A lo largo de los nueve meses de embarazo, el bebé se va formando, desarrollando y creciendo dentro del vientre materno hasta que llega el momento del nacimiento. Del mismo modo, el cuerpo de la mujer y los síntomas que siente van cambiando a medida que avanzan las semanas de embarazo. Es habitual que se hable del embarazo por semanas, meses o trimestres.
El mundo del bebé antes de nacer, es decir, el desarrollo del feto, era hasta hace unas pocas décadas todo un misterio. Cómo crecía, cómo evolucionaban sus órganos, cómo se movía o en qué semana es capaz de percibir sonidos, solo se podía suponer. Los médicos desconocían cómo se producía la formación del bebé desde las primeras semanas del embarazo hasta su nacimiento. Pero hoy, gracias a nuevas tecnologías como la ecografía o los ultrasonidos, se ha conseguido "invadir" ese ignoto territorio y sabemos cómo se forma el bebé desde el primer día, cuando dos diminutas células, el óvulo y el espermatozoide, se unen y se produce la fecundación hasta el momento del parto.
Las Primeras Etapas de la Vida: De la Concepción al Feto
Concepción y Fecundación
Un ser humano comienza cuando un espermatozoide se une con un ovocito secundario (frecuentemente conocido como óvulo). A este proceso se le llama fecundación, que da origen a una célula única llamada cigoto. El cigoto contiene toda la información genética (ADN) necesaria para convertirse en un bebé, con 46 cromosomas (23 de la madre biológica y 23 del padre biológico) que ayudan a determinar el sexo y las características físicas.
La fecundación se produce en las trompas de Falopio. Poco después, el cigoto viaja por la trompa de Falopio hacia el útero. Al mismo tiempo, se comenzará a dividir y se formará un racimo de células que parecen una frambuesa diminuta: una mórula. Una vez que llega al útero, la mórula se transforma en un blastocisto, una bola hueca de células con una cubierta externa y un grupo interno de células.
El blastocisto se introduce en el recubrimiento del útero, un proceso que se conoce como implantación. Esto suele ocurrir aproximadamente 7-9 días después de la ovulación, cuando el embrión tiene entre 6 y 8 días de desarrollo. En este momento, la capa exterior del blastocisto dará origen a una parte de la placenta, que nutrirá al bebé a lo largo del embarazo, mientras que el grupo interno de células se convertirá en el embrión.
Un embarazo gemelar puede ocurrir de dos maneras diferentes: gemelos idénticos o gemelos mellizos. Los gemelos idénticos son el resultado de que un único óvulo fecundado se separe en dos embriones después de haberse comenzado a dividir. Si se libera y se fecunda más de un óvulo, los gemelos resultantes son mellizos en lugar de idénticos, porque el material genético de cada óvulo y de cada espermatozoide es ligeramente diferente. En un embarazo triple, se pueden fecundar tres óvulos o, a veces, dos de los embriones son gemelos idénticos y el tercer embrión no lo es.

Etapa Embrionaria (Semanas 3-8)
La etapa embrionaria es el periodo inicial del desarrollo de un organismo multicelular y en el ser humano se aplica hasta la octava semana desde la concepción (fecundación). El embrión crece rápidamente y los rasgos externos del bebé empiezan a formarse. Durante este proceso de diferenciación celular podemos diferenciar tres etapas: blastulación, gastrulación y organogénesis. La gastrulación es la fase en la cual las células del disco embrionario dan lugar a tres capas diferenciadas: el ectodermo (capa superior), el mesodermo (capa intermedia) y el endodermo (capa interna). Estas tres capas embrionarias formarán todos los tejidos y órganos del bebé.
En esta etapa crítica, el tubo neural a lo largo de la espalda del bebé se cierra, dando lugar al cerebro y la médula espinal. El corazón y otros órganos primitivos comienzan a formarse y, a partir de la sexta semana de gestación, el corazón primitivo empieza a latir sin descanso. Se desarrollan las estructuras necesarias para la formación de los ojos y oídos, y aparecen pequeños bultos que pronto se convertirán en brazos y piernas.
La etapa embrionaria es cuando el bebé tiene mayor riesgo de daños a raíz de factores que pueden causar anomalías congénitas, como ciertos medicamentos, consumo de drogas ilícitas, consumo excesivo de alcohol, infecciones como la rubeola y otros factores. Por ello, es durante estos meses cuando la futura mamá debe cuidarse más.
Etapa Fetal (Desde la Semana 9 hasta el Nacimiento)
A partir de la novena semana después de la concepción, el producto pasa a denominarse feto. Durante esta etapa fetal, los órganos y sistemas que ya se han formado crecen y se desarrollan. El feto posee todos los sistemas y órganos, para luego ir madurando y creciendo progresivamente hasta el momento del nacimiento. Aunque todos los órganos están formados, no están desarrollados del todo; falta que maduren y acaben de evolucionar correctamente.
El Viaje Semanal: Hitos del Desarrollo Fetal
El embarazo es un proceso dinámico donde el bebé, antes de nacer, experimenta una serie de transformaciones asombrosas. Conocer los cambios semana a semana permite a las futuras madres comprender mejor este fascinante desarrollo.
Primer Trimestre (Semanas 1-12)
- Semanas 1 y 2: Preparación. La primera semana de embarazo comienza con el primer día del periodo menstrual de una mujer; ella aún no está embarazada. La concepción se produce unas dos semanas después del inicio de la última menstruación. Por ello, la fecha de última menstruación (FUR) es la fecha que se suele tomar como referencia para calcular la edad gestacional y la fecha estimada de parto.
- Semana 3: Fecundación. Un óvulo es liberado de uno de los ovarios y es fecundado por un espermatozoide en la trompa de Falopio. El cigoto resultante comienza a dividirse y se convierte en un blastocisto, el cual se implanta en la pared uterina al final de esta semana. En este momento, el embrión tiene entre 6 y 8 días de desarrollo, y comienza la liberación de la hormona hCG, que los tests de embarazo detectan.
- Semana 4: Implantación. El blastocisto se incrusta firmemente en la pared uterina, que está gruesa y rica en sangre para brindarle soporte. Dentro del blastocisto, el grupo interno de células se convertirá en el embrión y la capa externa dará origen a una parte de la placenta.
- Semana 5: Desarrollo inicial. Es el comienzo del "periodo embrionario". Los niveles de la hormona hCG aumentan rápidamente, indicando a los ovarios que dejen de liberar óvulos y produzcan más estrógeno y progesterona. El embrión está formado por tres capas (ectodermo, mesodermo y endodermo) que darán lugar a todos sus tejidos y órganos. El cerebro, la médula espinal, el corazón y el tracto gastrointestinal primitivos comienzan a desarrollarse.
- Semana 6: Cierre del tubo neural. El crecimiento es rápido. El tubo neural se cierra a lo largo de la espalda del bebé, formando el cerebro y la médula espinal. El corazón y otros órganos comienzan a formarse, y el corazón primitivo empieza a latir a un ritmo regular, visible con ultrasonido. Se desarrollan las estructuras para los ojos y oídos, y aparecen los pequeños brotes de los brazos. El cuerpo del bebé adquiere una curvatura en forma de C.
- Semana 7: Desarrollo de la cabeza y extremidades. El cerebro y la cara del bebé están creciendo. Empiezan a verse surcos que serán las fosas nasales y se forman las bases de las retinas. Comienza a asomar la formación de las extremidades inferiores (futuras piernas), y los brazos (que comenzaron a formarse la semana pasada) ahora tienen forma de remos.
- Semana 8: Formación de nariz y dedos. Los esbozos de las extremidades inferiores toman la forma de paletas. Se han comenzado a formar los dedos. Se desarrollan pequeñas hinchazones que delinean las futuras partes con forma de concha de las orejas, y los ojos se distinguen con claridad. Se han formado el labio superior y la nariz. El tronco y el cuello comienzan a enderezarse. Al final de esta semana, el bebé podría medir alrededor de 11 a 14 mm.
- Semana 9: Codos y dedos de los pies. Crecen los brazos y aparecen los codos del bebé. Se pueden ver los dedos de los pies y se forman los párpados. La cabeza del bebé es grande, pero el mentón aún no está bien formado. Todos los órganos esenciales han comenzado a crecer.
- Semana 10: Movimiento y desarrollo facial. La cabeza del bebé es más redonda y puede flexionar los codos. Los dedos de los pies y las manos se separan y se alargan. Los párpados y las orejas continúan desarrollándose, y las características faciales se vuelven más distintivas. El cordón umbilical es claramente visible. Al final de esta semana, el bebé ya no es un embrión; ahora es un feto. Los tonos cardíacos fetales se pueden detectar con un examen Doppler.
- Semana 11: Genitales y crecimiento corporal. La cabeza del bebé todavía constituye la mitad de su longitud, pero el cuerpo comenzará a crecer rápidamente. La cara es ancha, los ojos están muy separados, los párpados están sellados y las orejas están bajas. Aparecen brotes dentarios. Se empiezan a formar glóbulos rojos en el hígado del bebé. Los genitales externos comienzan a desarrollarse en un pene o un clítoris y labios mayores. El feto puede medir unas 2 pulgadas (50 milímetros).
- Semana 12: Uñas y perfil. Comienzan a crecer las uñas del bebé. El rostro ha adquirido un perfil más desarrollado. Los intestinos, que anteriormente estaban en el cordón umbilical, ahora están en el abdomen. El feto llena toda la cavidad uterina.

Segundo Trimestre (Semanas 13-27)
- Semanas 13-14: Cara definida y sexo visible. Los párpados del bebé se cierran y no volverán a abrirse hasta la semana 28 aproximadamente. La cara del bebé está bien formada, las extremidades son largas y delgadas. Aparecen las uñas en los dedos de las manos y los pies. Los genitales externos ya se han formado y pueden identificarse mediante ecografía. El hígado de su bebé está produciendo glóbulos rojos, y su pequeño ya puede formar un puño.
- Semanas 15-18: Piel, vello y movimientos. La piel del bebé es casi transparente. Un vello fino llamado lanugo se desarrolla en la cabeza y cuerpo, que actúa como conservador del calor corporal. Los huesos y el tejido muscular se siguen desarrollando y los huesos se vuelven más duros. El bebé comienza a moverse y a estirarse, y ya es capaz de realizar el movimiento de succionar, chupándose el dedo. El intestino fetal comienza a acumular una sustancia espesa denominada meconio, que constituirá las primeras heces. En la semana 16, aparecen los pliegues epidérmicos en las palmas de las manos y en los dedos (futuras huellas dactilares).
- Semanas 19-21: Percepción de sonidos y primeros movimientos. El feto empieza a percibir sonidos como la voz materna, por lo que puede ser interesante estimular esta capacidad. El bebé es más activo y continúa moviéndose y flotando; la madre puede sentir una agitación en la parte inferior del abdomen, conocidos como los primeros movimientos fetales. Al final de esta etapa, el bebé ya puede tragar líquido amniótico, cuyo sabor dependerá en parte de la alimentación materna.
- Semana 22: Lanugo, meconio y latido cardíaco. El lanugo cubre todo el cuerpo del bebé. El meconio ya se ha formado en el tracto intestinal. Aparecen las cejas y las pestañas. El bebé es más activo con aumento del desarrollo muscular, y su latido cardíaco puede escucharse con un estetoscopio. Las uñas crecen hasta el extremo de los dedos.
- Semanas 23-25: Maduración ósea y pulmonar. La médula ósea comienza a producir glóbulos. Se desarrollan las vías respiratorias inferiores de los pulmones del bebé, y empieza a almacenar grasa debajo de la piel. El feto aumenta de peso considerablemente.
- Semana 26: Sentidos y huellas. Las cejas y las pestañas están bien formadas. Todas las partes de los ojos están desarrolladas. El bebé puede sobresaltarse en respuesta a los ruidos fuertes. Las huellas de los pies y las huellas digitales se están formando. Se forman los sacos de aire en los pulmones, pero aún no están listos para funcionar fuera del útero.

Tercer Trimestre (Semanas 27-40)
- Semanas 27-30: Rápido desarrollo cerebral y pulmonar. El cerebro del bebé crece rápidamente, y el sistema nervioso se desarrolla lo suficiente para controlar algunas funciones del cuerpo. Los párpados del bebé se pueden abrir y cerrar. El aparato respiratorio, aunque inmaduro, produce agente tensioactivo, una sustancia que ayuda a los alvéolos a llenarse de aire una vez que nace el bebé. El feto sigue aumentando de peso y tamaño, y las uñas de los dedos de los pies son visibles.
- Semanas 31-34: Acumulación de grasa y maduración. El bebé crece rápidamente y acumula mucha grasa, lo que le permitirá controlar la temperatura tras el nacimiento. Se presenta respiración rítmica, aunque los pulmones aún no están completamente maduros. Los huesos del bebé están completamente desarrollados, pero son aún blandos. El cuerpo comienza a almacenar hierro, calcio y fósforo. Las pupilas responden a la luz.
- Semanas 35-37: Preparación final. El bebé pesa unas 5 1/2 libras (2.5 kg) y sigue aumentando de peso. La piel no está tan arrugada a medida que se forma grasa debajo. El bebé tiene patrones de sueño definidos. El corazón y los vasos sanguíneos están completos, y los músculos y los huesos están completamente desarrollados.
- Semanas 38-40: Listo para nacer. El lanugo ha desaparecido, excepto en la parte superior de los brazos y los hombros. Las uñas pueden extenderse más allá de las puntas de los dedos. Se presentan pequeños brotes mamarios en ambos sexos, y el cabello de la cabeza ahora es grueso y más denso. Durante este periodo, el bebé encaja su cabecita en la pelvis materna, preparándose para el parto. La piel del bebé es más suave debido a la grasa acumulada y la desaparición casi completa del lanugo.

Los Sentidos del Feto y su Percepción del Entorno
Cuando el bebé nazca, podrá ver, oír, oler, degustar y sentir a través de su piel. Pero sus sentidos se desarrollan mucho antes, en el vientre materno, y lo hacen muy pronto.
- Vista: Aunque su mundo dentro del útero es oscuro, se sabe que si en el segundo trimestre de embarazo se acerca un foco de luz al vientre materno, el bebé ya aparta la cara. Los párpados permanecen sellados hasta la semana 28.
- Oído: El sentido del oído en el feto es el más estudiado. El bebé puede percibir sonidos desde la semana 16, aunque están muy atenuados ya que vive completamente aislado dentro del útero y rodeado por el líquido amniótico. La voz materna es uno de los sonidos que mejor percibe.
- Gusto: A lo largo del embarazo, el bebé traga líquido amniótico, cuyo sabor va a depender en parte de la alimentación materna. Sus papilas gustativas comienzan a formarse a partir de la semana 7, y a partir del tercer mes de gestación puede saborear.
- Tacto: Es el sentido más temprano y el que más desarrollado tiene el bebé al nacer. A la sexta semana de gestación tiene los receptores sensoriales de presión y temperatura. El feto puede chupar el dedo y sus movimientos se intensifican cuando la madre está en posición horizontal.
- Olfato: Tu pequeño, aunque no lo creas, percibe olores, ya que el líquido amniótico tiene su propio olor.
CHUPANDO DEDO 4
Viabilidad Fetal y la Transición al Recién Nacido
No hay un periodo exacto de "viabilidad" fetal (o la habilidad para sobrevivir fuera del útero), pero un feto de, por lo menos, 24 semanas puede ser viable si recibe cuidados intensivos después de nacer. Antes de la semana 30 de edad gestacional, un feto tiene menos probabilidades de sobrevivir que un feto de más edad, ya que su cerebro y pulmones aún son inmaduros.
Hacia el final del embarazo, es habitual que la mujer note unas fuertes contracciones, conocidas como contracciones de Braxton Hicks. Estas son diferentes a las contracciones de parto y se producen como preparación del organismo para el momento de dar a luz. Son indoloras (aunque pueden ser molestas), irregulares y no aumentan su frecuencia e intensidad, lo que permite distinguirlas de las contracciones de parto verdaderas. La rotura de aguas y, con ello, el parto, puede producirse en cualquier momento.
Si, a partir de la semana 42, el bebé no ha nacido, lo habitual es que el especialista encargado del seguimiento del embarazo provoque el parto, ya que el futuro hijo o hija está listo para nacer y puede suponer un riesgo que se quede más tiempo del necesario en el vientre de la madre.
La transición de feto a recién nacido (también llamado neonato), que ocurre en el parto, es compleja y debe suceder rápidamente para que el recién nacido sea capaz de sobrevivir independientemente. El feto se prepara para esta transición produciendo hormonas (tales como cortisol, adrenalina y hormonas tiroideas) que aumentarán repentinamente durante el nacimiento, permitiéndole comenzar rápidamente a mantener niveles normales de azúcar en la sangre, temperatura corporal y presión sanguínea.
Los sistemas cardiovascular y respiratorio del recién nacido atraviesan un cambio elaborado. El sistema circulatorio fetal tiene conexiones adicionales que le permiten recibir más sangre oxigenada de la placenta a través del cordón umbilical, para enviarla al cerebro en desarrollo y al corazón, prácticamente saltándose los pulmones. Después del parto, cuando el recién nacido comienza a respirar por su cuenta, estas conexiones cardiovasculares adicionales se cierran. El flujo de sangre a los pulmones aumenta a medida que el neonato debe respirar para absorber oxígeno.
Factores de Riesgo y Prevención de Anomalías Congénitas
Durante todas las etapas del desarrollo, el producto está expuesto a diversos riesgos. Es fundamental una adecuada planificación y cuidado durante el embarazo para minimizar estos peligros.
Riesgos en las Etapas del Desarrollo
- Primeras etapas: Se presentan riesgos cuando las células no toman el lugar adecuado dentro del útero, es decir, que no se implantan de manera correcta, trayendo como consecuencia que el embarazo no se lleve a cabo. El primer trimestre de embarazo es en el que existe una mayor probabilidad de aborto natural.
- Etapa embrionaria: El principal riesgo podría ser la infección por teratógenos. Se trata de factores externos que afectan el desarrollo del embrión, como la rubeola o el consumo de fármacos sin supervisión, así como sustancias recreativas como el alcohol o la cocaína.
- Malformaciones congénitas: Cada año 303 mil recién nacidos fallecen durante las primeras cuatro semanas de vida en el mundo debido a anomalías congénitas. Los trastornos congénitos graves más frecuentes son las malformaciones cardíacas, los defectos del tubo neural y el síndrome de Down. También pueden presentarse malformaciones que dañan el sistema nervioso central, el desarrollo del corazón, alteraciones en la formación de los pulmones, esófago, tubo digestivo, glándulas que producen hormonas o incluso, problemas de cadera. Malformaciones como el pie equino varo o el labio y paladar hendido también ocurren de manera intrauterina.
El Ambiente Materno y Hábitos Nocivos
El ambiente materno es muy importante, pues es donde el bebé se va a desarrollar y nutrir. Si este no es óptimo, puede limitar el desarrollo del producto o afectarlo de manera considerable. El hecho de que la mamá consuma ciertas sustancias terapéuticas o recreativas tendrá repercusiones graves en el producto. Un ejemplo es el síndrome de alcohol fetal en caso de que la mamá sea alcohólica, donde el bebé puede presentar ciertos rasgos faciales, un retardo en el crecimiento intrauterino y retraso mental.
Prevención y Cuidados Esenciales
Para evitar alteraciones durante el embarazo, lo deseable es planear la gestación y conocer el estado de salud de los padres. Medidas de prevención fundamentales incluyen:
- Vacunación: Es importante estar al día con las vacunas, aunque se deben evitar las vacunas con virus vivos durante el embarazo.
- Ácido Fólico: La ingesta suficiente de ácido fólico (400 microgramos todos los días, tres meses antes del embarazo y durante la gestación) es crucial. Ayuda a prevenir que el bebé desarrolle malformaciones muy graves, como la espina bífida y otros defectos del tubo neural (DTN). Los organismos internacionales recomiendan el ácido fólico formulado con ácido pteroilmonoglutámico o ácido fólico hidrato. Alimentos ricos en ácido fólico incluyen tortillas de maíz, naranjas, papayas, fresas, frambuesas y verduras de hojas verdes como la lechuga, espinacas y berros.
- Cuidados prenatales adecuados: Monitorear constantemente la presión arterial y los niveles de glucosa, así como medir las concentraciones de diversas hormonas, permitirá saber si el ambiente en el que se desarrolla el bebé es adecuado.
- Evitar sustancias nocivas: Abstenerse de consumo de drogas ilícitas y alcohol.

Diagnóstico y Monitoreo del Desarrollo Fetal
Las valoraciones propias del bebé y su desarrollo se realizan a lo largo del embarazo. Dependiendo del número de semanas de gestación, los estudios pueden ir desde un ultrasonido para conocer sus características y medirlo, hasta otros que permiten escuchar y monitorear los latidos de su corazón, e incluso conocer sus cromosomas o genes.
Existe una prueba de tamizaje que puede realizarse cuando la mamá contempla factores de riesgo, por ejemplo, la edad avanzada. Con estos análisis es posible detectar algunas alteraciones cromosómicas, la más frecuente es el síndrome de Down, que se caracteriza por tener un cromosoma 21 extra. Gracias a tecnologías avanzadas como la ecografía 4D (entre la semana 24 y 30 es el mejor momento) o la ecografía 5D, es muy probable que la imagen que se ve en la pantalla del ecógrafo sea muy similar a la de un bebé recién nacido, especialmente avanzado el tercer trimestre.
En el caso de embarazos gemelares o múltiples, los análisis son muy particulares debido a sus diversas características, ya sea que los bebés compartan la misma bolsa de líquido amniótico y placenta, o que cada uno tenga su propia bolsa y placenta.