El embarazo es una etapa de grandes cambios fisiológicos en el cuerpo de la mujer. Durante este período, el organismo se adapta para acoger y nutrir al bebé, pero también pueden aparecer complicaciones que requieren una vigilancia estrecha. La tensión arterial alta, o hipertensión, es la fuerza excesiva que ejerce la sangre contra las paredes de las arterias, una condición que puede comprometer seriamente tanto la salud materna como el desarrollo fetal.

¿Cómo afecta la hipertensión al feto?
La presión arterial alta durante el embarazo presenta riesgos significativos para el bebé debido a las alteraciones que provoca en el sistema circulatorio materno-fetal:
- Menor flujo sanguíneo a la placenta: Si la placenta no recibe la cantidad suficiente de sangre, el feto podría recibir menos oxígeno y menos nutrientes. Esto puede ocasionar un crecimiento lento (restricción del crecimiento intrauterino), un peso bajo al nacer o un parto prematuro.
- Parto prematuro: Los bebés que nacen antes de tiempo pueden tener problemas respiratorios, un riesgo más alto de infecciones y otras complicaciones.
- Desprendimiento de la placenta: La preeclampsia y la presión arterial alta aumentan el riesgo de que la placenta se separe de las paredes internas del útero antes del parto. Un desprendimiento grave puede ocasionar un sangrado intenso, poniendo en riesgo la vida del bebé y de la madre.
Clasificación de los trastornos hipertensivos
La hipertensión durante el embarazo puede manifestarse de distintas formas, dependiendo de su origen y momento de aparición:
| Tipo | Descripción |
|---|---|
| Hipertensión crónica | Presión arterial alta que aparece antes del embarazo o antes de las 20 semanas de gestación. |
| Hipertensión gestacional | Presión alta después de las 20 semanas sin presencia de proteínas en la orina ni daño orgánico. |
| Preeclampsia | Hipertensión después de la semana 20 asociada a daño en órganos como riñones, hígado o cerebro. |
| Hipertensión crónica con preeclampsia sobreagregada | Empeoramiento de una hipertensión preexistente durante la gestación. |
Reconocimiento de síntomas y señales de alerta
A menudo, la hipertensión no presenta síntomas evidentes, pero es fundamental estar atenta a señales como:
- Hinchazón (edema) repentina en el rostro y las manos.
- Dolores de cabeza intensos.
- Cambios en la visión (visión borrosa o sensibilidad a la luz).
- Dolor en la parte superior del estómago (debajo de las costillas).
- Náuseas o vómitos.
Se debe acudir a urgencias de inmediato si la tensión supera 160/110 mmHg o si hay síntomas como dolor abdominal intenso, convulsiones, dificultad respiratoria o una disminución notable de los movimientos fetales.
Control Prenatal
Prevención y hábitos saludables
Seguir hábitos de vida saludables es fundamental para el buen desarrollo del bebé y la salud de la madre:
- No fumes: El tabaco aumenta la presión arterial y la frecuencia cardiaca.
- Ejercítate: El ejercicio diario ayuda a disminuir la presión arterial y controlar el peso.
- Dieta cardiosaludable: Consume al menos 3 piezas de frutas al día (bien lavadas) y vegetales. Evita el café, las bebidas carbonatadas y las grasas saturadas.
- Control médico: Asiste a todas tus citas prenatales. El profesional podrá indicar, si es necesario, una dosis baja de aspirina para reducir el riesgo de preeclampsia.