Los profesionales de la salud, y en particular los pediatras, consideramos cada vez más numerosos los temas que pertenecen a nuestro ámbito. La sexualidad es una dimensión integral de las personas que forma parte de nuestras vidas desde el mismo momento del nacimiento. Lejos de lo que muchos piensan, comenzar a educar en sexualidad desde la infancia no significa exponer a los menores a contenidos inapropiados. La evidencia científica ha demostrado que una buena educación sexual no adelanta la edad de inicio de las relaciones, sino que retrasa este momento y mejora la capacidad de decisión de los adolescentes.
La salud sexual es un aspecto fundamental del bienestar general, tal como recuerda la Organización Mundial de la Salud. En este contexto, la educación sexual desde edades tempranas juega un papel crucial. Sin embargo, persisten interrogantes que a menudo frenan la intervención de los profesionales y padres: ¿no será demasiado pronto para informar?, ¿pueden estar los padres en contra?, ¿qué se debe informar y qué no?, ¿es suficiente recomendar a los padres que hablen con los niños de "sexo" para dar por hecha la intervención?

La Sexualidad como Asignatura Pendiente y el Contexto Actual
Aunque la mayoría de los Programas de Atención al Niño de las diversas comunidades autónomas contemplan contenidos en sexualidad según las edades, muchos se limitan a la fisiología, reproducción y riesgos (Infecciones de Transmisión Sexual - ITS y embarazo). Parece que la sexualidad comienza en la adolescencia, a juzgar por la falta de educación sexual que precede a esta etapa. Sin embargo, si pretendemos educar en sexualidad a partir de los 14 años, habremos llegado demasiado tarde. La educación sexual es la asignatura pendiente de los padres, la escuela y los profesionales de la salud.
El Acceso a la Información y la Necesidad de Formación Crítica
En la actualidad, al buscar "Información sexual" en un buscador, aparecen millones de resultados a los que cualquier niño o adolescente tiene acceso sin restricciones. Esto significa que los niños y adolescentes pueden tener mucha información, buena o mala, pero carecen de una formación que les ayude a ser críticos y diferenciar la información de calidad. La principal fuente de información para ambos sexos y para todos los grupos de edad sobre temas sexuales son, sorprendentemente, las amistades y los hermanos. Sin embargo, al preguntarles a quién les gustaría que les facilitara la información, más del 50% prefiere a los padres y un 25% a educadores o sanitarios.
Hallazgos de Encuestas de Salud Sexual
Estudios como la Encuesta Nacional de Salud Sexual 2009 revelan la complejidad de los hábitos de hombres y mujeres. Cinco años después de su publicación, los cambios en la población son escasos, lo que confirma que la ansiada "Educación Sexual" no llega, evidenciando un fallo en salud sexual y reproductiva. Algunos puntos clave de la encuesta que refuerzan el papel de los profesionales de la salud incluyen:
- Fuentes de información preferidas: La primera elección es dentro de la familia (hombres prefieren al padre, mujeres a la madre), seguido del profesorado y el personal sanitario.
- Temas deseados: Las mujeres demandan más información que los hombres, especialmente sobre métodos anticonceptivos. Al menos un 29.2% de la población encuestada de ambos sexos hubiera deseado recibir información sobre violencia y/o abusos sexuales.
- Búsqueda de ayuda ante problemas: La mayoría refiere no haber buscado ayuda. Quienes sí lo hicieron, recurrieron a profesionales (60%), amigos (25% de chicos, 21% de chicas), pareja (11% mujeres, 7% hombres) y la madre (26% de chicas, 23% de chicos de 16 a 24 años).
- Especialistas consultados: Hombres acuden a Medicina de Familia (42%), Urología (27%) y Psicología (21%). Mujeres recurren a Ginecología (42%), Psicología (31%) y Medicina de Familia (30%).
Estos datos subrayan que jóvenes y adultos necesitan de los sanitarios de Atención Primaria, incluyendo médicos de familia, pediatras y enfermería, para todas las cuestiones relacionadas con la Salud Sexual y Reproductiva.
Salud Sexual - Adolescentes
Riesgos Asociados a la Desinformación
La encuesta también indica que la edad de inicio de las relaciones coitales se sitúa en torno a los 17-18 años, y el 40% de los casos no usaron ningún método anticonceptivo en las primeras relaciones. Además, un alto porcentaje de hombres (22.2%) y mujeres (18.6%) no se protegen de las ITS en relaciones esporádicas. Estas relaciones de riesgo pueden implicar peligros físicos como infecciones de transmisión sexual, SIDA, embarazos no deseados, abusos sexuales y sexo no consentido ligado a la violencia de género.
Por todo ello, el aprendizaje para aumentar el capital de salud de las personas ha de realizarse antes de los 16 años, y en los primeros 14 años de la vida de las personas están directamente involucrados los pediatras.
El Papel Crucial del Pediatra en la Educación Sexual
Las consultas de Pediatría de Atención Primaria son espacios de privilegio para la educación sexual. No deben ser solo lugares donde se consultan los problemas derivados de la falta de educación sexual, sino también de referencia para asegurar una conducta sexual gratificante y sin miedos. Por estas consultas pasan todos los niños, niñas y sus familias, quienes son otro pilar importante en la educación sexual. Por este motivo, la Unidad de Pediatría (pediatra y enfermero/a) debe garantizar comportamientos afectivos y sexuales responsables, comenzando por perder el miedo a hablar de sexualidad.
Los pediatras, al considerar múltiples temas pertenecientes a su ámbito, deben reconocer la importancia de la sexualidad en la vida de las personas. Es MUY IMPORTANTE fomentar desde los primeros años hábitos saludables y autoestima. La educación sexual tiene como objetivo informar a niños y jóvenes con conocimientos basados en estudios científicos, ayudándoles a analizar sus decisiones y cómo afectan a los demás y a sí mismos, así como a comprender cómo proteger sus derechos.
Recomendaciones de la Academia Americana de Pediatría
En 2001, la Academia Americana de Pediatría elaboró una serie de recomendaciones para los pediatras, que siguen vigentes:
- Integrar la Educación Sexual en la práctica clínica habitual, desde la primera infancia hasta la adolescencia, sin pretender imponer valores a la familia.
- Animar a las familias a tratar temas relacionados con la sexualidad (embarazos, partos, masturbación, anticoncepción, relaciones de pareja, autoestima), desde una comunicación abierta y honesta.
- Proporcionar educación sexual desde los valores, complementando la educación escolar que a menudo se enfoca solo en la prevención de riesgos.
- Suministrar consejo específico, confidencial y sin prejuicios sobre cuestiones clave de sexualidad, desarrollo sexual o la influencia de alcohol y drogas en la salud sexual y las relaciones de riesgo. Es importante abordar las relaciones con el grupo de iguales.
- Consejo e información sobre recursos para niños, niñas y adolescentes con necesidades específicas:
- En caso de homosexualidad, mantener una actitud abierta y libre de prejuicios, y hablar sobre las ventajas o inconvenientes de expresarlo en familia o con amigos.
- En caso de discapacidad, reconocer que la sexualidad está presente y requiere atención.
- Identificar situaciones especiales como relaciones sexuales precoces o no deseadas, víctimas de abusos, desarrollo puberal precoz, problemas de aprendizaje, uso de drogas y alcohol, o conductas antisociales, derivando a servicios adecuados si es necesario.
- Facilitar atención ginecológica a adolescentes con relaciones coitales, incluyendo citologías, información sobre ITS y la vacuna del virus del papiloma humano.
- Participar y colaborar en programas escolares de Educación Sexual, ofreciendo los servicios de la Unidad de Pediatría.
- Trabajar con las autoridades sanitarias locales en la planificación de estrategias comunitarias.
Educación Sexual en la Familia: Guía para Padres
Para los padres, hablar sobre el desarrollo sexual de sus hijos puede ser más difícil que hablar sobre las diferencias entre el bien y el mal. A una edad muy temprana, los niños empiezan a explorar sus cuerpos, incluyendo sus genitales. A medida que crecen, necesitarán orientación para aprender acerca de estas partes del cuerpo y sus funciones. La manera de reaccionar ante una situación relacionada con la sexualidad, ya sea manejándola directamente o ignorándola, envía un mensaje que puede ayudar o dificultar el desarrollo sexual de un niño.
La familia es imprescindible en la transmisión de valores, tan importantes para lograr una sexualidad plena y libre de riesgos. Los padres, junto con el pediatra, ayudarán al niño a dar los primeros pasos también en el terreno de la sexualidad. Nunca es demasiado tarde para hablar con los hijos/as sobre sexualidad. Casi todas las personas, también los niños y niñas, coinciden en que los padres deben ser los educadores principales de sus hijos/as respecto a la sexualidad.
Comportamientos Sexuales Normales en Niños (2 a 6 años)
Los pediatras consideran normales y comunes en niños de 2 a 6 años comportamientos como:
- Masturbarse o tocarse los genitales en público o en privado.
- Mirar o tocar los genitales de un amigo o un nuevo hermano.
- Mostrar los genitales a sus amigos.
- Pararse o sentarse demasiado cerca de alguien.
- Intentar ver a sus amigos o a los adultos desnudos.
Cuando vea estos comportamientos, intente redirigir la atención de su hijo hacia una actividad más apropiada. Reafirme que los niños deben respetarse entre sí y que no está bien tocar las partes íntimas de nadie. Recuérdele a su hijo que siempre debe dirigirse a usted o a otro adulto de confianza si alguien toca sus partes íntimas.
Señales de Alarma de Comportamientos Peligrosos
Los padres necesitan saber cuándo el comportamiento sexual de un niño indica más que una curiosidad inofensiva. Estos problemas pueden representar un riesgo para la seguridad y el bienestar de su hijo y de otros niños, y pueden ser una señal de abuso físico o sexual, o de exposición a la actividad sexual. Las señales de alarma incluyen cualquier acto que:
- Ocurra con frecuencia y no se pueda desviar.
- Provoque dolor físico o emocional, o lesiones a sí mismos o a otros.
- Se asocie con agresión física.
- Implique coerción o fuerza.
- Simule actos sexuales de adultos.
Consejos para Padres sobre la Protección del Cuerpo
Los padres deben empezar a enseñarles a sus hijos sobre la protección del cuerpo entre los 3 y 5 años:
- Utilice un lenguaje adecuado: Enséñeles los nombres correctos de todas las partes del cuerpo (genitales, pene, vagina, pechos, nalgas y partes íntimas). Explíquele que las partes íntimas son aquellas cubiertas por un traje de baño.
- Evalúe el respeto de su familia por el pudor: Siente las bases para futuras conversaciones y ejemplos de buen comportamiento. Enseñe a los hijos más pequeños a respetar la privacidad de sus hermanos mayores.
- No fuerce el afecto: No obligue a su hijo a dar abrazos o besos si no quiere hacerlo. Reafirme constantemente la idea de que su cuerpo es suyo y puede protegerlo, y que debe informar a un adulto de confianza si fue tocado de manera inapropiada.
- Explique la diferencia entre contacto bueno y malo: Un "contacto bueno" demuestra afecto y ayuda (abrazarse, tomarse de las manos). Un "contacto malo" es aquel que no gusta y se desea que termine (golpear, patear o tocar las partes íntimas). Asegúrele a su hijo que debe decir "NO" si un contacto es confuso o lo asusta.
- Establezca una regla sólida: Enséñeles que no es bueno para nadie mirar o tocar sus partes íntimas, o las que cubre el traje de baño.
- Controle la exposición a los medios de comunicación: Conozca los sistemas de clasificación y use los controles parentales para evitar la exposición a contenidos sexuales inapropiados.
- Revise esta información regularmente: Aproveche momentos como el baño, la hora de acostarse o antes de nuevas situaciones para hablar sobre seguridad personal.
- Esté preparado para preguntas:
- No se ría ni se enoje, evite que su hijo se sienta avergonzado.
- Sea breve y use palabras simples.
- Verifique si necesita o desea saber más, preguntando: "¿Responde esto a tu pregunta?".
- Escuche las respuestas y reacciones de su hijo.
- Prepárese para repetir la información una y otra vez.
Otros Consejos para la Educación Sexual en Familia
- La educación sexual debe hacerse desde la familia, no solo con lo que se dice, sino también con lo que se calla.
- Busque el momento adecuado y no empiece si tiene prisa. Intente conversar, no haga un monólogo.
- Sea empático, póngase en su lugar y escuche de forma activa.
- No espere a que su hijo le haga preguntas, ya que algunos niños nunca llegan a preguntar.
- No vea con ojos de adultos lo que hacen los niños. No se alarme, regañe o precipite si "les ha pillado" teniendo conductas sexuales.
- Refuerce la capacidad que todo joven tiene para tomar decisiones y hágales ver que usted cree en esa capacidad.
- Deje claro desde pequeños que los genitales (pene, vulva, glúteos) son una parte íntima de su cuerpo que, si bien ellos pueden explorarlos, los demás no.
- Respete la intimidad de su hijo, incluyendo su habitación y llamadas telefónicas.
- Transmítales tranquilidad. De nada valen los interrogatorios y los juicios.
- Hable sobre las relaciones sanas. El entusiasmo con su primera relación puede hacer que no se den cuenta si esta empieza a ir por mal camino.
Colaboración Interinstitucional: Escuela, Familia y Pediatras
En edad escolar y adolescencia, la intervención entre el grupo de iguales realizada en el colegio o instituto es efectiva si se hace de forma mantenida en el tiempo y programada con contenidos que abarquen todos los aspectos físicos y afectivos de las relaciones interpersonales. Sin embargo, conforme nos acercamos a la pubertad, más dificultades tienen los padres para hablar con sus hijos de muchos temas, incluida la sexualidad. Los adolescentes, salvo excepciones, se muestran reticentes a hablar en casa y muchos padres no saben por dónde empezar o seguir.
Por tanto, en niños mayores y adolescentes, el entorno escolar es clave. Lo ideal es conseguir una colaboración estructurada entre los profesores de los centros educativos y los pediatras y enfermeros de Atención Primaria y extrahospitalaria. Esta coordinación debe establecerse al inicio de cada curso escolar, elaborando conjuntamente una programación que abarque todo el curso y se extienda a todos los alumnos, distribuyendo los temas de forma progresiva según los niveles, de modo que niños y adolescentes realicen talleres diferentes a lo largo de los años.
Trabajando para Atender Sin Demandas
La misión de los equipos de Atención Primaria de Salud es contemplar e integrar todos los aspectos de las personas, y la salud sexual y reproductiva es un aspecto que debe tenerse en cuenta. No debemos esperar a tener demandas problematizadas; debemos comenzar la educación sexual hablando de algunos aspectos, aunque no nos pregunten, tal como se hace con otros aspectos de la vida del niño. En Atención Primaria, la promoción y prevención de la salud son misiones clave para que las demandas no vengan problematizadas.
Podríamos comenzar visualizando la sexualidad desde una dimensión positiva, no asociada a riesgos, porque hasta ahora esta asociación no ha dado resultado y nuestros adolescentes y jóvenes siguen situándose en riesgo. Solo así podremos garantizar que nuestros niños y adolescentes crezcan con herramientas reales para cuidarse y cuidar de los demás.