Hallazgo de Embriones de Dinosaurio Perfectamente Preservados

Recientes descubrimientos en la Patagonia Argentina y el sur de China han revolucionado la paleontología con el hallazgo de huevos de dinosaurio que contienen embriones extraordinariamente conservados. Estos descubrimientos ofrecen una visión sin precedentes de la vida y el desarrollo de estas criaturas prehistóricas, revelando sorprendentes similitudes con las aves modernas.

Descubrimiento en la Patagonia Argentina: La Colonia Reproductiva de Mussaurus patagonicus

En una zona natural protegida de la Patagonia Argentina, conocida como Auca Mahuevo, un granjero local realizó un hallazgo significativo. Este lugar, con más de 70 años de antigüedad y vigilado por sus habitantes y un guardia estatal, ha sido escenario de anteriores hallazgos de huevos de dinosaurio. El sitio exacto donde se encontraron estos huevos fue antiguamente un pantano, lo que explica su inmersión y conservación.

Un equipo internacional de investigadores, compuesto por científicos de Argentina, Sudáfrica, Estados Unidos y Francia, unió esfuerzos para estudiar estos misterios paleontológicos. Los resultados de sus hallazgos fueron publicados en Scientific Reports, una prestigiosa revista científica. Los descubrimientos se realizaron en un sitio paleontológico único en la provincia de Santa Cruz, Argentina, conocido como El Tranquilo.

Un Tesoro Paleontológico en El Tranquilo

Aunque los primeros restos fósiles (11) se descubrieron en esta zona en la década de 1960, expediciones recientes han revelado una gran cantidad de restos fósiles de dinosaurios (69). Esto permitió determinar que era una colonia reproductiva de Mussaurus patagonicus, un dinosaurio sauropodomorfo primitivo (antecesor de los grandes dinosaurios de cuello largo) que vivió hace 192 millones de años.

Vista aérea de un sitio de excavación paleontológica en la Patagonia

“Poco después de que se originaran los dinosaurios, los primeros sauropodomorfos experimentaron una notable radiación adaptativa marcada por la adquisición de herbivoría, grandes tamaños corporales y una gran diversidad taxonómica y abundancia de especímenes”, escriben los investigadores. A finales del Triásico, los sauropodomorfos habían reemplazado a otros herbívoros y eran los tetrápodos más abundantes en muchos ecosistemas terrestres. Posteriormente, no se vieron afectados por el evento de extinción Triásico-Jurásico (ca. 200 Ma), lo que los dejó como los únicos grandes herbívoros en los ecosistemas terrestres del Jurásico Temprano. El predominio de los primeros dinosaurios sauropodomorfos en los ecosistemas terrestres se prolongó durante casi 40 millones de años.

El paleontólogo Diego Pol, investigador del CONICET en el Museo Paleontológico Egidio Feruglio (MEF), relata a Infobae que la densidad de fósiles en la Formación Laguna Colorada de la Patagonia austral es algo nunca antes visto. “80 esqueletos de dinosaurios y más de 100 huevos. Los investigadores no podían creerlo. Encima en un área relativamente pequeña, como un kilómetro cuadrado. Y cuando ves los tipos de fósiles es aún más increíble”, añade Pol, destacando la rareza de encontrar huevos de dinosaurio, y más aún con embriones.

¿Qué es la prospección en el proceso de localización y excavación de restos fósiles?

Los huevos con embriones fosilizados encontrados en El Tranquilo fueron analizados en Francia con altísima resolución. “Pudimos estudiar perfectamente la anatomía de los huesos y pudimos identificarlos como Mussaurus patagonicus, de la familia de los sauropodomorfos. Y ahí cobró cuerpo el panorama: era una colonia reproductiva”, explica Pol. En su publicación, los autores informan que el sitio incluye más de 100 huevos y especímenes esqueléticos de 80 individuos de este sauropodomorfo primitivo, que van desde embriones hasta adultos completamente desarrollados.

Comportamiento Social Complejo y Supervivencia

Los hallazgos indican la presencia de cohesión social a lo largo de la vida y segregación por edad dentro de una estructura de rebaño, además del comportamiento de anidación colonial. “La mayoría de los especímenes se encontraron en un área restringida e intervalo estratigráfico, con algunos esqueletos articulados agrupados en grupos de individuos de aproximadamente la misma edad”. Estos descubrimientos proporcionan la evidencia más temprana de comportamiento social complejo en dinosaurios, anteriores por al menos 40 millones de años a los registros hasta el momento.

Representación artística de un grupo de Mussaurus patagonicus en una colonia reproductiva

La presencia de sociabilidad en diferentes linajes de sauropodomorfos sugiere un posible origen Triásico de este comportamiento, que pudo haber influido en su éxito temprano como grandes herbívoros terrestres. El equipo determinó que el Mussaurus regresaba año tras año al mismo lugar para formar estas colonias reproductivas, infiriendo, a través del estudio de los sedimentos, que el sitio elegido se ubicaba en las cercanías de una laguna seca.

Otra clave de la investigación es que los esqueletos no estaban distribuidos al azar, sino que seguían un patrón muy claro: estaban agrupados de acuerdo a su edad. “Tenemos todo el crecimiento, todas las diferentes camadas que nacían y que probablemente se mantenían como una manada durante el correr de los años en un lugar donde se juntaban muchos individuos a poner los huevos. Esto es una estrategia muy común de protección de los huevos y de los pichones”, explica Pol. El hallazgo de juveniles “da una idea de la persistencia del grupo. Por ejemplo, con un grupo de 11 individuos, sus esqueletos fueron preservados uno al lado del otro. Murieron ahí y estaban en posición de descanso, recostados uno sobre otros. Eso captura un momento, una instantánea de la herramienta de estos jóvenes dinosaurios en su infancia”.

Esto revela que los Mussaurus tenían una estructura de rebaño muy organizada, el primer registro de comportamiento social complejo en una especie primitiva de dinosaurio. “Tenían un comportamiento social bastante avanzado. Realmente tenían una interacción bastante estrecha. No es que se juntaban sólo para reproducirse como hacen muchas especies, muchas aves marinas, sino que había mucha interacción entre individuos no sólo del mismo nido. Había individuos de varios años de edad que mantenían esta cuestión de grupo a lo largo de su vida”.

Según Pol, este comportamiento pudo haber sido uno de los componentes que explican el éxito evolutivo de estos dinosaurios de cuello largo, que dominaron los nichos de herbívoros en todo el mundo durante 100 millones de años. “Fueron los herbívoros más exitosos de la historia”.

Factores que Influyeron en el Gregarismo

Los investigadores postulan que el inicio de este comportamiento gregario pudo haber estado causado o influenciado por dos factores: el aumento del tamaño corporal y la estacionalidad en latitudes altas. “Estos herbívoros de cuello largo son los primeros dinosaurios que se vuelven abundantes y comunes en nuestro planeta. Cuando aparecen aumentan bastante su tamaño corporal. Pasan a ser animales de cerca de 1000 kilos, el adulto pesaba 1500 kg. Sin embargo, los pichones eran diminutos; el esqueleto de uno de los bebés cabe en la palma de tu mano. Estimamos que pesaba 60 gramos al nacer”.

Este crecimiento tan significativo que experimentaban los Mussaurus, demoraba varios años, durante los cuales eran vulnerables a la depredación. “Entonces la aparición del gigantismo probablemente estuvo asociada al origen del gregarismo, de vivir en manadas como manera de proteger a los jóvenes”. Además, esto se dio en lugares de latitudes altas, sobre todo en el sur del planeta, como en la Patagonia o Sudáfrica, donde la estacionalidad es bien marcada. “Esto probablemente también influía, que los animales tuvieran que moverse de manera sincronizada requería coordinación entre los individuos y tiene completo sentido que haya una estructuración de manada”.

El Bebé Yingliang: Un Embrión de Oviraptosaurio en China

Un descubrimiento igualmente impresionante ocurrió en Ganzhou, una ciudad al sur de China, donde se encontró un huevo de dinosaurio con un embrión perfectamente preservado, apodado “Bebé Yingliang”. Este fósil, con una antigüedad estimada de entre 72 y 66 millones de años, tiene una postura semejante a la de los pollos modernos cuando se preparan para nacer. Este descubrimiento se dio a conocer en la revista iScience.

Reconstrucción digital de

“Este espécimen está entre los embriones de dinosaurio mejor conservados que se han encontrado”, explica Fion Waisum Ma, de la Universidad de Birmingham (Reino Unido) y una de las autoras del estudio. “Su postura dentro del huevo es similar a la de un pájaro moderno a punto de eclosionar, lo que indica una potencial similaridad en el comportamiento previo a la eclosión entre este dinosaurio y las aves modernas”, añade la investigadora.

La Postura de “Plegado” y su Significado Evolutivo

La distintiva postura que adquiere un ave justo antes de salir del huevo, conocida como “plegado”, se creía única de los pájaros. Sin embargo, gracias a este descubrimiento, ahora se cree que este comportamiento postural prenatal pudo originarse entre los terópodos no avianos durante el Cretácico. “La mayoría de embriones de dinosaurios no avianos están incompletos, o con el esqueleto disgregado”, subraya Waisum.

El Bebé Yingliang ha sido identificado como un oviraptosaurio, caracterizado por su cráneo profundo y sin dientes. La paleontóloga Darla Zelenitsky, de la Universidad de Calgary, en Canadá, confiesa: "No podía creer lo que veían mis ojos. Era el fósil de dinosaurio más hermoso e intrincado que jamás he visto". Zelenitsky, especializada en el estudio de huevos de dinosaurio, destacó la perfección del fósil en comparación con otros embriones que había examinado, a los que les faltaban muchos huesos o cuyos esqueletos se habían desmoronado.

Este dinosaurio bebé mide 27 centímetros de longitud (desplegado) y yacía enrollado dentro de un huevo de 17 centímetros. Su parte posterior estaba hacia el extremo romo del huevo y su cabeza entre las patas. Era la cría de un oviraptosaurio, una especie con ejemplares en su mayoría pequeños o medianos y una forma muy parecida a la de un pájaro: caminaban en dos patas, con el cuerpo cubierto de plumas y el pico desdentado.

¿Qué es la prospección en el proceso de localización y excavación de restos fósiles?

El estudio, realizado por expertos de Canadá, China y Reino Unido, detalla que el esqueleto embrionario está “casi completo, sin mucha alteración post mórtem aparente”; y tiene 23,5 cm de longitud total, “desde la punta anterior del cráneo hasta la última vértebra caudal (sin costillas) conservada”.

Historia del Descubrimiento y Análisis

El huevo fue hallado en el año 2000, pero permaneció almacenado durante 10 años hasta que un equipo de científicos comenzó a clasificar los fósiles antiguos. Fue durante la construcción del Museo de Historia Natural de Piedra de Yingliang en 2015 cuando el curador Kecheng Niu examinó el huevo y descubrió una grieta que dejaba a la vista los delicados huesos de la criatura. Este huevo, hoy exhibido en el Museo de Historia Natural de Piedra de Yingliang en la región de Fujian, se ha convertido en uno de los más famosos del mundo por su contenido único.

Fotografía del huevo de

Un equipo especializado tuvo la tarea de preparar el fósil, un trabajo minucioso que implica quitar la matriz de la roca que cubre los huesos poco a poco, revelando el esqueleto. El paleontólogo Lida Xing, profesor de la Universidad de Geociencias de China (en Beijing), dirigió un equipo de trabajo con investigadores de China, Canadá y Reino Unido, incluyendo a Fion Waisum Ma y el profesor Steve Brusatte de la Universidad de Edimburgo.

Fion Waisum Ma, una de las autoras principales de la publicación, cuenta que cuando la contactaron para unirse al equipo de investigación no se esperaba ver un embrión tan bien preservado. “Basados en la condición de desarrollo del esqueleto y su postura, inferimos que es un individuo cercano a la eclosión, que corresponde aproximadamente a un embrión de pollo de 17 días. Un pollo eclosiona el día 21", explica Fion, sugiriendo que el Bebé Yingliang era un bebé dinosaurio a 4 días de nacer que fue sepultado rápidamente por lodo o arena.

Para analizar este fósil, los científicos no pudieron usar tomografías computarizadas, como es habitual, porque el tipo de sedimento en el interior del huevo dificultaba diferenciar el fondo de los huesos. Por ello, la paleontóloga de la Universidad de Edimburgo tuvo que adaptarse a las restricciones de la pandemia de Covid-19 y examinó el huevo a través de imágenes de alta definición y modelos en 3D.

Este hallazgo es una pieza clave en el inmenso rompecabezas de la evolución, acercándonos un paso más a comprender lo que ocurrió millones de años atrás. El profesor Steve Brusatte resumió el impacto del descubrimiento: "Este pequeño dinosaurio prenatal se parece a un pajarito acurrucado en su huevo, lo que es una prueba más de que muchos rasgos característicos de las aves de hoy evolucionaron por primera vez en sus ancestros dinosaurios".

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