La pelvis es la parte baja del tronco, y su componente óseo es denominado cintura pélvica. Se compone de los dos huesos coxales y el sacro. Los huesos de la pelvis están unidos entre sí mediante las dos articulaciones principales de la zona: la sínfisis del pubis y la articulación sacroilíaca, y son reforzadas por los músculos de la pelvis.
En el sexo femenino, la pelvis tiende a ser más ancha y voluminosa que en el sexo masculino para proporcionar un ambiente confortable para el desarrollo fetal. La pelvis femenina se distingue por tener un hueso sacro más ancho y corto, un ángulo del arco púbico más abierto, y una amplitud mayor, con huesos coxales más apartados.
Anatomía de los Estrechos Pélvicos
La cavidad pélvica se abre superiormente y es continua con la cavidad abdominal a través del estrecho superior de la pelvis, mientras que el estrecho inferior de la pelvis está cerrado por los músculos que conforman el suelo pélvico (piso pélvico).
Estrecho Superior de la Pelvis
El estrecho superior de la pelvis, también conocido como la entrada a la pelvis verdadera, separa la pelvis mayor (o falsa) de la pelvis menor (o verdadera). La pelvis mayor se ubica sobre el estrecho superior de la pelvis y contiene las porciones inferiores de los órganos abdominales.
Diámetros del Estrecho Superior
El estrecho superior se caracteriza por presentar distintos diámetros:
- El diámetro anteroposterior, o conjugado obstétrico, mide 11,5 cm. Este es el diámetro más relevante que el feto debe sortear durante el parto.
- El diámetro transverso, o diámetro biisquiático, mide 12,0 cm.
- El diámetro oblicuo.
Estrecho Inferior de la Pelvis
El estrecho inferior de la pelvis está delimitado posteriormente por el cóccix, lateralmente por las tuberosidades isquiáticas y las inserciones ligamentosas y musculares, y por delante por el arco del pubis. Todos los diámetros anteroposteriores, en la clínica, se evalúan en su punto anterior al nivel del ángulo subpúbico.
Suelo Pélvico
El suelo pélvico está formado por el diafragma pélvico, el cual es cóncavo hacia arriba y presenta forma de embudo. Se compone de dos músculos pares y sus fascias: el músculo elevador del ano y el músculo coccígeo. El músculo elevador del ano es el principal y consta de tres partes: puborrectal, pubococcígeo e iliococcígeo. El músculo puborrectal conforma un cabestrillo alrededor de la unión anorrectal, formando el hiato urogenital.
El periné es la parte de la pelvis que contiene a los órganos genitales externos y el ano. Está ubicado debajo del diafragma pélvico. Una línea imaginaria que une las tuberosidades isquiáticas divide el periné en el triángulo urogenital anterior y el triángulo anal posterior. El triángulo anal contiene el canal anal y las dos fosas isquioanales, las cuales están ocupadas por tejido adiposo que soporta el canal anal y puede deformarse en conformidad con los movimientos del diafragma pélvico.
El triángulo urogenital contiene la membrana perineal y la fascia perineal superficial (de Colles), que delimitan dos espacios anatómicos: el espacio perineal superficial y el espacio perineal profundo. Entre ambos sexos solo existen diferencias anatómicas en el contenido del triángulo urogenital, ya que este contiene los genitales externos.
Una masa de tejido conectivo, músculo esquelético y músculo liso llamada cuerpo perineal se encuentra entre los triángulos.
Clasificación de los Tipos de Pelvis Materna
Los tocólogos Caldwell y Moloy perfeccionaron una clasificación de tipos de pelvis que aún se utiliza, basada en la medición de distintos diámetros.
Pelvis Ginecoide
Se caracteriza porque el estrecho superior tiene forma redondeada o ligeramente ovalada. El sacro tiene una longitud e inclinación adecuadas y su cara anterior es cóncava. Esta pelvis es considerada la más favorable para el parto vaginal.
Pelvis Androide
Es una pelvis que recuerda a la pelvis masculina. Todos los diámetros son insuficientes. Tiene forma de corazón. Es también una pelvis estrecha transversalmente. Las escotaduras ciáticas son grandes y el sacro estrecho, resultando una pelvis larga y en forma de embudo. El diámetro anteroposterior del estrecho superior es corto. Esta pelvis es desfavorable para el parto, con un pronóstico reservado.
Pelvis Antropoide
Existe una disminución de los diámetros antero-posteriores con un aumento relativo de los transversos. Se caracteriza por su forma ovalada con predominio transversal. El sacro suele ser plano y recto, de longitud normal y algo inclinado hacia delante, por lo que el diámetro anteroposterior del estrecho superior es algo más corto que el estrecho inferior. No es favorable para el trabajo de parto, con posible encajamiento transverso con gran asinclitismo.
Pelvis Platipeloide
El estrecho superior tiene forma de riñón. El sacro es plano y el arco subpúbico es ancho. Esta pelvis es muy desfavorable para el parto.

Riesgos de una Pelvis Estrecha en el Parto
Las características de la pelvis de la mujer pueden generar dudas con respecto al tipo de parto. Puede darse el caso de que la pelvis de la mujer sea muy estrecha y esto haga temer a la futura mamá si su bebé tendrá el "espacio" suficiente para llegar a término del embarazo, y si su parto será "normal" o si, debido a este motivo, se tendrá que recurrir a una cesárea u otras técnicas.
Desproporción Feto-Pélvica
El principal factor que influye en el parto es el fenómeno que los ginecólogos definen como desproporción feto-pélvica, también llamada desproporción pélvico-fetal o cefalopélvica. Sin embargo, se calcula que solo una de cada 250 mujeres tiene la pelvis más estrecha de lo normal.
No se puede saber con seguridad si una pelvis es tan estrecha que no permita el paso del niño en el momento del parto. Esto no es posible, al menos, hasta que no tenga lugar la dilatación, cuando se produzca el nacimiento del bebé. La pelvis no es una estructura rígida y fija, sino que tiene una gran capacidad para adaptarse. La posición en la que se da a luz también tiene mucha importancia. De todos modos, si se tienen en cuenta las características físicas del papá, se puede hacer una valoración preventiva.
Otro factor importante que hay que considerar es el peso estimado que el bebé tendrá al nacer: aun siendo un dato "imperfecto" (se calcula con una aproximación de cerca de un 10% de error), la valoración del peso fetal efectuada durante la ecografía de las 32-34 semanas, posiblemente completada con un posterior control a las 36 semanas de embarazo en caso de dudas, puede proporcionar un dato relevante en la elección del modo en que se dará a luz.
Otros Factores de Riesgo
Por lo que se refiere al riesgo de un parto prematuro debido a la complexión delgada, algunos expertos sugieren que las mujeres que miden menos de 150-160 cm pueden encontrarse con un mayor riesgo de parto antes de término, aunque esto también parece deberse a la interferencia de otros factores: el grado de nutrición de la mujer, su edad, las actividades laborales pesadas o no saludables que realiza, etc. En realidad, la mayor parte de las mujeres que dan a luz antes de término no tienen ningún riesgo evidente, por lo que no hay ninguna razón para preocuparse si se tiene una complexión delgada.
Consideraciones Terapéuticas
PELVIS y movimiento en el PARTO | El canal óseo del parto
Para tratar a una embarazada con osteopatía, dependiendo del tipo de pelvis que tenga y las medidas que se hayan conseguido midiendo los diámetros pélvicos, se sabrá qué estructuras musculares, ligamentosas y fasciales se deberán trabajar para que la pelvis se adapte a la cabeza y cuerpo del bebé y el parto sea menos doloroso. Una justificación para colocar a la mujer en una posición específica durante el parto vaginal es que la pelvis femenina, con sus articulaciones, tiene la capacidad de expandirse, particularmente la articulación sacroilíaca.