A medida que el embarazo avanza y la madre experimenta los movimientos del bebé, surge la inquietud sobre cómo estará colocado. Es fundamental aprender a sentir el cuerpo y al pequeño, estableciendo una conexión profunda. Conocer la posición fetal es crucial, especialmente a medida que se acerca la fecha del parto, para asegurar un nacimiento lo más natural y seguro posible.

Identificación de la Posición Fetal
Clásicamente, la colocación del feto se determinaba y aún se determina mediante las maniobras de Leopold, que permiten, a través de la palpación del útero materno, identificar la ubicación de la cabeza, el dorso y las partes fetales pequeñas. Sin embargo, en la actualidad, la tecnología de la ecografía ha facilitado enormemente esta tarea, ofreciendo una mayor exactitud y precisión.
Las futuras madres también pueden percibir la posición de su bebé a través de ciertas sensaciones:
- Si el bebé está en posición cefálica (con la cabeza hacia abajo), los movimientos (las "pataditas") suelen sentirse en la parte superior del útero.
- Si está en posición podálica o de nalgas (con la cabeza hacia arriba), los movimientos pueden notarse bajo las costillas.
Además, son indicadores de que el futuro bebé está bien encajado en la pelvis ciertas sensaciones, como una mayor necesidad de orinar (debido a que la cabeza del bebé presiona más la vejiga) o la capacidad de realizar respiraciones profundas sin dificultad (al estar el bebé colocado hacia abajo, el diafragma tiene más espacio).
Posición Fetal Óptima para el Parto
La forma más segura en que el bebé debe estar colocado al final del embarazo es en la posición cefálica anterior. Esto significa que el feto se posiciona en el útero con la cabeza hacia abajo y la parte posterior de su cabeza ligeramente volteada hacia el abdomen materno. La mayoría de los bebés adoptan esta posición al final del embarazo.
En esta posición, el bebé se ajusta perfectamente a la curva de la pelvis, lo que facilita el proceso del parto:
- La parte superior de la cabeza del bebé presiona uniformemente el cuello del útero durante las contracciones, lo que ayuda a la dilatación y a la producción de hormonas necesarias para el parto.
- Cuando llega el momento de pujar, el bebé se desliza por la pelvis en un ángulo que permite que el área más pequeña de su cabeza descienda primero.
- Al llegar a la parte inferior de la pelvis, el bebé gira su cabeza, permitiendo que la parte posterior de esta se deslice por debajo del hueso púbico.
Posición Fetal Posterior
La posición posterior se da cuando el bebé tiene la cabeza hacia abajo, pero la parte de atrás de su cabeza está contra la columna vertebral de la madre. Aproximadamente uno de cada diez bebés se encuentra en esta posición al inicio del parto. Aunque la mayoría de los bebés en esta posición nacen vaginalmente, el parto puede ser más difícil y prolongado, especialmente si la barbilla del bebé no está apoyada sobre su pecho.
Las consecuencias de una posición posterior pueden incluir:
- Dolor de espalda materno debido a la presión de la cabeza del bebé sobre la columna vertebral.
- Ruptura temprana de la bolsa amniótica.
- Parto largo y lento con contracciones irregulares.
- Ganas de pujar antes de la dilatación completa del cuello uterino.
Factores que Contribuyen a la Posición Posterior
La posición posterior del bebé puede deberse a la forma de la pelvis materna (pelvis estrecha y ovalada o ancha y en forma de corazón). Además, la postura materna puede influir significativamente. Permanecer sentada durante muchas horas con la pelvis inclinada hacia atrás, como al ver televisión o trabajar frente a una computadora, puede hacer que la parte más pesada del bebé (la parte posterior de la cabeza y la columna) tienda a moverse hacia la espalda de la madre.
Factores que Afectan la Posición Fetal y Cuándo Preocuparse
Entre las semanas 28 y 30, la mayoría de los bebés se colocan con la cabeza hacia abajo preparándose para nacer. Sin embargo, si el bebé es pequeño y aún tiene espacio para moverse, puede cambiar varias veces de posición antes de colocarse de forma definitiva. Si hacia la semana 34 o 36 el bebé aún no se ha colocado cabeza abajo, es posible intentar ayudarlo a girar.
Existen diversos factores que pueden contribuir a una "mala" colocación del bebé:
- Un volumen de líquido amniótico muy abundante o insuficiente.
- Una pelvis materna estrecha en combinación con una cabeza del bebé grande.
- La presencia de placenta previa.
- Una musculatura del útero con tono disminuido (floja).
Intervenciones para Promover el Giro Fetal
Si el bebé se encuentra en posición no cefálica (de nalgas) en las últimas semanas del embarazo, existen técnicas y métodos para intentar que se dé la vuelta. Lo importante es no desanimarse ni programar una cesárea de forma prematura, ya que algunos bebés pueden girarse a última hora, y muchos partos de nalgas pueden realizarse de forma natural bajo ciertas condiciones.
Enfoques Médicos
Versión Cefálica Externa (VCE)
La versión cefálica externa (VCE) es una técnica médica que se lleva a cabo generalmente alrededor de la semana 37 de embarazo. Consiste en una manipulación del abdomen de la madre con ambas manos por parte de un profesional sanitario, con el fin de girar al bebé y colocar su cabeza en dirección hacia el pubis. Antes de realizarla, se efectúa una ecografía para determinar la posición exacta del bebé y una monitorización del latido fetal.
La VCE es una técnica segura, aunque su principal inconveniente es que puede desencadenar el parto, por lo que se recomienda realizarla con bebés a término. No ofrece los mismos resultados en primerizas que en multíparas y su éxito varía. Se realiza un seguimiento personalizado desde la semana 36 para considerar la mejor estrategia al momento del parto.
Enfoques Complementarios y Ejercicios
Aunque la evidencia científica sobre la efectividad de los ejercicios para cambiar la posición fetal no es concluyente, ciertas prácticas pueden ofrecer beneficios biomecánicos y de bienestar. Es crucial abordarlos con consciencia y respiración, sin generar falsas expectativas de éxito absoluto. Siempre es recomendable consultar con la matrona o tocólogo antes de realizar cualquier actividad, para asegurarse de que no existan contraindicaciones.
Moxibustión
La moxibustión es una técnica de la medicina tradicional china que se basa en la estimulación de puntos específicos del cuerpo con el calor generado por la combustión de una hierba llamada moxa (Artemisia vulgaris). Para la presentación podálica del bebé, los puntos a estimular se encuentran comúnmente en el ángulo externo de la uña del dedo pequeño del pie.
Esta técnica está recomendada por la OMS para la presentación podálica del feto y puede realizarse a partir de la semana 32. Los estudios muestran porcentajes de éxito elevados, y la moxibustión no presenta el inconveniente de poder inducir el parto. Además, su uso parece descender la necesidad de oxitocina exógena en casos de embarazos cercanos a las 42 semanas. Se suele combinar con acupuntura para potenciar su efecto. Es importante que las sesiones sean llevadas a cabo por una persona conocedora de la técnica.
Actividad Física General
Prácticas como el yoga, el Pilates o la natación son beneficiosas durante el embarazo, ya que permiten ejercitar el cuerpo, mejorar la conexión mente-cuerpo, buscar la calma y disfrutar del embarazo de forma consciente. En el caso del yoga, algunas "asanas" (o ejercicios) podrían ayudar a que el bebé se coloque de cabeza.

Posturas y Ejercicios Específicos
Para intentar que el bebé se coloque adecuadamente, especialmente si está de nalgas, se pueden probar algunas posturas. Es fundamental que estos ejercicios se realicen pausadamente, sintiendo el movimiento, y preferiblemente bajo la supervisión de un especialista. Se deben practicar diariamente durante 15-20 minutos a partir de la semana 34 y con el estómago vacío.
- Posición "Gato Enfadado" o "Gato-Vaca": Colocarse a cuatro patas, apoyando bien manos y rodillas. Inhalar y encorvar la espalda lentamente hacia arriba (como un gato enfadado), luego exhalar mientras se vuelve a la postura inicial. Realizar pausadamente, sintiendo el movimiento de cada vértebra.
- Elevación de Pelvis o "Puente de Glúteos": Tumbada sobre una colchoneta, apoyar la espalda en el suelo, doblando las rodillas y apoyando los pies. Elevar la pelvis despacio, hacer una pequeña pausa en la parte superior y bajar lentamente, apoyando la espalda vértebra a vértebra.
- Posición "Knee-Chest" o del Mahometano: Colocarse de rodillas sobre una colchoneta, bajar doblando la espalda hacia adelante hasta apoyar la cabeza sobre los brazos, colocando un cojín bajo los brazos y el pecho. En esta posición, la pelvis queda por encima de la cabeza y en posición de descarga. Esta postura es sugerida para la vuelta a la calma con respiración consciente, ya que no hace daño y hay estudios experimentales pequeños que la utilizan, a veces sumada a la moxibustión. Una variante similar implica colocar un colchón o almohada en el suelo, ponerse a cuatro apoyos, bajar la cabeza y levantar los glúteos, apoyando solo la cabeza y los brazos. Otra opción es inclinar el cuerpo hacia adelante con las rodillas dobladas sobre la cama o el sofá, llevando las manos al suelo.
- Sentarse sobre una Pelota de Ejercicios: Sentarse sobre la pelota con los pies bien apoyados en el suelo y sin arquear la espalda. Inclinar el cuerpo hacia adelante mientras se ve la televisión.
Para ayudar a que el bebé se coloque en posición anterior, es recomendable inclinar la pelvis hacia adelante en lugar de hacia atrás cuando se está sentada, asegurándose de que las rodillas estén siempre más bajas que las caderas. Actividades como fregar el suelo de rodillas también pueden ser útiles para que la parte posterior de la cabeza del bebé se deslice hacia el frente del abdomen. Si se pasa mucho tiempo sentada en el trabajo, es importante hacer pausas regulares y moverse. Acostarse de lado, en lugar de boca arriba, es la posición ideal para dormir en el tercer trimestre.
Técnicas de Conexión y Relajación
- Visualización y Respiración Consciente: Buscar un momento tranquilo y utilizar alguna técnica de relajación conocida. Una vez logrado un estado de relajación, concentrarse en relajar el abdomen y visualizar al bebé girando y colocándose correctamente.
- Haptonomía: Conocida como la "ciencia de la afectividad", se basa en estimular la comunicación entre la madre y el bebé a través del tacto para conseguir una respuesta positiva del bebé. Se colocan las manos en el vientre para localizar la cabeza del bebé y, con suaves toquecitos con las yemas de los dedos, se "dibuja" el camino que el bebé debe recorrer hasta colocar su cabeza en la pelvis. Es crucial concentrarse, conectar con el bebé y no intentar masajear el abdomen ni empujar al bebé.
Evidencia Científica sobre las Herramientas
Es importante ser cautos al afirmar la eficacia de los ejercicios para dar la vuelta al bebé. Las revisiones sistemáticas, como la Cochrane sobre técnicas posturales o de movimientos para la presentación fetal (2012), concluyen que hasta la fecha no se ha podido demostrar que la realización de ejercicios específicos tenga más éxito en el volteo del feto que no hacerlos.
Sin embargo, la evidencia científica actual sí respalda la versión cefálica externa y la moxibustión como técnicas con datos a favor, siempre que se realicen en condiciones de seguridad y por profesionales cualificados.

Manejo de la Presentación de Nalgas y Decisión del Parto
Cuando un bebé se presenta de nalgas al final del embarazo, es natural que cause inquietud. Entre un 3% y un 4% de los embarazos a término corresponden a un bebé en esta posición.
Evolución de los Protocolos de Parto de Nalgas
En el año 2000, el estudio multicéntrico "Term Breech Trial" sugirió que la cesárea electiva era preferible al parto vaginal en casos de presentación de nalgas a término, lo que llevó a un cambio en la práctica médica internacional hacia la cesárea programada. Sin embargo, unos años después, comenzaron a publicarse artículos que cuestionaban la metodología y las conclusiones de dicho estudio.
Posteriormente, otro estudio multicéntrico, "PREMODA" (2006), no mostró diferencias significativas en la morbilidad neonatal ni en la mortalidad perinatal entre los partos vaginales de nalgas y las cesáreas. Esto impulsó un cambio nuevamente en los protocolos. En 2011, la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) publicó un nuevo protocolo que ya no recomienda la cesárea como primera opción y establece criterios de selección para intentar un parto vaginal de nalgas, como la actitud de la cabeza fetal en flexión o indiferente (el bebé nunca debe mirar hacia arriba).
La edad materna o el hecho de haber tenido otros hijos no deben ser factores determinantes para recomendar una cesárea programada en estos casos. Es importante que la mujer sepa que, si es necesaria una cesárea, esta puede realizarse una vez iniciado el trabajo de parto, ya que este proceso previo beneficia al bebé en la adaptación al ambiente extrauterino.
Decisiones Informadas
Si el bebé está de nalgas al final del embarazo, es fundamental informarse bien sobre las distintas opciones disponibles. Preguntar sobre la política del hospital o clínica respecto al parto de nalgas y buscar segundas opiniones si solo se ofrece una cesárea programada. Un parto de nalgas, en condiciones adecuadas, puede ser una experiencia única en la que la madre percibe cómo va saliendo cada parte del cuerpo de su bebé.
Consejos Durante el Trabajo de Parto para Bebés en Posición Posterior
Si el bebé se encuentra en posición posterior al inicio del parto, la madre puede utilizar posiciones y movimientos específicos para ayudarlo a girar y aliviar el dolor. Es común que los bebés en posición posterior se volteen durante el parto, la mayoría antes del momento de pujar. Los dolores previos al parto pueden deberse a que el bebé está intentando girarse hacia la posición anterior.
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Algunas posiciones cómodas, como ponerse a cuatro patas, pueden ayudar a separar al bebé de la columna vertebral, aliviando el dolor de espalda y facilitando el giro. Aquí algunos consejos para sobrellevar las molestias y la fase inicial del parto:
- Descansar lo más posible durante la noche.
- Durante el día, caminar y mantenerse activa. De vez en cuando, ponerse a cuatro patas o boca abajo con las rodillas al pecho (inclinarse hacia adelante con los brazos, cabeza y pecho hacia el suelo, manteniendo los glúteos elevados).
- Inclinarse hacia adelante durante las contracciones, balancearse o sentarse en una pelota grande de ejercicios.
- Comer y beber regularmente para mantenerse fuerte.
- Procurar relajarse y mantener una actitud positiva.
Durante la fase activa del parto, es recomendable variar los movimientos y posiciones:
- Ponerse a cuatro patas o boca abajo con las rodillas al pecho.
- Inclinarse hacia adelante durante las contracciones usando una pelota de ejercicios, apoyándose en un sillón, en la pareja o en la cama.
- Pedir masajes en la espalda a la pareja o a la persona que asista el parto.
- Balancear las caderas durante las contracciones, por ejemplo, sentada sobre una pelota de ejercicios.
- Adoptar la posición de estocadas o zancadillas (de pie, arrodillada sobre una pierna o acostada en la cama), buscando el lado que resulte más cómodo y dé más espacio al bebé.
- Acostarse de costado, hacia el lado que anime al bebé a cambiar a la posición correcta (indicado por el médico).
- Caminar o moverse con frecuencia, evitando pasar mucho tiempo sentada en una silla o inclinada hacia atrás en la cama.
- Hacer lo posible para no recibir la anestesia epidural demasiado temprano, ya que esta puede aumentar la posibilidad de que el bebé permanezca en posición posterior durante el parto o la necesidad de un parto asistido con fórceps o ventosa.
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