A pesar de los numerosos beneficios de la lactancia materna para el bebé, a veces es necesario recurrir a la leche de fórmula para alimentarle. En el mercado existe una amplia oferta de leches artificiales, incluyendo fórmulas especiales.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) es contundente: la leche materna es la mejor opción para alimentar a los lactantes. Su aporte nutricional es incuestionable. La lactancia, con una buena red de apoyo, favorece el estado emocional de la mujer, mejorando su salud mental y reduciendo la ansiedad y previniendo la depresión postparto. La leche materna es el alimento ideal para el lactante, por lo que es esencial una adecuada nutrición de la madre.
Sin embargo, también se reconoce que la lactancia materna no siempre es una opción debido a determinadas circunstancias médicas. Solo se deben utilizar fórmulas infantiles destinadas a usos Médicos Especiales bajo supervisión del profesional de la salud después de considerar otras opciones de alimentación, incluyendo la lactancia materna. La lactancia materna se puede compaginar con leche de fórmula en aquellas ocasiones en las que no sea posible dar el pecho.
Existen estudios que informan sobre el aumento de riesgo de desarrollar situaciones poco favorables en la salud de los bebés que se alimentan de manera exclusiva con preparados de fórmula estándar. Entre ellos, enterocolitis necrotizante (una de las principales causas de mortalidad neonatal), diabetes infantil, sobrepeso y/u obesidad y su transición a enfermedad metabólica, desarrollo de dermatitis atópica y otras alteraciones de la piel, o alergia alimentaria.
Si a un bebé lactante se le diagnostica alergia a la proteína de la leche de vaca, el médico podría recomendar a la madre que elimine todos los productos lácteos de su dieta.
¿Qué es la Alergia a las Proteínas de la Leche de Vaca (APLV)?
La alergia a las proteínas de la leche de vaca (como beta-lactoglobulina, alfa-lactolbúmina, seroalbúmina, gamma-globulina y caseína) es la alergia alimentaria más frecuente en los bebés que no han soplado su primera vela. Afecta a un 2 % de los menores de 4 años y la mayoría de ellos adquieren tolerancia espontánea antes de esa edad. La beta-lactoglobulina (β-Lactoglobulina), una seroproteína, es la principal causante de la alergia a la leche.

Síntomas de la APLV en Bebés
Según explica la Sociedad Española de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica (SEGHNP), en el caso de la APLV en la que están involucradas las inmunoglobulinas (IgE), los síntomas aparecen al poco de tomar la leche (en menos de una hora): habones, inflamación de los labios y, a veces, dificultad para respirar por inflamación de la garganta, vómitos o dolor abdominal.
En el caso de la alergia no mediada por IgE, los síntomas son digestivos y no inmediatos (a partir de la segunda hora), algunos de ellos leves y otros graves: cólicos, vómitos, sangre en heces o diarrea crónica, por ejemplo.
Abordaje de la APLV: Leches de Fórmula Especiales
El tratamiento prescrito por el alergólogo para evitar estos síntomas consiste en eliminar de la dieta la leche de vaca y sus derivados, así como también la leche y derivados de otros animales, como cabra u oveja. En caso de lactancia materna, la madre no tiene por qué quitar la leche de su alimentación, a no ser que el pediatra indique lo contrario. Pero si el bebé ya toma fórmulas infantiles, deberá alimentarse con leches especiales.
Algunas fórmulas son adecuadas para bebés con alergia a la proteína de la leche de vaca. En estos casos la recomendación son las fórmulas hidrolizadas, extensamente hidrolizadas o elementales, que solo se pueden comprar con receta médica. Corresponde al médico pediatra determinar cuál es mejor según el caso, sin olvidar algo importante, la aceptación del lactante a la fórmula.

Fórmulas Extensamente Hidrolizadas (FEH)
Las fórmulas extensamente hidrolizadas son las preferidas. En esta leche de vaca, las proteínas han sido tratadas de tal manera que se han eliminado los péptidos de mayor peso molecular con el fin de disminuir su capacidad de dar alergia. Se absorben con facilidad, por lo que también se usan cuando hay malabsorción intestinal o diarrea grave.
Aun así, si el bebé está muy sensibilizado a las proteínas, puede causarle reacción. Existen leches altamente hidrolizadas de suero, caseína y de ambas, y muchas de ellas sin lactosa (fórmulas semielementales). Por el contrario, su sabor y su olor no resultan muy agradables.
Las FEH son idóneas para la mayor parte de los casos de alergia a la proteína de la leche de vaca (alergia a la proteína de la leche de vaca de leve a moderada). La leche hidrolizada ha sufrido un proceso en el que las proteínas se han fraccionado y eliminado algunas de ellas. De esta manera han perdido en parte su capacidad para causar alergias.
La composición nutricional de macronutrientes es idéntica a la de otros preparados para lactantes, pero se modifica la estructura de la proteína. A nivel nutricional no hay diferencias, es decir, un lactante sano podría consumir perfectamente estas fórmulas especiales.
Fórmulas Elementales (FAA)
Si el bebé no tolera las fórmulas anteriores o hay una multialergia, se usan las llamadas leches elementales, que llevan aminoácidos sintéticos sin capacidad de dar alergia. Las fórmulas elementales o semielementales son fórmulas realizadas con aminoácidos (partes de la proteína) sintéticos por lo que no tienen capacidad de producir alergias.
Las FAA suelen recomendarse para casos más graves, pero pueden ocasionar diarrea, tienen mal sabor y son caras, como apunta la Asociación Española de Personas con Alergia a Alimentos y Látex.
Fórmulas de Soja
Las bebidas de soja para bebés se fabrican con proteína aislada de la harina de la soja, que en nada se parece a las proteínas de leche de vaca. Pero, a pesar de que estas fórmulas están suplementadas para mejorar su digestibilidad y hacerlas nutricionalmente más completas, no se suelen dar a los bebés porque la soja también es un importante alérgeno alimentario.
Por lo general, las directrices no recomiendan usar fórmulas con soja para bebés con alergia a la proteína de la leche de vaca. Sin embargo, la única fórmula sin leche adaptada a la alimentación desde el primer día de vida es aquella a base de proteína de soja. El experto Daniel Escobar menciona que “las fórmulas ‘veganas’ o, mejor dicho, sin leche de vaca o cabra, son adecuadas para la alimentación del lactante desde el primer día de vida". Entre los posibles riesgos se cuenta la exposición a la soja, ya que es uno de los principales alérgenos alimentarios. Además, los preparados de soja pueden o no contener alguna sustancia fitoquímica, como los estrógenos vegetales.
Prevención de la APLV
Hoy en día, para prevenir una alergia alimentaria, los especialistas insisten en que los bebés deben exponerse pronto y de forma continuada a las proteínas potencialmente alergénicas. Ocurre, por ejemplo, en el caso de los frutos secos, y también en la leche. Con el fin de prevenir en los bebés el desarrollo de la APLV, las recomendaciones internacionales abogan por una exposición precoz y continuada a las proteínas alergénicas de la leche de vaca.
Por supuesto, una manera de hacerlo es dar el pecho, pero cuando la lactancia materna no es posible o es insuficiente, esta recomendación se traduce en que, si se opta por una lactancia artificial o lactancia mixta (pecho y biberón), la Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica (SEICAP) aconseja dar una fórmula estándar de leche de vaca “estimulando al sistema inmunológico hacia el desarrollo de tolerancia”. La fórmula estándar está elaborada con proteínas íntegras de la leche de vaca, sin modificar.
Los alergólogos pediátricos recuerdan que esta exposición debe hacerse manteniendo una ingesta diaria regular para evitar la pérdida de tolerancia, no un uso intermitente. Según una revisión publicada en The Lancet Child & Adolescent Health, los expertos señalan que hay “evidencia emergente” de que la suplementación ocasional con leche de fórmula podría aumentar el riesgo de APLV.
Alérgenos alimentarios - En Corto
¿Son Útiles las Leches Hipoalergénicas (HA) para Prevenir la APLV?
Por tanto, quedan fuera de esta recomendación las leches parcialmente hidrolizadas, las que también se conocen con el nombre de leches hipoalergénicas (HA). En estas fórmulas fabricadas a partir de la leche de vaca (y que tienen lactosa), las proteínas tienen un tamaño menor a las fórmulas normales pero mayor a las extensamente hidrolizadas; es decir, tienen un peso molecular suficientemente elevado como para producir alergia.
De ahí que estén contraindicadas en menores con alergia a las proteínas de la leche de vaca. Su uso “podría provocar reacciones alérgicas potencialmente graves”, advierte la SEICAP. Pero tampoco están indicadas para prevenir esta alergia. La Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica recuerda que las fórmulas parcialmente hidrolizadas “no son equivalentes, en el aspecto alergológico, a las fórmulas estándar con proteínas íntegras”.
Esto se debe a que las fórmulas de inicio y continuación de leche de vaca a base de proteínas parcialmente hidrolizadas tienen menos capacidad alergénica, pero también pierden su capacidad de estimular al sistema inmunológico hacia la tolerancia y prevención de la alergia. Además, la gran mayoría no contienen caseína en su formulación, lo que puede ser un problema: el sistema inmunológico del bebé no entraría en contacto con esta proteína hasta incorporar en su dieta los lácteos o la leche de vaca completa, «con el riesgo que esto podría suponer si desarrolla una alergia».
Algunas fórmulas para lactantes, fórmulas de continuación y alimentos dietéticos destinados a usos médicos especiales (ADUME) están parcialmente hidrolizados. Aunque las cadenas de proteínas de la leche de vaca de estas fórmulas están parcialmente rotas (o hidrolizadas), siguen siendo lo bastante grandes como para provocar reacciones alérgicas a los bebés con alergia a la proteína de la leche de vaca. En niños sanos alimentados con fórmula, no es recomendable pasar a un hidrolizado si no hay una sintomatología clara.
Precauciones en el Etiquetado
Desde la SEICAP hacen dos advertencias en cuanto al etiquetado de estos productos:
- La comercialización de fórmulas “hipoalergénicas” con el reclamo de prevenir posibles alergias contradice las recomendaciones actuales.
- Algunas fórmulas comercializadas como estándar para su uso en lactantes contienen proteínas parcialmente hidrolizadas y “no especifican esta modificación proteica de forma clara”.
Otros Tipos de Leches y Bebidas para Bebés
La leche de vaca no está recomendada para bebés con alergia a la proteína de la leche de vaca, puesto que contiene proteínas que desencadenan una reacción alérgica.
Leches de Otros Animales (Cabra, Oveja)
La leche de cabra y de oveja, así como la leche de cualquier otro animal, tampoco son recomendables para los niños con alergia a la proteína de la leche de vaca, ya que las proteínas de estas leches son muy semejantes a las de la leche de vaca. La beta-lactoglobulina, al estar presente en cualquier rumiante por similitud genética, no se debe ofrecer ningún lácteo a una persona con alergia a las proteínas de las leches aunque sea de vaca, cabra u oveja.
Recientemente se ha puesto de moda sugerir la idoneidad de otras leches de mamíferos alternativas a la de vaca, como la de oveja o cabra en la dieta de los bebés. Sin embargo, para Daniel Escobar, al menos durante los primeros seis meses de vida, “la única forma de alimentación del lactante debe ser la lactancia materna o, en su defecto, los preparados para lactantes, ya que no se puede ofrecer ningún otro alimento".
La matriz de la leche de los rumiantes contiene diferentes tipos de proteínas (caseínas 80%, proteínas séricas o seroproteínas 20%). Una vez exponemos al bebé a las proteínas lácteas, no podemos retirar la fórmula. “Estamos produciendo una sensibilización precoz de este niño a un alérgeno alimentario, y para conseguir la tolerancia, la exposición debe de ser mantenida en el tiempo.
El experto advierte que el contenido en calcio o el yodo de la leche de rumiantes, pese a ser beneficioso para la población general, es excesivo para el sistema renal de los lactantes, el cual “no está lo suficientemente maduro hasta el primer año de vida”. Sea de vaca o de oveja, la única forma de incluir leche en la dieta de un bebé de menos de un año es la fórmula de inicio o de continuación.
En cuanto al aporte de las proteínas, Escobar destaca que "en la leche de los rumiantes encontramos una proporción de proteínas (caseínas/seroproteínas) variable". Es aquí donde podemos encontrar las diferencias por las que podemos elegir dar una leche distinta a la de vaca para nuestros pequeños. La leche de oveja tiene un tipo de caseínas que, en general, presentan menos efectos beneficiosos para la salud.
Se ha visto que la leche de cabra u oveja tienen una menor proporción de caseínas A1 y mayor de A2 en comparación con la leche de vaca, lo que se traduce en una asociación más favorable para la salud, sobre todo a nivel de síntomas digestivos. La grasa procedente de estas leches es saturada, pero beneficiosa. “Los ácidos grasos que componen la grasa de la leche, yogures o el queso, son de cadena corta-media, lo que hace que se utilicen principalmente como energía para nuestras células del colon. Esta grasa también es el vehículo de ciertos compuestos de interés, como la membrana del glóbulo graso, una estructura que recubre la grasa de la leche con muchos compuestos beneficiosos o ciertas vitaminas liposolubles, como la A o la D.
Bebidas Vegetales
Durante el primer año de vida del bebé, su alimento principal debe ser la leche, ya sea materna o artificial. Antes del año, el bebé no puede tomar leche de vaca. A partir de los 6 meses puede tomar bebidas vegetales, pero solo en elaboraciones. Únicamente tras cumplir el año puede tomar un vaso de leche o bebida vegetal.
Es importante destacar que en el caso de la leche de vaca a partir del año no se recomienda superar los 500 ml ya que de lo contrario podría desplazar a otros alimentos. Por el mismo motivo tampoco se debe abusar de la bebida vegetal, de hecho, se recomienda menos cantidad, 1 o 2 vasos al día como máximo.
No todas las bebidas vegetales son adecuadas para el bebé. Para elegir una bebida vegetal lo primero que hay que hacer es fijarse en los ingredientes que aparecen en su etiquetado nutricional. Lo ideal es que no tenga más de 5 ingredientes. El primer ingrediente en aparecer debe ser el agua seguido de su ingrediente principal (materia prima), por ejemplo, avena 15% en caso de tratarse de leche de avena. No debe contener azúcar ni sal añadidos.
Consideraciones sobre las Fórmulas Infantiles
Los bebés son individuos con una alta actividad metabólica, pues están en etapas vitales de crecimiento y desarrollo. Daniel Escobar resume el proceso para poder conseguir un producto similar a la leche materna: "Se utiliza como matriz alimentaria principal la leche de vaca o cabra, que se somete a diferentes procesos industriales para adecuar lo más posible a la leche materna la cantidad de grasas, proteínas, minerales y oligoelementos, y también eliminar el agua para asegurar la vida útil del producto.
Aunque todos los fabricantes sigan el mismo método de producción y se atengan a la misma normativa, puede haber diferencias entre las distintas leches de fórmula. "Ni la marca, ni el precio determinan qué fórmula es mejor para alimentar al lactante", asegura el experto. De hecho, no cree que existan diferencias importantes entre las distintas marcas. "A rasgos generales, los preparados para lactantes (tipo 1 y 2) son exactamente idénticos entre diferentes marcas en lo que respecta al nivel cuantitativo de nutrientes. Sin embargo, a nivel cualitativo, sí es cierto que pueden encontrarse diferencias en los ingredientes. "Algunas marcas incluyen o eliminan algunos ingredientes (sin que ello altere la composición nutricional) para mejorar la oferta en el mercado”.
Algunos ejemplos de estos ingredientes son: el uso de aceites vegetales (nabina o colza, coco, girasol o girasol alto oleico, palma), la grasa láctea, ciertos aceites ricos en omega-3 (como pueden ser los procedentes del pescado o de origen bacteriano), la adición de aminoácidos no esenciales o nucleótidos, probióticos, prebióticos y simbióticos.
Existe la creencia de que al cumplir los seis meses e iniciar la alimentación complementaria, el bebé debe pasar de leche de fórmula tipo 1 (inicio) a una fórmula tipo 2 (de continuación). Sin embargo, Escobar entiende que “hay más condicionamiento social e influencia de la industria alimentaria que evidencia científica que respalde esta cuestión. Se puede seguir sin ningún problema con la fórmula tipo 1 hasta el primer año de vida.
La composición de la leche artificial está regulada por ley. Por ello, todas las industrias fabrican la leche bajo unos parámetros mínimos. Mucho se ha hablado de la presencia de aceite de palma en la leche artificial. La leche materna proporciona al bebé ácido beta palmítico. Evidentemente, hay otras razones perfectamente válidas para que muchas familias elijan este tipo de productos como son el comercio de proximidad o la agricultura ecológica. Para los bebés son adecuadas, y están pensadas para que un bebé encuentre en ella todos los elementos nutricionales que requiere.
Ejemplos de Fórmulas para APLV y Recomendaciones de Uso
Althéra es una leche de fórmula a partir del primer día para el manejo dietético de la alergia a la proteína de la leche de vaca. Es una fórmula hipoalergénica, con proteínas extensamente hidrolizadas y contiene lactosa purificada, libre de proteínas de leche de vaca. Debe utilizarse únicamente bajo supervisión médica. Althéra es adecuada para ser utilizada como única fuente de alimentación hasta los 6 meses de edad, y en adelante, necesita ser complementada con alimentación complementaria.
- Formatos disponibles y Código de Identificación: CI. 506016 Bote de 400g.
- Para su preparación: Lávese y séquese bien las manos antes de la manipulación. Lave bien el biberón, la tetina y la rosca. Hierva el biberón, la tetina y la rosca durante 5 minutos. Hierva agua durante 5 minutos.
Novalac Expert Hidrolizada debe utilizarse siempre bajo supervisión del pediatra y únicamente en niños que presenten síntomas para los que está indicada. Es una leche infantil adecuada para la alimentación de niños desde el nacimiento hasta los 36 meses, cuando no se realiza lactancia materna. Novalac Expert Hidrolizada puede utilizarse como alimento exclusivo hasta los 6 meses, y también como parte de una dieta diversificada en niños de más de 6 meses.
Siga las instrucciones del pediatra, y no introduzca en la dieta habitual del bebé sin su consentimiento productos que contengan proteínas lácteas (ej. cereales con leche, derivados lácteos…). No cambie de fórmula sin el consejo de un pediatra.