La ecografía morfoestructural fetal es una de las ecografías más importantes del embarazo, realizada de forma óptima entre las semanas 18 y 22 de gestación, aunque algunos especialistas prefieren la semana 21 debido a la inmejorable ecoestructura fetal. Esta prueba permite un examen detallado de la morfología del bebé, órgano por órgano, con la finalidad de diagnosticar anomalías en su desarrollo. De este modo, se pueden detectar la mayor parte de las malformaciones que el feto pueda presentar, ofreciendo información valiosa sobre su desarrollo.
Se estima que entre un 3% y un 6% de los recién nacidos tendrán algún tipo de anomalía. La ecografía, especialmente la de alta resolución, se ha convertido en el recurso más importante y decisivo en la práctica obstétrica diaria, permitiendo a los obstetras familiarizarse con las estructuras encefálicas, cardíacas y digestivas, el desarrollo del sistema urinario y genital, los movimientos fetales y el árbol vascular placentario y umbilical.

¿Qué es la Ecografía Morfológica y Cuándo se Realiza?
La ecografía morfológica, también conocida como eco estructural o ecografía de las 20 semanas, es una herramienta fundamental en la medicina prenatal que permite la detección de malformaciones en el feto durante el embarazo. Es una de las pruebas prenatales no invasivas recomendadas en todas las mujeres, y se realiza por vía abdominal. No requiere preparación previa, salvo evitar el uso de cremas o aceites hidratantes en la zona abdominal dos días antes para asegurar imágenes claras. La duración habitual es de unos 30 minutos.
Finalidad del Estudio Morfoestructural
El objetivo principal de esta ecografía es proporcionar un diagnóstico anatómico fetal completo y temprano que asegure la integridad fetal y descarte anomalías estructurales. A través de ecografías detalladas, se identifican posibles problemas de salud antes del nacimiento, lo cual es crucial para preparar adecuadamente a los padres y al equipo médico. Además de detectar anomalías congénitas, permite evaluar el crecimiento fetal, la posición de la placenta y el grado de bienestar fetal a través de sus movimientos respiratorios. También se puede conocer el sexo del feto, dependiendo de su posición.
La ecografía morfológica es una de las pruebas prenatales más importantes y su realización sistemática es imprescindible y demandada por todas las gestantes. Se ha demostrado que tiene una sensibilidad del 63,1%, una especificidad del 100% y un valor predictivo positivo del 100% como método de cribado de anomalías estructurales fetales.
Evaluación Anatómica Fetal Detallada
Durante la ecografía morfoestructural, se realiza un examen sistemático de la anatomía fetal, incluyendo:
- Craneo y Cerebro: Se evalúa sistemáticamente el cráneo y el cerebro fetal, realizando mediciones intracerebrales para certificar la normalidad de su desarrollo.
- Cara: Se examina la cara, ojos, nariz, labios y el perfil. Se busca descartar malformaciones como labio leporino.
- Tórax: Se evalúa la ubicación del corazón, el aspecto de los pulmones y las principales conexiones intracardíacas. Se busca descartar malformaciones cardíacas y pulmonares.
- Abdomen: Se estudia el estómago, los riñones, la vejiga fetal y el aspecto del hígado e intestino. Se busca descartar malformaciones intestinales y genitourinarias, así como de la pared abdominal.
- Columna Vertebral y Esqueleto: Se verifica la integridad de la columna vertebral para descartar espina bífida y se evalúan los huesos largos para identificar malformaciones esqueléticas.

Detección de Malformaciones y Cromosomopatías
En esta ecografía, además de las mediciones del bebé, se pueden diagnosticar gran parte de las malformaciones que pueda presentar, como ventriculomegalia (hidrocefalia), labio leporino, malformaciones cardíacas, espina bífida, malformaciones pulmonares, intestinales, genitourinarias, de la pared abdominal y esqueléticas.
También es posible determinar la presencia de marcadores de cromosomopatías, como el pliegue nucal, la ausencia o hipoplasia del hueso nasal, una onda de flujo a nivel del ductus venoso (DV) de Arancio, y la regurgitación tricuspídea. Estos marcadores, aunque no son malformaciones en sí mismos, indican la posibilidad de una alteración cromosómica y son importantes para un diagnóstico temprano.
Evaluación del Crecimiento Fetal
Se realizan varias mediciones de los distintos segmentos corporales fetales, incluyendo el diámetro y circunferencia de la cabeza (circunferencia cefálica (CC) o diámetro biparietal (DBP)), la circunferencia del abdomen (CA) o el diámetro abdominal transverso (DAT), la longitud del fémur (LF) y la longitud del húmero. Mediante estos parámetros se evalúa el crecimiento fetal y se descarta un posible retraso del crecimiento intrauterino (problemas de crecimiento del bebé).
Las mediciones seriadas a las semanas 24, 28, 32 y 36 de amenorrea son la base para el control de la talla y el peso fetales. En embarazos de bajo riesgo, la determinación específica de estas variables entre las semanas 32 y 34 suele ser suficiente para un pronóstico del crecimiento.
Diagnóstico Ecográfico del Feto con Crecimiento Anormal
Las dos desviaciones anómalas típicas del crecimiento fetal son el crecimiento intrauterino restringido (CIR) y el feto macrosomático (FM). El CIR se define como la situación en la que el peso al nacer se encuentra por debajo del percentil 10 o 2 desviaciones estándar por debajo de la media para la edad gestacional. El diagnóstico de probabilidad de CIR se basa en hallazgos como:
- Diámetros, áreas y superficies fetales 2 DE por debajo de la media para la edad gestacional.
- Cociente DBP/DAT mayor de 10 mm.
- Cociente fémur/DAT mayor de 23,5 mm.
- Crecimiento inadecuado en el tiempo (no progresivo) de la cabeza y el abdomen.
Evaluación de Riesgos Específicos
Riesgo de Parto Prematuro
El parto prematuro (nacimiento entre las 22 y 37 semanas de gestación) es la causa más frecuente de enfermedad y muerte perinatal. Para determinar el riesgo de parto prematuro, se mide la longitud del cuello uterino (cérvix) mediante una ecografía transvaginal. Si el cuello uterino se encuentra acortado, se realiza un seguimiento especial del embarazo y se ofrecen opciones terapéuticas para prolongarlo.
Parto prematuro: Manejo y prevención.
Riesgo de Preeclampsia y Restricción de Crecimiento Fetal
La preeclampsia es un tipo de hipertensión que se asocia a la pérdida de proteínas en la orina durante la segunda mitad del embarazo y puede acompañarse de un enlentecimiento en el crecimiento del bebé. Para predecir el riesgo de preeclampsia severa o restricción de crecimiento fetal, se mide el flujo sanguíneo en las arterias uterinas mediante una técnica ecográfica Doppler durante la ecografía transvaginal. Un seguimiento especial del embarazo con evaluaciones periódicas del crecimiento y bienestar fetal, así como de la salud materna, se realiza en caso de riesgo aumentado.
¿Qué hacer si se Detecta alguna Anormalidad?
El hallazgo de una anomalía o malformación mayor permitirá definir la viabilidad del bebé y las posibilidades de tratamiento intrauterino, lo que podría mejorar su pronóstico de supervivencia. También se podrá asesorar a los padres por expertos y encontrar alternativas de tratamiento extrauterino que maximicen la posibilidad de supervivencia del bebé.
Si se detecta un marcador de cromosomopatía, se ofrecerá la opción de realizar pruebas confirmatorias como la amniocentesis con estudio de cariotipo fetal para definir el tipo de afección cromosómica y preparar a los padres psicológicamente. Si se detecta alguna anomalía, se explicará su significado y pronóstico, se sugerirán estudios complementarios aconsejables y la forma más adecuada de seguimiento y control. El apoyo de un equipo multidisciplinario (Genetista, Neurología pediátrica, Neurocirugía y Radiología) es esencial.
Limitaciones de la Ecografía Morfológica
Es importante reconocer que la ecografía, como todas las pruebas médicas, tiene sus limitaciones. Algunas anomalías aparecen de modo tardío, como la hidrocefalia, toxoplasmosis e infecciones fetales, por lo que no podrán ser diagnosticadas hasta que aparezcan. Algunos órganos no se pueden visualizar completamente en el segundo trimestre o terminan su desarrollo al final del embarazo, como el cuerpo calloso, lo que impide un diagnóstico temprano de su falta de desarrollo.
La calidad de las imágenes también depende de factores como la cantidad de líquido amniótico, la posición del bebé, el peso de la madre y la presencia de cicatrices abdominales. En algunos casos, puede ser necesario realizar ecografías adicionales de seguimiento u otros estudios complementarios (como resonancia magnética) para confirmar un diagnóstico. En muy pocos casos, un bebé puede nacer con un problema que no haya sido detectado durante el embarazo.
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