La prematuridad es una realidad que afecta a miles de familias en España cada año. Una de estas experiencias fue vivida por el político Pablo Casado y su esposa, Isabel Torres, quienes lucharon por sacar adelante a su segundo hijo, Pablo, nacido de manera extremadamente prematura. Su testimonio no solo revela la dureza de la situación, sino también la resiliencia y la importancia del apoyo sanitario y familiar.
El Desafío de un Parto Extremadamente Prematuro
El segundo hijo de Pablo Casado, también llamado Pablo, nació en 2014 a las 25 semanas de gestación y pesando únicamente 700 gramos. Su caso representa uno de los más de 30.000 bebés que cada año nacen en España en partos prematuros.
La gestación de Pablito fue delicada. Los doctores, al observar la situación crítica de Isabel, le informaron que para evitar riesgos para su hijo, tendría que permanecer completamente inmóvil durante las semanas previas al parto. Finalmente, el 15 de marzo de 2014, el pequeño Pablito llegó al mundo tras la rotura del saco amniótico, con tan solo 25 semanas y 700 gramos de peso.

La experiencia en el hospital fue un verdadero calvario. Durante semanas, Pablo Casado pasó todas las noches al lado de su mujer en el hospital. Incluso cuando tenía compromisos políticos, se desplazaba a Madrid y regresaba a Elche el mismo día para no dejar sola a Isabel. Tras el nacimiento, el pequeño Pablo estuvo dos meses en la UCI y otros dos en observación, enfrentando múltiples operaciones y disgustos.
El propio Casado relató en entrevistas que la situación fue tan extrema y estresante que llegó a perder "diez kilos, con la hospitalización y todos los problemas que tuvo el pequeño Pablito". Recordaba esos días con él y su mujer "pegados al pie de la incubadora". Casado describe que "cuatro meses tienen 122 días, y cada minuto de esas horas de esa lucha cambia a una persona".
La Recuperación y el Compromiso Familiar
Aunque recibir el alta hospitalaria fue un alivio, calificado por Casado como un "milagro", no significó el final de un largo camino. "La vida te cambia porque hemos estado prácticamente un año centrados en Pablo (su hijo), pero es algo que te viene muy bien porque relativizas todo y ves los problemas de verdad, que son los de la familia y los de la salud", afirmó el político.
Después de salir del hospital, Isabel y Pablo dedicaron prácticamente un año completo al cuidado del pequeño: controlando que durmiera en la posición de seguridad (boca arriba, sin almohada ni juguetes en la cuna), vigilando la temperatura ambiental de la casa y acudiendo a revisiones médicas constantes. A pesar de las reducidas expectativas de recuperación, Pablito consiguió superar esta lucha.
La dureza de la situación llevó a Pablo e Isabel a hacer una promesa: si su hijo conseguía sobrevivir a esta difícil experiencia, la familia realizaría el Camino de Santiago. Esta promesa se cumplió. El verano pasado, Pablo Casado y su mujer hicieron la ruta entre Sarria y Compostela, poniéndose en marcha el 21 de agosto para agradecer la recuperación de su hijo.

Actualmente, el pequeño Pablo ha cumplido cinco años y se encuentra muy bien. En una entrevista, Pablo Casado se deshace en halagos hacia su mujer Isabel y sus dos hijos, Pablo y Paloma. Sobre Pablito, mencionó que "hizo muchos de los métodos de rehabilitación que recomendabais y ahora está fenomenal, pero las pasamos canutas. Ese niño es un milagro".
Mensaje de Apoyo y Reflexión sobre la Prematuridad
La experiencia personal de Casado le ha convertido en una voz de apoyo y comprensión para otras familias que atraviesan situaciones similares. Cuando los mellizos de Pablo Iglesias e Irene Montero nacieron de forma prematura a las 26 semanas de gestación, Casado no dudó en mostrar su solidaridad, ya que el hijo de Pablo Casado también nació con cinco meses y pesó 700 gramos. "Estoy con Pablo e Irene. Lo van a sacar adelante y en unos meses estará todo fenomenal", expresó, añadiendo que "estas experiencias te hacen mejor persona" y que "lo aguantan todo". Incluso les aconsejó "olvidarse de la política" en esos momentos.
Casado admitió haber estado cuatro meses "a pie de incubadora, con muchas operaciones, muchos disgustos, pero merece la pena". Reiteró que Pablito está "fenomenal" y que esta es una de esas "experiencias vitales que luego te hace relativizar todo lo demás". La capacidad de Casado para narrar su vivencia de cuatro meses de sobresaltos y operaciones a pie de incubadora le ha permitido cursar "un auténtico máster presencial" en esta faceta humana.
La Prematuridad en España: Avances y Desafíos
La experiencia de Pablo Casado es un reflejo de una realidad sanitaria más amplia. En España, nacen un 36% más de niños prematuros que hace 20 años, una cifra alarmante. Sin embargo, se contrapone con una estadística más tranquilizadora: "En los países industrializados, sobreviven el 90% de los grandes prematuros de menos de 28 semanas de edad gestacional, cosa que no hace tantos años era mucho menos frecuente", explica la doctora Ana García Figueruelo, pediatra especializada en prematuros.

La medicina ha avanzado exponencialmente, aumentando la supervivencia de estos niños hasta porcentajes superiores al 80%. Si hace dos décadas la insuficiencia respiratoria era el mayor enemigo, hoy la lucha se centra en combatir las secuelas, como trastornos en el desarrollo motriz y cognitivo, déficits visuales y auditivos, dificultades con el lenguaje, problemas emocionales y de conducta, y retrasos evolutivos. La reducción drástica de discapacidades graves demuestra que se está ganando la batalla en este ámbito.
Los profesionales sanitarios también están más preparados y especializados, y la implicación de las familias ha crecido. Antes, a los prematuros solo podían tocarlos los sanitarios; ahora, se fomenta la participación de los padres en el cuidado, se promueve el método canguro y el contacto piel con piel, humanizando los cuidados y mejorando el pronóstico de los niños. Los médicos insisten en la importancia de "individualizar cada caso, porque cada niño es diferente y cada paciente responde de una manera a los tratamientos", como demuestran casos de superación como los de Stella y Miguel, niños prematuros que han salido adelante sin secuelas significativas.
El Reto de la Atención Temprana
A pesar de los avances médicos, una de las mayores dificultades en España es legal y administrativa, especialmente en lo que respecta a la atención temprana. Existe una resistencia por parte de la Administración sanitaria a incluir la atención temprana como un derecho y a incorporar estos cuidados en la cartera común del Sistema Nacional de Salud. Anualmente, cerca de 30.000 bebés nacen prematuramente en España, y de los 100.000 niños de 0 a 6 años que precisarían atención precoz para mejorar su calidad de vida, menos de la mitad la reciben.
La atención temprana, definida como el "conjunto de intervenciones dirigidas a la población infantil de 0 a 6 años, a la familia y al entorno, que tienen por objeto dar respuesta lo más pronto posible a las necesidades transitorias o permanentes que presentan los niños con trastornos en su desarrollo o que tienen riesgo de padecerlo", cuenta con un libro blanco cuyas recomendaciones son sistemáticamente ignoradas. Se requiere un modelo universal, gratuito, de calidad y con financiación suficiente para la detección, rehabilitación, prevención, asistencia e inclusión, un modelo que actualmente no existe.
Psicología y Atención Temprana. Raquel Nieto en Onda Cádiz TV
La realidad es que la disponibilidad de centros especializados y la calidad de la formación de los profesionales varían enormemente entre comunidades autónomas. La falta de un criterio unificado para el seguimiento y la dispersión de competencias entre consejerías de Salud y Servicios Sociales sin interconexión, generan listas de espera inaceptables para niños que necesitan una atención precoz, pues sus habilidades futuras dependen de la diligencia con la que reciban la estimulación necesaria en el momento adecuado.
Padres y asociaciones denuncian situaciones críticas, como la obligación de pagar terapias de su bolsillo en Canarias, las eternas listas de espera en Madrid, o la suspensión de cuidados esenciales al cumplir los seis o, en algunos casos, los tres años. Esta falta de recursos y dejadez condena a miles de niños a la dependencia.
Si bien los hijos de Pablo Iglesias e Irene Montero, y el de Pablo Casado, probablemente no enfrentarán este problema, existen numerosas familias que no pueden costear los cientos de euros mensuales que el Estado les niega. Una proposición no de ley presentada por el PSOE y apoyada por otros grupos en octubre, para incluir la atención temprana en las prestaciones de la Sanidad Pública, permitiría a estos menores recibir terapias gratuitas y de calidad, independientemente de su lugar de nacimiento. Es crucial recordar que haber nacido prematuramente no es un requisito para optar a la atención temprana, contrariamente a lo que a veces comunica la Administración madrileña para derivar a muchos niños a listas de espera; sus tratamientos no pueden depender de las vacantes del momento.
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