La ciencia ha tratado durante décadas de producir embriones artificiales, grupos de células fertilizadas que se comporten como un embrión real. Estos avances buscan desvelar los misterios de las primeras fases del desarrollo embrionario humano, un periodo crítico y extremadamente frágil que ha permanecido como una "caja negra" inaccesible.
Hasta hace pocos años, las primerísimas fases del desarrollo embrionario seguían en parte siendo un misterio para la ciencia. Por razones obvias, resulta muy difícil inmiscuirse en el desarrollo de un embrión humano para saber qué le está ocurriendo a ese grupo de células vivas mientras se convierte en un feto. No podemos extraerlo y analizarlo sin dañarlo, y no es fácil realizar una biopsia o un estudio interno. De factores aún no muy bien conocidos puede depender que el embrión se desarrolle sano, que arraigue en el ambiente materno o que comience a apuntar enfermedades futuras. Comprender estos procesos es crucial, ya que hasta el 30% de los embarazos tempranos terminan en aborto espontáneo, muchos por causas aún desconocidas.
La Universidad de Cambridge se ha posicionado a la vanguardia de esta investigación, desarrollando diversos modelos basados en células madre que replican aspectos clave del desarrollo embrionario y abren nuevas vías para el estudio de la vida humana temprana, sin necesidad de utilizar embriones naturales para la investigación. Estos modelos microscópicos permiten analizar por qué en ocasiones los embriones nacen dañados, por qué mueren antes de desarrollarse plenamente o por qué encierran futuras malformaciones o enfermedades.
Avances Pioneros en la Creación de Modelos Embrionarios
Modelos Embrionarios de Ratón con Órganos Complejos: La Visión de Żernicka-Goetz
Una de las científicas más influyentes en este campo es la doctora polaca Magdalena Żernicka-Goetz, profesora de la Universidad de Cambridge y el Instituto de Tecnología de California. Su equipo ha realizado avances significativos en la creación de embriones artificiales. Tras más de una década de investigación, han logrado crear embriones sintéticos de ratón con cerebro, corazón que late, tubo neural y una estructura biológica muy similar a la de un embrión real, utilizando exclusivamente células madre y prescindiendo de óvulos o espermatozoides.

El Proceso de Creación: Tres Tipos de Células Madre
Para que un embrión de mamífero se desarrolle con éxito, debe haber un "diálogo" entre los tejidos que se convertirán en el embrión y los tejidos que lo conectarán con la madre. En la primera semana después de la fertilización, se desarrollan tres tipos de células madre:
- Las células madre pluripotentes, que darán lugar a todos los órganos y tejidos del futuro cuerpo.
- Las células que forman el trofoblasto, la capa externa del embrión que dará lugar a la placenta.
- Las células madre que generan el saco vitelino, encargado de proteger y nutrir el conjunto hasta que se forma la placenta.
El juego de estos tres tipos de células es fundamental para el desarrollo del embrión. En 2017, el equipo de Żernicka-Goetz logró utilizar dos de esos grupos celulares -las células madre embrionarias y las células de trofoblasto- para engarzarlos en una matriz extracelular (una especie de andamiaje de gel). Lograron que las células actuasen en ese entorno como lo habrían hecho en un embrión real, comunicándose entre ellas y "repartiéndose" el espacio. Sin embargo, no llegaron más allá de esta fase inicial.
Logros Significativos: Gastrulación y Desarrollo de Órganos
El siguiente paso crucial en el desarrollo embrionario es la gastrulación, momento en el que las células se organizan en tres capas germinales: el endodermo, el mesodermo y el ectodermo. Cada una de estas capas dará origen a una serie de órganos y tejidos específicos. El estudio más reciente de Żernicka-Goetz ha logrado que estos modelos embrionarios de ratón reproduzcan este evento vital en el laboratorio.
La gran novedad de este proyecto es la capacidad de generar un cerebro completo, en particular la parte anterior, un hito significativo en el desarrollo de embriones sintéticos. Como explica la profesora Żernicka-Goetz, "nuestro modelo de embrión de ratón no solo desarrolla un cerebro, sino también un corazón que late y todos los componentes que componen el cuerpo". Estos logros, publicados en la revista Nature, representan lo más parecido a un embrión que se ha podido fabricar nunca.
Este avance podría usarse para intentar crear, de forma artificial, órganos humanos para trasplantes, y también para comprender por qué algunos embarazos fallan y otros tienen éxito. Para guiar el desarrollo de su embrión sintético, los investigadores juntaron células madre cultivadas que representan cada uno de los tres tipos de tejido en las proporciones y el entorno correctos para promover su crecimiento y comunicación, permitiendo que se autoensamblaran en un embrión.
Modelos de Embriones Humanos Sintéticos: Un Paso Crucial Hacia la Comprensión
Más recientemente, en un avance que ha generado tanto entusiasmo como debate ético, el equipo de Magdalena Żernicka-Goetz anunció la creación de los primeros modelos de embriones humanos sintéticos utilizando exclusivamente células madre, sin la necesidad de óvulos o esperma. Estos modelos, obtenidos mediante la reprogramación de células madre, se asemejan a los embriones humanos en las primeras etapas de su desarrollo.
La Metodología: Células Madre Humanas y Gastrulación
Las estructuras prototipo, cada una originada de una única célula madre embrionaria, llegaron al inicio de una etapa crucial en el desarrollo conocida como gastrulación. Durante esta fase, el embrión deja de ser una capa continua de células para comenzar a formar distintas líneas celulares y a establecer los ejes primordiales del cuerpo. Este es un hito equivalente a un estadio ligeramente más allá de los 14 días de desarrollo de un embrión natural.

Componentes Clave y Limitaciones Iniciales
En este punto de desarrollo, el modelo de embrión humano aún no posee un corazón que late, intestino o rudimentos de cerebro. Sin embargo, sí incluye células que normalmente darían lugar a la placenta, el saco vitelino y el embrión en sí, además de mostrar células primordiales, que son las células precursoras de los óvulos y el esperma. La profesora Żernicka-Goetz señaló que su modelo "es el primer modelo de embrión humano de tres linajes que especifica amnios y células germinales, células precursoras de óvulos y espermatozoides".
Estos "embrioides", como se les conoce, no son embriones humanos en el sentido tradicional, pues no provienen de la fecundación de un óvulo por un espermatozoide y, según los investigadores, no tienen potencial para desarrollarse en un feto viable. Sin embargo, su importancia para la ciencia es profunda. Permiten estudiar los trastornos genéticos, las causas biológicas de los abortos espontáneos recurrentes, la formación de células germinales primordiales y probar fármacos seguros durante el embarazo, evitando riesgos en ensayos clínicos. Como apunta el Dr. Robin Lovell-Badge, "si realmente modelamos el desarrollo embrionario humano normal usando células madre, podemos obtener mucha información sobre cómo comenzamos el desarrollo, qué puede salir mal, sin tener que usar embriones [humanos] tempranos para la investigación".
Hematoides: Creación de Sangre Humana a partir de Células Madre
El Descubrimiento del Instituto Gurdon
En un laboratorio de la Universidad de Cambridge, específicamente en el Instituto Gurdon, científicos han logrado un hito fascinante: observar cómo un modelo de embrión creado a partir de células madre humanas comenzó a producir células sanguíneas en apenas dos semanas. Este modelo, denominado hematoide, imita procesos clave del desarrollo temprano y muestra el surgimiento espontáneo de sangre en placas de laboratorio. "Fue un momento emocionante cuando apareció el color rojo de la sangre en el cultivo, visible a simple vista", relató Jitesh Neupane, primer autor del estudio.
La investigación, publicada en la revista Cell Reports, fue coordinada por el profesor Azim Surani, del equipo del Instituto Gurdon, con la colaboración de Geraldine Jowett. Las células madre sanguíneas humanas, también conocidas como hematopoyéticas, son células inmaduras que pueden convertirse en cualquier tipo de célula de la sangre, incluyendo glóbulos rojos que transportan oxígeno y varios tipos de glóbulos blancos cruciales para el sistema inmunitario. El modelo de hematoide logra imitar la "segunda ola" de generación de estas células.
Proceso de Desarrollo y Observaciones
Los hematoides se crean a partir de células madre humanas que pueden derivarse de cualquier célula del cuerpo. Este enfoque tiene un gran potencial para la medicina personalizada, al permitir la producción de sangre totalmente compatible con el propio cuerpo del paciente. El nuevo método imita el proceso natural de desarrollo, basándose en un modelo autoorganizado similar al del embrión humano, donde el entorno de soporte intrínseco de las células impulsa la formación de células sanguíneas y células cardíacas dentro del mismo sistema.
El proceso observado en el laboratorio fue el siguiente:
- Día 2: Las células madre humanas empiezan a autoorganizarse en agrupaciones tridimensionales y se autoorganizan en tres capas germinales: ectodermo, mesodermo y endodermo, las bases del plan corporal humano, cruciales para la formación de cada órgano y tejido, incluida la sangre.
- Día 8: Se forman células cardíacas capaces de latir. Estas células finalmente dan lugar al corazón en un embrión humano en desarrollo.
- Día 13: El equipo observó la aparición de manchas rojas de sangre en los hematoides, visibles tanto al microscopio como a simple vista.

Los análisis demostraron que esas células corresponden a células madre hematopoyéticas, capaces de transformarse en glóbulos rojos, glóbulos blancos y linfocitos T. Las células sanguíneas de los hematoides se desarrollan hasta una etapa que corresponde aproximadamente a la cuarta o quinta semana del desarrollo embrionario humano. Como explicó Jitesh Neupane, "nuestro nuevo modelo imita el desarrollo de sangre fetal humana en el laboratorio".
Aplicaciones Potenciales y Visiones Futuras
Los hematoides tienen un gran potencial para comprender mejor la formación de la sangre durante el desarrollo humano temprano y simular trastornos sanguíneos como la leucemia. Este paso arroja luz sobre cómo se forman naturalmente las células sanguíneas durante la embriogénesis humana. "Podríamos estudiar cómo las enfermedades que suelen afectar a los niños pequeños surgen en el útero, sobre todo en formas de leucemia", añade Neupane. A largo plazo, esto podría permitir rastrear la causa de enfermedades en un contexto exclusivamente humano, en particular aquellas que los modelos animales no pueden replicar por completo.
El desarrollo ya fue patentado por Cambridge Enterprise para acompañar su implementación futura en el campo de la biomedicina, con potenciales aplicaciones como:
- Ayudar a comprender el origen de enfermedades hematológicas.
- Modelar y estudiar en laboratorio trastornos como la leucemia.
- Probar nuevos medicamentos y compuestos sobre células sanguíneas.
- Desarrollar terapias regenerativas y personalizadas.
- Investigar el desarrollo del sistema inmune humano.
- Facilitar el diagnóstico y tratamiento de patologías hereditarias.
- Mejorar las pruebas de compatibilidad sanguínea para trasplantes y transfusiones.
"La capacidad de producir células sanguíneas humanas en el laboratorio marca un paso significativo hacia futuras terapias regenerativas, que utilizan las propias células del paciente para reparar y regenerar los tejidos dañados", apunta Azim Surani. Geraldine Jowett, coautora principal, explica que "los hematoides captan la segunda ola de desarrollo de la sangre que puede dar lugar a células inmunitarias especializadas o células linfoides adaptativas, como los linfocitos T, lo que abre nuevas vías para su uso en la modelización del desarrollo de la sangre sana y cancerosa".
Limitaciones y Perspectivas Críticas
Aunque el potencial es enorme, los investigadores son cautelosos. Neupane señala que "se requiere validación y escalabilidad adicionales antes de que puedan usarse de forma fiable para producir células madre sanguíneas para trasplantes terapéuticos". Azim Surani añade que el modelo "aún se encuentra en sus primeras etapas".
Algunos expertos externos han expresado reservas. Anna Bigas, jefa del Grupo de Investigación en Células Madre y Cáncer del Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Médicas (IMIM), comentó que "hay una sobreinterpretación de los resultados muy peligrosa. Es obvio que nadie del campo de la hematopoyesis lo ha revisado, porque defender que tienen células madre de la sangre sin ni siquiera intentar un trasplante es casi vergonzoso". Alfonso Martínez Arias, profesor de la Universidad Pompeu Fabra, también incidió en la falta de trasplantes, "el gold standard del campo".
Neupane justificó que "el objetivo principal es apoyar futuras investigaciones y, en última instancia, aplicaciones como el modelado de enfermedades, las pruebas de fármacos y los estudios regenerativos, en lugar de producir productos sanguíneos comerciales en esta etapa", ya que "los hematoides actualmente generan glóbulos rojos nucleados en fase inicial, no los glóbulos rojos enucleados maduros que se utilizan para la transfusión". Además, los hematoides no contienen placenta ni saco vitelino, por lo que no pueden convertirse en embriones completos y solo reproducen las primeras semanas del embarazo antes de la implantación en el útero materno.
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Endometrio Artificial: Desentrañando la Implantación Embrionaria
Complementando los estudios sobre los embriones, la ciencia también busca comprender el entorno en el que estos se desarrollan. Un equipo de investigadores del Instituto Babraham de Cambridge (Reino Unido) y la Universidad de Stanford (Estados Unidos) ha desarrollado un modelo de endometrio con el que poder estudiar procesos tan importantes como desconocidos para la ciencia: la implantación de un embrión y la primera comunicación con la madre.
Un Modelo 3D para la Investigación
La revista Cell describió cómo se ha diseñado el primer revestimiento uterino artificial capaz de responder ante la implantación de un embrión de la misma forma que el endometrio de la mujer en un embarazo, produciendo los mecanismos esenciales para 'nutrirlo'. El embrión en desarrollo se implanta en el revestimiento del útero (endometrio) una semana después de la fecundación, y esta etapa es una de las menos conocidas por la dificultad de observarla directamente. "Comprender la implantación del embrión y su desarrollo justo después tiene una gran relevancia clínica, ya que estas etapas son especialmente propensas al fracaso, especialmente en los procesos de fecundación in vitro", explica Peter Rugg-Gunn, investigador del Instituto Babraham.
Proceso de Creación y Similitud Fisiológica
Para lograr esta comprensión, Rugg-Gunn y su equipo replicaron en tres dimensiones (3D) las complejas propiedades fisiológicas y la composición celular del revestimiento del útero. A partir de tejido endometrial donado por personas sanas, los científicos aislaron dos tipos de células esenciales: las epiteliales y las estromales. Incorporaron estos componentes, junto con las células estromales, a un gel especial para favorecer el crecimiento de las células en una capa gruesa, añadiendo posteriormente células epiteliales que se extendieron por la superficie.

El endometrio artificial logró la misma arquitectura celular que el tejido donado y dio la misma respuesta a la estimulación hormonal, indicando que podía ser receptivo a la implantación de un embrión. El equipo probó su modelo utilizando embriones humanos en fase inicial, donados por personas que habían pasado por procesos de fecundación in vitro, y descubrió que el embrión pasaba por las etapas esperadas de adhesión e implantación en el endometrio artificial. Tras la implantación, los embriones aumentaron la secreción de determinadas proteínas propias del embarazo y de la gonadotropina coriónica humana, utilizada en las pruebas de detección de embarazo.
“Nos emocionó ver que nuestro sistema liberaba los factores esenciales necesarios para nutrir al embrión durante las primeras semanas de embarazo. Los modelos anteriores no habían sido capaces de lograrlo, por lo que esto ha sido un tremendo avance”, señala Rugg-Gunn. El endometrio artificial favoreció el desarrollo del embrión tras la implantación, permitiendo analizar las primeras etapas embrionarias (12-14 días después de la fecundación), hasta ahora prácticamente inexploradas.
La Primera Comunicación Materno-Fetal
Los investigadores observaron que los embriones implantados en el endometrio artificial alcanzaban varios hitos del desarrollo, como la aparición de tipos de células especializadas y el establecimiento de precursoras de la placenta. El análisis celular individual en los puntos de implantación permitió descubrir la primera 'comunicación celular' entre el embrión y el endometrio, fundamental para crear las estructuras por las que una madre y un hijo intercambian oxígeno y nutrientes durante el embarazo. Conocer mejor esta etapa, subraya Rugg-Gunn, es clave para encontrar respuestas sobre la infertilidad, los abortos espontáneos y afecciones como la preeclampsia.
Implicaciones Éticas, Legales y Futuro de la Investigación
La excitación provocada por estos hallazgos surge pareja a la alarma bioética que generan. Adentrarse en el proceloso mundo de la generación de vida en laboratorio es un asunto peliagudo. Aunque estos modelos de embriones no tienen potencial para convertirse en un feto viable, su creciente complejidad plantea preguntas profundas sobre el inicio de la vida, la manipulación de la biología humana y los límites de la ciencia.
La "Regla de los 14 Días" y el Vacío Legal
Actualmente, existen regulaciones claras que rigen los modelos de embriones humanos basados en células madre. Toda investigación que modele el desarrollo de embriones humanos debe ser aprobada por comités de ética. Una de las normativas más conocidas es la "regla de los 14 días", establecida en 1984 por el Informe Warnock en el Reino Unido, que prohíbe el cultivo de embriones humanos naturales más allá de ese plazo. Los modelos de embriones sintéticos de Żernicka-Goetz han alcanzado una etapa equivalente a este límite, generando un intenso debate sobre su estatus.
Las implicaciones éticas y legales de este trabajo son profundas. La legislación en la mayoría de países no contempla explícitamente este tipo de desarrollos. Según Żernicka-Goetz, no hay planes cercanos para que estos embriones sintéticos se utilicen clínicamente, y sería ilegal implantarlos en el útero de un paciente. Además, aún no está claro si estas estructuras tienen el potencial de madurar más allá de las primeras etapas de desarrollo.
Debates Éticos y Desafíos Normativos
Los científicos internacionales están trabajando para establecer directrices voluntarias que regulen el trabajo con embriones sintéticos, pero el ritmo de la ciencia ha superado al de la regulación. Existe una preocupación legítima de que alguien pueda decidir implantar embriones sintéticos en seres humanos o incluso trabajar en un útero artificial para crear un humano 100% sintético. Aunque esta posibilidad puede parecer lejana, es imperativo considerar su efecto y tener las discusiones éticas y legales necesarias al mismo ritmo que avanza la ciencia.
Las preguntas están en el aire: ¿Se consideran estas estructuras vida como la entendemos actualmente? ¿Deberían recibir protecciones legales similares a las de un embrión humano, dependiendo de su estado de gestación? ¿Podrían usarse humanos sintéticos sin cerebro para extraer sangre y órganos para donación y resolver enfermedades en seres humanos gestados de forma natural? Algunas tradiciones religiosas, como el catolicismo, consideran que cualquier estructura que imite un embrión debe ser protegida. "Los embrioides no son vida humana en sentido completo. Pero su existencia nos obliga a repensar qué significa ser humano, desde el primer día", concluye un informe.
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La regulación global es dispar. En 2023, Países Bajos propuso tratar legalmente los "embriones no convencionales" como embriones humanos. En contraste, en Estados Unidos, no existe un marco legal específico. En 2024, el Reino Unido publicó un código de conducta voluntario y Japón emitió nuevas directrices nacionales. Sin embargo, en países como Alemania, Turquía y Rusia, cualquier investigación que implique estructuras similares a embriones está prohibida por leyes estrictas. Este desorden normativo genera incertidumbre científica y riesgo de fuga de talento. "Las directrices internacionales son clave para evitar investigaciones que no cumplan con altos estándares éticos y científicos", afirma el Consejo Internacional para la Investigación de Células Madre (ISSCR).
El Equilibrio entre Avance Científico y Responsabilidad Social
Los embrioides representan uno de los avances más prometedores de la biomedicina del siglo XXI. Los beneficios de estos estudios podrían ser innumerables: analizar por qué los embriones nacen dañados, por qué mueren antes de desarrollarse plenamente o por qué encierran futuras malformaciones o enfermedades. Incluso se podrían probar en esas células medicamentos que ayudaran a curar enfermedades congénitas. "El objetivo no es desarrollar estos modelos para convertirlos en fetos viables, capaces de sentir como un ser humano, sino crear una herramienta de investigación que desvele cómo una célula se convierte en un cuerpo humano", puntualiza el investigador Clark.
Los avances de la Universidad de Cambridge en embriones artificiales están abriendo nuevas vías de investigación y tratamiento de trastornos y enfermedades. Sin embargo, el diálogo sobre la ética a regir entre científicos, filósofos, legisladores y sociedad civil no puede esperar, ya que la ciencia ya ha cruzado una frontera.
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