Las mujeres embarazadas sienten permanentemente a su bebé en su interior, notando cómo se mueve y su estado de tranquilidad o de mayor actividad, lo que les provoca una conexión especial. Sin embargo, durante el embarazo surgen dudas sobre la capacidad del futuro bebé para sentir dentro del vientre materno: ¿Es capaz de escuchar lo que le digo? ¿Y de sentir? ¿Percibe olores o sabores? ¿Ve lo que está ocurriendo en mi interior?
Para comprender cómo un bebé percibe el mundo antes de nacer, es esencial conocer el desarrollo de sus sentidos.
Desarrollo de los Sentidos en el Feto
La Visión y el Tacto
Se sabe que los recién nacidos no presentan una visión normal. Durante los dos últimos meses de embarazo, la retina y el nervio óptico, las estructuras encargadas de la visión, se desarrollan completamente, pero no son capaces de integrar las imágenes que captan. Esta integración comienza a partir del segundo mes de vida del bebé.
Por otro lado, el sentido del tacto es el que más precozmente se desarrolla, habiendo sido ampliamente estudiado durante el desarrollo embrionario. En embriones de tan solo 8 semanas, pueden producirse reflejos espontáneos desencadenados por estímulos táctiles en su entorno. A partir de la semana 10 de gestación, los movimientos del embrión son mucho más frecuentes. Al principio se producen movimientos bruscos y rápidos y, posteriormente, pasan a ser más lentos.

El Sentido del Oído: Un Desarrollo Temprano y Fundamental
El oído es el sentido de mayor desarrollo en el feto y el que más curiosidad despierta, planteándonos preguntas como ¿desde qué momento oye el feto? A los 22 días de gestación se inicia el desarrollo del sistema auditivo y finaliza, aproximadamente, a las 25 semanas, aunque algunos autores la sitúan en 16 (Shahidullah S, 1992; Graven SN, 2008).
De la fina piel del embrión se forma una minúscula vesícula a cada lado del cerebro medio, que se convertirá en el oído interno. Hacia la octava semana, empieza a crearse el oído externo, con el canal auditivo y la parte externa del tímpano. Alrededor del final del sexto mes, el oído ya está en su sitio y completamente formado.
¿Cuándo y Cómo Escuchan los Bebés en el Vientre Materno?
El sentido del oído es el que más emplean muchas mujeres embarazadas para mantener el contacto con su hijo. Es el único sentido que permite un contacto con el exterior materno, con el entorno en que vivirá y las personas con las que se relacionará. Este sentido se desarrolla de forma precoz, ya que los fetos son capaces de oír a partir de la semana 24 de embarazo. Sin embargo, es importante diferenciar lo que para nosotros supone el sentido del oído de lo que perciben los fetos en el interior materno.
Audiología generalidades de la Audición
Aproximadamente alrededor de la semana 16-18 de embarazo, el bebé podrá escuchar los sonidos provenientes del interior de la madre, como los latidos del corazón materno, ruidos respiratorios e intestinales, que son los primeros sonidos que el ser humano escucha. Según avanzan las semanas de gestación, el sistema auditivo y el cerebro continúan su desarrollo, lo que permitirá al bebé escuchar sonidos externos y diferenciarlos. Esto hace que, en torno a la semana 28 de gestación, el bebé ya reconozca la voz de su madre, uno de los estímulos sonoros más importantes que recibe y que ayuda al crecimiento del vínculo entre madre e hijo y al reconocimiento materno una vez que el bebé nazca.
La Percepción del Sonido Intrauterino
El sonido es vibración y llega al bebé a través de dos vías: la auditiva y la sensorial. Esta información llegará al cerebro y allí se procesará, siendo fundamental para su desarrollo neurológico. La audición del feto es principalmente de baja frecuencia, con el sonido transmitido a través de la conducción ósea, por las cavidades llenas de líquido del oído externo y medio o el cráneo.
En el interior del cuerpo humano, la voz se transmite en forma de vibración a lo largo de la columna vertebral, bajando desde la laringe hasta la pelvis. Dentro del útero, el líquido amniótico vibra de tal manera que el bebé percibe los sonidos que emite la madre desde el minuto cero. Cuando la madre embarazada habla, su voz resuena a lo largo de su columna vertebral, especialmente en las vértebras ubicadas a la altura del vientre, y vibra a través del líquido amniótico llegando hasta el niño. Por esto, el bebé se mueve especialmente cuando la madre habla, reaccionando al estímulo. «El sonido que recibe el feto de la madre es similar al que uno oye si habla tapándose la boca con la mano», dice el neurocientífico cognitivo Eino Partanen de la Universidad de Helsinki.
No obstante, el bebé en desarrollo percibe los sonidos desde el interior del útero de manera distorsionada. Las distintas capas de tejido (del útero y del abdomen) y el líquido amniótico que lo protegen hacen que reciba estos sonidos exteriores con una atenuación de aproximadamente 20 decibelios menos, por lo que es probable que no escuche un susurro materno tal y como se percibe desde fuera. Durante el tercer trimestre, el futuro bebé percibe ruidos exteriores como música, ruidos fuertes o las voces de sus padres, distinguiéndolas de las demás.
Aprendizaje y Memoria Fetal
Puede parecer inverosímil que los fetos puedan escuchar el habla estando en el vientre materno, sin embargo, se sabe que las partes del cerebro que procesan el sonido se activan en el último trimestre del embarazo, y que el sonido llega bastante bien a través del abdomen de la madre. Investigaciones anteriores ya habían revelado la existencia del aprendizaje intrauterino, aunque no de forma concluyente. Por ejemplo, un estudio de 1988 sugería que los recién nacidos eran capaces de reconocer la melodía de la telenovela favorita de sus madres, y otro estudio mostraba que los bebés nacían familiarizados con el lenguaje nativo de sus padres.

Partanen y su equipo, de la Universidad de Helsinki, decidieron buscar huellas neuronales de la memoria desde el vientre. «Una vez que nos enteramos de un sonido, si se nos repite con bastante frecuencia, formamos un recuerdo de él, que se activa cuando escuchamos el sonido de nuevo», explica. En su estudio, los científicos emplearon sensores encefalográficos para registrar la actividad cerebral de los bebés en el área encargada de la memoria. El experimento se iniciaba en el último trimestre del embarazo, durante el cual la gestante debía reproducir varias veces a la semana una pista de audio con sonidos y voces humanas (palabras inventadas como «tatata» o «tatota»).
Cuando estos bebés nacieron, se les sometió a la escucha de la misma secuencia de sonido y mostraban mayor señal neuronal que los que no habían sido "entrenados". Esta nueva evidencia demuestra que el aprendizaje del lenguaje, de una forma muy primitiva y no consciente, comienza en el útero y que la capacidad fetal de procesamiento del sonido es mayor de lo que se creía.
Según los expertos, los bebés comienzan a absorber el lenguaje mientras están en el útero antes de lo que se pensaba. Los bebés en el vientre materno pueden diferenciar entre sonidos buenos y sonidos malos. Otro estudio muestra que los bebés nonatos escuchan a sus madres hablar durante las últimas 10 semanas de embarazo y al nacer pueden demostrar lo que han escuchado. Según Christine Moon, profesora de psicología en Pacific Lutheran University en Tacoma, Washington, los fetos aprenden prenatalmente los sonidos particulares del lenguaje de una madre. Cuarenta bebés neonatos fueron estudiados en Tacoma y Estocolmo mientras escuchaban sonidos vocálicos en su lengua materna y en idiomas extranjeros. Su interés en los sonidos fue captado según el tiempo que chuparon un chupete conectado a una computadora. La succión más larga o más corta de sonidos desconocidos o familiares es una prueba de aprendizaje, porque indica que los bebés pueden diferenciar entre los sonidos que se escuchan en el útero.
Partanen señala en estos resultados una vía para solucionar algunos problemas de aprendizaje: «Este hallazgo podría ofrecernos posibles tratamientos para niños con riesgo de dislexia o trastornos de procesamiento auditivo, aunque esto es solo una gran suposición por el momento».

Estimulación Auditiva y Precauciones
A los cinco meses de gestación es un buen momento para empezar a comunicarse con el bebé mediante la estimulación, ya que se empieza a desarrollar el sentido de la audición, una audición que apenas puede diferenciarse todavía de los otros sentidos, permitiéndole estar por primera vez en contacto con el mundo exterior. Por este motivo, se crea el primer vínculo de unión entre madre e hijo antes de verse cara a cara. Es beneficioso que ambos progenitores hablen al bebé, o que canten o lean en voz alta, aunque aún esté en el vientre materno. Se puede estimular al bebé antes de nacer leyendo en voz alta y tocando música, lo que ayuda a desarrollar habilidades de comunicación temprana. Lo ideal es poner la música que relaje a la madre, sus canciones favoritas. Los estudios revelan que por la tarde-noche el cerebro del bebé está más activo y reacciona más rápido a los estímulos.
Incluso después del nacimiento, este vínculo es continuo, provocando que el bebé se relaje y se calme en el pecho de la madre al reconocer su voz y sus vibraciones. Es por ello que cuando nacen los bebés, la voz de la madre es la única que consigue calmarles, pues llevan 9 meses escuchándola y es la más familiar para ellos. Lo mismo ocurre al sentir el latido del corazón de su madre.
No obstante, y teniendo en cuenta que un feto pasa más de 20 horas al día durmiendo, este tipo de estudios no deben interpretarse de forma inadecuada. Además, si se trabaja en un lugar con fuerte ruido constante, sería recomendable solicitar un lugar más silencioso durante la gestación. Es muy habitual ver imágenes de mamás embarazadas con audífonos sobre la barriguita, pero esta práctica no se debe realizar por precaución. Los auriculares o headphones para oír música no deben usarse directamente sobre el vientre embarazado porque las frecuencias pueden dañar o destruir las células ciliadas en la oreja del bebé que está por nacer.
Evaluación Post-Nacimiento
Al final, cuando nace el bebé, se debe evaluar su sistema auditivo antes de abandonar el hospital a través de un screening auditivo para ver si funciona correctamente.