La expulsión de la placenta es un evento fisiológico crucial en el posparto de los mamíferos. Este proceso asegura la eliminación de los tejidos fetales después del nacimiento, siendo vital para la salud y la futura fertilidad de la hembra. Su correcta ocurrencia depende de una compleja interacción de mecanismos hormonales, vasculares y mecánicos.
Mecanismos Fisiológicos de la Expulsión Placentaria
Durante la última fase de la gestación, se produce una acumulación de colágeno en las carúnculas, que son los puntos de conexión para la placenta (cotiledón fetal). Otro factor que contribuye a la separación es la disminución progresiva del número de células epiteliales en cada cripta. Esto origina la retención de agua y la relajación de las conexiones en la superficie del placentoma (la unión constituida por la carúncula uterina materna y el cotiledón fetal).
Antes de la expulsión, el epitelio de las criptas maternas se aplana y aparecen células gigantes binucleares con gran actividad de fagocitosis y capacidad de absorción de líquidos. Luego aparecen leucocitos y células gigantes polimorfonucleares en gran cantidad.
El Papel de la Serotonina y el Colágeno
Adicionalmente, la serotonina, que está presente en grandes concentraciones en la sangre fetal, induce la liberación de colagenasa por parte de células uterinas. La serotonina se considera la señal principal para que ocurra la degradación masiva de colágeno, que es el mayor agente adhesivo y constituye el 20-25% de la materia seca total del útero.
El colágeno es una proteína fibrosa con estructura en forma de lazo, constituida por tres cadenas de polipéptidos trenzados. La composición aminoacídica es especial: un tercio de glicina y dos tercios de prolina e hidroxiprolina. El colágeno soluble es eliminado en forma de péptidos y aminoácidos, particularmente la hidroxiprolina, que es excretada rápidamente por la orina. Al momento del parto, el 11% del colágeno se encuentra soluble, lo que corrobora que la colagenasa ya ha empezado su acción. Al cuarto día, el colágeno soluble aumenta a 16% y al día treinta al 24%.

Desprendimiento y Tipos de Placentas
La dehiscencia cotiledonaria o proteólisis, así como la disminución en la adhesividad (viscosidad) de la interfase cotiledón-carúncula, es la clave para el desprendimiento no traumático de la placenta y, desde el punto de vista bioquímico, se debe al catabolismo del colágeno. En el periparto, debido a múltiples mecanismos hormonales, vasculares y mecánicos, la estrecha unión entre cotiledón y carúncula en los placentomas empieza a debilitarse, culminando en su completa separación tras la expulsión del feto. Cuando esta unión no se rompe, ocurre una retención placentaria.
En el posparto, la hemorragia que sucede a la ruptura del cordón umbilical provoca que las vellosidades coriales se aflojen y que se desprendan del epitelio de la madre. El desencadenante principal de esta relajación es la caída de la progesterona, que es la hormona que mantiene el embarazo y un factor importante que desencadena los cambios en la vaca desde el funcionamiento normal hasta la gestación.
En la vaca, la separación de la placenta ocurre sin lesión de ninguno de los dos epitelios (adecidual), pero en la oveja sí tiene un efecto leve (decidua moderada), y un efecto fuerte en otras placentas invasivas (deciduales), como en el humano. La placenta de los rumiantes es múltiple cotiledonaria, lo que significa que la unión entre los tejidos maternos y fetales se produce en varios puntos localizados, llamados placentomas, repartidos por toda la superficie de la envoltura del feto. En una sola placenta bovina podemos encontrar entre 120 y 150 placentomas. Cuando los cotiledones se desprenden correctamente tras el parto, el daño al útero materno es mínimo y hay poco sangrado, ya que no ha habido destrucción de la mucosa. Las carúnculas involucionan y el útero se recupera rápidamente, en unos 25 a 39 días.
Tiempo de Expulsión en Diferentes Especies
Todo este complejo mecanismo se verifica y se completa en condiciones normales poco después de la expulsión del feto (dentro de las 6 horas del parto). Lo normal es que las membranas fetales se expulsen antes de las 6 horas siguientes, en lo que se denomina alumbramiento. El tiempo considerado normal para la expulsión de la placenta varía entre especies:
- En bovinos, la placenta es liberada, en la mayoría de los casos, entre las 3 y las 6 horas posparto.
- En yeguas, esta etapa del parto suele durar cerca de 3 horas tras la expulsión del potro, aunque algunas yeguas eliminan la placenta inmediatamente después, incluso al mismo tiempo que el potro. En otros casos, la expulsión puede retrasarse varias horas. Si pasan más de 3 horas después del parto y las membranas fetales no se han eliminado, se considera retención de placenta.
- En cerdas, las membranas fetales se suelen expulsar durante las 4 horas posteriores al parto, pero el tiempo puede variar de minutos a 12 horas.
Retención Placentaria (RP)
La retención placentaria (RP) es una patología grave que se desarrolla en horas posteriores al parto. Se considera RP cuando las membranas fetales no se han eliminado dentro de las 3-6 horas posparto, dependiendo de la especie. En vacas con RP, la involución uterina puede durar hasta 50 días.

Tipos de Retenciones
- Totales: No se elimina la placenta.
- Parciales: Se elimina la placenta, pero hay porciones que quedan en el útero. Son muy traicioneras, pues se piensa que la expulsión es correcta. De ahí la importancia de examinar la placenta y comprobar que ha sido eliminada íntegramente.
La retención placentaria es un proceso que se gesta mucho antes del parto. Los mecanismos de defensa presentes en el puerperio normal son demorados por la presencia de las membranas fetales adheridas.
Causas de la Retención Placentaria
La mayor parte de los casos de retención placentaria en rumiantes ocurren por un fallo en el desprendimiento de las membranas fetales del útero materno. Las causas de que este desprendimiento fracase son muchas e interrelacionadas, y es difícil acotar en cada caso un único motivo. En general, podemos dividir las posibles causas en cuatro categorías:
- Obstétricas: Los famosos partos asistidos llevan a que no se produzca la retracción de los placentomas, como para que se desprendan normalmente. El estrés del parto, el riesgo de distocia y la necesidad de realizar maniobras obstétricas y cesáreas, son complicaciones frecuentes que elevan el riesgo.
- Hormonales/Iatrogénicas: El uso de la dexametasona para inducir el parto tiene un riesgo muy elevado de retención placentaria.
- Nutricionales o Metabólicas: El “cóctel” hormonal que se genera y el descenso en la ingesta de alimento con pérdida de condición corporal provocan que el sistema inmune de la hembra esté debilitado (inmunosupresión periparto), de forma que es menos capaz de combatir los agentes infecciosos. Las deficiencias nutricionales (especialmente de selenio, vitamina E, fósforo, zinc o calcio) son factores importantes, particularmente en ovejas.
- Infecciosas: Los procesos inflamatorios que van con placentitis, como es el caso de la brucelosis, casi siempre irán con RP. Las infecciones de principal causa son las bacterianas.
La retención placentaria es más común en las vacas que en los pequeños rumiantes, aunque se está registrando un aumento de los casos en cabras de leche. También puede haber una predisposición individual o de raza.
Síntomas y Diagnóstico
Antes de empezar un plan de tratamiento, es imprescindible asegurarse de que, en efecto, nos encontramos ante una retención placentaria. La señal más evidente de que una hembra sufre retención placentaria es la presencia de restos de membranas fetales malolientes colgando de la vagina durante días. Estos tejidos suponen una falta de higiene para la explotación, atraen insectos y son una fuente de infecciones. En cerdas, la placenta retenida está a menudo contenida dentro del útero y no es visible a través de la vulva, indicando que es probable que también haya lechones retenidos.
Inmediatamente tras el parto, podemos realizar una palpación uterina transcervical (atravesando el cérvix) y examinar táctilmente el contenido del útero. Si la placenta se está desprendiendo con normalidad, podremos sentir los placentomas blandos y aplanados, mientras que, si hay retención, los placentomas están firmes y más grandes que durante la gestación. Muchos casos de metritis continuadas con expulsión de secreción maloliente suelen presentarse en casos de maceración fetal.
Otros síntomas pueden incluir la pérdida de apetito, decaimiento, fiebre (aunque no siempre alta), y un mal olor característico de la placenta en putrefacción. La diarrea podría ser un síntoma de infección.
¿Cómo funciona realmente la placenta?
Consecuencias de la Retención Placentaria
Las placentas retenidas, que son ya tejidos muertos, se van deshaciendo (autólisis) y promueven la proliferación bacteriana, se liberan toxinas y se generan productos que inducen la inflamación. Esto conduce a patologías posparto con graves repercusiones:
- Metritis aguda tóxica: Es la complicación más habitual, una inflamación del útero que puede volverse fétida y grave. En vacas con RP, la involución uterina puede durar hasta 50 días, afectando el retorno al celo y la fertilidad de las hembras en las siguientes inseminaciones.
- Síntomas de Infección Sistémica: La liberación de toxinas al torrente sanguíneo produce síntomas asociados con infecciones, como fiebre, apatía y decaimiento.
- Laminitis (infosura): Una enfermedad grave que causa mucho dolor, especialmente en yeguas, que puede producirse por la liberación de toxinas.
- Reducción de la Capacidad Reproductiva: Bajando la capacidad de quedarse preñada por la endometritis (degeneración de los tejidos del endometrio) que se produce. Si los tejidos no están sanos, el óvulo no puede implantarse.
- Muerte del Animal: En casos graves, la retención de placenta es una enfermedad muy seria que puede acabar con la vida de la yegua u otros animales.
Prevención de la Retención Placentaria
La retención placentaria se puede prevenir implementando un buen manejo del hato. Las técnicas de prevención implican asegurar que no ocurre ninguna de las situaciones descritas como causas:
- Garantizar que se cumplen los requerimientos nutricionales de la hembra, tanto energéticos como minerales, especialmente vitamina E y selenio, fósforo, zinc y calcio. Ningún forraje ni cereal contendrá todos los minerales que la hembra gestante necesita en las cantidades óptimas, por lo que es imprescindible el uso de correctores minerales específicos. Se recomienda la administración de vitamina E y selenio antes de los últimos 25 días de la parición.
- Minimizar el riesgo de distocia y la necesidad de realizar maniobras obstétricas y cesáreas.
- Utilizar con precaución la dexametasona para inducir el parto, sabiendo que el riesgo de retención placentaria es muy elevado.
- Un calendario de vacunación correcto, especialmente para enfermedades infecciosas que puedan causar placentitis.
Manejo y Tratamiento de la Retención Placentaria
La retención de placenta es una patología grave, que debe ser tratada de inmediato por un veterinario. En lechería comercial, donde hay partos diarios, la meta es controlar la respuesta excesiva que la "inflamación celular" podría causar al animal. Es fundamental el monitoreo y el uso de protocolos aprobados por el veterinario para minimizar residuos de fármacos en productos animales.
Qué NO Hacer
- NUNCA se debe tirar de la placenta para extraerla; debe caer por su propio peso. Forzar la expulsión puede suponer hemorragias, desgarros, prolapsos de la matriz, retención de microvellosidades de la placenta en el endometrio y retraso de la involución uterina.
- No se recomienda manipular la placenta jalándola, ya que se puede arrancar el cotiledón interior y que luego se cierre la cérvix con restos de placenta, resultando en una severa endometritis.
- El uso indiscriminado de la oxitocina en vacas trae consecuencias, además de que 36 horas posparto, los receptores de esta en el útero se pierden, por lo que no es una buena droga para estos menesteres tardíos.
- Evitar colgar pesos a la vaca, ya que esto podría empeorar el cuadro clínico, aunque algunos sugieren un peso liviano para estar avistando la placenta y no se cierre la cérvix rápidamente.

Enfoques Terapéuticos
La aplicación de tratamientos debe ser decidida por un veterinario, considerando el estado del animal (temperatura, apetito, producción) y los reglamentos sanitarios. Un error que duele bastante es tener que botar un tanque de leche debido a residuos de medicamentos.
- Terapia Hormonal: Se recomienda la administración de estrógenos para promover el tono uterino y así expulsar todo lo que hay. Puede ser benzoato de estradiol (por ejemplo, 5 ml, o 5 mg con 3 dosis con intervalos de 24 horas por vía intramuscular) o cipionato de estradiol (4-5 ml, tiene mayor tiempo de acción de 4-5 días frente al benzoato que tiene un tiempo de permanencia de 24 horas).
- Antibióticos: La administración de antibióticos de larga acción (por ejemplo, hoy y se repiten en 3 a 4 días) es de índole preventiva de procesos septicémicos. Se ha visto que es más eficaz inyectarlos por vía parenteral que introducirlos directamente en el útero. Las opciones incluyen:
- Oxitetraciclina al 10% por vía endovenosa por 3 días aproximadamente, o en concentraciones de larga acción (200mg/ml, 4 gramos IV y 4 gramos IM en casos agudos, o dosis superiores en crónicos).
- Asociación de 3 penicilinas + 2 estreptomicinas (como Estreptopen).
- Penicilina o ampicilina.
- Cefalexina al 20% de 25ml por vía IM (no deja residuos en leche) y repetir a las 24 horas.
- Amoxicilina al 15%, 30 ml por vía IM, y repetir a las 24 horas.
- Ceftiofur.
- Bovimicina o bolos intrauterinos (como FUREAL N.F. para lavaje uterina).
- Fluidoterapia y Lavado Uterino: La administración de volúmenes grandes de agua ligeramente tibia tiene la ventaja de ser dilutor de todo lo que se está formando dentro del útero, y además estimula sanamente las contracciones uterinas. Se puede realizar un lavado intrauterino a razón de 30 ml de solución fisiológica, a veces combinado con lincomicina o un desinfectante a alta dilución para no irritar mucho la mucosa. Fluidos endovenosamente: solución salina al 7% (1-2 litros diarios con glucosa al 5% (1/2 litro diario)) pueden ser recomendados.
- Antiinflamatorios: Para el más pronto recuperamiento, se puede aplicar ketoprofeno a razón de 500 mg por animal, o flunixin.
- Suplementos Vitamínicos: A los 4 o 5 días, una dosis de vitamina A+E para recuperación de las mucosas y tejidos perdidos y formación de nuevos.
En cerdas, la incapacidad para expulsar las membranas fetales indica que es probable que también haya lechones retenidos dentro del útero. Por lo general, el feto o las membranas se descomponen in situ. Esto puede ir acompañado de signos clínicos de enfermedad sistémica y de descarga vaginal purulenta. El tratamiento antimicrobiano está indicado en animales con signos clínicos sistémicos de enfermedad. Aunque en ocasiones se producen secuelas serias o mortales, el pronóstico de recuperación y fertilidad futura es bueno.
Finalmente, aislar a los animales con RP para realizarles pruebas de laboratorio por posibles infecciones de gran valor económico y así descartarlas es una práctica recomendada.