Los calambres son contracciones musculares involuntarias y dolorosas que pueden afectar diversas partes del cuerpo, siendo especialmente comunes durante el embarazo. Esta incomodidad, que puede interrumpir el descanso y el bienestar, surge por múltiples factores relacionados con los cambios fisiológicos de la gestación. Aunque suelen ser inofensivos, su intensidad y frecuencia pueden generar preocupación, haciendo fundamental conocer sus causas y las estrategias para aliviarlos y prevenirlos.
¿Qué son los calambres?
Los calambres, según la Revista médica Reproducción Asistida ORG, son contracciones involuntarias de los músculos, que suelen generar un intenso dolor. Son similares a los que aparecen tras practicar deportes muy intensos si no se ha estirado bien antes del ejercicio físico. Un calambre muscular es la contracción involuntaria de un músculo que puede producir dolor y suele durar unos pocos segundos. Generalmente, este tipo de espasmos musculares suelen estar relacionados con la práctica deportiva. No obstante, son muy comunes durante la menstruación y el embarazo.
Calambres uterinos
A diferencia de cómo se experimentan los calambres en otros músculos (por ejemplo, el gemelo), en el caso de los calambres uterinos, la sensación se desarrolla como un dolor intenso en la zona baja del abdomen. Muchas mujeres describen la sensación de un calambre uterino como un estado de pesadez o hinchazón.
Calambres en las primeras etapas del embarazo

Al inicio del embarazo, es normal sentir algunos calambres leves en la parte baja del abdomen de forma esporádica, mientras el cuerpo se prepara para el crecimiento del bebé. Los calambres en la implantación suelen ocurrir durante las primeras semanas de gestación y, en ocasiones, pueden ir acompañados del sangrado de implantación. Sin embargo, no todas las embarazadas sufren calambres de implantación.
Calambres por implantación
La implantación embrionaria es el momento en el que el embrión se adhiere al endometrio. Para que esto suceda, se produce una liberación de prostaglandinas, hormonas que son las causantes del dolor y la inflamación, desencadenando las contracciones uterinas y los calambres. La implantación embrionaria es el proceso en el cual el embrión se adhiere a la pared interna del útero: el endometrio. Aunque los calambres son una dolencia muy común al inicio del embarazo, no todas las mujeres tienen por qué sufrirlos, pues los síntomas tras la implantación embrionaria son variables.
Generalmente, los calambres de implantación se producen entre 5 y 7 días después de que haya ocurrido la fecundación. Es en ese momento cuando el embrión ha alcanzado el estadio de blastocisto y, por tanto, está listo para implantar. Las características principales de los calambres en la implantación incluyen:
- Este tipo de dolor suele producirse en la región abdominal inferior y es muy similar al que se puede sentir durante el síndrome premenstrual.
- Es común que los calambres en la implantación vengan acompañados de sangrados leves como consecuencia de la adhesión del embrión en el útero. Este tipo de hemorragias son conocidas como sangrado de implantación y suelen ser menos abundantes que las que se producen durante la menstruación.
- Sensación de pinchazo y hormigueo.
Dado que estos signos son síntoma de embarazo, muchas mujeres, especialmente aquellas que se han sometido a un tratamiento de reproducción asistida, buscan con ansia que estas señales aparezcan para asegurarse de que están embarazadas. Sin embargo, no todas las mujeres experimentan los mismos síntomas durante los primeros días de embarazo, ni siquiera en diferentes gestaciones de una misma mujer. Por ello, la prueba más segura para confirmar el inicio de una gestación es un test de embarazo en orina o sangre para medir el nivel de beta-hCG: la hormona del embarazo.
Calambres a medida que avanza el embarazo
Durante el embarazo, la aparición de calambres es completamente normal. De hecho, se considera que los calambres son un signo de que nuestro organismo se prepara para albergar al feto durante sus 9 meses de desarrollo. Muchas mujeres tienden a pensar que este tipo de calambres son señal de un aborto espontáneo. Sin embargo, la mayoría de veces son continuación de los calambres de implantación.
A medida que el embrión comienza a crecer en el útero, el cual llega a aumentar hasta mil veces su tamaño, los músculos y los ligamentos de este órgano se expanden, provocando dolor y calambres. Los calambres en las mujeres embarazadas pueden extenderse desde el abdomen hasta la espalda, piernas o incluso manos conforme avanza la gestación. Debido a la expansión del útero por el crecimiento del feto, aumenta la presión sobre los nervios y vasos sanguíneos de las extremidades inferiores. Este hecho, junto con la carencia de minerales como calcio o magnesio que frecuentemente suelen padecer las embarazadas, provocan calambres en piernas y pies.
Los cambios hormonales causan que muchas mujeres embarazadas sufran retención de líquidos, sobre todo en el tercer trimestre de embarazo. Ello, junto con los calambres, puede aumentar la sensación de pesadez, especialmente en las piernas. Una de los dolores relacionado con este tipo de molestias es el conocido como "dolor del ligamento redondo".
Calambres en las piernas
Los calambres en las piernas durante el embarazo son una molestia común que afecta a muchas futuras madres, especialmente durante el segundo y tercer trimestre. Esta incómoda tensión muscular surge típicamente en la noche, perturbando el sueño y el bienestar. Se pueden producir cuando el útero empieza a crecer, el propio aumento de peso que, además, se suele acompañar con retención de líquidos que causan pesadez y malestar en las piernas. Son contracciones musculares dolorosas que suelen afectar la pantorrilla, el pie o ambos.
Calambres en la barriga o abdomen
Los calambres en la barriga se pueden producir cuando esta empieza a crecer y tener un tamaño considerable. La presión que esta ejerce en los propios órganos, útero, caderas, etc., puede provocar que aparezcan estas contracciones involuntarias que suelen ser momentáneas y desaparecer rápidamente.
Calambres en las ingles
Cuando el útero se expande, sobre todo en etapas avanzadas del embarazo, es habitual que los calambres no solo aparezcan en las piernas, sino también en las ingles.
Calambres en el útero
Los calambres en el útero son también frecuentes, sobre todo, durante el tercer trimestre. Además del volumen que alcanza el útero, también está la presión que ejerce, de la que ya hablamos antes. A veces, estos calambres pueden ser muy intensos, pero no son peligrosos.
El dolor del ligamento redondo
El síndrome o dolor del ligamento redondo es una molestia típica de etapas más avanzadas del embarazo que suelen sufrir más del 70% de las mujeres embarazadas. Generalmente, se presenta a partir de la semana 12 en forma de punzadas en la zona baja del vientre.
El ligamento redondo es un conjunto de fibras musculares que rodean al útero y lo anclan en la cavidad pélvica, manteniéndolo en anteversión, es decir, ligeramente inclinado hacia delante. Conforme aumenta el volumen del útero, estas bandas musculares se estiran gracias al efecto de la progesterona y la relaxina. Estas hormonas facilitan la expansión de articulaciones y ligamentos para favorecer el trabajo de parto. Un movimiento rápido puede provocar una contracción brusca del ligamento y esto es lo que produce el dolor.
El dolor del ligamento redondo se experimenta usualmente en el lado derecho debido a que el útero tiende a voltearse hacia ese lado durante el embarazo. A pesar de ello, no siempre tiene por qué sentirse en esa zona, pues puede producirse en cualquiera de los dos lados de la pelvis o incluso en la ingle.
¿Es normal si duele el abdomen bajo durante el embarazo? [Ligamento redondo]
Cómo aliviar y prevenir los calambres durante el embarazo
A pesar de que estas molestias no son constantes, hay ciertas prácticas que la embarazada puede realizar para reducir el malestar causado por los calambres durante la gestación. Algunas de estas actividades incluyen:
- Mantenerse activa: estar embarazada no significa guardar reposo -a menos que el embarazo sea de riesgo-. La actividad física regular puede ayudar a prevenir los calambres en las piernas durante el embarazo. La práctica de ejercicios leves y suaves, como caminar o nadar de forma moderada, son excelentes maneras de combatir estos dolores y fortalecer las articulaciones.
- Beber mucho líquido: a pesar de la retención de líquidos, es importante saber que esto no quiere decir que haya que dejar de beber, sino todo lo contrario. Mantener los músculos hidratados puede ayudar a prevenir los calambres. Si bebes suficientes líquidos, tu orina debe ser clara o de color amarillo claro. Las mujeres embarazadas necesitan un 50 % más de agua. Lleva siempre contigo una botella de agua.
- Realizar estiramientos: sobre todo en las piernas, si es donde están dando calambres con frecuencia. Puede ser interesante realizar estos estiramientos por la mañana y por la noche, y también antes y después de practicar deporte. Para los calambres nocturnos, los estiramientos suaves son clave. Un estiramiento seguro es, sentada o de pie, estirar la pierna afectada y flexionar el tobillo llevando los dedos del pie hacia ti. Mantén la posición 30 segundos sin forzar. También son efectivos los estiramientos de isquiotibiales.
- Incorporar calcio y magnesio: Algunas investigaciones sugieren que unos niveles más bajos de calcio en la sangre durante el embarazo podrían contribuir a los calambres en las piernas. Ingerir la cantidad adecuada de calcio es importante para la transmisión del impulso nervioso. Aumentando la ingesta de este mineral mediante el consumo de productos lácteos, pescado azul o frutos secos se puede paliar los efectos de los calambres durante el embarazo. Tomar un suplemento de magnesio podría ayudar a prevenir los calambres en las piernas durante el embarazo, pero siempre habla con el proveedor de atención médica antes de tomar un suplemento.
- Descanso y reposo: mantener un ritmo de vida tranquilo y sin estrés favorecerá que el organismo tenga menos tendencia a sufrir calambres. Intente sentarse, acostarse o cambiar de posición.
- Cambiar de posición: modificar la posición del cuerpo suele ser una buena manera de calmar este tipo de dolores. A veces, pasar de una posición tumbada a otra más recostada, o alzar los pies si se está sentado, permite que el flujo sanguíneo transcurra mejor y los músculos queden más irrigados, favoreciendo que se destensen.
- Usar el calzado adecuado: Elige un calzado que sea cómodo y brinde un soporte adecuado a tus pies. Podría ser útil usar zapatos con un contrafuerte firme en el talón. La fisioterapia recomienda evitar estar de pie o sentada por períodos prolongados. Al sentarte, eleva ligeramente las piernas para favorecer el retorno venoso. Usa calzado cómodo, con buena sujeción y un tacón bajo (2-3 cm), evitando tanto el calzado plano como los tacones altos.
- Relajarse en la bañera: Disfruta de un baño caliente en la bañera o de una ducha caliente.
- Toma paracetamol: Las mujeres embarazadas suelen usar productos como el Tylenol para el dolor y la fiebre, pero consulte primero con su médico.
- Practica la respiración profunda: utiliza técnicas de relajación como la meditación, el yoga o la respiración controlada.
Qué hacer ante un calambre agudo
Si tienes un calambre en la pierna, estira el músculo de la pantorrilla. Estirar el músculo de la pantorrilla. Ponte de pie y colócate a un brazo de distancia de una pared. Pon las manos sobre la pared frente a ti y mueve el pie derecho detrás del pie izquierdo. Flexiona lentamente la pierna izquierda hacia adelante y mantén la rodilla derecha recta y el talón derecho en el suelo. Mantén el estiramiento durante unos 30 segundos; asegúrate de mantener la espalda recta y las caderas hacia adelante. No gires los pies hacia adentro ni hacia afuera.
Caminar y luego sentarse y elevar las piernas puede ayudar a evitar que el calambre de la pierna regrese. Una ducha o un baño caliente, un masaje con hielo o un masaje muscular también pueden ayudar. Para un calambre agudo en la pantorrilla, el tratamiento de fisioterapia inmediato consiste en un estiramiento pasivo y suave, llevando la punta del pie hacia la rodilla para alargar el músculo. A continuación, se aplica un masaje suave para relajar la zona y se puede aplicar calor local para mejorar la circulación.
Masajes durante el embarazo
Sí, los masajes son muy recomendables. El masaje circulatorio o el masaje descontracturante suave son ideales para aliviar la tensión muscular y mejorar el retorno venoso, causas frecuentes de los calambres.
Aplicación de calor o frío
Generalmente, la fisioterapia recomienda la aplicación de calor local (manta eléctrica o saco de semillas) antes de dormir o sobre la zona para relajar la musculatura y mejorar la circulación, lo que ayuda a prevenir los calambres. El frío se usaría en casos muy puntuales de inflamación aguda, pero para el calambre común en embarazadas, el calor suele ser más beneficioso.
Cuándo buscar ayuda profesional
Si bien los calambres en las piernas en el embarazo son normales, como se ha podido comprobar estos aparecen en otras partes del cuerpo, sin que alerten de que algo va mal. Sin embargo, si los calambres son de gran intensidad, provoquen dolores intensos y/o vayan empeorando de manera progresiva con el tiempo, será necesario consultar con un médico para descartar situaciones problemáticas.
Cualquier calambre intenso, que se presente a intervalos regulares y que empeore progresivamente con el tiempo, es anormal. Además, cualquier calambre acompañado de dolor agudo, sangrado vaginal, flujo vaginal abundante o acuoso, o presión pélvica tampoco es normal. Algunas de las posibles causas de calambres anormales durante el embarazo pueden ser:
- Aborto espontáneo
- Embarazo ectópico
- Infección del tracto urinario (ITU)
- Preeclampsia
- Desprendimiento de placenta
En algunos casos, se puede realizar una ecografía para ayudar a determinar la causa de los calambres intensos. A veces, los calambres intensos pueden ser el primer signo de un aborto espontáneo o un embarazo ectópico. Otras veces, podrían deberse a problemas no relacionados con el embarazo, como una infección de vejiga o estreñimiento, que son bastante comunes durante el embarazo.
También se recomienda consultar a un fisioterapeuta si los calambres son frecuentes, muy dolorosos, o si interrumpen tu descanso nocturno. No es necesario esperar a que el dolor sea insoportable. Una consulta temprana permite actuar de forma preventiva, aliviando los síntomas actuales y dando herramientas para evitar que empeoren, mejorando significativamente la calidad de vida durante el embarazo.
Fisioterapia especializada para calambres en el embarazo
¿Es normal si duele el abdomen bajo durante el embarazo? [Ligamento redondo]
Cuando se busca un especialista en calambres en las piernas durante el embarazo, la experiencia y la especialización son cruciales. El tratamiento de fisioterapia para calambres en las piernas en el embarazo se personaliza utilizando una combinación de técnicas manuales y tecnológicas de vanguardia. Un fisioterapeuta puede ayudar evaluando la causa de los calambres, aplicando terapia manual, masajes descontracturantes y drenaje linfático para mejorar la circulación y relajar la musculatura. Además, se proporcionan pautas de estiramientos y ejercicios específicos, así como consejos sobre postura e hidratación para prevenir su aparición y ofrecer un tratamiento integral durante el embarazo.
Técnicas de fisioterapia
- Terapia Manual Descongestiva: Los especialistas aplican técnicas de masaje drenante y de liberación miofascial. La terapia manual es el pilar de este tratamiento, utilizando técnicas específicas como el drenaje linfático manual para reducir el edema y la retención de líquidos, una de las principales causas de los calambres.
- Punción Seca Superficial (si es aplicable y seguro): Para los puntos gatillo más resistentes, se utiliza una técnica de punción seca muy superficial y segura durante el embarazo. Es una técnica altamente efectiva para desactivar los puntos gatillo miofasciales, esos "nudos" musculares que provocan dolor y contracciones involuntarias. Durante el embarazo, se aplica con un protocolo de máxima seguridad, utilizando agujas muy finas de forma superficial en los músculos de las piernas, lejos del abdomen.
- Aplicación de Diatermia con INDIBA® Activ: Esta tecnología médica avanzada acelera la recuperación del tejido de forma no invasiva. Es una tecnología de radiofrecuencia no invasiva que genera un aumento de temperatura localizado y controlado en los tejidos profundos. Este calor agradable y terapéutico produce una vasodilatación que mejora drásticamente la circulación, drena el exceso de líquido y relaja la musculatura.
- Ejercicio Terapéutico y Estiramientos: La prevención es clave. Se enseña una rutina de ejercicios terapéuticos y estiramientos específicos, seguros y fáciles de realizar en casa. Estos ejercicios están diseñados para mejorar la flexibilidad de los músculos de la pantorrilla, activar la bomba muscular para mejorar el retorno venoso y corregir desequilibrios posturales que puedan estar contribuyendo a los calambres.
Resultados y tiempos del tratamiento
Aunque cada caso es único, la mayoría de las mujeres sienten un alivio significativo desde la primera sesión. Generalmente, un plan de tratamiento inicial consta de 3 a 6 sesiones, espaciadas semanalmente. Los resultados son rápidos. El alivio del dolor agudo y la tensión se suele notar inmediatamente después de la primera sesión. La reducción en la frecuencia e intensidad de los calambres se hace evidente durante la primera semana de tratamiento.
Preguntas frecuentes sobre los calambres en el embarazo
¿Los calambres siempre son síntoma de embarazo?
No siempre presentar esta dolencia es signo de que la mujer está embarazada, principalmente porque hay muchas situaciones que pueden desencadenar estas molestias y porque no siempre ocurren aunque se produzca un embarazo. Por tanto, no debemos guiarnos por la presencia o ausencia de calambres para saber si se ha producido o no una gestación.
¿Pueden ocurrir calambres de implantación sin sangrado?
Sí, pues como ocurre en el caso de los calambres, el sangrado de implantación no se presenta siempre que se inicia un embarazo.
¿Se pueden tener calambres en las manos durante el embarazo?
Normalmente es más común que ocurran calambres en las extremidades inferiores dado que la presión que ejerce el feto oprime los nervios y vasos de las piernas. Sin embargo, las manos también pueden sufrir ciertas molestias, aunque no siempre calambres, ya que es más común que la hinchazón provocada por la retención de líquidos produzca sensación de adormecimiento u hormigueo en las manos.
¿Es normal tener calambres en el tercer trimestre de embarazo?
Sí, es perfectamente normal sufrir calambres en este periodo. El tercer trimestre es la época en la que más presión se ejerce en las piernas y donde el útero alcanza su capacidad máxima de expansión. Por lo tanto, la fuerza que se ejerce sobre el pubis alcanza su máximo grado haciendo que los calambres sean más frecuentes.
¿Por qué pueden aparecer calambres durante el segundo y el tercer trimestre de embarazo?
Algunas de las posibles causas de los calambres a partir del segundo o del tercer trimestre de gestación son las siguientes:
- Dolor en el ligamento redondo como consecuencia del estiramiento que sufre el útero para albergar al feto.
- Trabajo de parto prematuro, aunque en este caso, los calambres suelen ocurrir regularmente.
- Contracciones de Braxton Hicks, las cuales se diferencian de las contracciones de parto porque son más leves.
Además, si el embarazo está llegando a tu etapa final y la mujer siente calambres de gran intensidad y cada vez con menos frecuencia, tal vez sea que se esté poniendo de parto. En tal caso, lo mejor será acudir al hospital lo antes posible por si ha comenzado el trabajo de parto.