La fiebre es uno de los motivos de consulta más frecuentes en Atención Primaria, constituyendo entre el 19 y el 30 % de las consultas pediátricas. Es un mecanismo de defensa fundamental del organismo frente a las infecciones y no debe ser vista como una enfermedad en sí misma, sino como un síntoma.

¿Qué es la Fiebre y la Temperatura Corporal Normal?
La temperatura corporal normal en niños se mantiene entre 36,5º C y 37,5º C. Es importante destacar que la temperatura del cuerpo varía de persona a persona y a lo largo del día, siendo típicamente más alta por la tarde. Además, la temperatura corporal normal es mayor en los niños en edad preescolar y más alta hacia los 18 a 24 meses de edad.
La fiebre es una elevación de la temperatura corporal por encima de los límites establecidos como normales. Se considera que un niño tiene fiebre cuando la temperatura tomada en la axila está por encima de los 37,1ºC. Sin embargo, a pesar de estas variaciones, la mayoría de los médicos definen la fiebre como una temperatura de 38° C o más cuando se mide con un termómetro rectal.
La clasificación de la fiebre puede ser:
- Temperatura normal: Hasta 37ºC
- Febrícula: Entre 37ºC y 38ºC
- Fiebre moderada: Entre 38ºC y 39ºC
- Fiebre alta: Entre 39ºC y 40ºC
- Fiebre muy alta: Más de 40ºC
Tener febrícula se refiere a una temperatura de hasta 38,1ºC. Es fundamental comprender que la intensidad de la fiebre no necesariamente indica la gravedad de la causa. Algunas enfermedades leves pueden causar fiebre alta, mientras que algunas enfermedades graves pueden causar solo un poco de fiebre.
Causas de la Fiebre en Niños
Las causas de fiebre en los niños son múltiples y se produce en respuesta a una infección, lesión o inflamación. Las causas probables de fiebre dependen de si dura 14 días o menos (aguda) o más de 14 días (crónica), así como de la edad del niño. Las fiebres suelen ser agudas.
Causas Comunes de Fiebre Aguda
La fiebre aguda en lactantes y niños está producida generalmente por una infección. Las causas más comunes de fiebre aguda (con duración de 14 días o menos) son:
- Infecciones virales: Son las más frecuentes.
- Infecciones respiratorias como el resfriado o la gripe, que suelen ir acompañadas de tos y mocos.
- Gastroenteritis (infección del tubo digestivo) causada por un virus, que cursa con vómitos, diarrea y dolor abdominal.
- Infecciones bacterianas: Incluyen infecciones del oído (otitis media), infecciones de los senos paranasales, neumonía e infecciones de las vías urinarias.
- Vacunaciones: Algunos niños pueden tener elevación de la temperatura como consecuencia de ciertas vacunas. La fiebre debida a vacunación suele durar desde unas horas hasta un día después de recibir la vacuna, aunque algunas pueden causar fiebre 1 o 2 semanas después (como la vacuna contra el sarampión).
- Dentición: La aparición de los dientes puede causar un ligero aumento de la temperatura corporal, pero rara vez supera los 38,3ºC.
- Factores ambientales: Un exceso de abrigo, un ambiente muy caluroso, un escaso aporte de líquidos o pérdidas excesivas de líquidos pueden elevar la temperatura. Sin embargo, en recién nacidos, la fiebre siempre debe ser evaluada por un médico debido al riesgo de infección grave.
¿Por qué tienen fiebre los niños?
Causas Menos Frecuentes y Consideraciones Especiales
- Bacteriemia oculta: En niños menores de 3 años, la fiebre (especialmente si es de 39° C o mayor) podía estar asociada a bacterias en el torrente sanguíneo sin otros síntomas. Sin embargo, las vacunas contra Streptococcus pneumoniae y Haemophilus influenzae tipo b (Hib) han erradicado prácticamente la bacteriemia oculta en este grupo de edad.
- Efectos adversos de fármacos: Ciertos medicamentos pueden causar fiebre.
- Infecciones bacterianas localizadas: Como celulitis (piel) o artritis séptica (articulaciones).
- Infecciones graves del sistema nervioso: Encefalitis (cerebro) o meningitis (tejidos que recubren el encéfalo).
- Trastornos inflamatorios: Enfermedad de Kawasaki o síndrome inflamatorio multisistémico en niños (MIS-C).
- Golpe de calor: Puede provocar una temperatura corporal muy alta.
- Fiebre crónica o de origen desconocido (FOD): Fiebres inexplicables que continúan por días o semanas.
Síntomas Asociados a la Fiebre
La fiebre elevada en niños puede acompañarse de diversos síntomas, que indican el malestar general. Entre ellos se incluyen:
- Dolor de cabeza
- Tiritona o escalofríos
- Sudoración
- Malestar general
- Somnolencia o irritabilidad
- Decaimiento y falta de movilidad (en niños muy pequeños)
- Pérdida de interés por el juego (en niños mayores)
- Enrojecimiento de la piel
En algunas ocasiones, la fiebre puede ser la única manifestación de la enfermedad, lo que dificulta saber si es debida o no a una infección grave. Sin embargo, otros síntomas (como dificultad para respirar, confusión y rechazo de los líquidos) indican la gravedad de la enfermedad mucho mejor que la temperatura por sí sola.
Cómo Medir la Temperatura Corporal
Para saber si un niño tiene fiebre, es esencial medir la temperatura con un termómetro homologado, no con el tacto. Los termómetros digitales son más fáciles de usar y ofrecen lecturas rápidas.
Métodos de Medición Según la Edad
- Temperatura rectal: Es la más precisa, especialmente en lactantes y niños pequeños, ya que está más cerca de la verdadera temperatura interna. Se introduce suavemente el termómetro lubricado de 1,25 a 2,5 cm en el recto. La temperatura rectal de 38°C o más se considera fiebre.
- Temperatura oral: Se coloca un termómetro digital debajo de la lengua durante 2 a 3 minutos. Es fiable, pero difícil en niños pequeños que no pueden mantener la boca cerrada. Habitualmente se puede tomar de forma fiable después de los 4 años. Una temperatura oral de 37.5°C o más se considera fiebre.
- Temperatura axilar: Se toma colocando el termómetro digital en la axila directamente sobre la piel. Es menos precisa y puede dar lecturas más bajas y variables, pero puede ser útil si otros métodos son difíciles. Una temperatura axilar de 37.2°C o más se considera fiebre.
- Temperatura del oído (timpánica): Se utiliza un dispositivo digital que mide la radiación infrarroja del tímpano. No son fiables en lactantes de menos de 3 meses.
- Temperatura de la frente (arteria temporal): Se toma con un dispositivo digital que mide la radiación infrarroja de una arteria en la frente. No es tan precisa como la rectal, especialmente en lactantes menores de 3 meses.
Los termómetros de cristal que contienen mercurio no se recomiendan debido al riesgo de rotura y exposición al mercurio.
Cuándo Acudir al Médico o a Urgencias
Es normal que la fiebre preocupe a los padres. Aunque la mayoría de las veces se debe a un virus inofensivo, es importante saber cuándo buscar atención médica.
Signos de Alarma que Requieren Atención Médica Inmediata
Los niños con fiebre deben ser evaluados por un médico de inmediato si presentan cualquiera de los siguientes signos de alarma:
- Fiebre en lactantes menores de 3 meses de edad.
- Letargo, apatía o aspecto de enfermedad grave.
- Dificultad respiratoria.
- Sangrado en la piel, como pequeños puntos (petequias) o manchas rojizas-púrpura que no desaparecen al estirar la piel.
- Llanto continuo e inconsolable en un bebé o niño pequeño.
- Dolor de cabeza, rigidez en el cuello, confusión o una combinación de estos en un niño mayor.
- No se puede despertar fácilmente o no despierta.
- Uñas, lengua o labios morados.
- Se niega a mover un brazo o una pierna (en niños).
- Convulsiones.
Cuándo Consultar al Pediatra (no urgente, pero importante)
- Niños sin signos de alarma, entre 3 meses y 3 años de edad, si la fiebre es de 39° C o más, si no hay síntomas evidentes de una infección respiratoria superior (estornudos, rinorrea, congestión nasal), o si la fiebre se mantiene durante más de 1 o 2 días.
- Niños mayores de 3 años de edad con fiebre que dura más de 5 días, incluso si parecen estar bien.
- Fiebre en niños menores de 2 años que dura más de 24-48 horas.
- Fiebre en niños mayores de 2 años que dura más de 3 días.
- Si el niño está decaído a pesar de que baje la fiebre, o tiene un llanto muy intenso e irritable.
- Si rechaza la alimentación o los líquidos.
- Si aparecen manchas en la piel (otras que las petequias graves).
- Si tiene alguna enfermedad crónica grave (cardiopatías, inmunodeficiencias, cáncer, enfermedad de células falciformes, diabetes, fibrosis quística, etc.).
- Si ha viajado recientemente a otro país.
- Cualquier circunstancia inusual que cause preocupación a los padres.
Manejo y Tratamiento de la Fiebre en Niños
El objetivo principal del tratamiento de la fiebre es encontrar la causa y tratarla, así como aliviar el malestar del niño. Es importante educar a los padres en el sentido de que la fiebre por sí misma no causa daño al niño y explicarles que puede ser difícil su descenso, sobre todo inicialmente.

Filosofía del Tratamiento
La fiebre es un importante mecanismo de defensa que, al menos en el caso de las enfermedades infecciosas, contribuye a la lucha contra la infección. Por lo tanto, no se trata la fiebre en sí, sino el malestar que pueda producir. Si el niño tiene fiebre pero está bien, tranquilo y sin malestar, no es necesario darle medicinas. Sin embargo, si tiene dolor, está muy irritable o la fiebre le provoca náuseas y vómitos, entonces sí es el momento de tratar.
Una temperatura levemente elevada que no produce síntomas no suele requerir tratamiento. En niños con enfermedades de los pulmones, corazón o cerebro, la fiebre puede causar problemas al aumentar las demandas sobre el organismo, por lo que en estos casos la reducción de la temperatura es importante.
Medidas Físicas para Bajar la Fiebre
Si la fiebre no baja con la medicación, o como complemento, pueden utilizarse medidas físicas:
- Desabrigar al niño: Quitar el exceso de ropa y mantenerlo con ropa ligera. El exceso de abrigo puede impedir que el cuerpo elimine calor.
- Hidratación abundante: Ofrecer muchos líquidos (agua, soluciones de rehidratación oral, leche materna o fórmula, sopa, paletas heladas, gelatina) para evitar la deshidratación, ya que la fiebre provoca la pérdida rápida de líquidos. Evitar bebidas con cafeína.
- Temperatura ambiente confortable: Mantener la habitación a una temperatura neutra (22-24ºC). Se puede usar aire acondicionado para refrescar el ambiente si es necesario.
- Baño de agua templada: Se pueden usar compresas frescas (no frías) en la frente, cuello, axilas o ingles, o un baño de agua tibia. No usar baños fríos, hielo o fricciones con alcohol, ya que pueden empeorar el malestar y causar escalofríos, lo que eleva la temperatura corporal central.
- Descanso: Asegurarse de que el niño descanse lo suficiente. No es necesario que permanezca en cama todo el día, pero debe evitar actividades extenuantes.
Medicamentos Antipiréticos
Los medicamentos antipiréticos se administran para aliviar el malestar y bajar la temperatura cuando sea necesario. Es imprescindible respetar la dosificación adecuada a la edad y peso del niño.
- Paracetamol (acetaminofén): Es el tratamiento de elección y puede administrarse cada 4 a 6 horas (dosis ajustada al peso). Es apto a partir de cualquier edad.
- Ibuprofeno: Es el tratamiento de elección junto con el paracetamol. Puede administrarse cada 6 a 8 horas. No debe administrarse a niños menores de 6 meses.
- Ácido acetilsalicílico (Aspirina): No se recomienda en niños y adolescentes debido a la descripción de casos de hepatitis fulminante (Síndrome de Reye), una enfermedad inusual pero grave.
La práctica de alternar paracetamol e ibuprofeno está muy extendida, pero no existen suficientes datos que apoyen este tipo de alternancia y algunos médicos la desaconsejan, ya que tiene más riesgos que utilizar un solo antitérmico a las dosis correctas. En casos puntuales, el pediatra podría recomendarlo.
Evaluación Médica y Pruebas Complementarias
La evaluación del médico comienza con la anamnesis (historia clínica y síntomas) y un examen físico. El médico tomará la temperatura del niño (preferiblemente rectal en bebés y niños pequeños) y valorará otros parámetros como el ritmo respiratorio, presión arterial y concentración de oxígeno en sangre si el niño parece enfermo. Durante la exploración, el médico busca signos de alarma y observa la respuesta del niño.
La necesidad de pruebas complementarias depende de la edad del niño, su aspecto general, su estado de vacunación y si la fiebre es aguda o crónica. Los médicos pueden realizar pruebas para detectar trastornos específicos que sospechen.
Pruebas para Fiebre Aguda
Los niños menores de 3 años, incluso los que no parecen muy enfermos, requieren una evaluación minuciosa para descartar una infección bacteriana grave (meningitis, sepsis/bacteriemia o infección de las vías urinarias). Las pruebas suelen incluir:
- Análisis de sangre: Para hemograma completo y marcadores de inflamación.
- Análisis y cultivo de orina: Para detectar infecciones del tracto urinario.
- Punción lumbar: Para descartar meningitis, especialmente en lactantes menores de 3 meses.
- Radiografía de tórax: Si se sospecha neumonía.
- Pruebas de heces: Si el recién nacido sufre diarrea.
En niños mayores de 3 años, las pruebas suelen ser necesarias solo si hay síntomas específicos que sugieren un trastorno grave o si no se puede encontrar el origen de la fiebre.
Complicaciones de la Fiebre en Niños
Las complicaciones, cuando se presentan, no son debidas a la fiebre en sí, sino a la enfermedad que la origina. La fiebre por sí sola no produce daño neurológico ni de ningún otro tipo, a menos que sea extremadamente alta (superior a 41°C). Lo único que puede provocar la fiebre prolongada, sobre todo en lactantes, es la deshidratación, por lo que es crucial ofrecer agua con frecuencia.
Convulsiones Febriles
Las convulsiones febriles son uno de los cuadros que más asustan a las familias. Son una afección benigna que se presenta en un pequeño número de niños con predisposición a padecerlas, sobre todo el primer día de fiebre y cuando esta sube con rapidez. No significan que el niño tenga epilepsia y rara vez causan daño permanente. Bajar la fiebre rápidamente no previene una convulsión febril.