Vanguardia Artística Canaria y el Exilio Tras la Guerra Civil Española

La victoria del bando franquista o nacional en la Guerra Civil española (1936-1939) trajo consigo la emigración de una gran cantidad de intelectuales y artistas. Algunos optaron por formarse en estilos vanguardistas para luego regresar, mientras que otros, con ideas de izquierda, se marcharon con la intención de no volver o de hacerlo ya en una edad muy avanzada. Las Islas Canarias no fueron una excepción a este fenómeno.

El estallido de la guerra civil en julio de 1936 detuvo bruscamente la iniciativa artística que avanzaba a buen ritmo en Canarias. Los pinceles y las plumas fueron sustituidos por fusiles. La Escuela Luján Pérez, en Las Palmas, que representaba el arte de vanguardia canario, fue atacada, y Felo Monzón, una de sus principales figuras, fue encarcelado. Las consecuencias para otros artistas simpatizantes de la República fueron igualmente funestas. El poeta Domingo López Torres, por socialista, fue fusilado y arrojado al mar en 1937, y sus obras no vieron la luz hasta cincuenta años después. El cantante y transformista Félix de Granada, por homosexual, fue perseguido y encarcelado bajo la ley franquista de Vagos y Maleantes. Para muchos otros artistas, como Pedro García Cabrera, Francisco Borges Salas, Juan Jaén o Juan Ismael, la única salida posible fue el exilio. Esta forma de supervivencia, como veremos, dio lugar a historias muy diversas, dependiendo de las circunstancias personales y los avatares del destino al cruzar el Atlántico.

Venezuela como Refugio: Un Destino Crucial para Artistas Canarios

Tras la victoria del bando nacional y la entrada de España en la crisis económica de la posguerra, la falta de medios y la represión franquista asestaron un golpe certero a la vida cultural del país. Para miles de canarios, la opción de exiliarse se convirtió en la más tentadora, y Venezuela surgió como el principal destino. Entre los años 40 y 50, Venezuela, aunque sumida en la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, ofrecía una cierta estabilidad gracias a la producción de petróleo. Aunque la vida cultural estaba reservada a una reducida élite social, existían oportunidades para ver y exponer importantes obras de arte en el Museo de Artes Plásticas de Caracas, en galerías comerciales y en grandes colecciones particulares.

A Venezuela emigraron numerosos pintores de las islas, como Antonio Gallardo, Pedro González, Eduardo Gregorio y Antonio Torres, así como escultores como Francisco Borges Salas.

Francisco Borges Salas: Vanguardia, Exilio y "La Fecundidad"

Francisco Borges Salas, dibujante y escultor nacido en Santa Cruz de Tenerife en 1901, se formó en Tenerife, Madrid y París. A su regreso a la isla, en 1929, obtuvo una plaza como profesor en la Escuela de Artes Gráficas de Tenerife. Sin embargo, en 1937, el nuevo gobierno (con Canarias ya ocupada por las tropas de Franco) lo despidió de su trabajo por ser simpatizante de la izquierda. En 1938, fue acusado de masonería, lo que llevó a la pérdida definitiva de su plaza como profesor en la Escuela de Artes y Oficios.

En 1941, Francisco, junto a su hermano Miguel (escritor y periodista también represaliado por el franquismo), decidió emigrar. El plan inicial era viajar a Estados Unidos, haciendo una parada en Cuba. No obstante, antes de llegar a la isla, el bombardeo de Pearl Harbor por la Armada Imperial Japonesa desvió el barco hacia Venezuela. Allí, debido a este incidente, los hermanos Borges se quedaron por veintiún años.

En Caracas, su producción artística prosperó. Pintó y dibujó carteles y murales, y realizó esculturas para el Ministerio de Sanidad. En 1962, por problemas de salud, decidió regresar a Canarias. Su regreso lo describió la ensayista María Rosa Alonso como el de "un caracol recóndito, ensimismado, contenido, que no quiere saber de nada ni de nadie, ni de él mismo". Antes de su "des-exilio", llegó a destruir gran parte de su obra, sintiéndose deprimido e insatisfecho. Detestaba el ruido y la gente, y se despertaba de madrugada para pintar en el mayor silencio posible. Durante una década, apenas dio muestras de su existencia. Ni siquiera sus vecinos sabían que él había creado “La Fecundidad”, la mujer esculpida en la fuente central del Parque García Sanabria, una obra que tardó veinte años en salir a la luz tras ser considerada "inmoral" por los nacionales en 1938.

Escultura

En 1972, Francisco Borges Salas fue nombrado Académico de Número de la Real Academia de Bellas Artes de San Miguel Arcángel. La sala de arte Espacio Bronzo, reconocida como un centro de referencia del arte escultórico en Tenerife, clausuró una exposición dedicada a Borges Salas, destacándolo como el primer gran escultor tinerfeño que rompió con la tradición de la imaginería religiosa como manifestación exclusiva del arte escultórico. Borges Salas (El Toscal, Santa Cruz de Tenerife, 1901-1993) abordó diversas disciplinas artísticas con excelente maestría: el dibujo, el grabado, la acuarela, el óleo, el pastel, la encáustica y el temple.

Otros Artistas Canarios en el Exilio Venezolano

Antonio Gallardo: Pintura y Escultura

Nacido en Las Palmas de Gran Canaria en 1929, Antonio Gallardo se dedicó a la pintura y la escultura. Estudió en su ciudad natal y en Madrid, sintiéndose progresivamente atraído por las vanguardias, un tipo de arte con poca implantación en España. Finalmente, en 1956, emigró con su familia a Venezuela. Su habilidad artística le permitió trabajar rápidamente como profesor en academias y escuelas de arte. Durante sus cinco años en el país, adquirió nuevos conocimientos que marcaron su arte y su vida personal. Al volver a Canarias, se convirtió en un militante de izquierdas, lo que le costó varios años de cárcel.

Pedro González: Ingeniería, Química y Pintura Abstracta

Pedro González, nacido en Valle de Guerra (Tenerife) en 1927, estudió ingeniería en Madrid y se licenció en Ciencias Químicas al regresar a Canarias. En 1955, con 28 años, partió a Venezuela para ocupar un cargo como profesor de matemáticas. Fue allí donde comenzó a desarrollar su gran afición por la pintura, adquiriendo conocimientos sobre el arte abstracto, que marcaría gran parte de su obra. Realizó exposiciones tanto en Tenerife como en Venezuela. En 1961, mientras ganaba notoriedad en Venezuela, decidió regresar a Canarias.

Pedro González junto a una de sus obras abstractas.

Eduardo Gregorio: De la Náutica a la Escultura y Cerámica

Nacido en Las Palmas de Gran Canaria en 1903, Eduardo Gregorio comenzó a estudiar náutica, donde demostró sus habilidades artísticas. Finalmente, ingresó en la Escuela de Arte Luján Pérez de Gran Canaria. Su talento lo llevó a trabajar para Néstor de la Torre en obras importantes, como el Teatro Pérez Galdós. Su relación con personas cercanas a la izquierda, a pesar de no ser militante, lo convirtió en un marginado tras la Guerra Civil. Se trasladó a Barcelona en 1947 y a Venezuela en 1957. Tras ganar varios premios, se interesó por la alfarería y la enseñanza.

Juan Ismael: Poesía, Pintura Surrealista y Viajes

Juan Ismael, majorero nacido en La Oliva en 1909, dedicó toda su vida a las artes, especialmente la poesía y la pintura. Después de estudiar en la Escuela de Arte Luján Pérez, se formó en cerámica y pintura en Segovia. Sus dos viajes a Venezuela influyeron en algunos aspectos de su obra. Destacó en las islas por su obra surrealista, convirtiéndose, junto con Óscar Domínguez, en uno de los máximos representantes de este movimiento en Canarias. En Venezuela, se relacionó con izquierdistas que anhelaban una España libre.

Retrato de Juan Ismael, destacando su estilo surrealista.

Juan Jaén: Un Exilio Permanente y Homenaje a la Tierra

Juan Jaén, nacido en Las Palmas de Gran Canaria en 1909, se formó con Eduardo Gregorio en la Escuela Luján Pérez. Becado, continuó sus estudios en Barcelona. En 1949, marchó a América, viviendo primero en Brasil y luego en Venezuela (1954). En este país, obtuvo una plaza como profesor en la Escuela Central de Bellas Artes de Caracas. A diferencia de muchos otros artistas de esta época, jamás regresó para establecerse definitivamente en las islas, aunque sus viajes a Canarias fueron frecuentes hasta su fallecimiento. Realizó exposiciones en Gran Canaria y Tenerife.

Juan Jaén, quien mantuvo una buena relación con la colonia canaria en Caracas, realizó una escultura de Simón Bolívar en 1970 como muestra de cariño a su tierra natal y de agradecimiento a su país de acogida. Esta obra, que aún se puede visitar en Garachico, fue la primera estatua de Simón Bolívar en España. Jaén esculpió varios monumentos más para las calles y plazas de Canarias (por ejemplo, Francisco de Miranda en Puerto de la Cruz, Juan Francisco de León en Valverde, Saulo Torón en Las Palmas), contribuyendo así a la confraternización entre ambos territorios.

Antonio Torres: Arte, Política y la Academia Van Gogh

Antonio Torres, nacido en Santa Cruz de Tenerife en 1910, se formó en bellas artes en la isla. Siendo abiertamente izquierdista, marchó al exilio en 1956 para evitar ser perseguido y para poder hablar libremente, con la intención de convertirse en un artista de éxito. Aunque no logró el éxito esperado en Caracas, sí se ganó la vida con el arte al abrir la academia Van Gogh, lo que le permitió posicionarse como una figura clave de la cultura venezolana.

El Exilio de Pedro García Cabrera: Una Fuga Cinematográfica

Los primeros días del alzamiento militar de Franco, el poeta gomero Pedro García Cabrera los pasó en Gran Canaria, entre una prisión flotante y un campo de concentración en el barrio de La Isleta. Un mes después, embarcó desde el Puerto de La Luz en el barco de vapor Viera y Clavijo, que ya había sido utilizado por Franco para el traslado de tropas. En esta ocasión, el barco sirvió para desterrar al poeta y a otros 36 intelectuales de izquierdas al Sáhara. Franco buscaba desarticular cualquier célula de resistencia en Canarias para asegurar una retaguardia tranquila en las islas durante la contienda en la península ibérica.

El campo de concentración donde fueron recluidos los republicanos se encontraba en Villa Cisneros (Dajla, Sáhara Occidental), en la estrecha Península del Río de Oro. Allí, los presos permanecieron durante meses, realizando trabajos forzados en pésimas condiciones. Los soldados canarios que los custodiaban, simpatizantes de sus ideas, estaban a su vez vigilados por mercenarios saharauis pagados por Franco. En marzo de 1937, solo quedaban 23 de los 37 presos originales; los demás habían sido trasladados para presentarse ante un tribunal militar que, en muchos casos, dictaminaba el fusilamiento.

La fortuna llegó cuando, en un descuido de los mercenarios nómadas (quienes tuvieron que ausentarse para neutralizar un conflicto fronterizo), los soldados canarios aprovecharon para trazar un plan de huida con los presos. La vía de escape fue el mismo barco de vapor, el Viera y Clavijo. En la madrugada del 14 de marzo, lograron embarcar y poner rumbo a la colonia francesa de Dakar. Navegaron tres días a toda máquina por rutas marítimas alternativas, con una ametralladora apuntando al cielo en todo momento por miedo a un ataque aéreo.

Tras apenas dos meses en Dakar, García Cabrera emprendió viaje hacia Marsella (Francia), desde donde finalmente regresaría a España para alistarse en las tropas republicanas.

Mercedes Pinto: Una Escritora en Exilio Perpetuo

La escritora y periodista tinerfeña Mercedes Pinto no se exilió del Franquismo porque ya lo había hecho antes, durante la dictadura de Primo de Rivera. En 1924, Mercedes se ganó la enemistad del dictador por una charla en defensa del divorcio como "medida higiénica" y por pedir reformas que apoyaran a las madres solteras. Sus amistades con los masones le informaron de que sería desterrada a Fernando Poo (actual Bioko, Guinea Ecuatorial), por lo que, con pasaportes falsos, logró salir de España y dirigirse a Uruguay.

En su nuevo hogar, Pinto continuó su desarrollo profesional en el periodismo y la literatura, sin dejar de lado el activismo feminista y republicano. Con la llegada de la Segunda República, el doctor Gregorio Marañón la invitó a regresar a España, pero la vida de Mercedes, que en ese momento realizaba una gira teatral por Latinoamérica, había alcanzado un gran vuelo. Cuando quiso regresar, ya no pudo. La Guerra Civil primero, y luego la Dictadura, fueron motivos suficientes para que se reafirmara en un exilio voluntario del cual ya era experta. A pesar de mantener contacto con los exiliados republicanos en Cuba y México, Mercedes Pinto solo volvió a su isla natal una vez, en 1953, por muy poco tiempo, para participar en un ciclo de arte contemporáneo en el Círculo de Bellas Artes de Santa Cruz de Tenerife.

El "Exilio Interior" y sus Consecuencias

Las consecuencias del franquismo en el desarrollo cultural de las islas son incalculables. La huella que dejó la dictadura en las vidas personales de los exiliados es también una marca imborrable y cruel en la historia del arte canario. Sin embargo, es fundamental recordar que para muchos de los que no se fueron, o lo hicieron por muy poco tiempo, la situación fue igualmente terrible. Tan peligroso podía ser el exilio a Venezuela como el llamado "exilio interior", es decir, ser silenciado por el régimen y desplazado de toda actividad artística.

Pedro García Cabrera, en su poemario, suplicaba al mar que lo rodeaba (símbolo de libertad) que no dejara naufragar su espíritu creador, esperando que su legado perdurase "aquí y en los planetas adonde el hombre llegue. Con la mano en la mar así lo espero". Estas palabras reflejan la resiliencia y la profunda conexión de los artistas canarios con su identidad y su arte, a pesar de la adversidad. Las figuras de Francisco Borges Salas, Antonio Gallardo, Pedro González, Eduardo Gregorio, Juan Ismael, Juan Jaén, Antonio Torres y Mercedes Pinto, entre otros, son testimonio de la vitalidad de la vanguardia artística canaria que, incluso en el exilio o el silencio impuesto, logró dejar un legado imborrable.

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