La presencia de pesticidas en el medio ambiente y en el cuerpo humano es una preocupación creciente. Los agricultores aplican pesticidas a las verduras, la gente los ingiere con la comida, y los científicos han seguido su rastro en los más insólitos compartimentos del cuerpo. Entre estos compuestos, el DDT, a pesar de estar prohibido en España y en muchos otros países desde hace décadas, sigue manifestándose en las poblaciones, generando impactos en la salud que se extienden a través de las generaciones.

Presencia de DDT en Placentas de Mujeres Granadinas
Hallazgos del Hospital Universitario San Cecilio
Recientemente, un equipo del Hospital Universitario San Cecilio en Granada ha analizado el contenido de 150 placentas de mujeres que han dado a luz y que residen en el sur de España. Esta zona destaca por albergar la mayor concentración de invernaderos agrícolas de Europa, según los autores del estudio. El hallazgo más frecuente fue un metabolito del DDT, el p,p-DDE, que se detectó en el 96% de las placentas analizadas. Este dato resulta sorprendente, al menos en apariencia, dado que el uso del DDT está prohibido en España desde hace décadas.
Entrevista con el Dr. Nicolás Olea: Persistencia y Fuentes de Exposición
El responsable del estudio en Granada, Nicolás Olea Serrano, explica que la persistencia de estos compuestos químicos es notable. “El famoso pesticida DDT fue la estrella de los años 50 y 60, con aplicaciones enormes y muy exitosas en la agricultura y en usos domésticos. El problema es que su persistencia en el medio ambiente es en torno a los 50 años”, afirma. A pesar de su prohibición en los años 80 por sus efectos perjudiciales en la fauna y la especie humana, sus residuos aún persisten. Olea subraya que uno de sus estudios más recientes indica que el 99,9% de las placentas de las mujeres que dan a luz en el Hospital Clínico de Granada tienen DDT.
Según el Dr. Olea, la fuente principal de exposición a estos compuestos químicos históricos no es el medio ambiente directo, sino la madre, quien los ha ido acumulando a lo largo de su vida, desde el nacimiento hasta que se queda embarazada y da a luz. “Ella ha sido la mayor fuente de exposición durante el embarazo al individuo que se está formando en su interior. Es una exposición inadvertida, la madre no la sabe, aparentemente no tiene ninguna sintomatología, pero sí que pensamos que puede tener consecuencias en el desarrollo del niño, y eso es imparable”, detalla.
Impacto en la Salud Infantil y el Desarrollo
Efectos Prenatales y Neonatales
Los autores del estudio de Granada han podido establecer diversos efectos de la exposición prenatal a los plaguicidas organoclorados. En primer lugar, la presencia de una mayor cantidad de pesticidas se asocia a un menor peso del bebé al nacer, según un artículo publicado en la revista inglesa Placenta. Además, las madres cuyas placentas presentan una mayor actividad biológica debido al efecto combinado de los pesticidas contaminantes -el conocido como “efecto cóctel”- tienen un mayor riesgo de dar a luz hijos que presenten anomalías en el desarrollo del testículo (criptorquidia) o del pene (hipospadias), según precisa Nicolás Olea.

Trastornos Neuroconductuales y Cognitivos
Más allá de los efectos neonatales, el informe incluye una extensa lista de evidencias sobre los efectos adversos de los pesticidas en la salud infantil. Algunos de los trastornos más citados en la literatura internacional incluyen problemas en la memoria y en la coordinación, menor velocidad de respuesta y dificultades en la atención de los niños.
El Legado Transgeneracional del DDT
De "Silent Spring" a Estudios Multigeneracionales
Cuando la obra “Silent Spring” de Rachel Carson alertó sobre el DDT y sus efectos devastadores en aves y peces, la comprensión de cómo este pesticida afectaba a los seres humanos apenas comenzaba. Los productos químicos pueden tardar años en revelar su poder insidioso, y durante décadas, los científicos han estado reconstruyendo, estudio por estudio, las razones por las que el DDT aún nos persigue. Inicialmente, se vinculó con el cáncer de mama en mujeres expuestas en las décadas de 1950 y 1960, y luego en sus hijas que estuvieron en contacto en el útero. Los investigadores también han relacionado la exposición al DDT con la obesidad, defectos de nacimiento, reducción de la fertilidad y cáncer de testículo en los hijos.
Ahora, un equipo de toxicólogos, biólogos moleculares y epidemiólogos de la UC Davis y el Instituto de Salud Pública de Oakland ha confirmado por primera vez que las nietas de mujeres expuestas al DDT durante el embarazo también sufren importantes amenazas para la salud: tasas más altas de obesidad y períodos menstruales que comienzan antes de los 11 años. Ambos factores, según los científicos, pueden incrementar el riesgo de cáncer de mama, así como de hipertensión arterial, diabetes y otras enfermedades en estas mujeres jóvenes.
“Esta es una prueba más de que, no solo una mujer embarazada y su bebé son vulnerables a los productos químicos a los que está expuesta, sino que también lo es su futuro nieto”, señaló Bárbara Cohn, directora de Estudios de Desarrollo y Salud Infantil del Instituto de Salud Pública. “Esto es algo que la gente siempre había pensado que era posible, pero nunca se había realizado un estudio en humanos para respaldar la existencia de ese vínculo”.
Persistencia Ambiental y Bioacumulación
Los hallazgos surgen en un momento de renovado interés público en el DDT, un problema que en gran parte se había considerado un capítulo desvanecido de la historia. Las preocupaciones se intensificaron tras informes de que el mayor fabricante de DDT del país vertió hasta medio millón de barriles de sus desechos en las profundidades del océano. El pesticida, ahora prohibido, es tan estable que continúa envenenando el medio ambiente y ascendiendo en la cadena alimentaria. Aún se acumulan cantidades significativas de compuestos relacionados con el DDT en los delfines del sur de California, y un estudio reciente relacionó la presencia de estos químicos persistentes con un cáncer agresivo en los leones marinos.
En cuanto a los seres humanos, “hay una línea clara en la que se puede rastrear lo que está sucediendo”, indicó Linda Birnbaum, ex directora del Instituto Nacional de Ciencias de la Salud Ambiental, quien ha seguido estos estudios multigeneracionales. “Mucha gente quiere pensar que los problemas con el DDT han desaparecido, porque el Congreso lo prohibió en 1972. Bueno, no es así”, comentó Birnbaum, quien ahora es académica residente en la Universidad de Duke. “Para cuando las hijas quedaron embarazadas de las nietas, eso fue mucho después de que se prohibió el químico; sin embargo, llevaban consigo las semillas de estos problemas”.
Mecanismos de Transmisión Generacional
Hace más de 60 años, en el apogeo del DDT, un equipo de científicos previó la necesidad de recolectar muestras de sangre de más de 15.000 mujeres embarazadas en el hospital Kaiser Permanente en Oakland, archivándolas cuidadosamente. Tras años de investigación, se descubrió que las mujeres con mayor contacto con el DDT durante la infancia tienen cinco veces más probabilidades de desarrollar cáncer de mama, y que la exposición materna al DDT durante el embarazo o inmediatamente después del nacimiento está relacionada con un mayor riesgo de cáncer de mama para su hija, además de retrasos para quedar embarazadas.
En el estudio más reciente, publicado en la revista Cancer Epidemiology, Biomarkers & Prevention, el equipo encontró que el riesgo de obesidad en las nietas, que ahora tienen entre 20 y 30 años, era dos o tres veces mayor que el de las mujeres cuyas abuelas tenían poco DDT en la sangre durante el embarazo. Estas nietas también tenían el doble de probabilidades de tener períodos menstruales mucho más tempranos, un indicador de mayores riesgos para la salud futura.
Esta exposición generacional persistente probablemente está relacionada con el sistema reproductivo, señaló Cohn. Dado que un individuo del sexo femenino nace con todos sus óvulos, técnicamente una nieta también está expuesta al DDT si su madre estuvo expuesta en el útero. “A pesar de que prohibimos esas cosas hace más de 40 años, las personas que ahora caminan por la Tierra, las nietas de las que estaban embarazadas, estuvieron expuestas”, señaló Cohn, cuestionando si las crecientes tasas de cáncer infantil, diabetes y otros problemas de salud que afectan a los jóvenes de hoy en día también están relacionados con estas sustancias químicas del pasado. “Es el significado completo de lo que sería una ‘sustancia química permanente’; de alguna manera, lo que hace que cada químico sea potencialmente ‘eterno’, si tiene la capacidad de hacer esto”.
Bruce Blumberg, profesor de biología celular y del desarrollo en UC Irvine, recuerda los camiones que rociaban cantidades masivas de DDT en granjas y vecindarios. “La industria quería que creyeras que los productos químicos no tienen ningún efecto, porque las dosis son demasiado bajas, así que todos eran unos locos alarmistas”, comentó Blumberg, quien ahora se especializa en estudiar cómo los químicos ambientales pueden afectar nuestros genes y predisponer a la obesidad, que afecta aproximadamente al 42% de los estadounidenses actualmente. Los datos de observación humana obtenidos de estudios multigeneracionales como el del Área de la Bahía son cruciales y difíciles de mantener, pero ofrecen la posibilidad de aprender sobre los efectos a largo plazo de lo que sucedió en el pasado.
Akilah Shahid, una de las nietas participantes en el estudio, expresó su asombro y fascinación al saber que era parte de la tercera generación de esta investigación. Su abuela ha luchado contra el cáncer tres veces, lo que le dio una nueva perspectiva: “Siento que, por un tiempo, el cáncer salió de la nada. No sabes quién lo va a contraer y ahora tenemos una razón”. A sus 30 años, Shahid encuentra empoderador saber que su peso no es completamente culpa suya y que solo ciertos aspectos están bajo su control, lo que la impulsa a comer bien y hacer ejercicio. Se pregunta acerca de otros químicos actuales como el bisfenol A (BPA) y las sustancias per y polifluoroalquilo (PFAS), que también parecen persistir y podrían afectar a futuras generaciones.
"Intoxicación por plaguicidas". Entrevista al Dr. Gabino Alberto Martínez Gutiérrez, IGEM UAM.
Otros Contaminantes Persistentes y Estudios Relacionados
Endosulfán y Otros Plaguicidas
El Dr. Olea advierte sobre la repetición de esta problemática con otros productos químicos. “Tenemos una serie de compuestos químicos de los años 80, 90, e incluso del 2000, que probablemente harán el mismo recorrido en la exposición. Me refiero, por ejemplo, al endosulfán, un pesticida persistente, clorado, tóxico que se acumula en el tejido adiposo. Hace un año se decidió en España comenzar a regularlo, mientras que en Europa lleva cuatro años sin utilizarse. Lo mismo ocurre con el problema de los fungicidas de la vid, permitidos por la sequía para evitar los hongos, pero que también son tóxicos y acumulables. Si se decide prohibirlos en 2009, nos creará una herencia de exposición silente”, explica.
Exposición a Pesticidas Organoclorados en Hombres Jóvenes (Sur de España)
La exposición a pesticidas no afecta solo a las mujeres. Otro estudio desarrollado en la Universidad de Granada, publicado en la revista Environmental Research bajo el título "Exposición de hombres jóvenes a pesticidas organoclorados en el sur de España", analizó la sangre de 220 hombres y encontró diversos compuestos, como metabolitos del DDT y endosulfán en la mayoría de ellos. Los expertos señalan que es difícil predecir los efectos sobre la salud, especialmente porque la información disponible está limitada al estudio toxicológico individual de cada compuesto químico. La pregunta clave es cuál es el efecto combinado de múltiples compuestos actuando a través de mecanismos comunes. Olea asegura que solo el seguimiento de estos individuos puede proporcionar la información requerida, y la reciente constitución del Centro de Investigación Biomédica en Red (CIBER) de Epidemiología por el Instituto de Salud Carlos III puede ser de gran ayuda al unir la experiencia de profesionales con conocimientos diversos.
Revisión Sistemática de Compuestos Tóxicos Persistentes (CTP) en España
Aunque en España se han realizado estudios sobre concentraciones en medios biológicos humanos de compuestos tóxicos persistentes (CTP) durante varias décadas, no se había llevado a cabo una revisión sistemática exhaustiva. Una revisión reciente tuvo como objetivos identificar y sintetizar los estudios realizados en España en los últimos 30 años que hubieran determinado concentraciones en humanos de diclorodifeniltricloroetano (DDT), diclorodifenildicloroeteno (DDE), hexaclorobenceno (HCB), hexaclorociclohexanos (HCH) y policlorobifenilos (PCB), así como sus características y resultados.
Actualmente, una amplia mayoría de las poblaciones humanas presentan concentraciones detectables de CTP, también conocidos como contaminantes orgánicos persistentes (COP). Estos compuestos, con propiedades lipofílicas, resistencia a la degradación y prolongados tiempos de vida media, tienen una alta capacidad de bioacumulación (aumento de concentración en los tejidos de un individuo a lo largo de su vida por ingesta) y biomagnificación (aumento de concentración a medida que se asciende en la cadena trófica, con los seres humanos en el nivel más alto).
Los estudios identificados son sumamente heterogéneos y la mayoría carece de representatividad poblacional. Aunque los datos son compatibles con una disminución moderada de las concentraciones de DDT y DDE en los últimos 20 años, se observan numerosas fluctuaciones en los valores de HCB, HCH y PCB, en algunos casos compatibles con un estancamiento. Existen enormes diferencias en los valores detectados entre estudios y dentro de un mismo grupo, donde las concentraciones de CTP de algunos individuos pueden ser más de 200 veces superiores a las de otros. La magnitud real de la contaminación humana por CTP y sus tendencias a lo largo del territorio español, así como su diversidad geográfica y social, siguen siendo ampliamente desconocidas. Es biológicamente plausible que los CTP contribuyan a aumentar el riesgo de alteraciones neurológicas, inmunológicas y neoplásicas, infertilidad, malformaciones congénitas, problemas de desarrollo neuroconductual, diabetes mellitus tipo 2, enfermedad de Alzheimer o enfermedad de Parkinson, síndromes de fatiga crónica y de hipersensibilidad química, entre otros.

Estudio Comparativo en la Patagonia Norte (Argentina)
Hallazgos en Placentas de Mujeres Patagónicas
Un grupo de seis especialistas del CONICET de Argentina, de distintas disciplinas, realizó un estudio piloto para determinar los niveles de pesticidas en la placenta de mujeres residentes en la Patagonia Norte. Los resultados concluyeron que “las mujeres están expuestas simultáneamente a una gran mezcla de plaguicidas neurotóxicos y potencialmente peligrosos, los cuales podrían afectar a los neonatos a través de la transferencia placentaria”. En este estudio se detectó la presencia de Pesticidas Organoclorados (POCs), prohibidos hace más de 20 años, en las placentas de mujeres embarazadas. La investigación es parte de la tesis doctoral de Piuqué Rodríguez del Centro de Investigaciones en Toxicología Ambiental y Agrobiotecnología del Comahue (CITAAC), Universidad Nacional del Comahue-CONICET.
El interés principal del estudio fue analizar la situación en el Alto Valle, una zona históricamente productora de peras y manzanas, cultivos que implican el uso de insecticidas. Además, muchas personas viven muy cerca o dentro de las zonas de aplicación de plaguicidas. Las placentas se recolectaron después del parto y se analizaron por cromatografía para determinar los niveles de plaguicidas, indicando el nivel de exposición de la madre y el bebé.
En la mayoría de las 20 placentas estudiadas se encontraron al menos seis compuestos, incluido el DDT y sus metabolitos. Un hallazgo notable fue que, aunque se esperaban diferencias más marcadas entre las madres de zonas urbanas y rurales, muchas de las madres que viven en la ciudad de Neuquén también dieron positivo para los plaguicidas. Esto subraya que los insecticidas no son específicos para una plaga y ejercen toxicidad en los seres humanos, afectando también a insectos benéficos como los polinizadores. La investigación, financiada con fondos públicos, ha tenido implicaciones significativas; este trabajo y un informe de laboratorio contribuyeron a que se prohibiera el clorpirifós en Argentina, un insecticida detectado frecuentemente en placentas rurales y urbanas.
Conclusiones y Recomendaciones
Desafíos y Alternativas para la Exposición Química
La persistencia y el impacto intergeneracional de compuestos como el DDT plantean desafíos complejos para la salud pública. La comprensión de que la exposición ocurre de manera inadvertida y tiene consecuencias a largo plazo es crucial. Para evitar que la "torpeza" del pasado se repita con otros productos químicos, el Dr. Olea propone alternativas. La primera y más evidente es la agricultura ecológica, que disminuye el consumo de productos químicos. La segunda es el consumo responsable, que implica cuestionar la necesidad de embalajes individuales excesivos, lo que reduciría la exposición química en todas sus formas.
En el ámbito de la prevención, los estudios sobre el cáncer de mama en Granada han revelado que el mayor factor de riesgo en mujeres con estudios universitarios está relacionado con un alto nivel de vida y capacidad adquisitiva. Los factores de protección contra este tipo de cáncer de mama en la provincia de Granada incluyen dar a luz antes de los 19 años, tener más de cinco hijos y acumular 36 meses de lactancia. El Dr. Olea enfatiza que esta es la mejor forma que tiene una mujer de "limpiarse" de ciertas exposiciones.
El conocimiento sobre la exposición química y sus efectos a lo largo del tiempo es fundamental para que las autoridades tomen decisiones políticas adecuadas para proteger la salud de las personas, especialmente la de los niños. Como Akilah Shahid señaló, la persistencia de estos químicos es una "llamada de atención" sobre cómo las acciones actuales afectan a las generaciones futuras, reforzando la necesidad de proteger el medio ambiente hoy para nuestros hijos y nietos.