La Hormona Antimülleriana (AMH) y su Influencia en la Fertilidad

La hormona antimülleriana (AMH) es una glicoproteína y un biomarcador clave de la reserva ovárica de la mujer. Esta hormona, archiconocida en los procesos de reproducción asistida, es uno de los principales indicadores de la cantidad de óvulos con los que cuenta una mujer en un determinado momento, es decir, su reserva ovárica. La reserva ovárica cumple un papel determinante dentro de la fertilidad femenina, ya que una reserva baja puede reducir significativamente las probabilidades de embarazo. Medir la AMH es un proceso sencillo y no invasivo, que solo requiere un análisis de sangre.

La hormona antimülleriana (AMH): utilidad para estudiar la fertilidad

¿Qué es la Hormona Antimülleriana (AMH)?

La AMH es una proteína presente tanto en hombres como en mujeres, con funciones y localizaciones diferentes. Su papel principal ocurre durante el embarazo, siendo la encargada de la diferenciación sexual del feto. En el caso de las mujeres, la AMH es producida por las células de la granulosa de los folículos ováricos, específicamente los folículos pequeños (antrales y preantrales).

Función de la AMH en la Diferenciación Sexual

La AMH juega un rol crucial en el desarrollo embrionario para la determinación del sexo fenotípico del feto:

  • En el sexo masculino: La AMH es producida por las células de Sertoli en los testículos del feto alrededor de las semanas 8 y 9 de desarrollo. Su objetivo es impedir el desarrollo de los conductos de Müller, que son las estructuras que darían lugar al útero y las trompas de Falopio. Esto permite el desarrollo del fenotipo masculino. Después del nacimiento, los niveles de AMH se mantienen altos en los varones hasta la adolescencia, pero en la edad adulta permanecen bajos.
  • En el sexo femenino: La ausencia de la AMH es lo que permite que se forme el aparato reproductor femenino en el feto. No obstante, la hormona antimülleriana empezará a expresarse unas semanas más tarde, una vez que ya haya folículos ováricos.
Diagrama de la diferenciación sexual fetal con y sin AMH

La AMH como Indicador de la Reserva Ovárica Femenina

En las mujeres, la hormona antimülleriana empieza a cobrar importancia a partir de la pubertad. Es producida por los folículos preantrales y antrales de los ovarios durante toda la vida reproductiva de la mujer, es decir, desde la pubertad hasta la menopausia. Las células de la granulosa que rodean al óvulo son las encargadas de sintetizarla. Por tanto, la medición de la AMH en sangre indica de manera aproximada el número de óvulos con los que cuenta la mujer, lo que se conoce como su reserva ovárica. La AMH se encuentra presente en todos los folículos de ambos ovarios por igual, convirtiéndola en un marcador biológico de la fertilidad. Para evaluar la fertilidad femenina, además de la AMH, también se tienen en cuenta otros análisis como los valores de hormonas FSH y LH, así como el recuento de folículos antrales por ecografía transvaginal.

Es importante señalar que la reserva ovárica no se altera con el embarazo, la toma de píldoras anticonceptivas o el uso de agonistas de la GnRH (como el acetato de leuprolide) empleados en algunos tratamientos ginecológicos. Una vez suspendidas estas medicaciones, los niveles de AMH recuperarán su valor habitual.

Esquema de la producción de AMH en los folículos ováricos

¿Cómo se Mide la AMH?

El análisis de sangre para evaluar los niveles de AMH resulta sencillo y no invasivo para la paciente. Una de las ventajas de esta determinación hormonal es que los valores de AMH no varían con el ciclo menstrual, lo que significa que el análisis puede hacerse en cualquier día del ciclo sin influir en los resultados. Además, tampoco es necesario estar en ayunas para la determinación de su concentración. Sin embargo, para una evaluación más completa de la fertilidad, normalmente se miran otras hormonas femeninas como la FSH y el estradiol, sobre todo antes de un tratamiento de reproducción asistida. Por ello, es más práctico realizar un único análisis de sangre hormonal en estado basal, que suele ser en los primeros días del ciclo (3-5 días después del inicio de la menstruación).

A nivel analítico, es importante señalar que los valores obtenidos tras el análisis pueden variar de unos laboratorios a otros, ya que existen varios métodos para detectar la AMH. La técnica más utilizada en la actualidad son los inmunoensayos automatizados, que pueden ser de diferente tipo. Por ello, la interpretación de los resultados de cada paciente debe hacerse teniendo en cuenta los valores de corte específicos de cada examen. También se ha observado que la AMH puede tener una gran variabilidad debido a factores como los cambios estacionales, el momento del ciclo, el consumo de tabaco o determinadas enfermedades. Un estudio encontró una media de variación de hasta un 20%, siendo mayor en mujeres con niveles bajos de AMH. Por esta razón, se debe siempre contrastar la información dada por la AMH con una ecografía de recuento de folículos antrales, y ser cautos al interpretar una única determinación de AMH, especialmente en casos de baja reserva ovárica.

Interpretación de los Valores de AMH y su Significado

Los valores de referencia de la AMH están bien delimitados y es posible saber de manera más o menos exacta en qué estado actual de fertilidad se encuentra la mujer al momento de hacer el análisis. Generalmente, la AMH se expresa en ng/ml, aunque también es posible encontrar los valores en pmol/l (1 ng/ml equivale a 7,14 pmol/l).

Rangos de Referencia Comunes (en ng/ml):

  • AMH muy alta (mayores de 6 ng/ml): Indican una reserva ovárica excelente, pero también un mayor riesgo de sufrir el síndrome de hiperestimulación ovárica al administrar medicación hormonal en una FIV.
  • AMH alta (entre 3 y 6 ng/ml): La reserva ovárica se considera buena u óptima.
  • AMH normal (entre 1 y 2,9 ng/ml): La reserva ovárica es buena y se encuentra dentro de los límites esperados.
  • AMH normal-baja (entre 0,7 y 0,9 ng/ml): La reserva ovárica ha empezado a disminuir, aunque aún está dentro de la normalidad.
  • AMH baja (entre 0,3 y 0,6 ng/ml): Sugieren una baja reserva ovárica y, como consecuencia, es probable que la paciente tenga una baja respuesta a la estimulación hormonal.
  • AMH muy baja (menores de 0,3 ng/ml): La reserva ovárica está casi agotada y la mujer se encuentra cerca de la menopausia. Lo más probable es que se necesite una ovodonación para tener hijos.
Tabla o gráfica de los rangos de AMH y su significado para la reserva ovárica

Significado de Niveles Altos de AMH

Los niveles altos de AMH pueden indicar que la mujer dispone de una muy buena reserva ovárica. Sin embargo, en algunos casos, valores muy elevados pueden estar asociados con el Síndrome de Ovario Poliquístico (SOP). El SOP conlleva un aumento del número de folículos ováricos en todas las etapas de crecimiento, lo que se traduce en una AMH más alta. En estas mujeres, la AMH también disminuye más lentamente al aumentar la edad, lo que sugiere un envejecimiento ovárico más retardado. En mujeres con SOP que se someten a estimulación hormonal para una inseminación artificial o coito programado, es crucial valorar el riesgo de embarazo múltiple si existen más de 2 o 3 folículos maduros en los ovarios, por lo que se deben utilizar dosis muy bajas de medicación hormonal.

Si una mujer tiene AMH alta pero no consigue quedarse embarazada, esto indica que la AMH es solo uno de los factores de la fertilidad. Aunque una AMH elevada es un buen marcador de la reserva ovárica, no determina de forma absoluta la capacidad para concebir, ya que existen otras causas de infertilidad que deben ser investigadas.

Significado de Niveles Bajos de AMH

Valores bajos de hormona antimülleriana desvelan una disminución en la cantidad de óvulos disponibles, lo que se traduce en una baja reserva ovárica y una probable baja respuesta a la estimulación hormonal. Aunque una AMH baja puede indicar una disminución en la reserva ovárica, no implica necesariamente que la menopausia sea inminente. Sin embargo, sí sugiere que la mujer está más cerca de agotar su reserva. La capacidad de quedar embarazada de forma natural con una AMH baja es menor, pero no imposible, y a menudo requerirá un manejo especializado.

La Edad Ovárica y la AMH

Un factor determinante de la reserva ovárica es la edad. A medida que una mujer va cumpliendo años, la cantidad y calidad de sus óvulos van disminuyendo, presentándose un importante pico a mediados de la treintena y mostrándose prácticamente agotada al acercarse la menopausia. Consecuentemente, los niveles de AMH van mermando también. La edad ovárica es un término que hace referencia al potencial reproductivo de los ovarios de una mujer, y no siempre se corresponde con su edad cronológica. Aunque los valores de la hormona antimülleriana no dependen directamente de la edad real de la mujer, normalmente existe una correlación.

Una mujer llega a la pubertad con entre 200.000 y 300.000 óvulos. A los 37 años, apenas quedan 25.000, y estos se reducirán a unos 1.000 al llegar a la menopausia, que en España tiene lugar a los 51,4 años de media. El descenso drástico de los niveles de AMH en los 5 años previos a la retirada de la menstruación es el marcador más precoz de envejecimiento ovárico, incluso antes de que aparezcan alteraciones en otras hormonas como la FSH o el estradiol.

Es importante destacar que hay mujeres que presentan una baja reserva ovárica a pesar de ser aún jóvenes (biológicamente hablando), lo que podría ser un indicativo de menopausia precoz. En un estudio de 2019 (Zhang et al) con 9431 mujeres, se observó que en pacientes menores de 35 años con niveles bajos de AMH, los resultados del tratamiento de fecundación in vitro eran óptimos tras tres transferencias de embriones de buena calidad. Sin embargo, en mujeres mayores de 35 años, incluso con niveles normales-altos de AMH, la tasa de embarazo clínico y recién nacido vivo era menor y la tasa de aborto mayor que en el grupo de mujeres más jóvenes. Esto subraya que la calidad ovocitaria asociada a la edad es un factor crucial.

Gráfico de la disminución de la reserva ovárica y los niveles de AMH con la edad

AMH y la Planificación de la Maternidad

Conocer el estado de la fertilidad y la reserva ovárica a través de la AMH puede ayudar a las mujeres a planificar mejor su maternidad y tomar decisiones informadas. La edad del D.N.I. no siempre es un buen indicador de la edad ovárica, lo que hace que la información de la AMH sea aún más valiosa para tomar decisiones sobre la fertilidad con mayor determinación.

Decisionnes Basadas en los Niveles de AMH

Dependiendo de los valores de AMH, se pueden considerar las siguientes opciones:

  • Preservar la fertilidad: Si una mujer desea ser madre en un futuro y su reserva ovárica está algo baja (o incluso si es normal, pero desea postergar la maternidad), se recomienda congelar óvulos (vitrificación de ovocitos) para utilizarlos más adelante. Para una mujer de 23 años con AMH de 1.2 ng/mL, que se considera algo baja para su edad, se recomendaría ampliar el estudio y, ante la duda, vitrificar ovocitos.
  • Adelantar la maternidad: En el caso de una reserva normal-baja, puede ser aconsejable considerar la maternidad en un futuro más próximo.
  • Iniciar un tratamiento de reproducción asistida: Si la AMH ha resultado en un valor bajo, los especialistas pueden recomendar y ajustar los tratamientos de reproducción asistida para optimizar las posibilidades de concepción.

Cabe señalar que, si el análisis de la hormona antimülleriana resulta caro, también es posible valorar la reserva ovárica con una ecografía y el nivel de FSH. El valor de la AMH es directamente proporcional al número de folículos antrales en el ovario y, por tanto, a la reserva ovárica. En cambio, los valores de FSH varían a la inversa: cuanto menor es la reserva ovárica, más alta se encuentra la hormona FSH.

AMH en los Tratamientos de Reproducción Asistida

La determinación de la AMH es de gran utilidad para los profesionales de la reproducción asistida, ya que les permite decidir cuál es el tratamiento más adecuado para cada paciente, así como la pauta de medicación hormonal necesaria. Existe una correlación entre los valores de la AMH y el grado de respuesta ovárica a la estimulación.

  • AMH elevada: Pacientes con una AMH elevada tienen un mayor riesgo de sufrir una hiperestimulación ovárica. En estos casos, las dosis de medicación para la estimulación del ovario deben ser mucho menores (por encima de 3,5 ng/ml).
  • AMH disminuida: Pacientes con una AMH disminuida tendrán más probabilidad de padecer una baja respuesta. Estas pacientes necesitarán mayores dosis de gonadotropinas para conseguir un desarrollo folicular múltiple. Ante esta situación, es crucial individualizar y optimizar el proceso de estimulación ovárica para obtener el mayor rendimiento posible de los ovarios.

Por ejemplo, una baja reserva ovárica no siempre implica una peor calidad ovocitaria. En clínicas especializadas, se evita llevar a cabo una estimulación masiva que pueda "estresar" a aquellos ovocitos que podrían ser funcionales, calculando adecuadamente las dosis de gonadotropinas. La AMH puede ser útil para predecir mejor el éxito de los tratamientos de reproducción asistida y realizar una indicación más acertada de la técnica adecuada en cada paciente. Con tratamientos como la FIV con una estimulación muy cuidada y personalizada, o la reactivación de óvulos con plasma rico en plaquetas (PRP), muchas mujeres con AMH baja logran ser madres. Además, se pueden considerar tratamientos como el rejuvenecimiento ovárico o la ovodonación.

Aunque muchas mujeres y parejas ven los tratamientos de donación de ovocitos como un último recurso debido al estigma y al "duelo genético", es importante considerarlo como una potente decisión para lograr el embarazo.

Infografía sobre cómo la AMH guía la dosificación en la estimulación ovárica

AMH en Condiciones Específicas

La AMH también es una herramienta diagnóstica y de seguimiento valiosa en diversas condiciones médicas:

  • Síndrome de Ovario Poliquístico (SOP): Niveles altos de hormona antimülleriana pueden significar que la paciente tiene SOP, lo que permite identificar esta patología ovárica como causa de fertilidad disminuida en algunos casos.
  • Endometriosis: Si la proliferación del tejido endometrial se produce dentro del tejido ovárico, esta situación puede alterar los folículos ováricos y, por ende, la reserva ovárica.
  • Cáncer de Ovario: La prueba de AMH puede mostrar si el tratamiento para ciertos tipos de cáncer de ovario está funcionando. Una disminución de AMH generalmente significa que el tratamiento está siendo efectivo.
  • Menopausia Temprana o Prematura: Niveles bajos de AMH pueden ser un indicador de menopausia prematura (antes de los 40 años) o temprana (antes de los 45). Una prueba de AMH puede ayudar a diagnosticar la causa de una menopausia temprana o de una amenorrea (ausencia de menstruación), lo que facilita la planificación del futuro reproductivo de la paciente.

AMH en Hombres

Aunque no está tan extendido su uso en hombres como en mujeres, la AMH es un buen marcador de la función testicular. En el sexo masculino, la AMH se produce en las células de Sertoli, ubicadas en los testículos, y está relacionada con la producción de espermatozoides (espermatogénesis).

El análisis de la hormona antimülleriana en los hombres puede ser útil en el diagnóstico de azoospermia (ausencia de espermatozoides en el eyaculado). En este caso, la AMH ayuda a determinar si existen o no espermatozoides en el testículo, los cuales podrían ser extraídos mediante biopsia y utilizados en una microinyección intracitoplasmática de espermatozoides (ICSI) para fecundar los óvulos de la mujer. También se usa para:

  • Comprobar testículos sanos en niños con criptorquidia: En un bebé o niño con testículos no descendidos (criptorquidia), niveles normales de AMH significan que los testículos son sanos y funcionales, pero simplemente no han descendido al escroto. Pocos o ningún nivel de AMH pueden significar que los testículos no funcionan o faltan por completo, posiblemente debido a una mutación en el gen AMH.
  • Evaluar genitales atípicos: En bebés nacidos con genitales que no son claramente masculinos o femeninos (anteriormente llamados ambiguos o intersexuales), una prueba de AMH puede mostrar si el bebé tiene tejido testicular funcional, ayudando a diagnosticar la causa.

No obstante, la AMH en hombres no es un predictor tan efectivo como en el caso de las mujeres, y en definitiva, mediante el análisis de la FSH se suelen obtener mejores resultados para la evaluación de la espermatogénesis.

¿Cuándo y Quién Debe Realizarse el Análisis de AMH?

La decisión de llevar a cabo un análisis de AMH debe basarse en una evaluación individualizada, teniendo en cuenta factores como la edad, el historial médico y reproductivo, así como cualquier síntoma relacionado con trastornos de la fertilidad. Este marcador es esencial en la práctica habitual tanto del ginecólogo como del especialista en Reproducción Asistida, por lo que se recomendaría su petición de forma rutinaria en ciertas situaciones:

  • Mujeres en edad fértil: Para conocer su capacidad reproductiva, especialmente si se plantean posponer la maternidad. Una primera determinación a partir de los 20 y no más tarde de los 30 años puede ser recomendable. Si se detecta una reserva más baja de lo esperable, la mujer estaría a tiempo para tomar decisiones como la preservación de la fertilidad (vitrificación de ovocitos).
  • Antecedentes de riesgo: Mujeres que se han sometido a tratamientos oncológicos, cirugías de ovarios o padecen enfermedades autoinmunes o endometriosis. El análisis de AMH permite conocer qué efectos han tenido estos factores en la fertilidad.
  • Antes de tratamientos de fertilidad: Para una mujer que vaya a someterse a un tratamiento de fertilidad o valore la vitrificación de óvulos, es clave conocer de antemano qué respuesta cabe esperar del ovario y el tipo de medicación a dispensar.
  • Diagnóstico de menopausia temprana o amenorrea: Permite identificar las posibles causas y planificar el futuro reproductivo.
  • Diagnóstico de Síndrome de Ovario Poliquístico (SOP): Niveles altos de AMH pueden indicar SOP, ayudando a identificar esta patología.

Para realizar este tipo de analítica no es preciso acudir en ayunas, ya que su valor no se altera por la ingesta de alimentos. La prueba se suele complementar con una ecografía ovárica para hacer un recuento de folículos antrales, preferiblemente en los primeros días del ciclo ovárico. Ambos resultados permiten al ginecólogo valorar si la reserva ovárica es alta o baja y seleccionar el tratamiento de reproducción asistida más adecuado.

Costo del Análisis de AMH

La determinación de la AMH en sangre es una prueba que puede realizarse dentro de un estudio de fertilidad femenino o de forma aislada. Los precios pueden variar considerablemente en función de la clínica y el laboratorio donde se realice. En general, el coste de un estudio de fertilidad femenino completo oscila entre 120 y 450 €, y suele incluir una ecografía vaginal y analítica hormonal. Los estudios más caros suelen incluir también el análisis de AMH. En caso de realizarse solamente la prueba de la AMH, el precio suele estar entre los 50 y 80 €.

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