La realidad sobre los gritos en el paritorio y la educación maternal

En el ámbito de la obstetricia, existe una marcada diferencia entre la percepción pública del parto, fuertemente influenciada por representaciones cinematográficas, y la realidad fisiológica y clínica. La Escuela Española de Educación Maternal, pionera en el sector, destaca que la preparación física y psicológica es fundamental para transformar la experiencia del nacimiento.

Esquema que ilustra la conexión entre la preparación psicológica, el control de la respiración y la disminución de la percepción del dolor durante el parto.

Mitos sobre el dolor y los gritos en el parto

Uno de los mitos más persistentes que se deben desterrar es la idea de que el parto debe ser necesariamente doloroso o que implica una pérdida total del control por parte de la madre. La imagen de una mujer gritando de manera irracional, frecuente en la ficción, no refleja el proceso real. El parto supone un esfuerzo físico considerable, pero no es equivalente a un sufrimiento agónico.

De hecho, los expertos señalan que gritar es contraproducente. Cuando una mujer grita, se concentra excesivamente en el dolor, lo cual tiende a aumentarlo. Por el contrario, técnicas como la relajación consciente y la gestión de la respiración ayudan a "desfocalizar" la atención de la zona del dolor, permitiendo que el proceso se desarrolle de manera más fluida.

La importancia de la colaboración activa

La anestesia epidural ha supuesto un avance innegable para el alivio del dolor, pero su aplicación no exime a la madre de colaborar activamente. Las mujeres que utilizan epidural deben aprender a empujar de forma eficaz, ya que pueden perder el reflejo natural de pujo. En este sentido, se ha demostrado que los pujos espontáneos -aquellos que la mujer realiza cuando siente la necesidad, acompañados de exhalaciones y sonidos naturales- son más efectivos y menos lesivos para el suelo pélvico que los pujos dirigidos con glotis cerrada.

Es fundamental que la mujer sea plenamente consciente del proceso y sepa contribuir al mismo. Una madre bien formada físicamente y con un conocimiento claro de la mecánica del parto presenta niveles significativamente menores de ansiedad.

RESPIRACIÓN y Pujos durante el Parto 😌💥 ¡Clave para CONTROLAR el Dolor!

Hacia un modelo de atención respetada

El modelo actual de atención perinatal está evolucionando hacia prácticas más humanas y menos intervencionistas. Entre las recomendaciones basadas en la evidencia destaca la necesidad de:

  • Fomentar el contacto piel con piel inmediato tras el nacimiento.
  • Garantizar la libertad de posturas para parir, evitando la posición de litotomía si no es necesaria.
  • Reducir el uso de oxitocina artificial y el monitoreo fetal electrónico rutinario.
  • Limitar la realización de tactos vaginales frecuentes, ya que pueden incrementar el riesgo de infecciones y generar experiencias negativas o traumáticas en las gestantes.
  • Abolir el uso de sedantes de rutina para "contener" a las mujeres, una práctica que ha sido identificada como una forma de maltrato.

El papel de los acompañantes y la violencia obstétrica

La figura del padre o acompañante ha cobrado mayor relevancia, pasando de una participación anecdótica en décadas pasadas a una implicación activa en la crianza y el acompañamiento durante el parto. Sin embargo, el sistema aún debe mejorar en la atención individualizada. Las mujeres gestantes a menudo enfrentan juicios sobre su cuerpo o su estilo de vida que infantilizan su criterio y generan culpa.

Es vital reconocer que la voz de la madre durante el parto es una herramienta de comunicación esencial. El cambio en el tono y la intensidad del sonido permite a las matronas identificar el progreso de la dilatación y el momento preciso del expulsivo. Por ello, desestimar la expresión de la mujer no solo es una práctica desactualizada, sino que interfiere con el ritmo natural de la vida.

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