamente si el semen se recoge mediante electroeyaculación, por lo que este método se hace preferiblemente bajo sedación.
- Vagina artificial (VA): Se puede entrenar fácilmente a los machos para la recolección de semen usando una vagina artificial, siendo este el método preferido de recolección de semen en esta especie. Esto se realiza utilizando una hembra en celo, aunque también se han utilizado hembras que no están en estro.

Dado que el eyaculado se suele recoger con una VA, es más fiable medir la producción de espermatozoides que estimarla a partir de la circunferencia escrotal. Los parámetros para la evaluación del semen son los mismos que para los carneros.
Selección del Macho Cabrío como Reproductor
Al seleccionar un cabrito como reproductor, el ganadero tendrá en cuenta diversos factores cruciales para el futuro genético y productivo del rebaño.
Criterios Genealógicos y Productivos
- Árbol genealógico: Es fundamental analizar el árbol genealógico del animal para conocer las producciones de la madre, las abuelas, las bisabuelas, entre otras.
- Edad de la madre: Especialmente valorados son los cabritos de las cabras más viejas, pues esto asegura un buen historial productivo y una mayor longevidad reproductiva de la línea materna.
- Prolificidad: También se valora si el cabrito ha nacido en un parto simple o múltiple y si sus padres también son mellizos, pues eso garantiza la futura prolificidad tanto de las cabras que se cubran del macho como la de sus hijas. Si bien ha habido discrepancias entre los ganaderos sobre los partos múltiples debido a las posibles dificultades y el aumento de trabajo, muchos los estiman por aumentar ostensiblemente los beneficios de la explotación.

Morfología y Características Físicas
En el caso de los cabritos pertenecientes a razas seleccionadas o de aquellas en peligro de extinción que se pretende conservar, se valora mucho, además de sus orígenes, la morfología del animal. Se escogen cabritos que cumplan a la perfección el prototipo racial.

Otras veces, y aun teniendo en cuenta todo lo anterior, los cabreros seleccionan cabritos por su pelaje especialmente llamativo. Esto suele hacerse generalmente en pequeños rebaños o en aquellas explotaciones que mantienen cabras cruzadas.

Madurez Sexual y Desarrollo del Macho Cabrío
El manejo del macho cabrío desde su juventud es vital para asegurar un desarrollo óptimo y una vida reproductiva productiva.
Separación y Edad Óptima para la Monta
Los cabritos pueden permanecer junto a las cabras adultas y las cabritas sin problema alguno durante las primeras semanas de vida, pues no alcanzan la madurez sexual hasta los 5 meses aproximadamente. Sin embargo, en ocasiones se producen excepciones que pueden ocasionar partos fuera de temporada en el caso de las cabras y partos excesivamente prematuros en el caso de las cabritas. Por ello, siempre que se disponga de espacio, será conveniente separar a los cabritos de las hembras a los 2 o 3 meses.

Aunque los cabritos son capaces de fecundar a las cabras ya a los 5 meses de edad, no conviene que lo hagan. El mayor desarrollo anatómico y testicular del animal se produce entre los 5 y los 7 meses, por lo que es conveniente esperar hasta ese momento, e incluso hasta que el animal haya cumplido el año de vida, para iniciar su actividad reproductora.

Convivencia y Jerarquía
Alcanzada la madurez sexual, el joven macho cabrío podrá convivir con los machos adultos, siendo ideal que dispongan de un lugar amplio. Son animales bastante territoriales y temperamentales que, al principio, no dudarán en pelear con los machos más jóvenes para marcar la jerarquía.

Al año de vida, ya se considera que el macho cabrío es adulto, aunque seguirá creciendo hasta los 4-5 años, siempre y cuando sea sometido a un adecuado manejo con buena alimentación y temporadas de descanso entre temporadas de cubrición. De esta forma, llegará a convertirse en el rey y señor del rebaño.

Manejo Reproductivo: La Monta Controlada o Dirigida
El manejo reproductivo ha evolucionado significativamente en las cabras domésticas para optimizar la producción.
Evolución de los Patrones Reproductivos
Las cabras domésticas eran inicialmente "animales poliéstricos de días cortos", lo que significaba que entraban en celo en otoño cuando los días comenzaban a acortarse sensiblemente, para que los partos tuviesen lugar en primavera. Hoy en día, aún quedan algunos rebaños de este tipo, pero tienden a desaparecer.

Sistemas de Monta Controlada
En la mayoría de las explotaciones de ganado caprino de España, se lleva a cabo actualmente el sistema conocido como Monta Controlada o Dirigida. Este consiste en mantener a los machos separados de las cabras y juntarlos con ellas en determinadas épocas del año. El objetivo es conseguir que la paridera o parideras se produzcan en el momento más interesante para el ganadero, tanto desde el punto de vista económico (coincidiendo con el aumento de demanda en el mercado) como para aprovechar los recursos naturales (pastoreo estante, trasterminancia, trashumancia).

Cálculo del Momento de Cubrición
El ganadero "echa la cuenta" para saber en qué momento debe juntar a los machos con las cabras. En función de la producción principal de las cabras (leche o cabritos), deberá valorar el momento de mayor demanda y precio del producto. Es importante tener en cuenta que, salvo las cabras de gran rendimiento que no amamantan a sus cabritos y pueden ordeñarse a los 2-3 días de parir, una cabra necesita entre 30 y 45 días para criar y destetar a su cabrito, más los 5 meses de gestación o preñez, que también hay que contar en el caso de las lecheras de gran rendimiento.
Por ello, se deberán calcular entre 5 y 6,5 meses para soltar a los machos con las cabras antes del momento de "plena producción" deseado por el ganadero, siendo adecuado sumar 2-3 semanas más para favorecer el "encelamiento" de los machos.

Preparación de los Machos
Durante los días previos a la temporada de cubrición, el ganadero alimentará convenientemente a los machos para que estén fuertes, aunque no excesivamente gordos, ya que podrían causar lesiones a las cabras más jóvenes. Sin embargo, es importante que estén bien alimentados y en buena forma física porque durante la temporada de cubrición, los machos apenas comen.

Comportamiento del Macho durante la Temporada de Cubrición
Una vez que el macho o machos estén con las cabras, el ganadero no tendrá que hacer mucho más, pues conforme las cabras salgan en celo, los machos se encargarán del resto.
Instinto Reproductivo y Señales de Celo
Los machos cabríos son animales con gran ardor genésico, quizás más que los sementales del resto de especies ganaderas, y dejan pocas hembras "vacías". Una característica singular durante el periodo de celo es el penetrante e inconfundible olor que desprenden los machos.

Durante la temporada de cubrición, los machos pasarán el día olisqueando el ambiente y la orina de las cabras. Cuando sientan que una cabra va a salir pronto a celo, no se separarán de ella; si la cabra se aleja o corre, ellos harán lo mismo.

Cuando la cabra empiece a estar verdaderamente receptiva, se quedará quieta y el macho sacará una y otra vez la lengua, dando golpecitos a la cabra que, si no está del todo receptiva, huirá nuevamente del macho continuando las carreras de ambos.

El Acto de Apareamiento
Finalmente, la cabra terminará por estar totalmente receptiva y se producirá el apareamiento o monta que, en los caprinos y otros herbívoros, es muy rápido. Esta acción se repetirá varias veces durante el breve periodo en el que la cabra esté receptiva, menos de 24 horas, olvidándose luego el macho de ella y pasando a cortejar a otra cabra.

Estas escenas se repetirán hasta que el macho o machos hayan cubierto a todas las cabras del rebaño que hayan salido en celo, puesto que siempre hay un pequeño porcentaje que, por diversas razones, no salen en celo.
Ratio de Machos y Gestión de Rebaños
La ratio de cabras por macho oscila entre 20 y 50, aunque lo ideal es mantener al menos un macho para 25-30 cabras.

Cuando se trate de rebaños de cabras manejados de forma extensiva, se soltarán con las cabras tantos machos como sea necesario, siendo conveniente en estos casos reducir la ratio de cabras por macho para asegurar buenos resultados. Esto se debe a que estos animales tienden a pelearse mucho entre sí, "desatendiendo" a las cabras que siempre podrán ser cubiertas por otro macho que no esté implicado en la pelea y aproveche la ocasión.

Conviene que el ganadero esté atento a estas peleas por si algún macho sufre alguna herida o accidente y tiene que ser curado en el momento o separado temporalmente para que se recupere, pues si se debilita en exceso no podrá seguir cubriendo a las cabras y puede seguir siendo víctima del ataque de otros machos.

Tratando de evitar o reducir las posibles consecuencias negativas de estas peleas y al mismo tiempo facilitar el manejo de los machos, algunos ganaderos practican el descornado artificial cuando los animales son cabritos o seleccionan directamente machos acornes o mochos.

Realmente, los machos sin cuernos pelean igual que los cornudos, pero su manejo es más seguro. En muchos casos, el descornado obedece más al gusto personal del ganadero que a una finalidad meramente práctica, habiendo ganaderos a los que les gustan los machos mochos mientras que a otros les recuerdan a borregos y prefieren los cornudos.

En los rebaños de pequeña dimensión, en aquellos manejados de forma intensiva o cuando se trata de razas en las que se quiere llevar a cabo un control exhaustivo de la paternidad de las crías, las cabras son mantenidas en recintos o praderas a los que sólo tiene acceso un único semental, realizándose diversos lotes de 20-50 cabras con las que el macho permanecerá durante la temporada. Al no haber más machos, el riesgo de peleas es absolutamente nulo.

La temporada de cubrición deberá prolongarse al menos durante 2 meses, debido a que las cabras no preñadas y bien alimentadas salen en celo cada 21 días, por lo que en dos meses se producirán al menos dos ciclos estrales completos, aumentando las posibilidades de que la cabra quede preñada en uno de los dos.

Manejo del Macho Cabrío en la Temporada de Descanso
Al terminar la temporada de cubrición, llega la temporada de descanso, conocida por muchos ganaderos como "temporada de castigo", en la que los machos son separados temporalmente de las hembras o en la que se les colocan dispositivos que impiden la monta y fecundación de las cabras.

Métodos de Separación o Contención
Cuando no es posible separar al macho de las cabras debido al pequeño tamaño del rebaño, a la falta de instalaciones adecuadas o a otros factores, ha sido común colocar a los machos un mandil de tela, cuero, esparto, lona, etc., atado fuertemente al lomo del animal. De esta forma, aunque las cabras estén en celo y el macho las monte, no pueda "cogerlas". A esta arcaica técnica se le conoce como "enmandilar a los machos".

Esta técnica presenta ciertos riesgos y desventajas, ya que el mandil puede moverse o caerse si no está bien atado. Si se coloca demasiado apretado y cubriendo toda la barriga del animal, se mojará con la orina y el semen, y al echarse sobre él el animal, se le mojará el pelo de la tripa, pudiendo sufrir graves infecciones. No obstante, ganaderos experimentados que conocen a la perfección esta técnica siguen llevándola a cabo. En el pasado también se utilizaban técnicas como colocar una anilla o una caña hueca en el pene del macho, pero tales prácticas han caído en desuso.

Alojamiento y Ejercicio Durante el Descanso
Lo ideal es mantener a los machos en un recinto cerrado lejos de las cabras, a ser posible, donde no puedan verlas ni olerlas, ya que al principio estarán tranquilos, pero conforme vaya pasando el tiempo se irán alterando si huelen a alguna cabra en celo.

El recinto para los machos debe ser amplio para que puedan hacer ejercicio y mantenerse sanos y, al mismo tiempo, no se peleen entre ellos. A ser posible, es conveniente que dispongan de una zona techada para protegerse de la lluvia y de un corral o patio en el que tomar el sol y ejercitarse. Los muros del recinto deben ser sólidos y de bastante altura, ya que estos ágiles animales podrían escapar fácilmente e introducirse en el recinto de las cabras con nefastos resultados.

Si se dispone de parcelas debidamente cercadas o alguna persona puede encargarse de ellos, los machos pueden ser sacados a pastar. Esto les vendrá muy bien para mantener el tono muscular y al mismo tiempo permitirá ahorrar mucho dinero, ya que, si están estabulados, los machos comen bastante pienso y forrajes que, si no son producidos en la explotación, costarán mucho dinero.

Si se trata de explotaciones muy pequeñas en las que sólo se tiene un macho, se le puede llevar a pastar a algún prado cercano y mantenerlo atado con una larga cuerda o cadena, vigilando siempre que no se enrede con ella y colocándole un collar u otro dispositivo adecuado para que no sufra accidente.

Alternancia y Longevidad Reproductiva
En grandes explotaciones con un gran número de machos y en las que se organicen a lo largo del año varias parideras y, consecuentemente, haya varias temporadas de cubrición, conviene que los machos se vayan alternando para que puedan recuperarse adecuadamente, pues, como dijimos anteriormente, durante la temporada de cubrición apenas comen. Lo ideal es que si cubren durante dos meses, descansen al menos de 4 a 6 meses antes de volver a cubrir nuevamente.

Los machos debidamente manejados podrán cubrir sin problemas a las cabras durante varias temporadas, controlando siempre que no cubran a sus hijas para evitar la consanguinidad del rebaño. Por ello, tradicionalmente era común retirarlos a los 3-4 años. En caso de que no hubiese más remedio y un macho cubriese durante alguna temporada a hijas suyas, se compraba algún macho de otra ganadería para "refrescar" o "renovar" la sangre.
