Hermes: El Mensajero Alado de los Dioses Griegos

El dios Hermes es uno de los doce dioses olímpicos de la mitología griega, hijo de Zeus y la pléyade Maya. De todas las divinidades del panteón griego, Hermes es sin duda una de las más complejas y ricas en matices. El mito de Hermes nos habla de uno de los dioses más polifacéticos, activo e inquieto de toda la mitología griega.

Hermes es la divinidad protectora de colectivos tan diferentes como los ladrones, los heraldos, los diplomáticos, los mensajeros y los comerciantes. Asimismo, se le consideraba protector de actividades múltiples, como la astucia, las fronteras y los viajeros que las cruzan, además de ser conductor de las almas de los muertos y mensajero divino.

Hermes es la divinidad protectora de cosas tan aparentemente dispares como el comercio, los robos, los caminos, los mensajeros, los sueños y las puertas. En realidad, todos estos ámbitos comparten una característica común: suponen un cambio de algún tipo. El comercio es el intercambio de unos bienes por otros; el robo es un intercambio forzoso a cambio de nada; un camino es la vía para cambiar de lugar; el mensajero es el encargado de intercambiar palabras entre dos individuos o dos comunidades; las puertas son el límite entre un lugar y otro; el sueño es el cambio entre la vigilia y un estado diferente. Podemos deducir, por tanto, que para los griegos, Hermes era el dios de los cambios de todo tipo.

Representación clásica de Hermes con pétaso, talarias aladas y caduceo

Orígenes y Nacimiento de Hermes

Hermes nació como fruto de la unión entre Zeus y Maya, una de las hijas del gigantesco Atlas. El joven dios vio la luz en una cueva en el monte Cilene, en la salvaje Arcadia, aunque algunas tradiciones afirman que pudo haber nacido en el mismísimo Olimpo. Dice la mitología que el mismo día que nació, el dios Hermes creció a una velocidad sorprendente, demostrando su precocidad a los pocos días de su nacimiento al escaparse de su cuna y echar a caminar por los campos.

Atributos e Iconografía de Hermes

La Representación Clásica

Por norma general, Hermes es representado como un joven hermoso, más grácil que fornido, y atlético, que siempre está conversando y adora hacer bromas. Viste un sombrero, a menudo alado, y calza unas sandalias provistas de alas, bien directamente en los pies, que le permiten volar y moverse rápidamente en todas partes. También porta un caduceo, una vara mágica con la que abre y cierra los ojos de los mortales. Es un dios rápido, que se mueve con facilidad entre el mundo de las divinidades y el de los mortales. Las representaciones del dios Hermes pueden ser de cuerpo completo o parciales, mostrando normalmente la cabeza o cualquiera de sus atributos.

El Pétaso: Gorro de Viajero

El pétaso fue un gorro de ala ancha utilizado para protegerse del sol, y en ocasiones, del frío y la lluvia. Tiene su origen en la sociedad rural de la antigua región griega de Tesalia, donde lo llevaban puesto agricultores y viajeros. Y como no podía ser de otra manera, el pétaso formaba parte de la equipación de los mensajeros.

Las Talarias: Sandalias Aladas

Las talarias (nombre romano) o pédilas (nombre griego) son las sandalias con alas que el dios Hermes utiliza para desplazarse de un lugar a otro volando. Estas le confieren su característica velocidad y su capacidad para moverse libremente entre los diferentes reinos.

El Caduceo: Vara de Heraldo

El arma característica de Hermes es el caduceo, una vara que ha sido representada con multitud de formas y a la que se atribuía el poder de dormir a dioses y mortales, así como de servir para que su portador pudiera dirigir hasta el Hades las almas de los muertos. En griego antiguo, kerykeion significa “vara de olivo con guirnaldas”, e, inicialmente, era un bastón con hilos de lana -o cintas blancas- entrelazados.

En el caduceo de Hermes aparecen unas alas -o el pétaso- en la parte superior y las hebras de lana se transforman en serpientes. El hecho de incorporar a los reptiles posiblemente provenga de cuando Hermes -según la leyenda mitológica- separó con su báculo a dos de ellas mientras se estaban peleando. Los lazos blancos con los que estaba originalmente adornada su vara de heraldo fueron sustituidos posteriormente por dos serpientes, que los griegos consideraron un símbolo de prudencia, de vida y de salud.

Es importante no confundir el caduceo de Hermes -que lleva dos serpientes- con el bastón de Esculapio -que solo lleva una-. El primero es el símbolo del comercio, mientras que el segundo lo es de la medicina.

Diferencia entre el caduceo de Hermes (dos serpientes) y el bastón de Esculapio (una serpiente)

Roles y Funciones de Hermes

Mensajero de los Dioses

Su rol de mensajero oficial del Olimpo lo convirtió en el protector de todos aquellos que transitan por los caminos: pastores, viajeros, comerciantes y ¡ladrones! Como tal, es el mensajero de los dioses, encargado de llevar las órdenes de Zeus allí donde el padre de los dioses se lo ordenara. Hermes era conocido en el panteón olímpico por su carácter pícaro y por su constante búsqueda de diversión.

Dios Psicopompo

Además de mensajero, Hermes es el dios psicopompos, el encargado de conducir las almas de los muertos hasta la entrada del reino de Hades. Una de las funciones más importantes de Hermes era la de guiar a las almas de los difuntos hasta la laguna Estigia, donde Caronte, el barquero del inframundo, las embarcaba para trasladarlas hasta el Hades, su destino final. El caduceo, su vara, servía para que su portador pudiera dirigir las almas de los muertos hacia el inframundo.

Protector de Diversos Colectivos

Hermes es la divinidad protectora de colectivos tan diferentes como los ladrones, los heraldos, los diplomáticos, los mensajeros y los comerciantes. Como patrón de los viajeros, a lo largo de los caminos se levantaron pilares de piedra (hermas) en su honor, con el símbolo de un falo, que servían de guía y como señal de buena suerte a todos aquellos que pasaban junto a ellos. Además, Hermes también era considerado el patrón del hogar, y la gente solía construir pequeñas estelas de mármol con su imagen delante de sus puertas. En época helenística se lo asociaba a menudo con la gimnasia, por lo que, en consecuencia, estaba considerado el protector de la juventud.

Dios de los Cambios, la Retórica y los Inventos

Para los griegos, Hermes era el dios de los cambios de todo tipo, abarcando una amplia gama de transformaciones y transiciones. En cuanto a su capacidad para la oratoria, Hermes, famoso por sus habilidades diplomáticas, también estaba considerado el patrón de las lenguas y de la retórica, motivo por el cual era venerado por los oradores y los intérpretes. Aún hoy en día, el estudio e interpretación de los textos lleva su nombre: hermenéutica.

A Hermes también se le atribuyen algunos inventos importantes. Según el mito, esta divinidad inventó el alfabeto, los dados y la lira. A Hermes se le atribuyen asimismo diversas invenciones fundamentales para la civilización, como el fuego, así como los instrumentos musicales, en particular la lira, la cual fabricó a partir de un caparazón de tortuga.

Hermes: Mensajeros de los dioses (mitologia griega) | Archivo mitologico |

Mitos y Aventuras Destacadas

El Robo del Rebaño de Apolo y la Invención de la Lira

A los pocos días de su nacimiento, el dios demostró su precocidad escapando de su cuna y echando a caminar por los campos. De este modo, llegó al lugar donde su hermano Apolo apacentaba sus rebaños de vacas y bueyes. El joven Hermes decidió robar los bueyes de Apolo y encerrarlos en una cueva, de modo que el dios no pudiera encontrarlos. Una vez perpetrado el robo, Hermes regresó a su cueva en Cilene.

En la entrada encontró una tortuga, y al observar la forma de su caparazón concibió una idea. Mató al animal y, tras vaciar su caparazón y tensar sobre él una serie de cuerdas hechas con tripas de buey, inventó la lira. Hecho esto, regresó a su cuna y se quedó dormido. Cuando Apolo descubrió el robo de los bueyes, utilizó sus poderes adivinatorios para averiguar quién había sido el culpable. Una vez descubierto que había sido el pequeño Hermes, el dios Apolo exigió a Zeus que se hiciera justicia.

Maya trató de exculpar a su hijo aduciendo que una criatura tan pequeña que aún dormía en su cuna no podía haber perpetrado un robo semejante. Zeus no se dejó engañar por el tierno aspecto del niño y exigió a este que devolviera a Apolo sus bueyes. Hermes, doblegado ante la autoridad de su padre, condujo a Apolo hasta la cueva donde había escondido los bueyes. Apolo, sin embargo, fascinado ante el invento de la lira y sus posibilidades musicales, ofreció al pequeño dios todo su ganado a cambio del instrumento musical, trato al que Hermes accedió gustoso. Además de los bueyes, Apolo regaló a Hermes su cayado de pastor, una vara con la que el joven dios construyó su arma predilecta y símbolo por excelencia: el caduceo.

Hermes infantil tocando la lira junto a Apolo

Hermes e Ío: El Asesino de Argos

La joven Ío, pese a haber sido transformada por Zeus, su amante, en una ternera para evitar que Hera descubriera la relación de ambos, sufrió la cólera de la celosa señora de los dioses. La esposa de Zeus encargó al monstruo Argos, una criatura con cientos de ojos, que vigilara a la ternera, de forma que ni dios ni mortal pudiera acercarse a ella sin que su guardián lo supiera y diera parte de ello a la propia Hera.

Para liberar a su amante de tan terrible vigilante, Zeus envió a Hermes a acabar con la criatura. Según algunas versiones, el dios mensajero simplemente derrotó al monstruo. En otras, antes de matarlo, Hermes le durmió con sus canciones y sus historias, una muestra de su habilidad como orador y narrador. Gracias a esta victoria contra el monstruo Argos, el dios Hermes recibe muy a menudo el epíteto de Argifontes.

Hermes y Perseo: Las Sandalias Aladas

En el ciclo de aventuras del héroe Perseo, el dios Hermes jugó un importante papel en al menos dos ocasiones. En primer lugar, fue este dios el que proporcionó a Perseo sus características sandalias aladas, con las cuales derrotó a Medusa y a la bestia que se disponía a devorar a la princesa Andrómeda. Por otro lado, Hermes, como dios encargado de dirigir al otro mundo las almas de los muertos, fue el encargado de conducir a Perseo al reino de Hades.

Perseo con sandalias aladas luchando contra Medusa

Hermes en el Ciclo Troyano

Durante la guerra de Troya, Hermes aparece en todo momento combatiendo junto al bando de los griegos, sin que se sepan sus motivaciones para ello. Aunque nunca jugó un papel decisivo en el conflicto, Hermes intervino en diversos episodios de gran importancia para el desarrollo de los acontecimientos que tuvieron como culmen la caída y la destrucción de la ciudad de Troya.

Al igual que en el resto de relatos mitológicos en los que aparece este dios, siempre lo hace como cumplidor de los mandatos de alguna entidad superior, por norma general Zeus. Antes del estallido de la guerra, Hermes, por designación de Zeus, fue el encargado de anunciar a Paris su elección como juez en el certamen de belleza de las tres diosas, así como de entregar al pastor troyano la manzana de oro con la que la diosa Eris había sembrado la discordia entre ellas.

También por orden de Zeus, Hermes fue el responsable de conducir sano y salvo al anciano Príamo hasta el interior del campamento griego, para que este pudiera suplicar a Aquiles que le devolviera el cadáver de su hijo Héctor. Por último, ya en los acontecimientos narrados en la Odisea de Homero, Hermes hace el papel de fuerza que impide que Odiseo no cumpla con su destino de regresar a Ítaca junto a su esposa Penélope. Para ello, el dios le entrega a Odiseo unas extrañas hierbas que le hacen invulnerable a los poderes de la maga Circe, de modo que el héroe consigue liberar a sus compañeros de los embrujos de esta. Posteriormente, Hermes es el encargado de recordar a Odiseo, atrapado en la isla de la ninfa Calipso, su deber de regresar a su hogar en lugar de languidecer junto a su amante en el rincón del mundo en el que un naufragio le había arrojado.

Cratera de Eufronio con Hipnos y Tánatos transportando el cadáver de Sarpedón en presencia de Hermes

Relaciones y Descendencia

Hermes fue un dios fecundo que engendró una gran progenie con madres de diversos tipos. Uno de los hijos de Hermes que más éxito tuvo en la iconografía y la literatura antiguas y posteriores es Hermafrodito, hijo, tal y como indica su nombre, de este dios y Afrodita. El joven Hermafrodito era, como correspondía a su divina ascendencia, grácil y hermoso, pero sentía un fuerte rechazo por la compañía femenina.

La ninfa Salmacis, enamorada de él, le persiguió y acosó, sin lograr que el joven hiciera caso de sus súplicas amorosas. Desesperada, Sálmacis suplicó a los dioses que le concedieran el no separarse nunca del esquivo Hermafrodito. Las divinidades escucharon su lamento y fusionaron en un mismo ser los cuerpos de los dos jóvenes. De este modo, el hijo de Hermes y Afrodita pasó a tener un cuerpo que presentaba al mismo tiempo rasgos femeninos y masculinos, tanto en los genitales como en otras zonas de su anatomía.

Su hijo más famoso fue Pan, dios de la naturaleza y los rebaños. Anfión se convirtió en un gran cantante y músico después de que el dios Hermes, de quien era amante, le enseñara a tocar y le regalara una lira de oro. Asimismo, algunos dicen que el héroe Perseo recibió los tesoros divinos (sandalias, zurrón y el yelmo de Hades para matar a la gorgona Medusa) de las manos de Hermes porque este le amaba y quería favorecerle. Finalmente, Polideuces (Pólux), uno de los Dioscuros, recibió como prenda de amor un hermoso caballo tesalio.

Hermes corre detrás de una muchacha, posible Herse, en un lécito ático

Ámbito de Influencia y Culto

Los cultos a Hermes fueron, como corresponde a sus variados ámbitos de influencia, muy diversos y complejos. Como dios de los intercambios y los pasos de un estado a otro, el dios Hermes era el guardián de los caminos, y para honrarle se situaban en las encrucijadas las llamadas hermas.

Las hermas eran en su origen montones de piedras que posteriormente se convirtieron en pilares coronados por una efigie del dios Hermes y adornados en muchas ocasiones por un falo erecto. Para muchos autores, estos objetos habrían sido el origen del dios, al convertirse en divinidad un elemento mágico encargado de la vigilancia y la seguridad en los caminos. Las hermas fueron veneradas y respetadas en la antigua Grecia como elementos sagrados que protegían a toda la comunidad.

Hasta tal punto llegó la veneración a estos monumentos que, cuando la noche antes de la partida de la flota ateniense hacia Sicilia, en plena Guerra del Peloponeso, un grupo de jóvenes mutilaron las hermas de Atenas, esto causó un revuelo que tuvo profundas connotaciones sociales y políticas y que trajo fatales consecuencias para personajes de la talla de Alcibíades y su maestro Sócrates.

Delos, Tanagra y las Cícladas fueron otras zonas en las que Hermes era especialmente popular. El dios tenía un destacado santuario en Kato Symi, en la isla de Creta, donde los jóvenes que estaban a punto de convertirse en ciudadanos de pleno derecho participaban en un rito que duraba dos meses durante el cual mantenían relaciones homosexuales con hombres de más edad.

Reconstrucción de una herma griega

Equivalencias y Sincretismo

Hermes y Mercurio

Identificado con el dios romano Mercurio, Hermes tuvo también equivalencias con divinidades de diversas culturas como la egipcia o la nórdica. Una de las principales equivalencias de Hermes la hemos de buscar en la figura del dios romano Mercurio. En un principio, Mercurio no tenía ni el mismo aspecto ni los mismos atributos que Hermes, como calzar las talarias (sandalias) y llevar el pétaso (sombrero de ala ancha) alados o portar el kerykeion, una vara con dos serpientes enroscadas que Apolo le regaló a Hermes.

A menudo, Mercurio iba acompañado de un gallo que anunciaba el nuevo día, de una cabra o un cordero que simbolizaban la fertilidad y de una tortuga en alusión a la legendaria invención de la lira a partir de un caparazón de este animal. Igual que Hermes, Mercurio era un mensajero de los dioses, y también un dios del comercio, en especial de cereal. Mercurio estaba considerado un dios de la abundancia y del éxito en los negocios, especialmente en la Galia. Y al igual que el dios griego Hermes, Mercurio también acompañaba a las almas de los fallecidos al más allá.

Pintura al óleo de Mercurio por Hendrick Goltzius

Hermes y Thot: Hermes Trismegisto

Su origen lo encontramos en Egipto como Thot, dios de la sabiduría, las artes y las ciencias. Inventor de la escritura y encargado de transmitir y registrar por escrito los mensajes divinos. La larga presencia helenística en Alejandría identificó al dios egipcio Thot con Hermes. Ambos dioses fueron adorados como la misma divinidad en el templo de Thot situado en la ciudad egipcia de Khemenu, a la que los griegos llamaron Hermópolis, la ciudad de Hermes.

En el santuario se guardaban las estatuas del arquitecto y sabio Imhotep (artífice de la pirámide escalonada del faraón Zoser en Saqqara), que fue divinizado a partir de finales del Reino Nuevo, y del arquitecto Amenhotep hijo de Hapu, los cuales eran vistos como formas humanas de Hermes-Thot. En este ambiente de sincretismo religioso surgió la figura de Hermes Trismegisto, "el tres veces grande", un personaje al cual se atribuía el origen de todo conocimiento y la autoría de la Hermética (una colección de textos que abarca diversas disciplinas).

Hermes y Hermóðr

Un dios muy semejante a Hermes en la mitología nórdica es Hermóðr el mensajero de los dioses. Este dios es enviado por los Æsir (los principales dioses del panteón nórdico) a Helheim (el reino de la muerte) para intentar que su reina, Hela, devuelva a Baldr (el dios de la paz) a Asgard (el Olimpo de la mitología nórdica). Es hijo de Odín y de Frigg, una de las diosas más importantes del panteón. Su nombre significa "ardiente en el combate", y llegó hasta las mismísimas puertas del infierno a lomos de Sleipnir, el caballo de Odín.

Hermes en la Cultura Moderna

Representación en Disney

En la película de animación Hércules, de la factoría Disney, el dios Hermes es caracterizado como un personaje secundario cómico con aspecto de bufón. En lugar de la imagen consagrada en la iconografía de un joven atlético y hermoso, los animadores de Disney optaron por representar a Hermes como un hombrecillo de edad indefinida, con la piel azul y unos anteojos sobre una nariz puntiaguda. Aunque no se haya respetado la imagen típica del dios, sus atributos y funciones, como ser el mensajero del Olimpo, han corrido mejor suerte en esta adaptación.

Hermes en la película Hércules de Disney

Curiosidades Urbanas: El Mito de Barcelona

Una leyenda apócrifa cuenta que, al finalizar su cuarto trabajo, Heracles (Hércules romano) se unió a Jasón y los Argonautas en la búsqueda del vellocino de oro. Durante el trayecto por el Mediterráneo, una fuerte tormenta sorprendió a la expedición de 9 barcos. Al amainar, se reagruparon, pero se dieron cuenta de que faltaba una de las naves. Después de días de infructuosa búsqueda, divisaron costa. Al acercarse, encontraron el barco en una playa a los pies de una montaña. Les gustó tanto el lugar que Hércules decidió fundar allí una ciudad junto a su hermano Hermes. La llamaron Barca Nona (la novena barca) en honor a la nave extraviada.

Sin embargo, la realidad histórica es que Barcelona fue fundada por los romanos, por tanto, en caso de aludir a un dios clásico, deberíamos hablar del dios Mercurio en lugar del dios Hermes. Lo cierto es que, desde mediados del siglo XIX a mediados del siglo XX, la burguesía catalana, en pleno auge, adoptó a Hermes, dios del comercio, como icono.

tags: #hermes #nacio #con #alas #en #los