Herpangina en bebés y niños pequeños: causas, síntomas y tratamiento

La herpangina es una afección viral que causa úlceras dolorosas en la boca y la garganta, afectando principalmente a niños. Aunque se considera una enfermedad leve, es importante conocer sus causas, síntomas y el manejo adecuado para aliviar las molestias del pequeño.

¿Qué es la Herpangina?

La herpangina es una infección de la garganta producida por un virus, que se manifiesta con la aparición de pequeñas protuberancias similares a ampollas o úlceras en la boca, usualmente en la parte trasera de la garganta o en el cielo del paladar. Es una enfermedad viral muy molesta que afecta con mayor frecuencia a niños entre 3 y 10 años.

Dentro de la familia de los enterovirus, se encuentran diversos virus causantes de la herpangina. Esta infección de la garganta se produce como consecuencia de un virus alojado en el aparato digestivo.

En general, la herpangina es una infección común, leve y que cura sola. Se observa con mayor frecuencia en niños de 3 a 10 años de edad, pero puede presentarse en cualquier grupo de edad. El inicio de la enfermedad suele ser brusco.

Ilustración de la boca de un niño con úlceras características de la herpangina.

Causas de la Herpangina

La herpangina es causada por un virus. Los tipos más comunes de virus que la provocan incluyen:

  • Virus Coxsackie A y B
  • Enterovirus 71
  • Ecovirus (con menor frecuencia)

El virus pertenece a la misma familia de virus causante de la conocida enfermedad boca-mano-pie. Se trata de una enfermedad de origen viral causada, sobre todo, por el virus Coxsackie A.

La herpangina tiende a aparecer en forma epidémica y afecta con mayor frecuencia a lactantes y niños. Es vista con mayor frecuencia en el verano y otoño.

Transmisión de la Herpangina

La transmisión de la herpangina es predominantemente fecal-oral. El virus está en la saliva durante menos de 4 semanas y en las heces desde 6 semanas hasta varios meses tras la infección. Se contagia por el contacto con la saliva, al toser y estornudar. También, al tocar heces infectadas y llevarse después la mano a la boca.

El virus se puede encontrar durante bastante tiempo sobre muebles, suelo, colchonetas, juguetes y chupetes. Esto ayuda al contagio entre una persona y otra. Los niños eliminan el virus en sus secreciones (nariz, saliva y boca) y contaminan con sus manos muchos lugares comunes en colegios y guarderías.

Por este motivo es muy importante enseñarles a lavarse bien las manos, ya que los virus mueren con el lavado de manos y con el gel hidroalcohólico. Asimismo, los padres deben evitar llevarlos al colegio cuando están enfermos, para no propagar el contagio.

El virus se propaga cuando un niño toca heces infectadas y se pone la mano en la boca. Para prevenir el contagio, asegúrese de lavarse las manos y las de su niño a menudo.

Infografía mostrando las vías de transmisión de la herpangina: contacto directo, secreciones respiratorias y contacto con superficies contaminadas.

Síntomas de la Herpangina

El período de incubación de la herpangina es de 2 a 10 días, aunque a veces puede ser de 3 a 5 días. En este tiempo, el niño puede contagiar el virus sin presentar todavía síntomas.

Los síntomas más comunes son:

  • Dolor de garganta (odinofagia), que puede hacer que tragar sea muy doloroso.
  • Fiebre alta, con picos que pueden llegar hasta los 39-40º C (algunas veces hasta 41º C). La fiebre dura entre 2 y 4 días.
  • Malestar general y decaimiento.
  • Pérdida de apetito (anorexia).
  • Dolor de cabeza (cefalea).
  • Vómitos y, en lactantes, pueden presentar babeo.
  • En niños mayores, pueden aparecer molestias y dolores de garganta, cabeza y tripa.
  • Aparición de lesiones orales:
    • Pequeñas manchas rojas en el fondo de la boca (por delante de las amígdalas, paladar blando, campanilla, pared anterior y posterior de faringe). Son raras en otras partes de la boca.
    • Estas manchas forman vesículas de 1-2 mm.
    • A las 48 horas se convierten en pequeñas úlceras superficiales de bordes rojos y muy dolorosas.
    • Las úlceras son muy pequeñas, de 2 a 4 milímetros de ancho (1/8 de pulgada aproximadamente).
    • No suele haber más de 10-15 lesiones (lo habitual es entre 4 y 5).
    • Las úlceras se curan entre 1 y 5 días.
  • Los ganglios del cuello pueden estar aumentados de tamaño y doler.
  • En adolescentes y adultos jóvenes puede aparecer dolor y rigidez de nuca y de espalda.

Es importante destacar que las úlceras de la herpangina son más pequeñas y no salen en las encías ni en otras partes de la boca, a diferencia de la infección por el virus herpes.

Diagnóstico de la Herpangina

El diagnóstico de la herpangina es clínico y se establece por la historia clínica y el examen físico completo del niño, prestando especial atención a los síntomas y a las lesiones orales características. Las lesiones de la herpangina son únicas y por lo general permiten un diagnóstico simplemente con examen físico.

No suele ser necesario realizar otras pruebas, ya que es una enfermedad leve que cura por sí sola. En algunos casos, se puede realizar el aislamiento del virus de las lesiones para confirmarlo.

El diagnóstico se distingue de otras afecciones como:

  • Estomatitis herpética: se caracteriza por úlceras mayores y más persistentes.
  • Aftas recidivantes.
  • Aftas Bednar: rara vez aparecen en la faringe y no suelen asociarse a síntomas generales.
  • Faringitis linfonodular (causada por Coxsackie A10): produce nódulos sobreelevados blanco-amarillentos en lugar de vesículas y úlceras.
  • Enfermedad boca-mano-pie (causada por Coxsackie A16): además de lesiones bucales, presenta exantema vesiculoso en piel (manos, pies) y a veces en el área del pañal.
Comparativa visual de las lesiones bucales de la herpangina con las de la enfermedad boca-mano-pie.

Tratamiento de la Herpangina

Dado que la herpangina es una infección viral, los antibióticos no son efectivos. El tratamiento se enfoca en aliviar los síntomas y mantener al niño cómodo mientras el cuerpo combate la infección.

Las principales medidas de tratamiento incluyen:

  • Alivio del dolor y la fiebre:
    • Se prescriben analgésicos y antitérmicos como paracetamol o ibuprofeno.
    • En ocasiones se recurre a geles o pomadas anestésicas (como lidocaína) para aplicar en las úlceras y calmar el malestar en la boca, aunque su aplicación puede ser difícil.
  • Hidratación:
    • Es fundamental asegurar una adecuada ingesta de líquidos, ya que el dolor al tragar puede llevar a la deshidratación.
    • Se recomienda ofrecer líquidos fríos en pequeñas cantidades, pero muchas veces al día.
    • Si el niño presenta vómitos o diarreas, es importante que tome sueros de rehidratación oral.
  • Dieta blanda y fría:
    • Alimentos blandos, fríos o templados, como yogur, papillas, flanes, purés o helados, ayudarán a paliar las molestias.
    • Evitar alimentos o bebidas que piquen, que sean irritantes (cítricos, bebidas con gas), salados, fritos, duros o difíciles de masticar.
  • Higiene bucal:
    • Es recomendable realizar una buena higiene bucal, con cepillos dentales suaves.
    • En niños mayores, los enjuagues bucales con agua tibia y sal o con anestésicos locales pueden ayudar a aliviar la inflamación.

El proveedor de atención médica analizará el tratamiento específico según la edad, salud general, historial médico del niño, la gravedad de la enfermedad y las expectativas del tratamiento.

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Prevención de la Herpangina

No existe ninguna vacuna frente a los virus de la herpangina. La prevención es muy importante para evitar el contagio de la enfermedad en guarderías, escuelas y en la familia. El buen lavado de las manos puede ayudar a prevenir la propagación de los virus.

Medidas clave de prevención:

  • Lavado de manos frecuente:
    • Lavarse las manos del niño y de sus cuidadores con agua y jabón durante al menos 20 segundos.
    • Hacerlo siempre después de limpiar la nariz del niño, cambiarle el pañal, usar el baño, antes de preparar la comida o manipular alimentos.
  • Limpieza y desinfección:
    • Las superficies y objetos que están en contacto con secreciones de la boca, respiratorias o heces deben de limpiarse y desinfectarse con productos a base de cloro. Los productos alcohólicos no son efectivos contra todos los enterovirus.
  • Aislamiento temporal:
    • Los niños no deben ir a la guardería o escuela si tienen fiebre, están molestos, tienen dolor, muchas lesiones en la boca o babean mucho.

Complicaciones de la Herpangina

En general, la herpangina es una infección leve que se cura rápido y sin complicaciones. Sin embargo, la deshidratación es la complicación más común, sobre todo en niños muy pequeños. Ocurre porque el niño no quiere comer ni beber debido al dolor al tragar.

Otras complicaciones son muy raras.

Comuníquese con su proveedor de atención médica si:

  • La fiebre, el dolor de garganta o las llagas en la boca persisten por más de 5 días.
  • Su hijo tiene problemas para beber líquidos o luce deshidratado.
  • La fiebre se torna muy alta o no desaparece.

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