Líneas Celulares Fetales en la Investigación y Fabricación de Vacunas

La controversia en torno al uso de líneas celulares derivadas de fetos en la investigación y fabricación de vacunas es un tema complejo con profundas implicaciones éticas, científicas y sociales. Este debate se ha intensificado en el contexto de la pandemia de COVID-19, pero sus raíces se remontan a más de dos siglos, coincidiendo con el nacimiento de la vacunación moderna.

Orígenes Históricos y Movimientos Antivacunas

Los movimientos antivacunas, caracterizados por su oposición a las vacunaciones, surgieron con la invención de la primera vacuna contra la viruela por Edward Jenner. En tiempos recientes, figuras públicas de diversas esferas, incluyendo músicos y líderes religiosos, han expresado su desacuerdo con las vacunas en desarrollo contra la COVID-19 y otras vacunas ya establecidas. Este fenómeno, aunque a menudo ocasional y aparentemente aislado, no debe ser subestimado debido a su notable capacidad de difusión e interacción con amplios sectores de la sociedad.

Los mensajes antivacunas, a pesar de la resistencia de sus promotores, logran alcanzar a miles de personas que albergan dudas legítimas sobre la seguridad y necesidad de las vacunas. Estas preocupaciones pueden llevar a la omisión o el retraso en la vacunación, tanto para adultos como para niños.

El Papel de las Líneas Celulares en la Fabricación de Vacunas

La fabricación de algunas vacunas virales sí recurre al uso de cultivos de células de origen humano, como los fibroblastos. Estas líneas celulares, conocidas como WI-38 y MRC-5, tienen su origen en tejidos pulmonares de dos fetos producto de abortos realizados legalmente en Suecia (1962) y el Reino Unido (1966). Desde su obtención, estas células se han reproducido en laboratorio mediante división celular (mitosis).

Otras líneas celulares de origen humano se han desarrollado posteriormente y su uso se ha limitado, hasta la fecha, a vacunas en fase de desarrollo, incluyendo algunas candidatas para la prevención de la infección por coronavirus. Las líneas celulares WI-38 y MRC-5 se emplean en la producción de vacunas virales contra la rubeola, varicela, herpes zóster, rabia y hepatitis A.

Diagrama que ilustra el proceso de obtención y replicación de líneas celulares para la fabricación de vacunas.

La Historia de las Células WI-38: Avances y Controversias

La historia de las células WI-38 es un testimonio de la complejidad del desarrollo científico y sus vertientes académica, industrial, ética y legal. En 1962, un feto de un aborto voluntario realizado en Suecia proporcionó el tejido pulmonar del cual se extrajeron células que fueron enviadas al investigador Leonard Hayflick en Filadelfia. Hayflick, estudiando el "envejecimiento" celular, comprobó que estas células se dividían repetidamente, alcanzando un límite de aproximadamente 50 divisiones (límite de Hayflick), lo que creía marcaba el inicio de la senescencia celular.

Las células WI-38 resultaron ser una herramienta valiosa para la investigación en campos como el cáncer y la virología. Hayflick distribuyó muestras de estas células a nivel mundial. Cientos de millones de vacunas fabricadas a partir de estas células han sido administradas, salvando incontables vidas.

Stanley Plotkin, también investigador del Wistar Institute, logró cultivar una variante atenuada del virus de la rubeola a partir de las células WI-38, lo que condujo a la aprobación de la vacuna contra la rubeola en Europa (1970) y EE. UU. (1979).

El éxito de las células WI-38 se vio empañado por desacuerdos entre Hayflick, el Wistar Institute y los Institutos Nacionales de Salud (NIH) de EE. UU. Las disputas legales y acusaciones de enriquecimiento ilícito marcaron el final de la carrera académica de Hayflick en Stanford. Finalmente, en 1981, se llegó a un acuerdo que zanjó los litigios, aunque la cuestión del reconocimiento y compensación a la donante original de las células fetales permaneció sin resolver.

La Línea Celular MRC-5 y el Debate Ético

En 1966, J. P. Jacobs desarrolló una línea celular similar a la WI-38 a partir del tejido pulmonar de un feto de 14 semanas en el Reino Unido. Esta línea celular, conocida como MRC-5, recibió aprobación y se ha utilizado ampliamente en la producción de vacunas virales.

El debate ético resurgió con protestas de líderes religiosos y grupos antiabortistas en EE. UU., especialmente en relación con las vacunas candidatas contra el SARS-CoV-2. Argumentan que es poco ético obligar a los ciudadanos a elegir entre usar productos derivados de células embrionarias o permanecer desprotegidos.

Infografía comparando las diferentes líneas celulares fetales utilizadas en vacunas y sus orígenes.

Posicionamiento de la Iglesia Católica y Otras Instituciones

La Iglesia Católica ha abordado la cuestión de la moralidad de las vacunas, considerando la conexión con el aborto. La Congregación para la Doctrina de la Fe del Vaticano ha emitido comunicados indicando que, cuando no haya vacunas "éticamente irreprochables", es moralmente aceptable recibir vacunas que hayan utilizado líneas celulares de fetos abortados en su proceso de investigación y producción. Sin embargo, esto no implica una aprobación moral del uso de dichas líneas celulares.

Diversas arquidiócesis y conferencias episcopales han emitido declaraciones similares, diferenciando entre vacunas que utilizan estas líneas celulares en etapas de prueba y aquellas que las emplean en la fabricación. La vacuna de Janssen/Johnson & Johnson, por ejemplo, ha sido considerada más comprometida moralmente debido a su uso extensivo en desarrollo y producción, en comparación con las vacunas de Pfizer y Moderna, que las utilizaron principalmente en la fase experimental.

Expertos en bioética, como Arthur Caplan, señalan la dificultad de financiar investigaciones si se excluyen todas aquellas a las que una minoría se opone. Otros, como Manuel Collado, desvirtúan la idea de que las vacunas se fabriquen directamente con "células de fetos abortados", enfatizando que se trata de líneas celulares replicadas durante décadas.

El Proceso de Creación y Uso de Líneas Celulares

Las líneas celulares son cultivos de células que crecen en laboratorio, replicándose a partir de un tejido originario. Se asemejan a "sacarle una copia, a la copia de una fotocopia", permitiendo una replicación prácticamente infinita bajo condiciones controladas. Son esenciales en el desarrollo de vacunas, medicamentos, investigaciones genéticas y medicina regenerativa.

En el desarrollo de vacunas, las líneas celulares actúan como huésped para la reproducción viral, permitiendo su estudio o modificación para la inmunización. Es crucial entender que:

  • No se utilizan células de un feto en el momento de la vacunación; se emplean líneas celulares que llevan décadas replicándose.
  • Las células de la línea celular no forman parte de la vacuna administrada.
  • No se requieren nuevos abortos para obtener las células necesarias.

Vacunas como las de la rubeola, sarampión, paperas, hepatitis A, varicela y poliomielitis se desarrollaron utilizando líneas celulares. También se emplean en la fabricación de medicamentos para tratar la hemofilia, artritis reumatoide y fibrosis quística.

Orígenes Específicos de Líneas Celulares Relevantes

  • HEK 293: Originada en 1973 a partir de un feto producto de un aborto legal en Holanda. Se utiliza en la investigación y desarrollo de vacunas, incluyendo las de Pfizer, Moderna y Oxford-AstraZeneca. Las células actuales son clones de las originales.
  • PER.C6: Derivada de células retínales de un feto abortado en 1985. Es una tecnología patentada por Johnson & Johnson y se utiliza en el desarrollo y producción de su vacuna contra la COVID-19. Las células se remueven antes de la administración de la vacuna.

La CÉLULA HUMANA explicada: sus características, organelos y funciones🦠

¿Por Qué Utilizar Líneas Celulares de Origen Humano?

Los expertos justifican el uso de líneas celulares por varias ventajas: permiten controles de calidad rigurosos, producciones a gran escala, y el desarrollo de vacunas más seguras y efectivas. Las células fetales, en etapas tempranas de desarrollo, crecen con facilidad en cultivos de laboratorio y se multiplican eficientemente. Utilizar líneas celulares humanas para desarrollar vacunas destinadas a humanos es un método probado, que garantiza calidad y consistencia.

A pesar de los avances, persisten llamados al desarrollo de métodos alternativos. Sin embargo, muchos científicos consideran que no es necesario "reinventar la rueda" cuando las técnicas actuales son eficientes y seguras.

Consideraciones Éticas y la Perspectiva Científica

La posición de la Iglesia Católica, aunque prudente al recomendar la vacunación, genera debate. El riesgo de fomentar dudas contra la vacunación es significativo, pudiendo desincentivar la inmunización a nivel mundial. La comunidad científica enfatiza la importancia de que la población comprenda que no se producen abortos para fabricar vacunas y que estas no contienen tejidos fetales.

Las líneas celulares actuales son descendientes de tejidos fetales originales obtenidos hace décadas, y no contienen tejido fetal. La conexión con el aborto es remota e indirecta. La urgencia de la salud pública y el bien común, especialmente en el contexto de una pandemia, a menudo pesan más que las objeciones éticas sobre el origen de las líneas celulares.

En resumen, las vacunas aprobadas no contienen células fetales, sino que utilizan líneas celulares derivadas de abortos ocurridos hace décadas. Estas líneas celulares han sido cruciales para el avance de la medicina y la erradicación de enfermedades, y su uso, aunque éticamente debatido, se considera generalmente aceptable por razones de salud pública y la falta de alternativas viables.

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