En un contexto global de creciente escasez de agua dulce y una demanda alimentaria en aumento, la agricultura se enfrenta a desafíos sin precedentes. El agua dulce, que representa solo el 3% del total del agua en nuestro planeta y de la cual apenas un 0,06% es accesible, es consumida en un 70% por el riego agrícola. Esta situación, agravada por el constante incremento de la población y el ascenso progresivo de la temperatura del planeta que propicia sequías, impulsa la búsqueda de soluciones alternativas. En este escenario, el agua de mar, que constituye el 97% de las reservas hídricas del planeta, emerge como una opción prometedora no solo para el riego, sino también para la fertilización y remineralización de suelos.
Contrario a la creencia popular de que el agua de mar es incompatible con la agricultura debido a su salinidad, investigaciones recientes y prácticas de permacultura demuestran su potencial. El agua de mar contiene todos los minerales y oligoelementos necesarios para la vida, también en el caso de las plantas, lo que la convierte en un fertilizante excelente para fortalecer la tierra y mejorar la nutrición de los cultivos.

Desmintiendo Mitos: Salinidad y Beneficios Minerales
Desde siempre, se ha pensado que el agua de mar no se puede usar para regar debido a una serie de prejuicios. Históricamente, la imagen de la sal en la agricultura ha estado ligada a la destrucción, como la historia de cómo los romanos destruyeron la tierra alrededor de la antigua Cartago con sal. Es verdad que la sal de mesa, en grandes cantidades, podría ser perjudicial para las plantas. Sin embargo, es crucial diferenciar la sal de mesa (cloruro de sodio puro) de la compleja composición del agua de mar.
Aunque el agua de mar contiene aproximadamente un 3,5% de sales disueltas, la presencia de una vasta gama de otros elementos hace que el sodio y el cloruro, en las proporciones y formas en que se encuentran en el agua de mar, no sean tóxicos para las plantas si se aplican correctamente. El agua de mar, de hecho, contiene prácticamente toda la tabla periódica de minerales y oligoelementos necesarios para mantener la vida y fortalecer la tierra.
Investigadores como el Dr. Maynard Murray, médico y fisiólogo, dedicaron 45 años a investigar a fondo el funcionamiento del cultivo hidropónico y la importancia crucial para las plantas y los animales de las trazas de minerales u oligoelementos. Su trabajo es fundamental para comprender el valor del agua de mar como fuente de estos elementos esenciales.

Métodos de Fertilización y Remineralización con Agua de Mar
La integración del agua de mar en la agricultura y jardinería puede realizarse a través de diversas metodologías, algunas enfocadas en la remineralización directa y otras aprovechando sistemas de riego que potencian la absorción de nutrientes.
Dilución Controlada: Agua Hipotónica
Una de las prácticas más habituales para poder usar el agua de mar para remineralizar el suelo es mezclarla con agua dulce. Cuando hablamos de agua hipotónica hacemos referencia a una mezcla aproximada de entre un 2% y un 10% de agua de mar en agua dulce. Este tipo de riego se ha realizado entre una y dos veces por semana en plantas regadas normalmente con agua dulce de la red. El objetivo principal es remineralizar el terreno y aportarle a la planta la variedad de minerales que ofrece el agua de mar, evitando en todo momento una sobresaturación de sales.
Extracto Mineral de Agua de Mar: ORMUS
El agua de mar también se puede usar como fertilizante mediante la creación de un extracto mineral concentrado. Para ello, se utiliza una reacción química consistente en elevar el pH del agua hasta 10,78 mediante sosa cáustica. Durante el proceso, los hidróxidos de la sosa floculan los minerales del agua de mar y, por aumento de densidad, precipitan. El precipitado resultante contiene entre 89 y 94 minerales, descartando el sodio y el cloro, que quedan reducidos a una pequeña proporción, y así es posible su aplicación en agricultura y ganadería. El resultado obtenido es lo que se conoce como extracto mineral de agua de mar u ormus. Se diluye en una concentración del 2% en agua y se aplica pulverizando las plantas y el suelo.

Sistemas de Riego que Potencian la Remineralización
El Modelo Natural y la Investigación de Aqua Maris/CRESCA
Desde siempre, el mar ha regado las zonas cercanas a la costa, adentrándose bajo tierra y manteniendo siempre húmedo el subsuelo, haciendo el mismo trabajo que los acuíferos de los ríos. Las plantas con una mayor capacidad para aprovechar el agua de mar se encuentran en las zonas más cercanas al mar, mientras que otras, en zonas más elevadas, aprovechan la continua humedad subterránea que les proporciona el agua de mar.
Inspirados en estos modelos naturales, investigadores de Aqua Maris y del Centro de Investigación en Seguridad y Control Alimentario (CRESCA) de la Universitat Politècnica de Catalunya - BarcelonaTech (UPC) han desarrollado un sistema que permite regar utilizando agua de mar sin necesidad de filtrarla, desalinizarla ni tratarla, tanto en agricultura como en jardinería. Este sistema innovador, que se adapta a plantas ornamentales de jardín y vegetales de hoja, prescinde completamente del agua dulce.
El sistema se pone en funcionamiento disponiendo de un punto de captación y un punto de retorno de agua de mar. El agua se extrae del freático marino mediante un pozo revestido, lo que ayuda a evitar problemas de obstrucción y altos costes de mantenimiento. El agua de mar extraída se canaliza hasta la base del jardín o un freático artificial. Mediante un filtro natural que está en contacto con el agua de mar, y aprovechando sus propiedades de capilaridad, se aporta el agua y la humedad necesarias a los sustratos superiores. Este filtro permite reducir la conductividad del agua de mar, evitando la sobresalinización del suelo, y tiene como característica destacada su capacidad de regeneración.
El sistema ha sido testado tanto en jardinería como en agricultura. Como prueba piloto, un jardín en el Centre Joan Maragall de Badalona se ha mantenido en funcionamiento durante seis años, situado a unos 650 metros de la línea de mar. En el ámbito agrícola, se han realizado ensayos con cultivos como patatas, lechugas, tomates cherry y, especialmente, acelgas. Las pruebas han demostrado que regar con agua de mar puede reducir el ciclo de los cultivos (por ejemplo, las acelgas se pueden cosechar en 28 días en lugar de 42) y que los vegetales resultantes tienen un contenido nutricional hasta tres veces superior al de los regados con agua dulce. Lo más sorprendente de todo fue que el sabor cambiaba en función de la distancia al agua de mar, sugiriendo un impacto directo de los minerales marinos.
Proyecto de RIEGO directo con AGUA DE MAR 🌊🌱 para cultivos FIA – opinión de Russell Smith
Innovación en la ULPGC: Agronomía Marina
El Centro de Biotecnología Marina de la ULPGC, en colaboración con la Fundación AGRAMAR, ha demostrado que la agronomía marina puede ser viable, permitiendo regar los cultivos con agua de mar sin salinizar los suelos. Su programa de investigación se ha expandido desde el cultivo de cianobacterias, microalgas y macroalgas hasta la posibilidad de desarrollar una tecnología de cultivos intensivos de plantas terrestres convencionales regadas directamente con agua de mar.
El sistema de riego hidropónico que han desarrollado conduce el agua salada a través de tubos de plástico rellenos de picón. Aprovechando la gravedad, el agua de mar fluye y permite el crecimiento de un tapiz de microalgas que aumenta la vitalidad de las plantas y contribuye a la remineralización. Las especies seleccionadas para este desarrollo tecnológico, que se encuentran en saladares de Canarias y del Sahara, pueden ser utilizadas para consumo humano, producir semillas oleaginosas y metabolitos bioactivos, reinventando la agricultura. Uno de los beneficios más importantes de esta investigación es la posibilidad de minimizar la contaminación ambiental que se produce con el riego de agua desalada, especialmente en regiones como Canarias donde la producción de agua dulce depende en gran medida de combustibles fósiles.
Algas Marinas como Biofertilizantes
Las algas marinas son un grupo diverso de fotoautótrofos que actúan como paneles solares biológicos, fijando CO2 para su crecimiento y produciendo compuestos para su desarrollo. Debido a que el crecimiento de algas se da en ambientes salinos, la cantidad de minerales que pueden acumular es un dato importante en su uso como fertilizantes. Las algas aportan nutrientes minerales y muchos otros compuestos orgánicos, complementando así la acción del agua de mar directa o tratada en la mejora de la calidad del suelo y la nutrición vegetal.

Investigación y Aplicaciones Prácticas
Los proyectos mencionados no son meras teorías; representan años de investigación y pruebas. El proyecto de la Fundación Aqua Maris, CRESCA e ISMET, por ejemplo, con una duración de nueve años (2009-2017), movilizó una inversión global de entre 500.000 € y 700.000 €, demostrando la seriedad y el rigor científico detrás de estas propuestas. Estas investigaciones, según sus promotores, buscan divulgar información sobre cómo lograr altos niveles de alimentación y nutrición sin depender exclusivamente de la industria.
La utilidad del agua de mar en la agricultura dependerá de varios factores, como el tipo de cultivo o el método de riego. Aunque la aplicación de agua de mar de forma directa y sin ningún tipo de tratamiento o control previo no es generalmente recomendable debido a su concentración de sales, existen formas seguras y eficientes de incorporarla en la remineralización y fertilización de cultivos. El uso controlado de agua salada puede aportar beneficios interesantes, ofreciendo una vía prometedora para la agricultura del futuro.
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