Guía integral sobre la varicela: cuidados, prevención y recomendaciones de la Asociación Española de Pediatría

La varicela es una enfermedad infecciosa vírica causada por el virus varicela-zóster (VVZ), el mismo agente responsable del herpes zóster. Aunque suele presentarse como una infección leve y benigna, típica de la infancia, puede derivar en complicaciones graves en ciertos grupos vulnerables. Actualmente, es la infección exantemática más frecuente en el ámbito pediátrico.

Esquema que muestra la evolución clínica de la varicela, desde el periodo de incubación hasta la formación de costras.

Manifestaciones clínicas y diagnóstico

El ciclo patogénico de la varicela se divide en tres periodos evolutivos:

  • Periodo de incubación: Suele ser asintomático o presentar catarro leve, con una duración de 10 a 21 días.
  • Periodo prodrómico: Breve (1-2 días), caracterizado por malestar general, anorexia y fiebre.
  • Periodo exantemático: Aparece una erupción cutánea que evoluciona rápidamente. Comienza como un sarpullido (a menudo en el rostro, tronco y cuero cabelludo) que progresa a vesículas llenas de líquido, pústulas y, finalmente, costras.

Las lesiones son muy pruriginosas y pueden coexistir en diferentes estadios. El diagnóstico es fundamentalmente clínico y, en la mayoría de los casos, no requiere confirmación de laboratorio.

Fotografía clínica mostrando la distribución centrípeta de las lesiones de varicela en el cuerpo de un niño.

Consejos para el cuidado en el hogar

La mayoría de los niños con varicela no requieren atención hospitalaria si siguen las pautas adecuadas en el hogar:

  • Higiene: Es recomendable bañar al niño diariamente con agua y jabón, evitando baños prolongados que reblandezcan las lesiones.
  • Control del picor: Para aliviar las molestias y prevenir infecciones bacterianas, se pueden aplicar lociones calmantes (como calamina o lociones de menta al 0,25%) recomendadas por el pediatra.
  • Prevención del rascado: Mantener las uñas limpias y cortadas es vital. En niños pequeños, el uso de guantes o medias puede ayudar a evitar que se rasquen, reduciendo el riesgo de cicatrices y sobreinfecciones.
  • Ropa: Se recomienda el uso de prendas de algodón, ligeras y no apretadas.
  • Medicación: El acetaminofeno puede aliviar las molestias generales, pero debe evitarse el uso de aspirinas por el riesgo de síndrome de Reye.

Complicaciones y señales de alarma

Aunque la evolución suele ser espontánea, el pediatra debe ser contactado si se presentan los siguientes signos:

  • Fiebre alta (superior a 38,9 °C) o de larga duración (más de 4 días).
  • Dificultad para respirar, caminar o despertar.
  • Signos de infección bacteriana: zonas del sarpullido extremadamente rojas, calientes o sensibles.
  • Niños inmunocomprometidos o menores de un año con síntomas de la enfermedad.

Prevención: La vacunación

La mejor manera de prevenir la varicela es mediante la vacunación. La Asociación Española de Pediatría (AEP) recomienda la vacunación de todos los niños contra la varicela:

Dosis Edad de administración
Primera dosis 12-15 meses
Segunda dosis 3-4 años

La efectividad de la vacuna es prácticamente global y ha logrado un descenso drástico en el número de hospitalizaciones y complicaciones graves (neumonía, encefalitis e infecciones cutáneas).

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Consideraciones sobre el contagio y embarazo

El virus se propaga fácilmente a través del aire o contacto físico. El periodo de contagio comienza 1-2 días antes de la aparición del sarpullido y persiste hasta que todas las vesículas han formado costras. Es fundamental mantener al niño alejado de personas susceptibles, especialmente aquellas con sistemas inmunitarios debilitados o mujeres embarazadas, ya que la infección durante la gestación puede causar defectos congénitos graves.

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