El neumotórax es una condición grave caracterizada por la presencia de aire o gas en el espacio pleural, el cual es el espacio virtual delimitado por las membranas pleurales parietal y visceral. En condiciones fisiológicas, este espacio mantiene una presión interna negativa que evita el colapso pulmonar. Cuando el aire entra en esta cavidad, la presión interna se modifica, provocando el colapso parcial o completo del pulmón ipsolateral y comprometiendo la ventilación pulmonar adecuada. Dependiendo de la cantidad de aire acumulado, variarán la clínica y los hallazgos radiológicos.
Los escapes de aire, en general, se producen por un desequilibrio en las presiones transpulmonares que causa una lesión en el epitelio respiratorio, permitiendo el paso del aire desde la vía aérea al parénquima tisular pulmonar. Una vez que el aire penetra en el tejido pulmonar, y según la intensidad y localización de la lesión, puede migrar hacia la pleura (neumotórax), el mediastino (neumomediastino), el tejido intersticial (enfisema intersticial), los vasos (aeroembolismo), el pericardio (neumopericardio), el peritoneo (neumoperitoneo) o el tejido celular subcutáneo (enfisema subcutáneo).
Los escapes de aire más frecuentes en el recién nacido son el neumotórax, el neumomediastino y el enfisema intersticial, aunque estas entidades pueden presentarse superpuestas e interrelacionadas. Este artículo se centrará en el manejo del neumotórax y la prevención del enfisema intersticial, ya que el neumomediastino suele responder a un tratamiento conservador.
Etiología e Incidencia
El neumotórax neonatal es una afección relativamente frecuente, observándose hasta en el 1-2% de los recién nacidos vivos a término y en el 6% de los prematuros. Los neumotórax sintomáticos ocurren en aproximadamente 2 de cada 10.000 recién nacidos vivos.
Tipos de Neumotórax Neonatal
En neonatos, se distinguen principalmente dos tipos:
- Neumotórax espontáneo primario: Es infrecuente en pediatría fuera del periodo neonatal, pero en el recién nacido es relativamente común. Suele producirse sin evidencia de traumatismo previo ni trastornos pulmonares subyacentes. Su aparición se relaciona con los cambios bruscos de presión durante las primeras respiraciones después del nacimiento, que pueden causar la rotura alveolar espontánea de zonas normalmente distendidas del pulmón. Estos casos a menudo son asintomáticos y pueden pasar desapercibidos, resolviéndose sin necesidad de tratamiento. Sin embargo, algunos pueden ser mortales o derivar en hipertensión pulmonar persistente.
- Neumotórax espontáneo secundario a enfermedades pulmonares: Se presenta en neonatos con afección respiratoria previa. Las causas más frecuentes en el recién nacido son el síndrome de la membrana hialina y el síndrome de aspiración meconial. Otras causas incluyen neumonía intrauterina o tejido pulmonar subdesarrollado. En estos casos, el neumotórax cursa con importante afectación clínica, requiriendo tratamiento de drenaje con mayor urgencia.
Factores de Riesgo Específicos en Neonatos
Los factores de riesgo más destacados para el neumotórax en recién nacidos incluyen:
- Prematuridad y bajo peso al nacer: Los pulmones de los bebés prematuros carecen de surfactante, una sustancia lubricante que ayuda a mantener los alvéolos abiertos, lo que los hace más rígidos y propensos a la ruptura.
- Trastornos pulmonares subyacentes: Como el síndrome de dificultad respiratoria (enfermedad de la membrana hialina), el síndrome de aspiración de meconio y la neumonía.
- Maniobras de reanimación al nacer: La ventilación con presión positiva con máscara o la intubación pueden incrementar la presión transpulmonar, causando la rotura alveolar.
- Ventilación mecánica y CPAP: El uso de presión positiva continua en las vías aéreas (CPAP) o un ventilador, al empujar aire hacia los pulmones bajo presión, puede lesionar los pulmones y crear fugas de aire, especialmente en pulmones ya rígidos.
- Patología pulmonar congénita: Enfisema lobar congénito, enfermedad adenomatoidea quística y perforación esofágica pueden asociarse a neumotórax.

Un proyecto de mejora en la calidad asistencial demostró que la reducción del uso de CPAP en el paritorio se asociaba con una menor incidencia de neumotórax en neonatos nacidos a las 36 semanas de edad gestacional o más, sin aumentar el riesgo de enfermedad respiratoria que requiriera atención por encima de la rutina. La disminución en la utilización de CPAP pasó del 3,4% antes de las mejoras al 1% después de su implementación, lo que se correlacionó con un menor riesgo de neumotórax.
Fisiopatología
El proceso se inicia con la rotura de los alvéolos hiperdistendidos, que permite al aire escapar y penetrar en el tejido conjuntivo. A partir de ahí, el aire puede abrirse paso hacia el mediastino o el espacio pleural, produciendo neumomediastino o neumotórax. Un aumento significativo de la presión transpulmonar puede causar distensión alveolar y, en última instancia, su rotura. En ocasiones, aparecen bullas en la superficie alveolar, cuya ruptura abre directamente al espacio pleural. En otras situaciones, el aire se confina en el espacio intersticial, provocando enfisema intersticial, que también puede romperse al espacio pleural si la presión es suficientemente alta.
Los efectos fisiopatológicos del neumotórax en el recién nacido pueden manifestarse como disfunción cardiorrespiratoria, variando desde leves hasta potencialmente mortales, y se relacionan directamente con el tamaño del neumotórax y la extensión de la enfermedad subyacente. Un aumento progresivo de la presión intrapleural, especialmente en un neumotórax masivo, puede colapsar el pulmón, desplazar el mediastino hacia el lado sano, y obstruir el retorno venoso, resultando en una disminución del gasto cardíaco e inestabilidad cardiovascular. Esta situación se conoce como neumotórax a tensión, una emergencia vital.
Manifestaciones Clínicas y Diagnóstico
Síntomas
El neumotórax neonatal a veces no causa síntomas, especialmente en casos pequeños. Sin embargo, en situaciones sintomáticas, puede manifestarse con:
- Dificultad respiratoria: Respiración rápida (taquipnea), empleo de la musculatura respiratoria accesoria (tiraje costal, aleteo nasal) y quejido espiratorio.
- Cianosis: Coloración azulada de la piel y/o labios (en pieles oscuras, puede verse azul, gris o blanquecina, especialmente en mucosas).
- Irritabilidad y/o inquietud.
- Asimetría torácica: El hemitórax afectado puede verse más grande que el contralateral.
En el caso del neumotórax a tensión, la insuficiencia respiratoria aguda es más severa, con cianosis, tiraje y taquipnea marcados, y puede haber signos de bajo gasto cardíaco como hipotensión arterial e ingurgitación yugular.
Exploración Física
Durante la exploración física, el médico puede encontrar:
- Menor expansión torácica en el hemitórax afectado.
- Timpanismo a la percusión.
- Disminución o abolición del murmullo vesicular a la auscultación en el lado afectado.
- Menor transmisión de las vibraciones vocales.
- Desplazamiento del latido cardíaco hacia el lado contralateral.
Diagnóstico
Ante la sospecha clínica de neumotórax, las pruebas diagnósticas fundamentales son:
- Transiluminación: Se utiliza una luz de fibra óptica contra el lado afectado del tórax del recién nacido en una habitación oscura. La luz brilla a través de la delgada pared torácica, mostrando bolsas de aire en el espacio pleural como áreas de mayor claridad. Esta técnica es útil en neonatos, pero menos en bebés más grandes.
- Radiografía de tórax: Es la prueba de certeza y confirma el diagnóstico. En la proyección posteroanterior convencional, se observa hiperclaridad y aumento de volumen en el hemitórax afectado, colapso pulmonar, desplazamiento mediastínico hacia el lado contralateral y la línea de la pleura visceral separada del pulmón colapsado por aire. Para neumotórax pequeños, es útil una radiografía en espiración. En lactantes en decúbito supino, puede ser necesaria una proyección lateral para visualizar el aire acumulado anteriormente.
- Ecografía de tórax: En manos expertas, puede confirmar el diagnóstico, definir el tamaño y características del neumotórax, y ayudar a establecer el mejor punto para realizar una toracocentesis, si está indicada. Permite un seguimiento evolutivo sin exposición a radiación.

Tratamiento del Neumotórax en Neonatos
El manejo del neumotórax depende de su tamaño, la repercusión clínica en el neonato y la estabilidad del paciente. Es crucial una confirmación radiológica para establecer el tratamiento, pero en casos de riesgo vital, este debe iniciarse de inmediato basado en la sospecha clínica.
Manejo Conservador
Los recién nacidos asintomáticos con un neumotórax pequeño (generalmente menor del 15% del hemitórax afectado y sin desplazamiento mediastínico) no requieren ningún tratamiento activo. Se opta por una actitud expectante, con observación clínica y repetición de la radiografía en 6-12 horas.
- Oxigenoterapia: Los recién nacidos a término con síntomas leves pueden recibir oxígeno suplementario a través de una campana de oxígeno o cánulas nasales para mantener concentraciones adecuadas de oxígeno en sangre. Aunque el uso de altas concentraciones de oxígeno para el "lavado de nitrógeno" se ha utilizado históricamente para ayudar a reabsorber el aire pleural, actualmente está en desuso debido a su toxicidad en niños de riesgo.
- Posicionamiento: En casos de enfisema pulmonar intersticial (EIP) unilateral, se puede mejorar la evolución colocando al niño sobre el lado afectado.
DRENAJE DEL NEUMOTORAX NEONATAL / DR. HUGO DELGADO BARTRA - CIRUJANO PEDIATRA /DPTO. DE CIRUGIA PED.
Manejo Intervencionista (Drenaje)
El drenaje está indicado en pacientes con neumotórax grandes, con repercusión clínica significativa (aunque sean de pequeño tamaño), en aquellos que han aumentado de tamaño durante la observación, o en casos de neumotórax a tensión.
Tratamiento Urgente
En situaciones de compromiso vital, como el neumotórax a tensión o el neumotórax abierto, las medidas deben ser inmediatas:
- Neumotórax a tensión: Se debe realizar una toracocentesis inmediata en el segundo espacio intercostal en la línea medioclavicular para descomprimirlo y convertirlo en un neumotórax simple. Posteriormente, se debe colocar un tubo de drenaje en el quinto espacio intercostal de la línea medioaxilar, con o sin aspiración.
- Neumotórax abierto: Se sella la herida con una hoja de plástico o una gasa húmeda/vaselinada pegada a la piel por tres de sus cuatro lados, permitiendo la salida de aire pero no su entrada. Esta medida convierte el neumotórax abierto en uno simple, seguido de la colocación de un tubo de drenaje.
Técnicas de Drenaje
Existen tres tipos principales de drenajes:
- Aspiración con aguja-palomilla o angiocatéter: Se utiliza en casos de neumotórax poco importantes o como medida urgente en neumotórax a tensión. Se usa una aguja-palomilla (22-24G) o angiocatéter (18-20G) conectados a una jeringuilla con sello de seguridad.
- Catéter de drenaje de pequeño calibre:
- Drenaje tipo Pleurocath®: Es un catéter intraaguja que no requiere disección previa de piel o tejido subcutáneo.
- Drenaje por técnica de Seldinger (catéteres pig-tail): Implica la inserción de una guía y dilatación de los tejidos antes de introducir el catéter. Los catéteres pig-tail han ganado popularidad por su seguridad en la fijación.
- Catéter grueso torácico de colocación directa: De mayor calibre, requiere un pequeño corte quirúrgico e inserción con un trocar.
Es fundamental que el material del catéter sea flexible, con orificios de drenaje en su extremo distal, punta roma y radioopaco para su localización radiográfica.
Puntos de Inserción y Técnica
Las localizaciones más habituales para la inserción son:
- Segundo espacio intercostal, cara torácica anterior, línea medioclavicular (para drenaje con aguja).
- Quinto espacio intercostal, cara torácica lateral, línea axilar anterior (para inserción de catéteres o tubos de drenaje).
La inserción siempre debe realizarse por encima del borde superior de la costilla para evitar lesionar el paquete vásculo-nervioso intercostal. La técnica es percutánea, y la elección del tubo y su calibre depende del paciente y del tipo de neumotórax.
Sistema de Drenaje y Cuidados
Tras la inserción aséptica, el drenaje debe fijarse y conectarse a un dispositivo de almacenamiento con sello de seguridad y control de presión de aspiración. Este dispositivo, basado en el método de las "tres botellas", contiene una cámara de recogida, un sello de agua (permite la salida de aire en espiración, impide la entrada en inspiración) y una cámara de límite de succión (que permite ajustar la presión de aspiración, comúnmente a 10-12 cm de H2O). Inicialmente, no se debe instaurar aspiración fuerte para evitar el edema pulmonar por reexpansión brusca, iniciándose aspiración activa solo si el pulmón no se reexpande completamente. El drenaje se mantiene hasta 24 horas sin fuga aérea.
La analgesia es esencial, utilizando anestesia local (lidocaína al 0,5%) y/o sistémica (morfina o fentanilo). El personal de enfermería desempeña un papel crucial en la monitorización y control del paciente, con especial cuidado en los cambios posturales y traslados. Se debe realizar una radiografía de tórax después de la inserción del drenaje y siempre que la evolución lo justifique.
Complicaciones y Retirada
El drenaje de un neumotórax puede conllevar complicaciones como la salida del tubo (requiere tapar la herida con gasas estériles vaselinadas), enfisema subcutáneo, hemorragia iatrogénica, edema pulmonar ex vacuo (por vaciado excesivamente rápido) o fallo del drenaje por obstrucción o fuga aérea. Una vez resuelto el neumotórax, el tubo se retira con técnica aséptica, y es conveniente realizar una radiografía de tórax de control.
Opciones Terapéuticas Avanzadas
- Cola de fibrina: Para neumotórax persistentes o recidivantes, se ha utilizado la cola de fibrina administrada intrapleuralmente. Sin embargo, su uso no está exento de complicaciones (bradicardia, hipercalcemia) y se reserva para casos de mala evolución.
- Videotoracoscopia (VATS): Permite identificar y tratar lesiones pulmonares subyacentes (p. ej., resección de bullas subpleurales), a menudo combinada con pleurodesis mecánica. Los resultados clínicos son similares a los del drenaje y fibrinolíticos, pero puede aumentar los costos. La experiencia del equipo quirúrgico es clave.
- Decorticación: Mediante toracotomía posterolateral, se elimina el tejido fibroso y el pus del espacio pleural. Es una técnica más invasiva, indicada solo si otras opciones terapéuticas fallan.
Prevención y Manejo del Enfisema Pulmonar Intersticial (EIP)
El enfisema pulmonar intersticial (EIP) es el paso de aire intrapulmonar al intersticio tisular pulmonar, de forma localizada o diseminada. Esta colección anormal de aire reduce la perfusión pulmonar por compresión de los vasos sanguíneos, dificultando la ventilación y oxigenación. El EIP puede disecar el hilio y la superficie pleural, llevando a neumotórax o neumomediastino secundarios. La morbimortalidad del EIP lo convierte en un problema significativo en la evolución del neonato con afección pulmonar de base.
Factores de Riesgo para EIP
Incluyen la prematuridad, el bajo peso, baja puntuación de Apgar, altos picos de presión en la ventilación mecánica invasiva, altas concentraciones de oxígeno en la primera semana de vida y el uso de sulfato de magnesio materno. También se han descrito casos espontáneos o asociados a ventilación no invasiva (CPAP).
Prevención y Tratamiento del EIP
El tratamiento fundamental del EIP es la prevención, especialmente en niños sometidos a ventilación invasiva:
- Estrategias ventilatorias conservadoras: Utilizar el mínimo pico de presión posible, el mínimo volumen tidal que asegure una correcta ventilación, tiempos inspiratorios cortos y altas frecuencias respiratorias. El objetivo es disminuir la presión media de las vías aéreas, reduciendo progresivamente el pico de presión, la presión positiva al final de la espiración y el tiempo inspiratorio. El uso del volumen garantizado es un recurso eficaz para evitar el baro y volutrauma.
- Ventilación de alta frecuencia: En casos refractarios, puede mejorar el intercambio gaseoso utilizando frecuencias respiratorias suprafisiológicas y un volumen tidal extremadamente bajo.
- Cuidados generales: Cuando el EIP es unilateral, colocar al niño sobre el lado afectado puede mejorar la evolución. Minimizar la aspiración endotraqueal y la ventilación manual con presión positiva.
En casos de muy mala evolución, pueden requerirse intervenciones como el colapso del pulmón afectado mediante oclusión bronquial selectiva, la punción del pulmón sobredistendido, tratamiento con heliox y óxido nítrico combinado, o una solución quirúrgica.
Otros Síndromes de Fuga de Aire en Neonatos
Además del neumotórax, otros síndromes de fuga de aire en recién nacidos incluyen:
- Neumomediastino: Presencia de aire o gas en el mediastino. Generalmente no afecta la respiración y no requiere tratamiento, descubriéndose a menudo por accidente.
- Neumopericardio: Aire en el saco que rodea el corazón. Es una urgencia médica.
- Neumoperitoneo: Aire en la cavidad abdominal. Es una urgencia médica.
- Enfisema subcutáneo: Aire debajo de la piel. Es raro, a menudo una complicación de otros síndromes de fuga de aire, y suele desaparecer por sí solo sin tratamiento adicional.
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