El cuello uterino, también conocido como cérvix, es una parte fibromuscular cilíndrica ubicada en la base del útero que conecta la vagina con este órgano. Su nombre proviene del latín cervix uteri, que significa "el cuello del útero". Mide aproximadamente cuatro centímetros de largo y tiene forma redonda con un pequeño orificio central, asemejándose a una rosquilla o a una pequeña "O" carnosa.
Aunque a menudo se considera una parte misteriosa de la anatomía, el cuello uterino desempeña un papel esencial en la salud reproductiva, actuando como una puerta dinámica en la entrada del útero.
Funciones del cuello uterino
El cuello uterino cumple varias funciones cruciales:
- Salida del flujo menstrual: Permite la expulsión de la sangre durante la menstruación.
- Paso para los espermatozoides: Ayuda a los espermatozoides a ingresar al útero durante la ovulación.
- Barrera protectora: Actúa como defensa contra infecciones, bacterias y patógenos.
- Producción de moco cervical: Este moco cambia su consistencia a lo largo del ciclo menstrual. En torno a la ovulación, se vuelve más fluido y resbaladizo para facilitar el paso de los espermatozoides hacia el útero, favoreciendo la fecundación. También ayuda a la supervivencia de los espermatozoides.
Cambios del cuello uterino a lo largo del ciclo menstrual
La posición y textura del cuello uterino cambian significativamente a lo largo del ciclo menstrual, ofreciendo pistas importantes sobre el nivel de fertilidad y el estado reproductivo.
Durante la ovulación y la ventana fértil
Cuando la mujer está ovulando, o a punto de hacerlo, los niveles de estrógeno aumentan, lo que provoca que el revestimiento uterino se engrose y el cuello uterino se vuelva más suave al tacto.
- Posición: Se encuentra en una posición alta dentro de la vagina. Tener el “cuello uterino alto” significa que se ubica de forma natural en una posición más elevada y no afecta la capacidad para quedar embarazada.
- Textura: Se siente más suave, similar a la superficie de los labios.
- Moco cervical: Aumenta la cantidad de moco cervical, que se vuelve más fluido, resbaladizo y transparente ("baba transparente"). Este moco es un indicador útil de la ventana fértil, ya que favorece la supervivencia y el movimiento de los espermatozoides.
- Apertura: El orificio cervical se abre ligeramente para facilitar el paso de los espermatozoides.
Un acrónimo útil para recordar estas características es ABHA: Alto, Blando, Húmedo y Abierto.

Después de la ovulación (fase lútea)
La fase lútea es la segunda etapa del ciclo, posterior a la ovulación y anterior al inicio del período. Durante esta etapa, el cuello uterino experimenta los siguientes cambios:
- Posición: Comienza a descender o "bajar", ubicándose en una posición más baja en la vagina. Esto suele ocurrir entre una semana y 10 días antes de la menstruación.
- Textura: Se vuelve más duro al tacto, similar a la punta de la nariz.
- Moco cervical: El moco cervical comienza a espesarse y se vuelve más seco.
- Apertura: La abertura del cuello uterino se cierra.
Durante la menstruación
En esta fase, el cuello uterino permanece en una posición baja y está ligeramente abierto para permitir el flujo de la sangre menstrual. Al tacto, se sentirá duro, como la punta de la nariz, y puede estar ligeramente inclinado hacia un lado.
Al principio del embarazo
Si se produce un embarazo, el cuello uterino mostrará cambios específicos debido al aumento del flujo sanguíneo y los niveles hormonales:
- Posición: Permanece más alto en la vagina, en una posición similar a la de la ovulación.
- Textura: Se vuelve más suave, como la superficie de los labios.
- Apertura: La abertura cervical permanece firmemente cerrada durante todo el embarazo hasta el momento del parto.
Detectar estos cambios sutiles puede ofrecer pistas sobre un posible embarazo temprano, pero no es una garantía. La mejor forma de confirmar el embarazo es mediante una prueba.
Durante el parto
Hacia el final del tercer trimestre, el bebé desciende y ejerce presión sobre el cuello uterino. El borramiento y la dilatación son procesos fundamentales que indican que el cuerpo está listo para el parto:
- Borramiento: Es el adelgazamiento gradual del cuello uterino.
- Dilatación: Se refiere a la apertura del cuello uterino. La dilatación puede variar y no siempre indica el inicio del trabajo de parto inmediato; es posible tener una dilatación de varios centímetros en las últimas semanas sin que el parto haya comenzado.
También puede cambiar de posición, inclinándose hacia la espalda (posición posterior) o hacia adelante (posición anterior). En mujeres con inclinación posterior, el cuello uterino debería desplazarse hacia una posición anterior alrededor de la semana 37 o 38 de embarazo.
Cómo examinar el cuello uterino en casa
Es seguro examinarse el cuello uterino en casa con los dedos, aunque no todas las mujeres pueden alcanzarlo, especialmente si tienen un canal vaginal largo o si están ovulando (cuando el cuello uterino está más alto). Es importante recordar que esta autoexploración es una forma de familiarizarse con el propio cuerpo y ciclo, pero no sustituye el diagnóstico médico.
Preparación y pasos
- Higiene: Lávate muy bien las manos con agua y jabón y córtate las uñas para evitar introducir bacterias dañinas o causar heridas en los órganos internos. Si tienes alguna infección vaginal (como por hongos), espera a que desaparezca por completo antes de examinarte.
- Postura cómoda: Adopta una posición cómoda que te permita alcanzar el cuello uterino fácilmente, como sentarte en el inodoro, ponerte en cuclillas o apoyar una pierna en el borde de la bañera. Es recomendable realizar la revisión a la misma hora y en la misma posición todos los días para obtener resultados consistentes.
- Introducción del dedo: Desliza el dedo índice o medio (el más largo) dentro de la vagina, lo más profundo que puedas, en un movimiento hacia arriba hasta por lo menos la primera falange, o incluso más.
- Localización: La vagina se siente suave y esponjosa, pero el cuello uterino es más firme y puede sentirse como un cilindro protuberante al final de la pared vaginal. Puedes tocarlo girando el dedo y notar una pequeña hendidura o abertura cervical en el centro.
- Observa los cambios: Presta atención a cómo se siente:
- Posición: ¿Está alto o bajo? Si lo notas con el dedo introducido solo hasta la primera falange, está bajo. Si necesitas introducir el dedo hasta el fondo o no lo alcanzas, está alto.
- Textura: ¿Se siente suave o firme? Debe sentirse más suave cuando estás en tu momento más fértil (como tus labios) y más duro después de la ovulación (como la punta de tu nariz).
- Orientación: ¿Está hacia un lado o centrado?
- Apertura: ¿Está un poco abierto o cerrado? Se abre un poco antes y durante la ovulación, y durante la menstruación.
- Registro: Si estás intentando quedar embarazada, anota la posición de tu cuello uterino en un calendario de fertilidad para comprender mejor los cambios cervicales e identificar cuándo estás ovulando.
- Evitar: No examines el cuello uterino después de mantener relaciones sexuales, ya que puede desplazarse en función del nivel de excitación sexual y no ofrecerá una idea precisa. Las primeras veces, es conveniente intentarlo cuando no estés ovulando, ya que puede ser más fácil de encontrar.

Inseminación artificial y el cuello uterino
En un tratamiento de inseminación artificial, se busca el momento óptimo para la fecundación. La estimulación ovárica se finaliza con una inyección de hCG (Ovitrelle), una hormona que induce la ovulación aproximadamente 40 horas después de su administración, permitiendo predecir con precisión el momento adecuado para la inseminación.
La inseminación artificial en humanos implica introducir espermatozoides con una cánula muy fina a través de la vagina y el cuello uterino, depositándolos en la mitad de la cavidad uterina.
Si durante la inseminación el cuello uterino está muy cerrado y requiere dilatación, como en el caso mencionado, puede causar dolor. Sin embargo, el hecho de que se haya logrado pasar la cánula implica que la inseminación se llevó a cabo. Un cuello uterino cerrado inicialmente puede ser una dificultad, pero no necesariamente impide la implantación si la cánula logra su objetivo y los espermatozoides alcanzan la cavidad uterina.
Proceso de la inseminación artificial paso a paso
Salud y cuidado del cuello uterino
Al igual que otras partes del cuerpo, el cuello uterino requiere atención y chequeos regulares para mantenerse sano. La detección temprana es clave para la salud cervical.
Pruebas y exámenes médicos
- Revisiones anuales y exámenes ginecológicos: La mayoría de los profesionales de la salud los recomiendan, aunque la frecuencia puede variar según el lugar de residencia y los factores de riesgo individuales.
- Prueba de Papanicolaou (citología vaginal): Consiste en recolectar una pequeña muestra de células del cuello uterino para detectar anomalías, signos de cáncer o precáncer. Se realiza en la consulta médica y, aunque puede causar incomodidad, no provoca dolor a largo plazo.
- Recomendaciones:
- Menos de 21 años: si no eres sexualmente activa y no tienes factores de riesgo (como VIH o un sistema inmune comprometido), no necesitas una citología. Si eres sexualmente activa, cada tres años.
- Entre 21 y 29 años: cada tres años.
- Entre 30 y 65 años: cada 3 a 5 años si las pruebas de Papanicolaou y VPH son negativas. Si hay VPH, las probabilidades de desarrollar cáncer cervical aumentan.
- Más de 65 años: puede que ya no sea necesario, consulta con tu médico.
- Resultados: Pueden ser normales (no hay células anormales) o anormales (presencia de células anormales, que no siempre significan cáncer). Dependiendo de los resultados, el médico puede incrementar la frecuencia de las pruebas o solicitar una colposcopia. La regularidad de estas pruebas puede reducir la mortalidad por cáncer cervical en un 80%.
- Prueba del VPH: Detecta tipos de alto riesgo del virus del papiloma humano, que a veces puede causar cáncer de cuello uterino.
- Colposcopia: Si las pruebas de Papanicolaou o VPH muestran algo inusual, el médico puede examinar el cuello uterino más de cerca con un instrumento de aumento.
Consejos para el cuidado del cuello uterino
Además de los chequeos rutinarios, se pueden adoptar hábitos para mantener la salud cervical:
- Vacunarse contra el VPH: Esta vacuna protege contra los tipos de VPH que con mayor frecuencia causan cáncer de cuello uterino, reduciendo considerablemente el riesgo. Se recomienda para niñas y mujeres a partir de los nueve años.
- Evitar el tabaco: Fumar debilita el sistema inmunitario, dificultando que el cuerpo combata las infecciones por VPH.
- Mantenerse activa y alimentarse bien: Investigaciones sugieren que la obesidad puede aumentar el riesgo de cáncer de cuello uterino. Mantener un peso saludable y seguir una dieta rica en frutas, verduras y cereales integrales aporta antioxidantes que contribuyen al buen funcionamiento del sistema inmunitario.