La Cruz de Borgoña: Un Símbolo Histórico en la Vexilología Española

La Cruz de Borgoña, también conocida como el Aspa de Borgoña, es un símbolo heráldico que ha tenido una profunda y duradera presencia en la historia de España. Su origen se remonta al Ducado de Borgoña, cuya enseña fue posteriormente heredada por la Casa de Habsburgo, quienes la adoptaron como uno de sus emblemas personales.

Representación de la Cruz de Borgoña

Orígenes y Adopción por la Casa de Habsburgo

La Cruz de Borgoña fue utilizada primeramente como enseña por el ducado de Borgoña, heredado por la Casa de Habsburgo, que la convirtió en uno de sus símbolos personales. Desde la ascensión de esta casa al trono de Castilla en 1506, el aspa de Borgoña pasó a ser una de las banderas más icónicas del imperio español, siendo desplazada pero nunca abolida con el paso de los siglos.

Por ser San Andrés el patrono de Borgoña, la cruz de Borgoña era el emblema utilizado por las tropas de Juan Sin Miedo en la Guerra de los Cien Años. Felipe ostentaba la cruz o aspa de Borgoña en los uniformes y banderas de su séquito.

La Cruz de Borgoña en la Banderas Españolas

La Cruz de Borgoña ha sido incluida en los escudos de armas y en las banderas de España, tanto de tierra como de mar, desde 1506, época de su introducción con la Guardia Borgoñona de Felipe el Hermoso. Aunque desapareció del Escudo de Armas del Rey de España en el reinado de Felipe VI y de su estandarte, muchas banderas, guiones y estandartes actuales del Ejército español siguen presentando este emblema en ellos.

Como símbolo vexilológico, ha sido el más utilizado hasta 1785 en las banderas españolas. En tierra, esta bandera, blanca con la cruz de Borgoña en rojo, ondeó quizá por primera vez como insignia imperial y española en la Batalla de Pavía en 1525 (aunque las aspas rojas eran lisas, sin nudos), y es la más característica de las utilizadas por los tercios españoles y regimientos de infantería de la Monarquía Hispánica durante los siglos XVI, XVII, XVIII y comienzos del XIX.

Ilustración de tercios españoles con la Cruz de Borgoña

Variaciones en las Banderas Militares

Desde Carlos I de España y V del Sacro Imperio Romano Germánico, cada compañía tiene su propia bandera, en la que la cruz figuraba sobre fondos de muy diversa forma y colorido (en los que a veces se incluían jeroglíficos o motivos heráldicos del oficial al mando).

Al acceder al trono Felipe II, ordenó que, además de las banderas de cada compañía, cada tercio llevase otra en cabeza de color amarillo con las aspas de Borgoña en rojo. A pesar de esta variedad, el color blanco fue el más utilizado como paño de fondo, sobre todo en las banderas coronelas.

Las banderas de los regimientos españoles incluían la bandera coronela con el estandarte real que porta el primer batallón, y la bandera de ordenanza o batallona con la cruz de Borgoña, que portan el segundo y tercer batallón. Si el Regimiento se refundía en un único batallón, se superponían ambas en una única bandera. Se acompañaban de cuatro coronas con cuatro escudetes de la ciudad de origen de la unidad.

La Cruz de Borgoña en Hispanoamérica

Durante las revoluciones hispanoamericanas, los patriotas ecuatorianos de la Primera Junta de Gobierno Autónoma de Quito usaron una bandera de gules (roja) con la cruz de Borgoña cargada en plata (blanco), como afirmación del pasado y como continuidad histórica de los Reinos Indianos, luego de la fractura de la Monarquía española por la invasión napoleónica. Esta bandera es conocida como «bandera del diez de agosto de 1809».

Hoy día muchas banderas americanas recuerdan en su diseño la Cruz de Borgoña y su pasado español, como por ejemplo la bandera de la ciudad de Valdivia, Chile, la bandera del departamento de Chuquisaca en Bolivia, o las de los estados estadounidenses de Florida y Alabama.

La bandera ondea sobre el castillo San Felipe del Morro y el fuerte San Cristóbal en San Juan, Puerto Rico.

Bandera de Florida (EE.UU.) con la Cruz de Borgoña

Evolución y Uso Contemporáneo

En la Guerra Carlista de 1833-1840, la borgoñona aún seguía siendo la bandera del ejército español, o sea, de las fuerzas regulares liberales (el Ejército no adoptó la rojigualda hasta 1843), no siendo empleada por las tropas del bando carlista.

Después de la citada unificación de banderas en 1843, surgió un estandarte militar híbrido con una pequeña aspa borgoñona en la franja amarilla central de la rojigualda, normalmente debajo de un escudo redondo con los cuarteles de Castilla y León.

Hacia 1923 dichas aspas borgoñonas de las rojigualdas del Ejército empezaron a ganar en tamaño, superponiéndose a las franjas rojas superior e inferior (lo cual obligó a recurrir a diferentes matices de rojo).

Aunque algunas unidades carlistas sí llegaron a utilizar el aspa en la Primera Guerra Carlista de 1833 -cuando era sólo un distintivo de las enseñas de infantería, artillería e ingenieros, sin connotaciones ideológicas aún-, y en la Tercera Guerra Carlista de 1872 probablemente el sotuer borgoñón solo lo usaron las fuerzas gubernamentales, normalmente en la franja amarilla de las rojigualdas, aunque algunas unidades mantuvieron sus banderas del modelo anterior a la unificación de 1843 (la artillería y el regimiento Inmemorial del Rey, que en época de la I República, entre 1873 y 1874, se quedó en Inmemorial a secas).

La Cruz de Borgoña tradicional usada en el Requeté.

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