Durante toda la vida, la salud y el bienestar dependen de las hormonas, que son los mensajeros químicos que coordinan y controlan las funciones de las células y los órganos. Cuando una mujer está embarazada, las hormonas juegan un papel especialmente importante, ya que protegen y nutren al bebé y preparan el cuerpo para el parto y la maternidad. Los estrógenos, en particular, son hormonas fundamentales que experimentan un aumento significativo durante la gestación, cumpliendo funciones vitales para el desarrollo tanto de la madre como del feto.
Los Estrógenos en el Organismo Femenino y el Embarazo
Los estrógenos son hormonas sexuales que pertenecen a una subclase de lípidos denominados esteroides, caracterizados por una estructura básica común. La denominación de estas hormonas procede de su capacidad para provocar el estro o período de celo en las hembras de los mamíferos. Poseen un anillo aromático y un grupo hidroxilo en C-3.
Los estrógenos más importantes fisiológicamente producidos en el ovario son el estradiol y la estrona. Existe un tercer estrógeno natural, el estriol, de muy baja potencia estrogénica, pero de elevada producción en caso de embarazo. El estradiol es el estrógeno que segrega el ovario en mayor cantidad y el de mayor potencia biológica. La estrona es el principal estrógeno posmenopáusico, menos potente que el estradiol y sin cambios cíclicos. En el inicio del primer trimestre, se observa un incremento gradual de los niveles de estrógenos, este aumento se acelera en el segundo trimestre, alcanzando su punto máximo en el tercer trimestre.

Los estrógenos son responsables de la aparición y mantenimiento de los caracteres sexuales primarios durante la etapa puberal. A corto plazo, son los responsables directos de las transformaciones cíclicas que tienen lugar durante la fase folicular, en especial el grosor del endometrio y el moco cervical. También desarrollan su acción sobre el hipotálamo, la hipófisis, el tiroides y la glándula suprarrenal. Son importantes en el mantenimiento del sistema simpático y parasimpático, intervienen en el equilibrio hidrosalino, en el metabolismo del calcio y del fósforo, en el metabolismo hidrocarbonado y lipídico, actúan sobre la circulación y coagulación sanguínea y mantienen el trofismo de la piel femenina.
Durante el embarazo, los estrógenos son esenciales para el desarrollo adecuado del feto y la preparación del cuerpo materno. Fomentan el crecimiento de la placenta y son responsables de promover el crecimiento del útero, además de ayudar en el desarrollo de las mamas. Su función también incluye asegurar la vascularización y el aporte sanguíneo adecuado al útero, manteniendo, junto a la progesterona, el revestimiento endometrial en perfectas condiciones para la adecuada implantación y crecimiento del embrión, proporcionándole oxígeno, nutrición y un lugar confortable para crecer. Asimismo, estimulan la mama para su adecuado desarrollo y función posterior (la lactancia materna), relajan y flexibilizan los ligamentos pélvicos y la articulación sacroilíaca, e inducen los cambios necesarios en los genitales externos para el parto.
La Placenta: Barrera Protectora y su Vulnerabilidad
Llevar a término un embarazo es un proceso extremadamente complejo para el cuerpo humano, con multitud de cambios fisiológicos y hormonales que están perfectamente encadenados. La placenta es un órgano fundamental que se desarrolla durante el embarazo, actuando como la interfaz vital entre la madre y el feto. Su función principal es el intercambio de nutrientes, oxígeno y productos de desecho, al tiempo que actúa como una barrera selectiva para proteger al feto de sustancias nocivas. Mantener niveles hormonales adecuados durante el embarazo es, por lo tanto, esencial para el desarrollo saludable del feto.

Xenoestrógenos: Disruptores Endocrinos y su Interacción con la Placenta
A pesar de la función protectora de la placenta, existen sustancias externas que pueden comprometer su integridad y la salud fetal: los xenoestrógenos. Estos son un grupo de disruptores endocrinos que interfieren con las vías de señalización de los estrógenos.
¿Qué son los Xenoestrógenos?
Los disruptores endocrinos incluyen un gran número de moléculas, algunas de origen sintético y otras naturales, capaces de interactuar con el sistema endocrino de diferentes especies, incluyendo los seres humanos. Estos productos químicos son de especial preocupación si la exposición tiene lugar durante etapas del desarrollo de mayor susceptibilidad a los efectos de las hormonas, como el período prenatal. Los xenoestrógenos se encuentran presentes en plaguicidas, en la fabricación de materiales y productos como resinas, textiles, plásticos, cosméticos o aislantes, entre otros. Son omnipresentes en el medio ambiente en mezclas complejas.

Atravesando la Barrera Placentaria
Debido a su pequeño tamaño y a sus propiedades lipofílicas, los xenoestrógenos pueden atravesar la barrera placentaria de la madre. Esta capacidad de cruzar la placenta expone directamente al feto a estas sustancias, lo que puede tener implicaciones significativas para su desarrollo y salud futura.
Efectos en la Placenta y el Desarrollo Fetal
Como resultado de la exposición prenatal a sustancias químicas xenoestrogénicas, se pueden producir cambios en el epigenoma de la placenta. Estos cambios pueden interferir en su regulación y/o su estabilidad, con posibles efectos adversos para el desarrollo fetal y la salud futura del recién nacido.
Un estudio publicado en Environmental International, liderado por Nadia Vilahur, investigadora del CREAL (centro de investigación ISGlobal) en colaboración con investigadores de la Universidad de Harvard, midió en más de 180 placentas de la cohorte INMA (Infancia y Medio Ambiente) la carga xenoestrogénica total efectiva (TEXB-alfa). Este biomarcador representa el efecto estrogénico total debido a mezclas de xenoestrógenos lipofílicos encontrados en la placenta.
Impacto en la Metilación del ADN y Estabilidad Genómica
Los investigadores evaluaron la metilación de ADN en la placenta en diez tipos diferentes de secuencias de ADN llamadas retrotransposones (LINEs, Alus y HERV), que son secuencias altamente repetitivas y que dan cuenta aproximadamente de la mitad de todo el genoma humano. Varios retrotransposones tienen la capacidad de propagarse a través de mecanismos mediados por moléculas de ARN y pueden producir mutaciones o cambios de expresión en genes al insertarse en otras partes del genoma. La baja metilación de retrotransposones podría representar un aumento de inestabilidad genómica, lo cual se ha observado previamente en enfermedades como el cáncer.
Las conclusiones de este estudio sugieren que los niños varones podrían ser más susceptibles al efecto de la exposición a xenoestrógenos durante el desarrollo prenatal. Los hallazgos mostraron que los niveles más altos de exposición de TEXB-alfa en la placenta se asociaban a una disminución significativa del 0,84% en los niveles de metilación de un elemento Alu solo en los niños, mientras que no se observaron efectos en las niñas. Aunque estadísticamente no significativa tras la corrección por múltiples ensayos, también se observó una tendencia a la baja metilación en dos elementos LINE únicamente en los niños. Estos resultados sugieren que la exposición temprana a xenoestrógenos podría conducir a una desregulación epigenómica en la placenta en los niños, presentando este grupo más vulnerabilidad a sus posibles efectos nocivos.

“Futuros estudios sobre los disruptores endocrinos deberían tener en cuenta el sexo como un importante modificador del efecto en relación a exposiciones hormonales”, concluye Vilahur. Este hallazgo subraya la complejidad de la interacción entre los factores ambientales, las hormonas y el desarrollo fetal, resaltando la importancia de seguir investigando cómo los estrógenos, tanto endógenos como exógenos, influyen en la permeabilidad y función placentaria.
tags: #estrogeno #aumenta #permeabilidad #placenta