¿Qué es el Dadaísmo? Un Grito Contra las Convenciones
El dadaísmo, o movimiento Dada, es una corriente artística y literaria que surgió durante los tumultos de la Primera Guerra Mundial. Como una rebelión contra los horrores de la guerra y las rígidas convenciones de la sociedad burguesa, este movimiento promovió una ruptura radical con las normas estéticas, culturales e intelectuales. A través de enfoques provocadores y absurdos, los dadaístas cuestionaron no solo las formas de arte tradicionales, sino también la lógica misma de su época.
Dadá es anti-todo: anti-arte, anti-literatura, anti-poesía e incluso anti-dadá. Es un movimiento de destrucción, una destrucción creativa si se quiere, pero destrucción al fin y al cabo. Quizás por ello no duró demasiado como movimiento. Fue el primer estilo conceptual en el arte, donde no se pretendía que las obras fueran estéticamente agradables; más bien, el propósito era cuestionar las estructuras sociales, el papel del artista y el propósito del arte.
Este cuestionamiento, combinado con la ironía y la crítica de las normas tóxicas, creó un arte no convencional que molestó ¡y mucho! Para los miembros del Dadaísmo, este era un modus vivendi que hacían presente al otro mediante los gestos y actos dadaístas: acciones que pretendían provocar a través de la expresión de la negación dadaísta, el escándalo y la provocación.
Zúrich, el Crisol del Dadaísmo (1916)
El dadaísmo nació en Zúrich en 1916. Para comprender las causas de esta irrupción, es necesario imaginarse, de una parte, el estado de ánimo de un grupo de jóvenes en aquella especie de prisión que era Suiza en tiempos de la Primera Guerra Mundial, y de otra, el nivel intelectual del arte y la literatura de aquella época. En aquella época, la guerra parecía que no iba a terminar nunca, lo que generó un profundo disgusto y una rebelión generalizada.
Zúrich, como territorio neutral, se convirtió en un refugio para muchos artistas e intelectuales que huían del conflicto. Eran innumerables los personajes “irregulares”: desertores, emigrados políticos, objetores de conciencia, agentes secretos, hombres de negocios de desigual limpieza, y también artistas, literatos y poetas aterrizados allí por causas diversas.
En este contexto, figuras como Hugo Ball, Tristan Tzara, Jean Arp y Marcel Janco se reunieron. El 5 de febrero de 1916, Hugo Ball y Emmy Hennings fundaron el Cabaret Voltaire en Zúrich, un lugar donde los artistas podían organizar reuniones y experimentar nuevas tendencias. Este espacio se convirtió rápidamente en el epicentro de una nueva forma de rebelión artística. Otros contribuyentes tempranos del dadaísmo fueron Hans Arp, Marcel Janco y Richard Huelsenbeck.

El movimiento Dada surgió de una profunda desilusión con los valores de la sociedad occidental. Para los dadaístas, la guerra era la prueba del fracaso de la racionalidad, la lógica y las instituciones culturales, por lo que creían que las tradiciones que llevaron a esta catástrofe debían ser destruidas. En su forma más pura, el dadaísmo se convirtió en un grito de protesta y en un acto de rebeldía contra todas las formas de jerarquía y conformismo.
Hugo Ball fue el escritor de los primeros textos dadaístas, y posteriormente se unió el rumano Tristan Tzara, quien llegaría a ser el emblema del dadaísmo. Tras varios encuentros informales en distintos cafés, empezaron a darle forma a la idea de crear un cabaré internacional. La primera celebración tuvo lugar el 5 de febrero de 1916 en el Cabaret Voltaire, y consistió en un espectáculo de variedades con canciones francesas y alemanas, música rusa, música negra y exposiciones de arte.
Ese mismo año se publicó un panfleto titulado Cabaret Voltaire que contenía aportaciones de Guillaume Apollinaire, Filippo Tommaso Marinetti, Pablo Picasso, Amedeo Modigliani y Vasili Kandinski; en la cubierta aparecía un dibujo de Jean Arp. En junio de ese año, se realizó la primera reunión dadaísta durante la cual Ball leyó el primer manifiesto del movimiento.
Curiosamente, ese mismo año vivía en la misma calle (Spielgasse, número 1) donde se impulsó el Cabaret Voltaire, Lenin, un desconocido para los dadaístas. Según Lacôte, Tzara había llegado a jugar con él al ajedrez en el café Terasse. En aquel momento la política no interesaba demasiado a estos artistas asentados en Zúrich; solo un año más tarde, cuando ya el ruso, en su vagón precintado, se encontraba en su país a la cabeza de la revolución, Tzara y sus amigos saludaron aquel octubre como algo que daría un rudo golpe a la guerra.
El Enigma del Nombre: ¿Qué Significa "Dadá"?
El origen del término Dadá es confuso, con múltiples leyendas al respecto. Una de las más conocidas dice que el poeta Tristan Tzara abrió un diccionario y encontró esa palabra al azar, el 18 de febrero de 1916 a las seis de la mañana. Sin embargo, Hans Arp, en una revista del movimiento en 1921, declaró que "Tristan Tzara encontró la palabra Dadá el 8 de febrero de 1916 a las seis de la tarde. Yo estaba presente con mis doce hijos cuando Tzara pronunció por primera vez esta palabra, que despertó en todos nosotros un entusiasmo legítimo. Ello ocurrió en el Café Terasse de Zúrich, mientras me llevaba un bollo a la fosa nasal izquierda."
La explicación más aceptada es que Richard Huelsenbeck encontró el nombre introduciendo un cuchillo en el diccionario más cercano. El nombre francés para un caballo de batalla o la primera canción de un niño es Dadá. Lo infantil y absurdo del nombre era excelente para un movimiento artístico joven con el objetivo de distanciarse de todo lo clásico y convencional. El mismo Tzara ofreció diversas explicaciones sobre la palabra, todas apuntando al sinsentido de la misma y, no obstante, confusas: «Dadá» no significa nada.
Si alguien lo considera inútil, si alguien no quiere perder el tiempo con una palabra que no significa nada, por los periódicos sabemos que los negros kru llaman dadá al rabo de la vaca sagrada. En cierta comarca de Italia, el cubo [balde] y la madre reciben el nombre de dadá. Este sinsentido, el caos y el azar, y la inclinación hacia lo gamberro y escandaloso, es quizás lo más importante del dadaísmo.
Arp añadió sobre la palabra: "Estoy convencido de que esta palabra no tiene ninguna importancia y que solo los imbéciles o los profesores españoles pueden interesarse por los datos."
Pilares Filosóficos y Estéticos del Dadaísmo
Rechazo Radical y la Idea del "Anti-Arte"
El dadaísmo se opuso vehementemente a las normas artísticas establecidas. Los dadaístas rechazaron la belleza, la armonía y cualquier intento de representación realista. Para ellos, el arte no debía embellecer la realidad, sino desestabilizarla. Este rechazo se manifestó en un deseo de crear obras que chocaran, provocaran y desconcertaran.
Los artistas pretendían destruir todas las convenciones con respecto al arte, creando, de esta forma, un antiarte. El dadaísmo se presenta como una ideología total, como una forma de vivir y como un rechazo absoluto de toda tradición o esquema anterior. Se oponían fervorosamente a cualquier esclavitud, incluso la de Dadá sobre Dadá, por eso suele considerarse el dadaísmo como el acto extremo del antidogmatismo.
Se manifestó contra la belleza eterna, contra la eternidad de los principios, contra las leyes de la lógica, contra la inmovilidad del pensamiento, contra la pureza de los conceptos abstractos y contra lo universal en general. Propugnaba, en cambio, la desenfrenada libertad del individuo, la espontaneidad, lo inmediato, actual y aleatorio, la crónica contra la intemporalidad, la contradicción, el "no" donde los demás decían "sí" y el "sí" donde los demás decían "no"; defendía el caos contra el orden y la imperfección contra la perfección.
Por tanto, en su rigor negativo, también estuvo contra el modernismo y las demás vanguardias, como el expresionismo, el cubismo, el futurismo y el abstraccionismo, acusándolos, en última instancia, de ser sucedáneos de cuanto había sido destruido o estaba a punto de serlo. Cuando nació Dadá ya se habían afirmado las principales tendencias artísticas modernas, de ahí que el dadaísmo terminara siendo anticubista, antifuturista y antiabstraccionista.
El Absurdo, el Azar y la Provocación
Lo absurdo está en el corazón del dadaísmo. Los dadaístas utilizaron el caos y la burla para criticar los valores que consideraban responsables de la guerra. Sus obras no necesitaban "significado" o "propósito" en el sentido tradicional; existían para subvertir expectativas y provocar reacciones emocionales o intelectuales. Nada hacía más feliz a un dadaísta que escandalizar a un burgués.
Una característica fundamental del dadaísmo es la oposición al concepto de razón instaurado por el positivismo. La poesía era ilógica y de difícil comprensión, dado que se basaba en una sucesión de palabras o sonidos muchas veces sin sentido. El dadaísmo suele ser una sucesión de palabras, letras y sonidos a la que es difícil encontrarle lógica. Se distingue por la inclinación hacia lo dudoso, la muerte, lo fantasioso, y por la constante negación.
Así, buscaba renovar la expresión mediante el empleo de materiales inusuales o manejando planos de pensamientos antes no mezclables, lo cual conlleva a una tónica general de rebeldía o destrucción. Con el fin de expresar el rechazo de todos los valores sociales y estéticos del momento, y de todo tipo de codificación, los dadaístas recurrían con frecuencia a emplear métodos artísticos y literarios deliberadamente incomprensibles y desafiantes, que se apoyaban en lo absurdo e irracional. Sus representaciones teatrales y sus manifiestos buscaban impactar o dejar perplejo al público con el objetivo de que este reconsiderara los valores estéticos establecidos, siguiendo el principio de épater le bourgeois.
El caos, el azar, lo imperfecto… eso era la belleza. Después de todo, ¿no es así la vida real? Para ello utilizaban nuevos materiales, como los de desecho encontrados en la calle, y nuevos métodos, como la inclusión del azar para determinar los elementos de las obras.
Figuras Clave y Obras Emblemáticas del Dadaísmo
Marcel Duchamp y los Readymades
Lo más fuertemente asociado con el dadaísmo fue el uso de los llamados readymades. Objetos cotidianos que, después de una escasa intervención del artista, se presentaban como arte en museos y galerías. El uso de readymades ponía la definición del arte en primer plano: ¿qué es realmente el arte? ¿Quién lo decide y cuál es el propósito social del arte?
Marcel Duchamp, uno de los artistas más influyentes del dadaísmo, revolucionó el concepto de arte con sus readymades. Obras como Fountain (un urinario firmado "R. Mutt") y Bicycle Wheel redefinieron lo que podía considerarse arte. Duchamp demostró que seleccionar y nombrar un objeto como obra de arte era suficiente para conferirle valor artístico. Este enfoque radical sentó las bases del arte conceptual.
No se puede hablar del dadaísmo sin mencionar los readymades y tampoco se puede hablar de los readymades sin mencionar La Fuente de Marcel Duchamp (1917). Usar solo un urinario seguramente molestaría a más de uno, incluso a algún que otro artista. El objeto se convirtió en obra de arte con tan sólo firmar con el nombre de R. Mutt. Al mover un urinario de su contexto cotidiano y su uso real, a la sala de un museo, Duchamp había hecho historia del arte. Lo que algunos llamarían cara dura o tal vez incluso locura fue realmente el desafío final de las convenciones artísticas. Duchamp se convertía en la primera figura casi icónica para el dadaísmo.

Un tercer trabajo que es interesante elegir para ilustrar el dadaísmo es LHOOQ de Duchamp. El trabajo consiste en una imagen de la obra maestra de Leonardo da Vinci, La Gioconda, en la que Duchamp le pintó un bigote y una barba. El título, cuando lo pronuncia un francés, suena como Elle a chaud au cul (Ella tiene el culo caliente).

La obra más importante de Duchamp es La casada desnudada por sus solteros, conocida como El gran vidrio. En esta obra, Duchamp utiliza, entre otras cosas, técnicas en las que pone de manifiesto su preocupación por la corrección matemática en el uso de las formas. La pieza está precedida en su proceso de realización por multitud de dibujos en los que calculó todos los detalles con precisión matemática, como si se tratara de una máquina. También se sirve del azar al admitir como parte de la pieza las roturas que esta sufrió en 1923 al ser trasladada a una exposición en Brooklyn.
Hans Arp y el Azar en el Arte
Otro artista que dejó su huella en el dadaísmo y la historia del arte fue Hans Arp (1886-1966), entre otros con su obra Untitled (Squares arranged according to the Laws of Chance) de 1917. Durante su carrera, Arp hizo varios collages por casualidad. Este trabajo lo creó parado sobre el lienzo dejando caer cuadrados de diferentes colores. Luego pegó los cuadrados en el lugar donde habían aterrizado.

La obra surgió después de los muchos intentos frustrados de Arp de crear collages geométricos más planificados y precisos. Untitled parece una fuerte representación de lo que se ha llamado antiarte en el dadaísmo, que fue una reacción a todas las escuelas de arte y ciencia con respecto a las reglas, la planificación y la precisión que hasta ahora habían impregnado el arte. Ya no se trataba de tecnología, creatividad y habilidad. Era el azar quien tomaba las decisiones. Muchas obras dadaístas fueron fabricadas con el método de la poesía en el sombrero: recogiendo los elementos más disparatados y poniéndolos juntos según la casualidad de sus formas, colores o materia.
Otras Figuras y Aportaciones
- Tristan Tzara y los manifiestos dadaístas: El poeta y ensayista Tristan Tzara desempeñó un papel central en el movimiento, difundiendo las ideas dadaístas a través de sus provocativos manifiestos. En estos textos, Tzara abogaba por la destrucción de normas e instituciones culturales, celebrando la espontaneidad y la experimentación. Los textos fundamentales los encontramos en su producción, desde La primera aventura celestial de Mr. Antipyrine (1916) a los manifiestos de 1918 y 1920. Su estilo, lenguaje y léxico fueron muy novedosos, insolentes y llenos de sorpresa; había en ellos sátira, filosofía, lirismo y tensión intelectual.
- Hannah Höch y el arte feminista: Pionera del collage, utilizó esta técnica para criticar la sociedad patriarcal y los roles de género. Sus obras, a menudo irónicas y subversivas, destacaron las contradicciones e hipocresías de su tiempo. Fue una voz esencial dentro del movimiento dadaísta, aportando una perspectiva femenina a una corriente dominada principalmente por hombres.
- El pintor y escritor alemán Kurt Schwitters destacó por sus collages realizados con papel usado y otros materiales similares. Sus Merz se componían de trozos de madera, hierro, recortes de lata, sobres, tapones, plumas, no como los cubistas o futuristas, que solo parcialmente introducían alguno de ellos en los cuadros, siendo absorbidos por el color y la composición. Grosz lo llamaría pintura de la inmundicia.
- Man Ray desarrolló el dadaísmo en pintura, la fotografía y en la fabricación de objetos antiarte.
- Artistas relevantes de este movimiento fueron Tristan Tzara y Marcel Janco de Rumanía, los franceses Jean Arp, Juliette Roche, Marcel Duchamp y Suzanne Duchamp, los alemanes Hugo Ball, Emmy Hennings, Hannah Höch, Hans Richter, Richard Hülsenbeck y la suiza Sophie Taeuber-Arp.

Expansión Global del Dadaísmo
Dadaísmo en Nueva York
Aunque Nueva York no era Zúrich, ni existía ese clima de refugiados políticos de la ciudad suiza, el espíritu iconoclasta del dadaísmo encontró un eco. Duchamp llegó de París a Nueva York con un regalo de los franceses para los estadounidenses (particularmente para el coleccionista Walter Arensberg) que consistía en una bola de cristal con aire de París. Era el comienzo de los readymades (una rueda de bicicleta montada sobre un taburete, un botellero, un orinal, etc.), objetos sacados de la realidad y puestos en la esfera del arte por la simple acción y voluntad del artista, basándose en una reacción de indiferencia visual, con la total ausencia de buen o mal gusto.
Estos artistas se integraron con las corrientes vanguardistas que desde comienzos del siglo se estaban gestando en Harlem, Greenwich Village y Chinatown. En 1913 tuvo lugar en Nueva York la Exposición Internacional de Arte Moderno, más conocida como el Armory Show. Allí, el Desnudo bajando una escalera nº2 de Marcel Duchamp causó una auténtica conmoción y fue calificada de obra maestra por Breton. Duchamp se convirtió en la bestia negra del arte moderno.
El dadaísmo en Nueva York tuvo un importante apoyo del fotógrafo Alfred Stieglitz, su galería 291 y su revista Camera Work. Para Stieglitz y el grupo de jóvenes fotógrafos que aglutinó bajo el movimiento conocido como Photo Secession, la fotografía podía ser también vista y hecha como arte, y no simplemente como un medio de reproducir la realidad.
En marzo de 1915 nació la revista 391 por Francis Picabia y Stieglitz. El nombre de la revista lo habían tomado del número de la casa ocupada por una galería de arte en la Quinta Avenida. La revista puso sobre la mesa las ideas del antiarte: una absoluta falta de respeto por todos los valores, la liberación de todos los convencionalismos sociales y morales y la destrucción de todo aquello que se conoce como arte.
Dadaísmo en Alemania: Un Cariz Más Político
Fue en Alemania donde el dadaísmo adquirió un cariz más marcadamente político. Ideológicamente, las posturas de los artistas dadaístas eran comunistas y, en algunos casos, anarquistas. Tras la guerra, Alemania entró en una situación crítica. Sucedida la revolución bolchevique de 1917, la Liga Espartaquista alemana ―la izquierda socialista― ensayó también la revolución en Alemania.
Procedente del grupo de Zúrich, Richard Hülsenbeck, llevó a Berlín el espíritu dadaísta, pero mucho más radical contra las anteriores escuelas vanguardistas como el futurismo o el cubismo. En 1918, en el Salón de la Nueva Secesión, Hülsenbeck dio el primer discurso dadaísta en Alemania, solidarizándose en primer lugar con los dadaístas de Zúrich para después atacar violentamente al cubismo, al expresionismo y al futurismo. Poco después elaboró el primer manifiesto dadaísta en Alemania.
Al club Dadá se unieron Kurt Schwitters, Hannah Höch y Herzfeld. El dadaísmo berlinés pasará a la historia por la incorporación de las nuevas técnicas artísticas de difusión de ideas entre las masas, principalmente el fotomontaje. El movimiento dadaísta también tuvo un núcleo importante en Berlín, Alemania, donde militaban George Grosz, Raoul Hausmann y John Heartfield (Helmut Hertzfelde, 1891-1968), uno de los exponentes del fotomontaje. Este núcleo dio lugar a lo que se conoce como dadaísmo berlinés.

El Legado Duradero del Dadaísmo
El dadaísmo no duró demasiado como movimiento cohesionado. Después de la Primera Guerra Mundial, comenzó a extenderse. En París, la mayoría de los artistas franceses adoptaban el estilo, incluidos André Breton, Louis Aragon y Paul Éluard. Pronto, el dadaísmo se había convertido exactamente en lo que el movimiento se oponía originalmente: un movimiento establecido.
En la década de 1920, el dadaísmo ya no era un grupo unido unificado por un manifiesto común. Muchos dejaron el estilo y continuaron con otros, especialmente el surrealismo, que algunos ven como una especie de dadaísmo con consistencia teórica. Marcel Duchamp fue un vínculo importante entre los dadaístas originales de Zúrich y los artistas surrealistas de París. Pero a pesar de que muchos abandonaron el enfoque inicial, el dadaísmo siguió teniendo una fuerte influencia en, por ejemplo, el surrealismo, el arte pop y la performance.
Su influencia se percibe claramente en corrientes culturales posteriores: los situacionistas de los 50 (vandalismo, grafiti, eslóganes…), el Arte Pop, los hippies, el Punk (nihilismo, provocación, molestar a los padres, tipografías…), el Street Art, lo posmoderno… Todos deudores del sinsentido dadaísta. Aunque el dadaísmo tuvo una duración breve, su impacto en el arte moderno es profundo. El movimiento allanó el camino para corrientes como el surrealismo, el pop art y el arte conceptual. Al cuestionar la definición de arte y celebrar la experimentación, el dadaísmo redefinió los límites de la creatividad. Hoy en día, el espíritu dadaísta persiste en muchas prácticas artísticas contemporáneas.
El aporte permanente del dadaísmo al arte moderno es el cuestionamiento continuo de qué es el arte o qué es la poesía; la conciencia de que todo es una convención que puede ser cuestionada y que, por tanto, no hay reglas fijas y eternas que legitimen de manera histórica lo artístico. La expansión del mensaje dadaísta fue intensa, amplia y tuvo repercusiones en todos los campos artísticos. En Alemania encontró adeptos entre los intelectuales y artistas que apoyaban el movimiento espartaquista.