Las tortugas marinas son criaturas milenarias que han habitado los océanos desde hace más de 100 millones de años. Son consideradas verdaderas reliquias de la evolución, ya que se estima que no han cambiado significativamente en unos 200 millones de años. Desempeñan roles ecológicos importantes en los ecosistemas marinos, siendo indicadoras de la salud de los océanos.
Globalmente, existen siete especies de tortugas marinas, agrupadas en dos familias: Cheloniidae, con seis especies como la caguama (Caretta caretta), la verde (Chelonia mydas), la carey (Eretmochelys imbricata), la lora (Lepidochelys kempii), la olivácea (Lepidochelys olivacea) y la kikila o plana (Natator depressus, endémica de Australia); y Dermochelyidae, con una especie, la laúd (Dermochelys coriacea).
Lamentablemente, todas las tortugas marinas están actualmente amenazadas, en peligro de extinción o son vulnerables, según la Lista Roja de Especies Amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Por ejemplo, en el mar Mediterráneo se encuentran 4 de las 7 especies, convirtiéndolo en un punto clave de biodiversidad y una zona de gran responsabilidad para su conservación.

Su ciclo de vida se caracteriza por un periodo de alimentación en mar abierto y otro de reproducción, que incluye el apareamiento y el desove. Son fundamentales en la conexión entre ecosistemas terrestres y marinos, ya que los restos de las cáscaras de huevos y de las crías no supervivientes proporcionan nutrientes esenciales para la vegetación costera y alimento para la fauna local.
Ciclo Reproductivo y Anidación
Las tortugas marinas pasan toda su vida en el mar, y solo las hembras regresan a tierra para desovar. Este comportamiento migratorio está estrechamente ligado a la puesta de huevos en las costas, que ocurre en zonas templadas y subtropicales.
Migración y Orientación
Cada uno, dos o tres años, las tortugas hembras regresan desde las zonas de alimentación, que pueden estar a cientos o miles de kilómetros de las áreas de anidación. Existe la hipótesis, cada vez más evidente, de que las tortugas regresan a anidar a la misma playa donde nacieron. Esta capacidad ayudaría a comprender la estabilidad y permanencia de las colonias y poblaciones.
Aún no se ha explicado completamente cómo realizan estas largas migraciones, ni cómo localizan las playas de anidación, y mucho menos cómo llegan a anidar casi exactamente en el mismo sitio de la temporada previa. Aparentemente, poseen una gran capacidad mnemotécnica, que les permite memorizar el lugar exacto de su nacimiento. Se cree que se orientan utilizando corrientes marinas, gradientes de temperatura y señales magnéticas durante la navegación. El sonido también podría ser crucial al arribar al área de reproducción, ya que el oleaje en cada playa de anidación produce un sonido característico. Una vez en la playa, el olor de la arena y la humedad probablemente les ayudan a precisar el sitio exacto del desove.
Cortejo y Apareamiento
Los ciclos de reproducción están regulados por estados fisiológicos y cambios ambientales. Los mejores reproductores son los individuos maduros, con varias temporadas de experiencia. El ciclo reproductor tiene componentes anuales, mensuales, quincenales o decenales, y el momento del desove puede ser influenciado por fases lunares, mareas, temperatura e incluso la fuerza y dirección del viento.
Las tortugas marinas adultas pueden ser solitarias o gregarias en el medio acuático. La formación de grupos extraordinarios y compactos, llamados flotillas, o su dispersión en amplios territorios, se debe a la facultad de reconocer a individuos de su misma especie, edad o sexo. En el agua, donde el reconocimiento visual es limitado a menos que estén muy cerca, las tortugas utilizan su olfato. Especies como la tortuga lora y la golfina poseen glándulas de Rathke, ubicadas entre los escudos del puente, que producen sustancias odoríferas similares a las feromonas de los insectos. Aunque en invertebrados las hembras suelen liberar estas sustancias para atraer al sexo opuesto, en tortugas, ambos sexos son portadores de estas glándulas. Las esencias liberadas en el agua tienen funciones más amplias, como estimular el apareamiento o la ovulación en las hembras. Este olor es inconfundible en las playas de anidación, especialmente durante las arribazones masivas, y las hembras parecen ser más sensibles a él, usándolo junto con la detección de humedad y el gradiente de la playa para encontrar el sitio óptimo para anidar.
El apareamiento suele ser más intenso antes del inicio de las anidaciones. Se ha descubierto que el esperma se almacena temporalmente en pliegues de la parte media de los oviductos, y debe penetrar los óvulos antes de que se depositen las capas amnióticas y la cáscara. El mecanismo de activación de los espermatozoides y si la fertilización es un requisito previo a cada desove o si todos los óvulos se fertilizan al mismo tiempo para la temporada de reproducción, aún son desconocidos. El esperma puede almacenarse por largo tiempo y mantener su viabilidad para fertilizar óvulos en temporadas futuras. En cautiverio, se observa que el apareamiento ocurre antes de la anidación, y una hembra puede ser frecuentada por varios machos.
Temporada de anidación de tortugas marinas 2021
Construcción del Nido
Una vez que las hembras están listas para desovar, regresan a anidar al mismo sitio donde nacieron. Este proceso, conocido como arribadas, ocurre cuando las hembras sincronizan su anidación, congregándose docenas de ellas al mismo tiempo. Los machos, por su parte, no participan en la construcción del nido.
Las hembras construyen los nidos en la playa, buscando un sitio seguro, por encima de la línea de marea alta para evitar inundaciones. Generalmente lo hacen de noche para minimizar la presencia de depredadores. La tortuga, al emerger del mar, si no es perturbada, se dirigirá en línea recta hacia la parte alta de la playa.
Las hembras perciben el lugar apropiado para el nido guiándose por la consistencia de la arena, la humedad, la temperatura y el olor del sitio escogido. Para construir el nido, utilizan sus patas traseras para cavar un hoyo de aproximadamente 60 cm de profundidad. Un hábito interesante, observado en algunas especies, es hincar el pico en la arena durante el recorrido desde el mar hasta el sitio de anidación, posiblemente para encontrar el lugar óptimo.
La forma de cántaro del nido le proporciona resistencia mecánica, y el tapón de arena de menor diámetro por encima de los huevos evita que la presión los aplaste. La profundidad del nido varía desde un mínimo de 30 cm en el género Lepidochelys hasta alrededor de 70 cm en Dermochelys, con diámetros mayores entre 22 y 30 cm. La forma, tamaño y ubicación del nido condicionan el ambiente interno, manteniendo la humedad y temperatura estables. Mientras en la superficie las variaciones pueden ir de 26ºC a más de 45ºC, a la profundidad de los nidos (30-60 cm), estas variaciones se reducen a 6-8ºC, generalmente entre 27ºC y 36ºC.
La ubicación del nido en la playa también es característica de cada género y se relaciona con la talla y peso del animal:
- El género Dermochelys, el de mayor tamaño, anida en playas de pendiente pronunciada y alta energía, a pocos metros de la línea de marea alta y en espacios sin vegetación, usualmente al primer intento.
- Las tortugas del género Lepidochelys optan por playas de barrera arenosa, subiendo hasta la primera berma o terraza, anidando al primer intento en áreas despejadas. Si encuentran obstáculos, buscan un sitio cercano.
- La tortuga blanca (Chelonia) realiza un recorrido más largo, subiendo hasta la segunda terraza. Rara vez desova al primer intento y a menudo recorre más de cien metros antes de hacer el nido definitivo, siempre buscando espacios sin vegetación.
- La tortuga de carey (Eretmochelys), aunque también sube a la segunda terraza, no realiza recorridos tan extensos y es frecuente encontrarla anidando entre los arbustos.
Desove y Cobertura
Con movimientos alternos de las aletas posteriores, la tortuga excava la cavidad donde se alojarán los huevos. La capacidad de esta oquedad debe ser adecuada para contener óptimamente todos los huevos desovados. La excavación se detiene cuando las aletas ya no pueden extraer más arena. En ese momento, la tortuga interrumpe todos los movimientos para iniciar el desove.
Los huevos caen acompañados de un líquido mucoso lubricante que, además, parece tener propiedades bacteriostáticas y fungicidas. Salen de uno en uno o en cantidades de tres o cuatro. Una vez terminado el desove, la tortuga inmediatamente jala la arena con las aletas posteriores para cubrir los huevos y, con las aletas anteriores, acarrea la arena desalojada para terminar de tapar el nido, procurando disimular su ubicación.
Las tortugas marinas ponen entre 100 y 250 huevos por nido y realizan múltiples puestas por estación. En el caso de la tortuga blanca (Chelonia mydas), se ha observado que cada hembra produce de 5 a 7 anidaciones, con un promedio de 118 huevos cada una, a intervalos de unos 10 días entre desoves. El costo energético para la hembra es significativo; por ejemplo, la tortuga laúd desova el 1.4% de su peso en cada ocasión, mientras que la golfina y la lora, más pequeñas y con un metabolismo más activo, utilizan el 9.9% y 8.7% de su peso corporal respectivamente.

Sensibilidad durante la Anidación
En la primera fase del anidamiento (desde la salida del mar hasta la excavación del hoyo), las tortugas son muy sensibles a perturbaciones externas y pueden interrumpir el proceso y regresar al mar. Sin embargo, una vez que inician el desove, se les puede manipular fácilmente para marcarlas, medirlas o fotografiarlas sin que lo interrumpan. Suelen estar más nerviosas cuando anidan solas que en arribazones. Durante la noche, son más sensibles a la luz que a los ruidos extraños, y durante el día, les afectan más los ruidos y movimientos bruscos.
No todas las tortugas anidan de noche. Especies como la tortuga lora (Lepidochelys kempii) en Rancho Nuevo, Tamaulipas, anidan de día, generalmente por la mañana. No obstante, la misma especie en otras localidades puede anidar de noche. En islas oceánicas aisladas, la tortuga de carey (Eretmochelys) y la blanca (Chelonia) a veces salen a la playa indiferentemente de día o de noche, incluso sin intención aparente de anidar.
Desarrollo Embrionario e Incubación
Los huevos de tortuga marina son blandos, no duros, para evitar que se rompan durante la caída desde el cuerpo de la hembra. Son esféricos, de cascarón suave y de textura similar al pergamino, con escasa calcificación compuesta por cristales de calcita y aragonita.
Diapausa Embrionaria
La diapausa embrionaria es el detenimiento del desarrollo de un embrión sano, incluso en un ambiente que favorecería el desarrollo activo. En tortugas, el desarrollo embrionario puede detenerse en el estadio de gástrula tardía en los oviductos maternos (diapausa primaria), reanudándose después de la oviposición. Algunas tortugas experimentan un segundo periodo de detenimiento (diapausa secundaria) después de la oviposición.
Este mecanismo es, en realidad, una ralentización del desarrollo donde el metabolismo disminuye a un punto que simula un detenimiento, minimizando el gasto energético. La diapausa prolonga la etapa de huevo durante periodos de mal tiempo y permite la sincronización de los nacimientos con condiciones óptimas para la supervivencia post-eclosión.
Características del Huevo Amniótico
A diferencia de los anfibios, los reptiles producen huevos de mayor tamaño con varias membranas o capas embrionarias (llenas de líquido amniótico de diferentes viscosidades) y una mayor cantidad de vitelo. Este tipo de huevo, llamado amniótico, ofrece ventajas evolutivas para la reproducción terrestre, permitiendo al embrión alcanzar un desarrollo más completo en un ambiente estable con mayor disponibilidad de oxígeno.
Los huevos de las tortugas marinas, con cascarón coriáceo, absorben agua de la arena húmeda, se vuelven turgentes y aumentan ligeramente de peso. Durante la incubación, hay un consumo de nutrientes y producción de calor metabólico, con un intercambio continuo de gases y agua con el medio externo, manteniendo un peso constante. Cerca de la eclosión, la pérdida de humedad por transpiración y el aumento de temperatura se incrementan, liberando el agua restante al romperse el cascarón.
Los huevos de las tortugas marinas tienen una gran cantidad de vitelo, consumido en gran medida durante el desarrollo embrionario. Cuando la tortuga está por nacer, el vitelo, antes rico en proteínas, tiene ahora un alto contenido de lípidos y azúcares. Esta reserva de comida dura aproximadamente una semana después del nacimiento, proporcionando energía para salir del nido, llegar al mar y mantenerse a flote, hasta que puedan encontrar otra fuente de alimento.
Influencia de la Temperatura en el Sexo
La temperatura ambiental juega un papel crucial en la determinación del sexo de las tortugas. La temperatura de incubación es un factor importante, ya que cambios a largo plazo (como el cambio climático) pueden aumentar las alteraciones embrionarias, la mortalidad neonatal y sesgar la proporción de sexos.
Si la temperatura de incubación supera un cierto valor, se originará una mayor proporción de hembras, mientras que por debajo de ese valor, se producirán más machos. Estos rangos de temperatura varían ligeramente en cada especie. Los huevos ubicados en el centro del nido suelen estar a mayor temperatura que los de los extremos, lo que significa que los primeros tienen mayor probabilidad de dar lugar a hembras, y los de la periferia, a machos.
Eclosión y el Viaje al Mar
Aproximadamente 60 días después de la puesta, las crías comienzan a salir del huevo. Las tortugas esperan a que todos los huevos del nido eclosionen antes de emprender juntas su camino hacia el agua. Permanecen cubiertas por la arena y necesitan cavar su salida del nido, un proceso que puede llevar de 24 a 48 horas.
El camino del nido al mar es agotador para las pequeñas tortugas marinas, ya que sus organismos están adaptados al medio marino, no al terrestre. Para salir del nido, se empujan con sus patas en forma de aleta, apoyándose unas en otras y sobre los montones de arena que provocan al ascender, hasta tocar el agua que las llevará al mar.
Al nacer, todavía tienen residuos de vitelo adheridos, lo que las hace flotar. A los tres días, ya pueden sumergirse sin problemas y se mantienen sujetas a corrientes marinas y giros oceánicos. Cuando llegan al mar, su alimentación es omnívora, basándose en pequeñas partículas suspendidas en el agua, como plancton, algas, larvas de copépodos, cnidarios, moluscos, huevos de otros animales y pequeños invertebrados. A medida que crecen, su dieta se adapta a su especie, pudiendo ser carnívoras, omnívoras o herbívoras.

Amenazas y Conservación
Solo el 10% de las crías de tortugas marinas logran llegar a la edad adulta, principalmente debido a las numerosas amenazas que enfrentan desde que salen del huevo. La pérdida comienza en el nido, donde no todos los embriones se desarrollan adecuadamente, y muchos huevos son consumidos por depredadores.
Riesgos y Depredadores
Otra parte de las crías se pierde durante el trayecto al mar, siendo devoradas por animales como perros, zorros, aves, cangrejos e incluso humanos que merodean los nidos. Además, algunas tortugas pueden quedar atrapadas en vegetación o basura y no alcanzar el agua. En zonas con densas poblaciones humanas o turismo desarrollado, las tortugas recién nacidas pueden desorientarse por las luces artificiales nocturnas, siendo común encontrarlas atropelladas en carreteras debido a la contaminación lumínica.
A pesar de estas amenazas, las tortugas que llegan a la edad adulta son muy longevas, pudiendo vivir más de 100 años.
Malformaciones Embrionarias
Las malformaciones físicas congénitas son defectos o anormalidades en la estructura corporal, presentes durante el desarrollo embrionario o al momento de la eclosión. Sus causas se clasifican en:
- Factores intrínsecos: genéticos y fisiológicos.
- Factores extrínsecos: físicos y químicos.
- Factores antropogénicos: contaminación de playas con pesticidas, microplásticos.
Los microplásticos en el sustrato pueden liberar sustancias químicas tóxicas (como ftalatos y bisfenoles), que alteran la actividad hormonal y afectan la diferenciación celular en etapas críticas del desarrollo. Las malformaciones más comunes se presentan en el caparazón, aletas y ojos. Estas alteraciones anatómicas y funcionales afectan la movilidad, orientación, alimentación y capacidad de evasión de depredadores, disminuyendo drásticamente su supervivencia.
Los monitoreos en campo suelen enfocarse en variables reproductivas generales (número de nidos, tasas de eclosión). Sin embargo, la recopilación de datos específicos sobre malformaciones embrionarias es limitada. Incluir protocolos para el registro de malformaciones, análisis genéticos y la evaluación de parámetros de incubación (en campo y laboratorio) podría mejorar la eficacia de los programas de conservación.
Esto implica monitorear las condiciones de los nidos, reducir la contaminación en las playas de anidación, evitar la urbanización costera no planificada y fomentar la educación ambiental. Se recomienda incorporar estudios genéticos y fisiológicos para identificar factores de riesgo, tanto internos como externos, que afecten la salud embrionaria.
Cómo Contribuir a la Conservación
Aunque es natural querer ayudar, cualquier acción no mediada por profesionales en el campo de las tortugas marinas puede causar más daño que beneficio. Se desaconseja interferir llevando tortugas al agua, abriendo nidos o incubando huevos en casa, ya que esto podría causarles la muerte.
Si encuentras tortugas anidando o un nido en playas concurridas, lo mejor es avisar a las autoridades y contactar a fundaciones u organizaciones dedicadas a su protección, como la Fundación CRAM (Conservación y Recuperación de Animales Marinos) en Barcelona. La conservación de estos animales depende del manejo adecuado con conocimientos e instrumentos especializados.
Además, se recomienda reducir el consumo de plásticos de un solo uso, no consumir huevos de tortuga y usar responsablemente los recursos naturales para proteger a las comunidades de tortugas marinas de la intensa actividad humana.
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