Curiosidades de la Reproducción del Ginkgo Biloba

El Ginkgo biloba, conocido también como nogal de Japón, es un árbol insólito que fascina por sus múltiples peculiaridades, destacándose en parques y jardines gracias a sus pequeñas hojas bilobuladas con una curiosa venación en forma de abanico, que se tornan amarillas en otoño.

Un Árbol con un Linaje Milenario y Resistencia Única

Un Fósil Viviente

El ginkgo es único en el planeta. Pertenece a una familia de plantas muy antigua, las Ginkgoales, que tienen 270 millones de años, y es el último representante vivo de esta familia. Se parece tanto a sus primos fósiles lejanos que durante mucho tiempo se creyó que había permanecido inalterado durante millones de años, como si el tiempo y la evolución no hubieran tenido ningún efecto sobre él. Darwin inventó el concepto de “fósil viviente” para describir a estos seres inmutables, y los medios de comunicación actuales perpetúan esta idea describiendo el ginkgo como un “árbol prehistórico”. No obstante, científicamente hablando, este árbol es una especie relicta y su forma, aparentemente inalterada a lo largo del tiempo, se dice que es pancrónica.

Resistencia Excepcional y Longevidad

El ginkgo tiene fama de árbol “indestructible”. De hecho, es excepcionalmente resistente a las enfermedades y a la contaminación. Estas extraordinarias capacidades ayudan a explicar su longevidad, que supera fácilmente los 1000 años en su área de distribución natural, y existen ejemplares en China que cuentan con más de 3000 años de edad. Esta reputación de inmortalidad se ve reforzada por el hecho de que sobrevivió a la bomba atómica que cayó sobre la ciudad de Hiroshima el 6 de agosto de 1945, siendo el primer árbol en brotar nuevamente. Un estudio sobre el envejecimiento de las plantas, el más completo realizado hasta la fecha, ha revelado algunos de los mecanismos moleculares que le permiten sobrevivir durante tanto tiempo, corroborando una afirmación de la cual los científicos vienen sospechando: "la condición predeterminada de las plantas es la inmortalidad".

Los investigadores han descubierto que el crecimiento de los ginkgos no se desaceleró tras cientos de años; de hecho, en numerosas ocasiones las tasas de crecimiento a veces se aceleraron. Además, el tamaño de las hojas, la capacidad fotosintética de las mismas, así como la calidad de las semillas de los árboles -todos indicadores de salud- no variaron con la edad. Al examinar la expresión génica en el cambium, el tejido responsable del crecimiento, no encontraron diferencias entre árboles jóvenes y viejos, lo que sugiere que, aunque los órganos como las hojas perecen, es poco probable que los árboles mueran de vejez. Esta singular resistencia y longevidad establecen el escenario para una de sus características más asombrosas: su extraordinaria sexualidad.

Foto de un Ginkgo biloba centenario con sus hojas amarillas en otoño

La Extraordinaria Sexualidad del Ginkgo

Más allá de su longevidad, una de las mayores peculiaridades del Ginkgo reside en su singular proceso reproductivo, el cual lo diferencia de la mayoría de los árboles.

Una Especie Dioica: Machos y Hembras Separados

En primer lugar, el ginkgo es una especie dioica, lo que significa que los sexos están separados. Así, hay árboles ginkgo machos y árboles ginkgo hembras. Esto es bastante raro en el reino de los árboles, ya que solo el 6% de las plantas con flores exhiben esta característica. La regla general entre los árboles es la monoecia, donde el sexo masculino y el femenino son producidos por el mismo individuo, ya sea en forma de conos o de flores. Este comportamiento sexual del ginkgo es, por tanto, diferente al de la mayoría de los demás árboles.

Esquema comparativo de Ginkgo macho (con amentos) y Ginkgo hembra (con óvulos)

Órganos Reproductivos Femeninos Atípicos

Los estambres productores de polen en el ginkgo macho están agrupados en una espiga minúscula llamada catkin, similar a la cola de un gato. Esta organización es comparable a la de los conos masculinos de las coníferas o a las flores masculinas de muchas frondosas, por lo que, en el aspecto masculino, hay poca originalidad.

En cambio, los órganos sexuales femeninos no son ni conos ni flores, sino enormes bolas carnosas amarillas que cuelgan de largos tallos, asemejándose a grandes ciruelas. En otoño, estas bolas caen al suelo y se pudren, desprendiendo ácido butírico con un olor potente y desagradable, que se describe como una mezcla entre vómito y mantequilla rancia. Este olor es una experiencia olfativa inolvidable y un claro indicador de la presencia de un ginkgo hembra.

Botánicamente, estas "bombas fétidas" otoñales no son "frutos", ya que un fruto es el resultado de la transformación de una flor tras la fecundación, y el ginkgo no tiene flores. La bola del ginkgo hembra es, de hecho, un óvulo simple pero grande, "desnudo" porque no está protegido por ninguna estructura como ocurre en otras plantas con semilla.

Óvulos maduros de Ginkgo biloba cayendo y descomponiéndose, con la descripción del olor

Las "Semillas" del Ginkgo: Más Allá de la Definición Convencional

Dado que produce óvulos, una estructura que apareció hace unos 350 millones de años, el ginkgo pertenece al grupo de las espermafitas, también conocidas como plantas con semillas, ya que los óvulos fecundados se convierten en semillas. Sin embargo, sus "semillas" no son realmente semillas en el sentido estricto, por lo que se llaman "pregerminaciones".

Una verdadera semilla debe cumplir cuatro requisitos: contener un embrión resultante de la fecundación, un tejido nutritivo lleno de reservas producido *tras* la fecundación, una envoltura protectora dura y encontrarse en un estado de vida ralentizada (latencia). En el caso del ginkgo, no se cumplen todas estas condiciones. La razón por la que los óvulos del ginkgo son tan grandes es que están llenos de reservas de nutrientes que se han acumulado *mucho antes* de la fecundación, lo que representa un gasto considerable de energía.

De este modo, el ginkgo pone óvulos muy parecidos a los huevos de una gallina, cuyas reservas se acumulan sin necesidad de fecundación. Por ello, se ha llegado a decir que el ginkgo tiene algo de ovíparo.

Un Proceso de Fecundación Arcaico y Acuático

Finalmente, otra peculiaridad de la sexualidad que hace del ginkgo un árbol decididamente inusual es su proceso de fecundación arcaico, que se asemeja más al de las algas que al de la mayoría de los árboles actuales.

Zoidiogamia: Espermatozoides Flagelados

Durante la evolución de las plantas, la aparición de la fecundación aérea (sifonogamia) liberó completamente esta etapa crucial de la dependencia del agua. En la verdadera fecundación aérea, los espermatozoides son no nadadores y carecen de flagelos, moviéndose a través de un tubo polínico para unirse a la oosfera. Esto permite que la fecundación se produzca completamente libre de agua exterior.

Pero en el caso del ginkgo, que es un árbol adaptado a un medio aéreo, la fecundación sigue siendo acuática (zoidiogamia). El óvulo está ahuecado por una cámara polínica llena de un líquido que sobresale por encima de la cabeza de las oosferas. En primavera, los granos de polen entran en el óvulo, aún muy pequeño, a través de un orificio llamado micrópilo. Los granos de polen que han entrado germinan un corto tubo polínico que se ancla en la pared de la cámara, y solo unas semanas más tarde, liberan su contenido en el líquido: espermatozoides que nadan porque tienen cilios vibrátiles. Estos espermatozoides nadan hacia las oosferas del fondo para unirse a ellas. La presencia de agua y de espermatozoides nadadores es una característica casi única entre los árboles, compartida con las cícadas, plantas con porte de palmera y parientes próximas de los ginkgos.

Este método arcaico de fecundación en el ginkgo, heredado del pasado lejano de las plantas nacidas en el fondo de los océanos, justifica aún más su apodo de árbol “prehistórico”.

Diagrama de la fecundación interna en el óvulo del Ginkgo mostrando espermatozoides flagelados

¿Fecundación Fuera del Árbol?

Antiguamente se pensaba que era necesario que el arquegonio cayera del árbol y sus capas externas comenzaran a pudrirse para ser fertilizado, lo que llevó a considerar al Ginkgo biloba como una planta “vivípara”. Sin embargo, investigaciones más recientes han demostrado que la fertilización puede suceder en el árbol, desmintiendo esta creencia. No obstante, el hecho de que el gametofito masculino no emita un tubo polínico para depositar los gametos en el interior de una forma convencional, y que sus gametos masculinos sean flagelados como los espermatozoides de los animales, sigue siendo un rasgo altamente inusual en las plantas con semilla.

En resumen, el Ginkgo biloba no solo es un superviviente ancestral con una resistencia asombrosa, sino que su proceso reproductivo desafía las convenciones botánicas modernas, ofreciendo un fascinante vistazo a la evolución temprana de las plantas con semilla y consolidando su estatus como uno de los árboles más curiosos y enigmáticos del planeta.

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