Se la lengua gallega fuera únicamente lo que afirman los sociolingüistas, una "lengua B minorizada afectada de diglosia en fase de desaparición mediante un proceso de aculturación", no estoy seguro de que me animara a escribirla. Afortunadamente, no lo es, o no lo es fundamentalmente. Es también la lengua de Rosalía, y de Cunqueiro, la del camarero que me trae este café, la de mi madre, la mía, y la de aquel cuervo de un bar de Belvís al que le habían enseñado a decir “quiero tortilla”. Creo que este es el peligro de problematizar excesivamente las cosas: que uno acaba posponiendo su disfrute hasta que los problemas se resuelvan. El temor a que una lengua desaparezca es como el temor a la muerte: es el miedo anticipado a algo que sucederá igualmente (aunque también se podría argumentar que la estadística no excluye la posibilidad de que seamos inmortales: de toda la gente que ha existido en la Historia, un seis por ciento no ha muerto aún). El gallego desaparecerá sin duda. El español también, y también el inglés. Las lenguas son organismos vivos y por lo tanto están programadas para extinguirse. Pero con el temor a la muerte de una lengua sucede como con el temor a nuestra propia muerte: que puede acabar convirtiéndose en una obsesión que nos impide disfrutar de lo que no es muerte y que precede a la muerte, que es la vida. La lengua gallega está aquí y está bien viva mil años después de imponerse a la que había antes y que también murió. Puede tener problemas de estatus y de salud (también los tienen los que la hablan) pero no hay que contemplarla a cada paso como se contempla a un enfermo agonizante. Por eso, precisamente Cunqueiro, con mucha sensibilidad, pedía para el gallego solo “mil primaveras más”. Eran las que había tenido antes que él. Para mí, en la frase lo importante no es el número de años sino la cuestión de las “primaveras”. Con las lenguas, como con las personas, no se debe aspirar a la inmortalidad, que es una aspiración que no conduce más que a la melancolía. A lo que hay que aspirar es a la calidad de vida, lo que antes se llamaba felicidad.

El concepto de "fértil" en gallego, aunque pueda parecer una simple descripción de la tierra, adquiere matices interesantes en el contexto de la lengua y la cultura. En el ámbito léxico, la palabra val, derivada del latín vallis, se refiere a un valle, una llanura entre montañas. Esta acepción se encuentra documentada en numerosos diccionarios y estudios del gallego a lo largo del tiempo, desde trabajos pioneros como el de Aguirre (1858) hasta compilaciones más recientes.
Evolución y acepciones del término "val"
Los diccionarios gallegos ofrecen diversas entradas y matices para el término "val":
- Diccionario del dialecto gallego (Aguirre, 1858): Define "val" como "Valle, llanura, sea o no sea fértil".
- Diccionario gallego-castellano (Rodríguez, 1863): Incluye "Valle, llanura, aun cuando no sea fértil ó prescindiendo de que sea fértil ó no lo sea". Menciona la posible equivalencia con "Valmorto" en Asturias, sugiriendo una llanura estéril.
- Diccionario gallego-castellano (Porto Rey, 1900c): Registra "val" como "Valle. Tiempo de valer. Vale. Geog. (Santa Maria de) Feligresía en la provincia de Pontevedra".
- Vocabulario popular galego-castelán (Filgueira Valverde et al., 1926): Presenta "VAL" como sustantivo masculino, "Valle".
- Diccionarios de Leandro Carré Alvarellos (1928-1931, 1933, 1951): Definen "val" como "Valle. Planicie o llanura de tierra entre montes. V. veiga". También se recoge la expresión "Non val nada: No vale nada".
- Diccionario enciclopédico gallego-castellano (Eladio Rodríguez González, 1958-1961): Señala "VAL" como apócope de "VALLE" y también de "vale" (del verbo VALER), indicando el uso frecuente de la forma "eso non val nada".
- Diccionario gallego-castelán (Franco Grande, 1972): Define "val" como "Valle".
- Diccionario gallego-castelán y Vocabulario castelán -galego (Carré Alvarellos, 1979): Incluye "Val" como sustantivo masculino, "Valle. Planicie o llanura de tierra entre montes. V. Veiga".
- Frampas, contribución al diccionario gallego (Rivas Quintas, 2001): Registra "val, vales" como sustantivo masculino, "Valle-es. O Bierzo occ. está lleno de vales".

Es interesante notar cómo algunos diccionarios, al definir "val", incluyen la cualidad de ser "fértil" o "no fértil", conectando directamente el término geográfico con su potencial productivo. Por ejemplo, en la entrada de Rodríguez (1863), se especifica "sea o no sea fértil", sugiriendo que la fertilidad es una característica a considerar al describir un valle, pero no una condición indispensable para su denominación.
"Fértil" en contextos diversos
La palabra "fértil" en sí misma se utiliza para describir la capacidad de producir, ya sea en referencia a la tierra, a las plantas, o incluso de manera figurada a la mente o a las ideas. En el texto proporcionado, encontramos ejemplos de su uso en diferentes contextos:
- "Ese val é moi fértil e agradábel, e ten de todo." (Ese valle es muy fértil y agradable, y tiene de todo.)
Este ejemplo ilustra el uso directo de "fértil" para calificar un valle, destacando su productividad y su capacidad para sustentar vida y recursos. La frase sugiere una imagen idílica de un lugar rico y acogedor.
Fuera del contexto directo de la geografía, el concepto de fertilidad puede extenderse a otros ámbitos. Por ejemplo, aunque no se menciona explícitamente en el texto, la idea de "fértil" podría aplicarse a la producción literaria o intelectual, como en la mención a las "mil primaveras más" que Cunqueiro pedía para el gallego. Esta petición evoca una aspiración a la continuidad y la vitalidad de la lengua, una especie de "fertilidad" temporal.
La función de los diccionarios y la norma lingüística
El texto también hace referencia a la importancia de los diccionarios en la fijación y actualización de la norma lingüística. El "Dicionario da Real Academia Galega" se presenta como una autoridad en el léxico gallego, cuyo Seminario de Lexicografía trabaja continuamente para ofrecer un conocimiento preciso de las palabras y sus significados. La posibilidad de consultar nuevas voces y modificaciones en línea subraya la naturaleza viva y evolutiva de la lengua, incluso dentro de un marco normativo.

La estructura de las búsquedas en bases de datos, como la descrita ("De escribires en varios dos campos, os resultados devoltos cumprirán a totalidade dos criterios introducidos"), también refleja la precisión y la organización necesarias para el estudio y la preservación del léxico. La forma en que se presentan los resultados (por orden alfabético y en dos columnas) es un detalle práctico que facilita la consulta, demostrando cómo la funcionalidad se une a la norma.
En resumen, el análisis de la palabra "fértil" y su relación con el término "val" en gallego nos permite apreciar no solo su significado geográfico, sino también las connotaciones culturales y la evolución léxica. La lengua gallega, lejos de ser una entidad estática, se manifiesta en su riqueza y vitalidad a través de documentos históricos, diccionarios y el uso cotidiano, tal como se desprende de las reflexiones sobre su presente y futuro.