Luis Manuel Ferri Llopis, más conocido por su seudónimo artístico Nino Bravo, fue uno de los cantantes que dejó una huella imborrable en la música española e hispanoamericana. Su voz cautivó a pueblos enteros con sus discos y canciones, y su carrera, aunque trágicamente corta, estuvo llena de éxitos y experiencias que lo consolidaron como una leyenda.

Orígenes y Primeros Años de Luis Manuel Ferri Llopis
Luis Manuel Ferri Llopis nació el 3 de agosto de 1944 en el pequeño pueblo valenciano de Aielo de Malferit. Cuando apenas contaba con dos años de edad, su familia se trasladó a vivir a Valencia, en busca de mejores oportunidades, instalándose en el número 31 de la Calle Visitación, situada en el céntrico barrio de Sagunto.
Su padre, también llamado Luis Manuel, se había trasladado a la capital buscando nuevas oportunidades en su empleo como vendedor de seguros. Tras una breve estancia en Carcagente, localidad en la que los dos pequeños Ferri recibieron la Primera Comunión, la familia regresó a su domicilio valenciano.
Desde muy tierna infancia, Luis Manuel, cariñosamente llamado Manolito, mostró un carácter bastante tímido. En el barrio de Sagunto, conoció a los nueve años a Vicente López, quien se convertiría en su mejor amigo y una persona crucial en su futura carrera musical, llegando a ser el bajista de sus conjuntos.
El Descubrimiento de la Vocación
No siempre es fácil precisar cuándo nace una vocación, y ningún artista sabe a ciencia cierta el momento exacto en que sintió la llamada definitiva. Sin embargo, cuentan que una tarde, cuando Manolito apenas contaba con 15 años, durante una visita a la casa campestre de su familia, cantó a pleno pulmón el tema "Libero" de Doménico Modugno, asombrando a amigos y familiares con su torrente de voz.
Inmediatamente después de escucharlo, Vicente López y otro amigo, Paquito, le dijeron que con esas facultades debía tomar muy en serio su carrera artística. Aunque en un principio el muchacho intentó restarle importancia al asunto, en su fuero interno sabía que le gustaba aquello, el repetir una canción y adaptarla a su estilo personal, sintiendo todas y cada una de sus palabras.
Los Inicios Musicales: De Joyero a Cantante
Luis Manuel tuvo que abandonar sus estudios de bachillerato. Era un estudiante regular, y su decisión de dejar el estudio también influyó en la situación familiar, ya que en su casa, una familia de clase media, hacían falta otras manos que ayudaran a los gastos. Sus padres, mirando por el porvenir de Luis Manuel, quisieron orientarlo hacia un oficio que le fuera rentable. Fue así como decidieron que podía aprender el oficio de joyero, trabajando de aprendiz en una joyería propiedad de un viejo vasco amigo de su padre, cercana al Jardín Botánico de Valencia.
Pero esto no supuso una separación de la canción, pues todos sus ratos libres los dedicaba a su afición: cantar. Su deseo de sobresalir en el campo artístico lo llevó a formar su primer grupo de música moderna.
Los Hispánicos y Los Superson
En otoño de 1961, Luis Manuel fundó el grupo Los Hispánicos con sus amigos Salvador Aranda y Félix Sánchez. Con Los Hispánicos, Manolito tocaba la guitarra y cantaba. Participaron en 1962 en el concurso radiofónico «Fiesta en España», ganando la fase regional y viajando a Madrid para la final nacional. Este primer conjunto se disolvió en octubre de 1963, pero Manolito no cesaba en su empeño por convertirse en un gran cantante.
Con 19 años, se incorporó al grupo Los Superson como sustituto temporal de su solista Carlos Lardíes, convirtiéndose pronto en miembro permanente. Esta primera formación de Los Superson estaba compuesta por su amigo Vicente López (bajo), Salvador Pelejero (batería), Saturnino Laredo (guitarra rítmica) y Josep Bosch (guitarra solista). En 1964, Saturnino y Josep decidieron abandonar el conjunto, incorporándose los hermanos Pepe y Vicente Juesas (guitarra solista y teclados, respectivamente). Con Los Superson, Luis Manuel y sus compañeros triunfaron en diferentes ciudades españolas.
Servicio Militar y el Nacimiento de Nino Bravo
En 1966, Luis Manuel fue llamado a prestar el servicio militar en la marina de Cartagena. Esta época lo hundió moralmente, llegando a escribir una carta a su amigo Vicente afirmando que "esto de la música moderna, a pesar del dinero que ahorramos y de las fans, no es suficiente: yo nunca seré como Domenico Modugno, no cantaré más". Vicente comprendió que estas líneas eran consecuencia de la soledad y lo que su amigo necesitaba era una buena oportunidad.
Después de cumplir con el servicio militar y con 23 años cumplidos, regresó a Valencia en 1968. Piensa tirar la toalla y olvidarse de la música. Sin embargo, su amigo Vicente López había contactado con un locutor y mánager valenciano, Miguel Siurán, contándole maravillas del cantante de su grupo.
Siurán, un joven dedicado a la música moderna en la Radio Popular de Valencia, le inscribió en el I Festival de Cantantes Noveles del Ayuntamiento de Vall d'Uxo, con el nombre de Luis Manuel Ferri Llopis. En él defendió «Canzone per te» y, pese a no clasificar para la final, la actuación sirvió para que Siurán se diera cuenta de su potencial. Impresionó al jurado y convenció a su reticente mánager.
La Creación del Nombre "Nino Bravo"
El siguiente paso era encontrar un nombre artístico. Se barajaron cientos de opciones hasta que una noche de insomnio Siurán encontró la combinación perfecta: Nino Bravo. Escogieron "Nino" como el nombre de uno de sus amigos, y Siurán pensó en añadir "Bravo" porque correspondía a la fuerza de su voz y a la energía que Manolito transmitía, quien daba la primera impresión de ser duro, pero en el fondo tenía un gran corazón; era bravucón y, sin embargo, tierno. Su primer mánager, Miguel Siurán, fue quien lo bautizó con el nombre artístico de “Nino Bravo”.
El Debut como Solista y los Primeros Desafíos
La presentación oficial de Nino Bravo se celebró el 16 de marzo de 1969 en el Teatro Principal de Valencia, en el marco de las tradicionales Fallas Valencianas. Nino apareció con un traje blanco y zapatos a tono, apoyado por una gran orquesta, conquistando al público desde la primera canción. Aunque no se completó el aforo del teatro, el éxito artístico cosechado hizo que toda Valencia comentara la actuación al día siguiente.
Este primer triunfo convenció a la discográfica Fonogram, filial de Philips (que más tarde lo ficharía a través de su sello Polydor), con la que Nino había entablado negociaciones meses atrás, para ofrecerle su primer contrato discográfico. Siurán y sus colaboradores creyeron en Nino Bravo desde el primer día y entendieron que la mejor forma de darlo a conocer era organizándole un recital para él solo. Doce amigos de Nino Bravo se brindaron para acompañarle como músicos. Se fijó la fecha, histórica en su carrera musical porque representaría su debut oficial como solista.
Poco después de este debut, salió a la venta su primer single con dos temas del compositor Manuel Alejandro, artífice de muchos éxitos de Raphael: «Como todos» y «Es el viento». Nino Bravo se sintió muy desilusionado con las críticas que le hicieron a su primer disco. Para muchos, la aparición de Nino en el campo discográfico no constituyó un fenómeno, ni siquiera un boom, como lo fue en su momento el lanzamiento de Raphael. El resultado fue descorazonador.
«Como todos» no fue un éxito al principio, pero dos años después gustó bastante en Venezuela y Argentina, porque lo adoptaron como tema de una radionovela que se emitió durante varios meses en ambos países. Pese a las críticas, en septiembre de 1969 se presentó al II Festival de la Canción de Barcelona con otra canción de Manuel Alejandro, «No debo pensar en ti», que no clasificó para la final y provocó que se cancelara su lanzamiento en formato single. Ante el batacazo, Fonogram decidió también archivar «Quién eres tú», la cuarta canción creada por el compositor para Nino.

El Gran Salto a la Fama: "Te Quiero, Te Quiero"
En el invierno de 1969, tras la intervención en el Festival de la Canción en Barcelona, Nino regresó a Valencia un poco desolado. Se encontraba sin mánager y sin representante. A mediados de 1970, se empeñó en grabar una canción de Augusto Algueró, "Te quiero, te quiero".
La Curiosa Historia de un Éxito
«Te quiero, te quiero» tiene una historia muy curiosa. Augusto Algueró ya había cedido este tema a Lola Flores, que la incluyó en una película que hizo al lado de Luis Sandrini. La letra de la canción, de Rafael de León, era distinta a la que posteriormente tendría en la voz de Nino Bravo; es más, su título era entonces "Más sola que nunca". Todavía sufriría otro título aquella canción, porque el productor de la película encontró más positivo para él denominarla "La niña ahogada".
Un poco contrariado Algueró con aquellos cambios de título, aunque maniatado ante el productor por un contrato previo, creyó oportuno lanzar en España el tema con su título primitivo o bien con uno nuevo. Pidió permiso al citado productor para difundir la música de la melodía, cambiándole la letra. Habló Algueró con Rafael de León y este le buscó otra letra. Pero tampoco concluyó aquí la historia, porque «Te quiero, te quiero» se la ofreció Algueró a Raphael, quien aceptó grabarla. Y así lo hizo. A pesar de esas dos versiones, la de Raphael y Lola Flores, «Te quiero, te quiero» seguía sin ser conocida en España.
El disco de Nino Bravo salió en junio de 1970 y en principio no fue excesivamente valorado, pero poco a poco fue siendo demandado hasta convertirse en un éxito arrollador. Las dos últimas semanas de 1970 y las siete primeras de 1971, encabezó las listas nacionales de ventas. El éxito de «Te quiero, te quiero» fue un gran suceso, y la voz de Nino se acoplaba perfectamente a los tonos altos del tema.
"Pasaporte a Dublín" y la Visibilidad Televisiva
Buena parte de culpa de este triunfo la tuvo el programa "Pasaporte a Dublín" de Televisión Española, que en el otoño de 1970 organizó un concurso a lo largo de tres meses, seleccionando a diez cantantes de los cuales uno representaría a España en el Festival de Eurovisión. Durante varias semanas, aquellos que solamente conocían de Nino Bravo su voz, empezaron a verlo en televisión y se percataron de sus grandes posibilidades y de su extraordinaria voz. Todos hablaban de él y creían que podía ser el ganador, lo cual al final no sucedió, quedando en segunda posición siendo Karina la elegida.
Antes de que estos discos salieran al mercado, Algueró y su clan pensaron que Nino Bravo era un cantante con posibilidades en el extranjero. Le propusieron entonces que fuera al Festival de la Canción de Atenas, logrando el cuarto puesto. Mientras «Te quiero, te quiero» continuaba su vertiginosa popularidad en toda España, fue lanzada al mercado suramericano, arrasando en América y España.
Consolidación y Éxitos Internacionales
El año de 1971 fue muy importante para Nino Bravo, ya que sus canciones habían gustado en varios países, lo que le reportó varios contratos. A finales de 1971, emprendió un viaje por tierras suramericanas. Nino Bravo representaba la voz española por excelencia, romántico y fuerte, dulce y duro a un tiempo, con un directo en el que no escatimaba esfuerzos.
Álbumes y Festivales
En 1971 publicó su segundo álbum y el tema "Noelia", uno de sus mayores éxitos, que ocupó el número 1 absoluto de ventas durante dos semanas. En 1972 vio la luz el tercero, "Un beso y una flor", álbum con el que obtuvo gran éxito en España e Hispanoamérica, manteniéndose cinco semanas en el número 1. También en 1972 representó a España en el Festival de la Canción de Río de Janeiro, quedando en segundo lugar en un controvertido certamen con trampa palmaria del jurado norteamericano incluida, lo que lo encumbró aún más.
Poco después salió a la venta su cuarto álbum, "Mi tierra" (Polydor, 1972), en el que se incluía el tema "Libre", gracias al cual terminó ese año en lo más alto de las listas de éxitos. Este disco póstumo, "América América", también consiguió un récord al vender más de 90.000 copias antes de salir a la venta.
Además de Eurovisión, tuvo participaciones exitosas en festivales como Montreux y el Festival del Atlántico en Santa Cruz de Tenerife. Todo lo que tocaba se convertía en oro, y sus LP tuvieron ventas excepcionales para un artista español.

Vida Personal y Legado Musical
El 20 de abril de 1971, Nino Bravo se casó con María Amparo Esther Martínez, su novia de siempre. La boda estuvo rodeada del mayor de los misterios para eludir a la prensa que continuamente le seguía los pasos.
Las canciones que hicieron de Nino Bravo una leyenda tratan de temas que hoy en día siguen vigentes. Canta a la libertad en tiempos de opresión ("Libre"), a lo que él entiende que es la vida ("Vivir"), a la dificultad de tener que partir de su tierra hacia un futuro mejor ("Un beso y una flor"), o a lugares que por distintos motivos le sugieren grandes sensaciones ("América", "Raíces"). Pero principalmente lo hace al amor en todas sus vertientes: amor apasionado ("Te quiero, te quiero"), desamor ("Como todos"), amores imposibles ("Noelia"), amores soñados ("La puerta del amor"), pero sobre todo al amor perdido y añorado ("Amanecer", "Esta será mi casa", "Mis noches sin ti", "Cartas amarillas").
Quizá sea por eso por lo que todos en algún momento nos sentimos tan cercanos a ellas. Aunque todas son importantes y muy conocidas, la más auténtica y personal fue "Vivir", compuesta por el propio Nino Bravo. En ella nos transmite sus propios sentimientos a través de lo que él entiende que es vivir con plenitud, a pesar de las dificultades e incomodidades que eso entraña: pensar, hablar, soñar, llorar, luchar, reír, sentir, amar, sufrir, soñar lo que fue nuestro, beber en las pasiones, caminar siempre adelante aunque tengas que sufrir, eso es vivir.
Nino Bravo, que vivió desde muy joven en la ciudad de Valencia, trabajó en una joyería del barrio y empezó su vida como un grande de la canción en las fiestas del Barrio de Sagunto o Morvedre. Él era sinónimo de Valencia, otro de sus grandes amores, así como McCartney es sinónimo de Liverpool. Tenía en común con sus allegados un gran amor por su tierra y sus gentes, y era un gran hincha del Valencia C.F.
El Trágico Final y la Leyenda de Nino Bravo
El 15 de marzo de 1973 realizó su última actuación en Valencia, cantando por primera y única vez el Himno Regional de Valencia. Granada acogió poco después la que sería su última actuación, antes de su trágico fallecimiento.
La mañana del lunes 16 de abril de 1973, Nino Bravo, acompañado por su guitarrista y amigo José Juesas Francés y de los dos componentes de un dúo valenciano al que producía (Dúo Humo), partieron temprano de Valencia hacia Madrid. Un trágico accidente automovilístico, cuando el BMW conducido por el propio Nino se salió de la carretera y dio varias vueltas de campana cerca de Tarancón (Cuenca), le arrebataba la vida a los 28 años. El cantante falleció horas después. Nino Bravo aún no había cumplido los veintinueve años.
A su entierro acudieron más de diez mil personas que colapsaron durante horas las calles de Valencia. La muerte truncó una carrera impresionante y un futuro prometedor. Poco meses después de su fallecimiento, se publicó su LP póstumo “...Y Vol. 5” (Polydor, 1973), y Nino conseguía un récord al vender más de 90.000 copias de su disco póstumo, “América América”, antes de salir a la venta. En los últimos años, la figura de Nino Bravo ha resurgido con más fuerza que nunca en el panorama musical, creando su leyenda. Dicen sus allegados que su voz era un don divino, pero que lo que a él realmente le importaba era que el sentimiento que él imprimía en sus canciones llegara a la gente.
