La hinchazón o edema es una de las molestias más comunes que experimentan las mujeres durante el embarazo. Aunque puede generar incomodidad, en la mayoría de los casos se trata de una condición benigna y fisiológica, es decir, una parte normal del proceso gestacional. Sin embargo, es crucial conocer sus causas, identificar los síntomas y saber cuándo es necesario buscar atención médica, ya que en ocasiones puede ser un indicador de afecciones más serias.
¿Qué es la Hinchazón (Edema) en el Embarazo?
La hinchazón, también conocida como edema, ocurre cuando se acumula demasiado líquido en los tejidos del cuerpo. Durante el embarazo, el cuerpo de la mujer produce aproximadamente un 50% más de sangre y líquidos adicionales para satisfacer las necesidades del bebé en desarrollo. Esta retención de líquidos ayuda a que el cuerpo se expanda a medida que el bebé crece, produciendo un cierto grado de hinchazón.
La hinchazón puede notarse desde las primeras semanas de gestación, aunque es más probable que se evidencie alrededor del quinto mes y tienda a aumentar durante el tercer trimestre. Las áreas más afectadas suelen ser las piernas, los tobillos y los pies. En ocasiones, los dedos también presentan una leve hinchazón, y en casos más notorios, puede afectar las manos y la cara.
Causas de la Hinchazón durante el Embarazo
Causas Comunes y Fisiológicas
La retención de líquidos en el embarazo es principalmente provocada por varios factores fisiológicos:
- Aumento del Volumen Sanguíneo Circulante: El volumen de la sangre total aumenta desde el comienzo del embarazo, preparando el cuerpo para las demandas del bebé y el parto.
- Presión del Útero: A medida que el útero crece, ejerce presión en las venas pélvicas y en la vena cava inferior (la vena más grande que transporta la sangre desde las extremidades inferiores y la mayor parte de los órganos pélvicos y abdominales hasta el corazón). Esta presión ralentiza el retorno venoso, haciendo que la sangre que vuelve de las piernas al corazón circule más despacio y el fluido de las venas se retenga en los tejidos.
- Acción Hormonal: El aumento de hormonas como la progesterona relaja las paredes musculares de los vasos sanguíneos, lo que puede provocar que la sangre se acumule en ellos. Además, las glándulas suprarrenales producen más aldosterona y cortisol, hormonas que también provocan retención de líquidos.
- Sistema Vascular Linfático: Estos hechos combinados pueden hacer que el sistema vascular linfático, encargado de llevar el líquido tisular de los tejidos a las venas, se vea incapaz de eliminar todo el exceso de líquido necesario, el cual se queda entre los tejidos, dando lugar al edema.
El edema suele empeorar al final del día y durante el verano. Este trastorno puede ser particularmente severo en mujeres con embarazo múltiple o exceso de líquido amniótico.

Factores que Empeoran la Hinchazón Fisiológica
Varios factores pueden influir y agravar la hinchazón que se experimenta:
- Altas temperaturas.
- Demasiado tiempo en estar de pie.
- No tener suficiente potasio.
- Consumo excesivo de cafeína.
- Consumo excesivo de sodio.
Distensión Abdominal: Una Hinchazón Diferente
La distensión abdominal o hinchazón abdominal es otra forma de hinchazón en el embarazo, diferente al edema generalizado. Tiene lugar debido a la presión que genera el útero sobre el estómago, generando una sensación de estar más hinchada de lo normal, especialmente después de comer.
Las causas de la distensión abdominal pueden incluir:
- Consumo excesivo de alimentos ricos en fibra: Frutas, verduras crudas y legumbres pueden agravar el problema al provocar flatulencias si se ingieren en crudo.
- Digestiones más pesadas: Las digestiones son más lentas durante el embarazo.
- Ingesta de aire: Consumir bebidas carbonatadas o gaseosas, masticar chicles o caramelos puede aumentar la ingesta de aire y la hinchazón.
Síntomas de la Hinchazón Normal del Embarazo
Lo más habitual es el edema en las piernas, con posibles síntomas como dolor, ardor, prurito y calambres nocturnos. Los tobillos y pies hinchados son muy frecuentes, y esta hinchazón tiende a empeorar a medida que se acerca la fecha de parto, sobre todo, hacia el final del día y cuando hace calor. Antes del embarazo, en los días previos a la regla, algunas mujeres podían notar un inexplicable aumento de peso y que sus piernas y manos se hinchaban, pero con la menstruación el cuerpo volvía a la normalidad. Con el embarazo, esta situación puede ser permanente.
Causas Graves de Hinchazón
Aunque la hinchazón es generalmente normal, con menos frecuencia puede ser producto de un trastorno más grave. Antes de poder establecer el diagnóstico de edema fisiológico, el médico debe descartar la presencia de estas afecciones.
Preeclampsia
La preeclampsia es un trastorno que ocurre solo durante el embarazo, caracterizado por el aumento de la presión arterial y las concentraciones de proteínas en la orina. Puede causar acumulación de líquidos, hinchazón de la cara, las manos o los pies y un aumento de peso adicional; la mayoría de las mujeres con preeclampsia, aunque no todas, presentan hinchazón. Si es grave, la preeclampsia puede dañar órganos como el cerebro, los riñones, los pulmones o el hígado, y causar trastornos en el bebé.
Factores de Riesgo para Preeclampsia
Factores de alto riesgo:
- Preeclampsia durante un embarazo anterior.
- Embarazo múltiple (con más de un feto).
- Hipertensión arterial que estaba presente antes del embarazo.
- Diabetes.
- Nefropatías.
- Trastornos autoinmunitarios.
- Embarazo molar (crecimiento anormal de la placenta con o sin un feto debido a un óvulo anormalmente fecundado).
Factores de riesgo moderado:
- Primer embarazo.
- Obesidad.
- Antecedentes familiares de preeclampsia.
- Ascendencia africana.
- Menores ingresos.
- 35 años o más.
- Fecundación in vitro.
- Factores de la historia personal (por ejemplo, lactantes anteriores con bajo peso al nacer o pequeños para la edad gestacional, resultado adverso previo del embarazo, más de 10 años entre embarazos).
Trombosis Venosa Profunda (TVP)
En la trombosis venosa profunda, se forman trombos (coágulos) en las venas situadas en las regiones profundas del organismo, a menudo en las piernas. El embarazo aumenta el riesgo de este trastorno debido a que el organismo produce más proteínas que ayudan a coagular la sangre y los cambios hormonales provocan que la sangre se almacene en las venas. Si la mujer embarazada se mueve menos, es aún más probable que la sangre se detenga en las venas de las piernas y se coagule. Estos trombos pueden interferir en el flujo sanguíneo y, si se desprenden, pueden causar una embolia pulmonar, que es potencialmente mortal.
Factores de Riesgo para Trombosis Venosa Profunda
- Episodio previo de trombosis venosa profunda.
- Trastornos de coagulación hereditarios.
- Lesión en una vena de la pierna que impide que la sangre circule normalmente.
- Un trastorno que hace que la sangre sea más propensa a coagularse, como un cáncer o problemas renales o cardíacos.
- Consumo de cigarrillos.
- Inmovilidad, como puede ocurrir después de una enfermedad o de una cirugía.
- Obesidad.
Miocardiopatía Periparto
La miocardiopatía periparto es una enfermedad muy poco frecuente pero grave que causa dificultad respiratoria y fatiga, además de hinchazón (edema).
Factores de Riesgo para Miocardiopatía Periparto
- 30 años o más.
- Un diagnóstico previo de miocardiopatía u otro problema cardíaco.
- Ascendencia africana.
- Embarazo múltiple (con más de un feto).
- Preeclampsia.
- Hipertensión arterial que estaba presente antes del embarazo.
Cuándo Consultar al Médico: Signos de Alarma
Aunque una leve hinchazón de tobillos y pies no suele ser motivo de preocupación, existen signos de alarma que requieren atención médica inmediata:
- Hinchazón moderada o grave de las manos (las manos se ven notablemente hinchadas y/o no se puede extraer un anillo de un dedo) o de la cara (alrededor de los ojos).
- Hinchazón que aumenta repentinamente en cualquier parte del cuerpo.
- Hinchazón en una sola pierna o pantorrilla, sobre todo si la zona está caliente, enrojecida o hipersensible, y/o si la paciente tiene fiebre.
- Presión arterial de 140/90 mm Hg o superior.
- Dolor de cabeza intenso y persistente, alteraciones en la visión, confusión, dolor intenso en la parte superior del abdomen o dificultad para respirar (síntomas que pueden ser causados por la preeclampsia).
- Dolor torácico o dificultad para respirar (síntomas que pueden estar causados por una trombosis venosa profunda).
Las mujeres que presentan alguno de estos signos de alarma deben acudir al hospital de inmediato. Si no se tiene ningún signo de alarma, y la hinchazón es leve y esperable, también se debe acudir al médico para comentarlo, aunque no supone ningún peligro retrasar la consulta unos días.
5 signos de alarma durante el embarazo: ¿Cuándo ir a urgencias? | Maternar.co
Diagnóstico y Evaluación Médica
Anamnesis y Exploración Física
Cuando una mujer embarazada consulta por hinchazón, el médico realiza una evaluación exhaustiva:
- Pregunta sobre cuándo comenzó la hinchazón, cuánto tiempo ha estado presente y si alguna actividad (como acostarse sobre el lado izquierdo) la alivia o la empeora.
- Indaga sobre la presencia de trastornos que aumentan el riesgo de padecer trombosis venosa profunda, preeclampsia y miocardiopatía periparto, así como otros síntomas que puedan indicar una causa.
- Pregunta si la mujer ha padecido alguna vez trombosis venosa profunda, embolia pulmonar, preeclampsia, hipertensión arterial o problemas cardíacos.
- Durante la exploración física, el médico busca indicios de una causa grave. Mide la presión arterial, ausculta el corazón y los pulmones, comprueba los reflejos y observa el fondo del ojo con un oftalmoscopio. También busca áreas de hinchazón, especialmente en las piernas, las manos y la cara, revisando si están enrojecidas, calientes o sensibles a la palpación.
Pruebas Complementarias
- Si se sospecha preeclampsia: Se mide la concentración de proteína en una muestra de orina, se realiza un hemograma completo, pruebas de electrolitos y pruebas de funcionalidad renal y hepática. La aparición de hipertensión junto con una concentración elevada de proteína en la orina indica preeclampsia. Si el diagnóstico no está claro, se puede pedir a la mujer que recolecte la orina durante 24 horas para medir la concentración de proteína. La hipertensión arterial con cefalea, alteraciones en la visión, dolor abdominal o resultados anormales de análisis de sangre u orina también pueden indicar preeclampsia.
- Si se sospecha trombosis venosa profunda: Se realiza una ecografía Doppler de la pierna afectada para detectar coágulos.
Medidas de Alivio y Prevención
Para el Edema Generalizado
Existen varias medidas que pueden ayudar a aliviar o disminuir la hinchazón común del embarazo:
- Mantener las piernas elevadas: Descansar con las piernas elevadas al menos 15 centímetros por encima del resto del cuerpo. Se puede tumbar en el suelo o en la cama y colocar las piernas apoyadas sobre una pared unos 20 minutos.
- Limitar el tiempo de pie: Evitar estar de pie durante períodos prolongados.
- Dormir de lado: Tratar de dormir sobre el lado izquierdo para reducir la presión sobre la vena cava inferior.
- Ejercicio suave: Realizar ejercicio físico con regularidad, como flexión suave del pie para extender los músculos de las pantorrillas. El ejercicio activa la bomba muscular y ayuda a mover esa mayor cantidad de líquido en el cuerpo. Nadar o estar de pie en una piscina con el agua cubriendo hasta la altura del cuello también puede ayudar, ya que la presión del agua comprime el tejido de las piernas.
- Duchas de agua fría: Al asearte, pasar la ducha con agua fría por las piernas dando un suave masaje.
- Dieta equilibrada: Consumir alimentos con alto contenido de potasio (los plátanos son un buen ejemplo) y limitar la cafeína y el sodio.
- Hidratación: Beber abundante agua (aproximadamente 12 tazas o 3 litros al día) para reducir la retención de líquidos y limpiar el sistema.
- Ajustar el guardarropa: Elegir zapatos cómodos en lugar de tacones altos. Las medias o medias de compresión pueden brindar un apoyo adicional, previa consulta con el médico.
- Compresas frías: Aplicar compresas frías en las áreas inflamadas para disminuir la hinchazón y el malestar.
- Mantenerse fresca: Tratar de mantenerse fresca en ambientes húmedos y/o cálidos.

Para la Distensión Abdominal
- Controlar la alimentación: Evitar el abuso de alimentos como frutas, verduras crudas y legumbres si provocan flatulencias. Ingerir alimentos ricos en proteínas puede ayudar a no acumular agua en los tejidos.
- Cambiar hábitos de comida: Realizar varias comidas más reducidas a lo largo del día, en lugar de pocas y excesivas.
- Ejercicio en el embarazo: Mover el cuerpo para activar los intestinos y prevenir la retención de líquidos.
- Posturas en el embarazo: Evitar permanecer de pie o sentada durante mucho tiempo.
- Evitar ciertos alimentos y hábitos: Si la distensión abdominal se debe a la ingesta de aire, evitar bebidas carbonatadas o gaseosas, así como masticar chicles o caramelos.
Hinchazón en el Postparto
Es normal que en el postparto inmediato vuelvan a aparecer edemas. Esto se debe a la redistribución vascular que se produce desde el útero, que pasa de ser uno de los órganos más vascularizados para mantener la gestación a tener que distribuir el volumen sanguíneo a través de los tejidos periféricos, propiciando la aparición de edemas.
Sin embargo, la hinchazón o edema provocado por la retención de líquidos normal en el embarazo tiende a resolverse poco después del parto. Tras el nacimiento del bebé, las principales causas de esta situación desaparecen y lo más habitual es que se normalice la situación en unas semanas, recuperando el tamaño habitual de tobillos y piernas.
En el caso de la distensión abdominal, una vez la mujer ha dado a luz, los cambios hormonales hacen que la parte central del abdomen se deshinche y disminuya su tamaño hasta asemejarse al estado previo al embarazo. El útero puede tardar hasta cuatro semanas en recuperar su tamaño habitual, y la distensión abdominal debería desaparecer para entonces. Siempre se debe acudir al médico si se observan complicaciones en el postparto o si la hinchazón persiste o empeora.