El glaucoma engloba un grupo de patologías oculares que provocan un daño progresivo en el nervio óptico, el cual es crucial para transmitir las imágenes de la retina al cerebro. Aunque el riesgo de glaucoma aumenta con la edad, existen formas exclusivas de la infancia, especialmente el glaucoma congénito.
¿Qué es el Glaucoma Congénito?
El glaucoma congénito es una enfermedad ocular rara pero grave con la que algunos bebés nacen o desarrollan en los primeros años de vida. Se caracteriza por un defecto de nacimiento en el desarrollo del ángulo que forman la córnea y el iris, estructura esencial para el drenaje del humor acuoso, un líquido incoloro que nutre el ojo.
Este líquido se produce de forma constante y, cuando no se evacúa correctamente, se acumula dentro del globo ocular. Esta acumulación eleva la presión intraocular (PIO), lo que puede provocar daños irreversibles en el nervio óptico si no se interviene a tiempo.
Se habla de glaucoma congénito o glaucoma del lactante cuando la condición se presenta desde el nacimiento hasta los 3 años de edad. Afecta aproximadamente a 1 de cada 10.000 recién nacidos en países desarrollados y puede presentarse en uno o ambos ojos, aunque es más frecuente que sea bilateral.

Tipos de Glaucoma Congénito
Aunque comúnmente se utiliza el término "glaucoma congénito", este abarca dos condiciones distintas:
Glaucoma Congénito Primario (GCP)
Es el tipo más común de glaucoma infantil que no es causado por otra condición de salud. Está presente desde el nacimiento y ocurre por sí solo debido a un desarrollo anormal de las estructuras de drenaje del ojo. Afecta más a niños que a niñas y suele presentarse en ambos ojos, aunque puede ser unilateral.
El Glaucoma Congénito Primario se clasifica según el momento de su diagnóstico:
- Inicio en el recién nacido: Diagnosticado entre el nacimiento y el primer mes de edad (aproximadamente 1 de cada 4 casos de GCP). A veces se le denomina glaucoma del recién nacido o glaucoma congénito verdadero.
- Inicio infantil: Diagnosticado entre el primer mes y los 36 meses de edad (aproximadamente 2 de cada 3 casos). Es la etapa donde se presenta la mayoría de los casos de GCP.
- Inicio juvenil: Se diagnostica en niños mayores de 3 años, durante la infancia o la adolescencia (aproximadamente 1 de cada 10 casos de GCP).
Glaucoma Congénito Secundario
Este tipo también comienza en el nacimiento, pero es causado por una afección ocular o un problema de salud distinto. Es una afección infrecuente que puede estar asociada a otros trastornos oculares o síndromes sistémicos.
Causas del Glaucoma Congénito
La causa principal del glaucoma congénito es una anomalía congénita que provoca un desarrollo inadecuado de las estructuras del ojo responsables del drenaje del humor acuoso, como la red trabecular o el ángulo irido-corneal. Esta deficiencia impide que el líquido salga del ojo a la velocidad necesaria, causando un aumento de la presión intraocular que daña el nervio óptico.
Algunos estudios sugieren que en el desarrollo fetal, el tejido trabecular no se desplaza correctamente a su posición final, quedando "suprimida" su migración posterior que normalmente ocurre hasta el primer año de vida.
Factores Genéticos
La genética juega un papel importante. Aunque la mayoría de los casos de glaucoma congénito son de naturaleza esporádica, en aproximadamente el 10% de los pacientes se observa una transmisión autosómica recesiva con penetrancia variable. Se ha demostrado una relación entre el Glaucoma Congénito y la localización cromosómica 2p y 1p, identificándose un gen en la posición 2p (C, Y, P1, B1).
En el caso del glaucoma congénito secundario, este suele ser causado por un defecto ocular que se desarrolla durante la gestación. Algunas condiciones asociadas incluyen:
- Síndrome de Axenfeld-Rieger
- Aniridia
- Anomalía de Peters
- Síndrome de Sturge-Weber
- Retinopatía del prematuro

Síntomas y Signos de Alerta
El diagnóstico temprano del glaucoma congénito es vital para evitar daños visuales irreversibles. Aunque la sintomatología puede ser difusa y pasar desapercibida, existen signos y síntomas que pueden alertar a los padres y al pediatra. El sexo masculino se ve afectado con más frecuencia, en una proporción aproximada de 3:2.
Síntomas Comunes
Los tres síntomas más comunes del Glaucoma Congénito Primario incluyen:
- Sensibilidad a la luz (fotofobia): El niño rechaza la luz brillante.
- Ojos llorosos (epífora): Un exceso de lagrimeo constante.
- Contracciones o parpadeos inusuales (blefaroespasmo): El niño tiende a cerrar el ojo afectado o parpadea de forma anómala.
Signos Físicos y Oculares
Además de los síntomas, pueden observarse signos físicos que son clave para el diagnóstico:
- La capa frontal de los ojos (córnea) se ve turbia u opaca.
- La parte blanca de los ojos puede tener un tinte azul.
- Uno o ambos ojos parecen demasiado grandes (buftalmos) o de diferente tamaño (megalocórnea). Este agrandamiento corneal puede manifestarse con estrías de Haab (roturas en la membrana de Descemet).
- Una córnea agrandada.
- Una pupila de forma inusual.
- Problemas en el iris (la parte colorida del ojo), como una inserción alta del iris.
- Presión alta dentro del ojo (PIO; valores >20 mmHg o una asimetría >5 mmHg).
- Un aumento de la relación excavación-papila de la cabeza del nervio óptico, indicando daño.
- Un índice de refracción que muestra miopía y astigmatismo preocupantes.
Es importante recordar que la sintomatología puede ser sutil y pasar desapercibida, por lo que la observación atenta de los padres y los chequeos médicos regulares son fundamentales.
Diagnóstico Temprano y Exámenes Oftalmológicos
El diagnóstico precoz del glaucoma congénito es crucial para proteger la visión del niño. En la mayoría de los casos, el glaucoma congénito primario se diagnostica dentro del primer año de vida, habitualmente entre los tres y nueve meses de edad.
Recomendaciones para Exámenes Oculares
La Asociación Americana de Optometría (AOA) recomienda el siguiente cronograma para los exámenes de la vista en niños:
- El primer examen de la vista entre los 6 y 12 meses de edad.
- Un examen de la vista entre los 3 y 5 años.
- Un examen de la vista antes del primer grado escolar.
- Un examen de la vista cada año, desde segundo grado hasta los 18 años.
Si el niño tiene una afección ocular preexistente o un alto riesgo de desarrollar glaucoma, el médico podría recomendar exámenes con mayor frecuencia. Ante cualquier cambio inusual en los ojos o la visión del niño, es fundamental consultar a un especialista sin esperar la próxima revisión rutinaria.
Procedimientos Diagnósticos
El glaucoma congénito se detecta a través de un examen ocular completo. En el caso de bebés y niños menores de 3 años, este examen suele realizarse en quirófano y bajo sedación para asegurar la precisión y comodidad del niño.
Examen del Fondo de Ojo y Nervio Óptico
Tras dilatar las pupilas con colirios, el oftalmólogo examina la retina y el nervio óptico con lentes de aumento especiales para detectar signos de daño. Esto puede hacerse de manera directa o con pruebas automatizadas como la Tomografía de Coherencia Óptica (OCT).
Tonometría
Se realiza para medir la presión intraocular (PIO). Para esta prueba, se aplican gotas para adormecer los ojos y se utiliza un instrumento que toma la presión.
Gonioscopia
Permite examinar el ángulo irido-corneal para evaluar el desarrollo del espolón escleral y otras estructuras de drenaje.
Evaluación de la Córnea
Se mide el diámetro corneal y se evalúa la presencia de opacidad o estrías de Haab, que son indicadores importantes.
Un chequeo completo también permite al médico descartar otras afecciones oculares que pueden parecerse al glaucoma congénito primario o causar glaucoma congénito secundario.
Diagnóstico Diferencial
Es importante diferenciar el glaucoma congénito de otras condiciones. Para ojos enrojecidos con lagrimeo profuso, se deben excluir la obstrucción del conducto nasolagrimal, la conjuntivitis, la abrasión corneal y la uveítis. Para el agrandamiento corneal, se deben descartar la miopía axial alta y la megalocórnea.
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Opciones de Tratamiento
El glaucoma congénito no se puede prevenir, pero en muchos casos se puede tratar con éxito. El tratamiento temprano es fundamental para ayudar a preservar la visión del niño y detener la progresión de la enfermedad. El objetivo principal es reducir la presión intraocular a niveles aceptables para evitar un mayor daño al nervio óptico y preservar la agudeza visual.
Tratamiento Médico
Los tratamientos médicos pueden incluir gotas oftálmicas medicadas y medicamentos orales. Es crucial seguir estrictamente las indicaciones del oftalmólogo para asegurar la eficacia del medicamento y reducir el riesgo de efectos secundarios. La correcta aplicación de las gotas, como tirar del párpado inferior y aplicar una gota dentro del saco, es vital.
El tratamiento no quirúrgico suele ser la primera opción en casos de glaucoma congénito secundario.
Tratamiento Quirúrgico
Muchos niños con glaucoma congénito primario necesitan cirugía. La elección del tipo de cirugía dependerá del estado de la córnea y la gravedad de la enfermedad. Los niños son anestesiados o sedados durante estos procedimientos para evitar el dolor y el miedo. El cirujano utilizará herramientas pequeñas o láser para ayudar al ojo a drenar más líquido.
Goniotomía
Siempre que la córnea permanezca transparente y permita visualizar las estructuras del ángulo, la goniotomía es la primera opción. Este procedimiento libera el ángulo de la cámara anterior del ojo, que suele estar obstruido por tejido embrionario.
Trabeculectomía
Se realiza cuando la córnea está opaca y no permite la goniotomía. En este procedimiento, se extrae un pequeño trozo de tejido para crear un nuevo canal a través del cual el líquido del ojo pueda drenar. La trabeculectomía es un procedimiento que también se utiliza habitualmente en el tratamiento del glaucoma del adulto.
Implante de Válvulas
En casos donde los procedimientos anteriores no son suficientes, se pueden implantar válvulas, que son pequeños tubos de plástico que comunican el interior y el exterior del ojo para facilitar la salida del líquido.
Generalmente, se opera un ojo a la vez. La tasa de éxito de la cirugía varía entre el 60% y el 80%, pero si con el tiempo la apertura creada se cierra, puede ser necesaria una nueva operación. Es común que se requieran varias intervenciones hasta lograr controlar la tensión ocular de manera adecuada.
Manejo a Largo Plazo y Pronóstico
El manejo del glaucoma congénito es un esfuerzo continuo que requiere un seguimiento oftalmológico riguroso y de por vida. El objetivo principal es mantener la presión ocular controlada y preservar la agudeza visual, detectando y corrigiendo cualquier complicación.
Es probable que el oftalmólogo recomiende programar dos o más exámenes oculares de rutina al año para monitorizar la salud ocular del niño y detectar problemas como:
- Presión ocular alta y empeoramiento del daño ocular
- Miopía
- Ojos bizcos (estrabismo)
- Ojo vago (ambliopía)
Muchos niños con glaucoma congénito pueden tener una visión normal o una discapacidad visual leve con un tratamiento y manejo adecuados. Sin embargo, en casos más graves, pueden experimentar una pérdida significativa de la visión. El manejo cuidadoso puede ayudar a que los niños vivan sus vidas con efectos limitados en su visión.
La investigación y el desarrollo en el campo del glaucoma congénito son cruciales para descubrir nuevas terapias y mejorar las existentes, ofreciendo esperanzas alentadoras para el futuro del tratamiento.
Importancia de la Consulta Oftalmológica
La detección temprana del glaucoma congénito marca una gran diferencia en el pronóstico visual del niño. Programe una cita con un oftalmólogo cada vez que note algo inusual en los ojos o la vista de su hijo. Incluso si todo parece normal, seguir el programa de exámenes de la vista recomendado para la edad o según los factores de riesgo de su hijo, puede ayudar a diagnosticar un problema "invisible" antes de que pueda causar un daño irreversible.