Endometritis Crónica e Infertilidad

La endometritis crónica se define como la inflamación continua del endometrio, que es la capa interna que recubre el útero. Es una patología que puede encontrarse hasta en el 10% de las mujeres. Sin embargo, este porcentaje es mucho mayor en pacientes que han tenido fallos repetidos de implantación embrionaria o en pacientes con abortos de repetición, abarcando entre el 10% y el 67% de estos casos.

Esquema del útero con el endometrio inflamado

¿Qué es la Endometritis y en qué se Diferencia de la Endometriosis?

Es fundamental diferenciar la endometritis de la endometriosis, ya que, aunque sus términos son similares por su relación con el endometrio, son afecciones distintas. La endometritis es una inflamación o irritación del endometrio, causada generalmente por una infección.

  • La endometriosis ocurre cuando las células del revestimiento del útero crecen de manera desordenada, afectando a otros órganos reproductores fuera del útero.
  • La endometritis, por otro lado, es una infección que provoca una inflamación persistente de la mucosa endometrial que recubre el interior del útero, el lugar donde anida el embrión.

Existen dos tipos principales de endometritis:

  • Endometritis aguda: Es poco frecuente, pero puede producirse tras un parto, cesárea o legrado. Los síntomas incluyen fiebre, escalofríos, malestar general, dolor en la zona baja del abdomen y cambios en el flujo vaginal, requiriendo tratamiento inmediato para evitar complicaciones.
  • Endometritis crónica: Se refiere a una inflamación persistente del endometrio, que habitualmente es asintomática. Este tipo de endometritis suele ser polimicrobiana, con la presencia de varios microorganismos.

Causas y Factores de Riesgo de la Endometritis Crónica

El motivo más habitual por el que aparece la endometritis suele ser una infección por microorganismos. La causa de la endometritis puede ser una infección uterina por clamidia, gonorrea, tuberculosis o, incluso, por una combinación de bacterias. Además, la endometritis suele aparecer debido a una infección, una enfermedad de transmisión sexual o por otros motivos.

Aunque la incidencia y prevalencia de la endometritis crónica son difíciles de cuantificar, existen ciertos factores de riesgo que pueden aumentar la probabilidad de sufrir esta afección. Entre las situaciones en las que se puede ver incrementado el riesgo de padecer endometritis, se encuentran las siguientes:

  • Tras un aborto.
  • Histeroscopia.
  • Biopsia endometrial.
  • Parto prolongado o tras una cesárea.
  • Uso de dispositivo intrauterino (DIU).
  • Problemas uterinos preexistentes como miomas submucosos, pólipos endometriales o hiperplasia endometrial, que pueden asociarse con una mayor probabilidad de sufrirla.

Algunos de estos procedimientos y pruebas mencionados se realizan accediendo al útero a través del cuello uterino o cérvix, lo que podría suponer una vía de entrada para los microorganismos.

Síntomas de la Endometritis Crónica

La endometritis crónica es habitualmente asintomática, y a veces, puede presentar síntomas inespecíficos. Por ello, esta afección puede pasar desapercibida hasta que se intenta lograr un embarazo y aparecen dificultades. Pese a ello, cuando aparecen algunos de los posibles síntomas de la endometritis crónica, estos son inespecíficos. Entre ellos se encuentran:

  • Sangrado anormal.
  • Molestias y dolor en la zona de la pelvis.
  • Secreción vaginal que cambia respecto a la habitual y que puede tener mal olor.
  • Hinchazón abdominal.

Diagnóstico de la Endometritis Crónica

Además de realizar una revisión ginecológica en la que el útero y el cérvix pueden mostrar sensibilidad, existen diferentes pruebas diagnósticas para la endometritis. La manera más fiable de diagnosticar la endometritis crónica es mediante una biopsia de endometrio, lo que permite realizar un estudio histopatológico y/o un cultivo endometrial.

Métodos Diagnósticos Tradicionales

  • Histopatología del endometrio: El diagnóstico se realiza mediante una biopsia del endometrio, que es analizada para encontrar células plasmáticas. Estas células sanguíneas provocan la inflamación de los tejidos. Para poder distinguirlas, se usa un marcador específico llamado CD138. En el estudio histológico, el hallazgo principal para el diagnóstico es la presencia de plasmocitos.
  • Histeroscopia: Permite la visualización directa de la cavidad uterina. Existen ciertos signos que podrían alertar de esta patología, como la presencia de edema estromal, hiperemia epitelial y/o micropólipos.
  • Cultivo microbiano endometrial: Se toma una muestra para la detección e identificación de microorganismos cultivables.

Test ALICE

Especialmente tras fallos de implantación o aborto de repetición, en las clínicas de reproducción asistida pueden recomendar la realización del test ALICE. Este test permite identificar patógenos responsables de la endometritis crónica cultivables y no cultivables (que no serían detectables en un cultivo tradicional), ya que es un examen de tipo molecular. Además, puede recomendar el tratamiento más adecuado para las bacterias encontradas.

¿Qué produce la endometritis? ¿Cómo se diagnostica y se trata?

Tratamiento de la Endometritis Crónica

Afortunadamente, el manejo de la endometritis no suele ser complicado y se suele curar eficazmente tras el tratamiento correcto. Cuando una mujer es diagnosticada de endometritis, el médico le recetará antibióticos para tratar la infección causante de la endometritis, generalmente durante unas dos semanas. El hallazgo de la endometritis crónica obliga al tratamiento con antibióticos durante 14 días.

Conocer los microorganismos causantes de la endometritis tiene gran relevancia para orientar el tratamiento antibiótico más adecuado. Si no se conocen, se prescribiría un antibiótico de amplio espectro, como la doxiciclina, que suele ser eficaz para los microorganismos que causan más frecuentemente endometritis crónica.

Además, puede ser recomendable administrar probióticos (habitualmente por vía vaginal) para restablecer una microbiota adecuada. Una vez finalizado el tratamiento, el especialista valorará si realizar un nuevo análisis para comprobar que la endometritis ha remitido y de que no persisten las bacterias o existen nuevas.

Endometritis Crónica y Reproducción Asistida

La endometritis crónica tiene un impacto negativo en la implantación del embrión, por lo que puede ser la causa de fallos de implantación y abortos de repetición. Esta inflamación crónica provoca cambios inmunitarios e impide que se produzca el cambio necesario en el endometrio durante la ventana de implantación, lo que resulta en un endometrio con su receptividad alterada.

Diferentes estudios han demostrado que la endometritis crónica puede ser prevalente en mujeres con problemas de fertilidad, especialmente en las que presentan el diagnóstico de fallo de implantación. Los estudios realizados describen que la endometritis crónica podría alterar la "ventana de implantación", disminuyendo la receptividad del endometrio para que la implantación embrionaria se produzca.

Dada la importancia que tiene en los resultados de los tratamientos de reproducción asistida, se debería descartar la presencia de esta patología en toda paciente con fallo repetido de implantación o abortos de repetición. Esto puede hacerse mediante una biopsia de endometrio dirigida durante una histeroscopia o realizando una biopsia endometrial en la consulta.

Afortunadamente para las mujeres que padecen esta enfermedad y buscan ser madres, el tratamiento de esta inflamación en pacientes con fallo de implantación podría mejorar los resultados en cuanto a probabilidad de embarazo y gestación evolutiva. Tratar la endometritis crónica antes de la transferencia embrionaria mejoraría las tasas de éxito.

Por ello, en un ciclo de FIV, si la paciente tiene endometritis crónica, suele ser habitual la vitrificación (congelación) de los embriones mientras la paciente recibe el tratamiento adecuado para la endometritis (con antibióticos y probióticos). Posteriormente, es recomendable la comprobación de que el tratamiento ha sido efectivo y la situación se ha revertido. Finalmente, si todo está bien, se podría realizar la preparación endometrial para la transferencia embrionaria.

En general, con una endometritis es difícil que se logre una gestación, tanto de forma natural como por tratamiento de reproducción asistida. Por esta razón, se recomienda consultar con un especialista en medicina reproductiva si se sospecha o se sabe que se sufre esta dolencia, ya que es clave tener una visión general de la salud endometrial de cada mujer.

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