El empresario Julián Porras-Figueroa, reconocido también como Caballero del Real Cuerpo de la Nobleza del Principado de Asturias, ha plasmado sus experiencias vitales en sus memorias, tituladas 'Viviendo y cazando desde otro prisma'. Este libro, publicado cuando el autor cumplió 40 años, es un testimonio de su vida, sus vivencias como cazador y los emotivos episodios familiares que han marcado su trayectoria. La obra es, en sus propias palabras, "un ejercicio absoluto de superación personal", y sus beneficios están destinados a la Fundación Fernández-Vega para apoyar a pacientes que, como él, padecen la enfermedad de Stargardt.
Un Caballero y Empresario con Principios
Julián Porras-Figueroa nació en 1981 en Puertollano (Ciudad Real) y se crió en Madrid. Cursó la carrera de Dirección de Empresas y Marketing en la capital, compaginando sus estudios con el trabajo en una de las empresas familiares. Su lema personal, que preside su perfil de Instagram, es: «Trabaja duro, diviértete y haz historia», destacando siempre por su elegancia en las imágenes que comparte.
La decisión de compartir su historia de vida cristalizó en 2017, cuando optó por sacar sus vivencias de la esfera privada y compilarlas en este libro, que se ha convertido en un ejemplo de superación para quienes enfrentan dolencias similares.
La Batalla contra la Enfermedad de Stargardt
A los 30 años, en un momento de éxito personal, Julián Porras-Figueroa fue diagnosticado con la enfermedad de Stargardt, una condición genética, degenerativa e incurable de la mácula que provoca una pérdida progresiva de la visión central en ambos ojos, pudiendo llevar a la ceguera. La Dra. Quiroga, en la clínica Fernández-Vega, fue quien le dio el diagnóstico, un momento que nunca olvidará por la cara de asombro y preocupación que mostró al examinar sus pupilas.
Durante los primeros años, experimentó meses de angustia, decepción y fatiga, aprendiendo el significado de la ansiedad y sintiendo un profundo enfado con Dios por no comprender por qué le sucedía esto. La visión de los rostros se desenfocaba, y aprender a vivir sin poder ver la cara de sus hijos fue extremadamente difícil. Su vida se paralizó, y su entusiasmo y proyectos se cuestionaron en cuestión de días, perdiendo visión de forma progresiva.
Con el tiempo, su enfado se disipó, y el libro se convirtió en una catarsis y una herramienta para potenciar otros sentidos y recursos que compensaran su carencia. Para Julián, la infanta Margarita, ciega de nacimiento, es un referente de optimismo y una inspiración por su forma de encarar la existencia. Recibió su apoyo incondicional, ya que ella le dijo: "Todo lo que necesites, aquí estoy. Somos familia".

Un Secreto Compartido con Olivia
Al principio, Julián no le contó a su esposa, Olivia de Borbón, sobre su enfermedad. Durante dos años, fingió que veía con normalidad. El punto de inflexión llegó un día en que un vaso se le cayó y se rompió, momento en el que le confesó a Olivia que padecía esta enfermedad incurable. La reacción de su esposa fue de una bondad inmensa: le dijo que estaba enamorada y que juntos afrontarían la dolencia.
Su Familia: Pilar Fundamental
Julián Porras-Figueroa dedica su libro a sus dos hijos, Flavia y Fernando, y a su mujer Olivia, a quien ama, respeta, admira y celebra todos los días. Su matrimonio, celebrado el 4 de julio de 2014, es un pilar fundamental en su vida. Para él, ese día fue el más maravilloso, ya que Olivia lo "rescató" en un momento en que no creía en nada ni en nadie, devolviéndole la ilusión y la fe.
Se conocieron en el verano de 2013 en Puerto Banús y la pedida de mano tuvo lugar en la India. La boda, un año y medio después en Marbella, fue un "sueño hecho realidad", con 500 invitados y momentos inolvidables como las actuaciones de Juan Peña y Consuelo Barroso. Olivia de Borbón recuerda el enlace con paz y serenidad, sabiendo que se casaba con el amor de su vida, y destaca que ese día fortaleció su relación por 10 años, con dos niños y varios perros, pero con el mismo amor.

Los Hijos: Flavia y Fernando
Sus hijos son una de sus mayores alegrías. Flavia es descrita como un "torbellino con mucha personalidad", un clon de su abuela Beatriz, con un marcado carácter alemán, prusiana y la alegría de la casa. El día de su nacimiento es un recuerdo imborrable para Julián. Fernando, ahijado de Carmen Lomana, es considerado el clon de su padre. Julián le inculca a diario el amor por los animales; el niño duerme con su perro Zar y es un niño muy bueno. Los hijos de Julián no tienen por qué sufrir la enfermedad de Stargardt, ya que es un gen recesivo y Olivia dio negativo, por lo que sus hijos no la heredarán.
El Apoyo de la Familia y las Pérdidas Recientes
Julián ha encontrado un apoyo incondicional en su entorno, especialmente en su suegro, el duque de Sevilla (Francisco de Borbón y Escasany), quien escribió el prólogo de su libro. Su suegro lo admiraba por sus vivencias y le dedicó palabras preciosas. La familia ha sido fundamental en los momentos más difíciles, tanto en su enfermedad como en las recientes pérdidas que ha enfrentado Olivia de Borbón.
Recientemente, la familia ha pasado por duros trances. En pocos meses, Olivia de Borbón perdió a su padre, Francisco de Borbón y Escasany, y a su tío, Alfonso de Borbón y Escasany. Además, en 2020, Olivia tuvo que despedirse de su hermana Cristina y de su madre, Beatriz von Hardenberg, una de las figuras más singulares de la vida social de los ochenta. En estos momentos, Julián ha ejercido de portavoz de la familia y ha sido el mayor apoyo de su esposa, enfatizando la importancia de sus hijos como su gran alegría.
Hace pocos meses, la familia Porras-Figueroa de Borbón decidió cambiar de rumbo y mudarse a Madrid, instalándose en La Finca, una de las urbanizaciones más exclusivas de Europa, coincidiendo con el 50 cumpleaños de Olivia.
La Caza: Una Pasión Explicada
Julián Porras-Figueroa describe la caza como un "soplo de vida". Aclara que su afición no fue por placer, sino una cuestión educacional, ya que se crió en un entorno de cazadores y bajo un prisma cinegético. Cuando la enfermedad empezó a afectar su visión, una de sus mayores obsesiones era no poder ver el punto del rifle. El día que logró enfocar de nuevo y abatir un venado, lo sintió como una salvación. Este episodio demuestra cómo algo dentro de él "murió para siempre" en su forma de ser y pensar, pero la caza le permitió encontrar una vía de adaptación.

En el libro, Julián habla extensamente sobre la caza, explicando que, aunque en la antigüedad era una necesidad para comer, ahora ha evolucionado. Para él, matar un ciervo en la última etapa de su vida le otorga una "muerte digna". Reconoce que, si hubiera omitido su pasión por la caza en el libro, este habría sido más mediático, pero su honestidad le llevó a confesarla. Incluso realizó un viaje a África para despedirse de su vida como cazador. En los agradecimientos del libro, expresa su gratitud a todos los que le han acompañado en esta faceta.
Respecto a figuras polémicas como el Rey Emérito Juan Carlos, también cazador, Julián defiende que todos merecen respeto, cuestionando quién saldría indemne ante una "cámara oculta durante 24 horas".
Impacto del Libro y Proyectos Futuros
El libro 'Viviendo y cazando desde otro prisma' tiene como principal pretensión ayudar a las personas que sufren la enfermedad de Stargardt a entenderla. Los beneficios de las ventas se destinan íntegramente a la Fundación Fernández-Vega. La presentación del libro se realizó en Madrid, en La Gran Peña, y está prevista otra en Marbella, en el marco de Encuentros con la Cultura.
🎙️ Julián Porras-Figueroa Toledano: Cazar contra el pronóstico — Episodio 45 - Tras la Huella
En sus páginas, Julián Porras-Figueroa también menciona a diversas personalidades, como Carmen Martínez-Bordiú, Carmen Lomana y Ágatha Ruiz de la Prada, quien ahora es parte de su familia al ser pareja de su primo. Estas menciones revelan la conexión del autor con distintos círculos sociales.