La búsqueda de un embarazo a través de la reproducción asistida, especialmente con transferencias de embriones congelados, puede ser un camino desafiante y, en ocasiones, lleno de frustración. Cuando las transferencias previas no han resultado en un embarazo exitoso, como en el caso de cuatro transferencias fallidas, es natural buscar información y consejos adicionales para mejorar las posibilidades.
Las técnicas de reproducción asistida que implican la fecundación del óvulo por el espermatozoide en el laboratorio requieren posteriormente la transferencia de los embriones para depositarlos en el útero de la mujer. Este es el paso final de un tratamiento de fecundación in vitro (FIV), ya sea una FIV convencional, una inyección intracitoplasmática de espermatozoides (FIV-ICSI) o, incluso, una FIV en la que intervienen gametos donados (óvulos y/o espermatozoides).
¿Qué es la transferencia de embriones?
La transferencia embrionaria consiste en depositar en el útero de la mujer un embrión (o varios; generalmente, como máximo dos) obtenido en el laboratorio tras una fecundación in vitro (FIV), a la espera de que implante y dé lugar a un embarazo. Se trata de un proceso sencillo e indoloro que no requiere anestesia.
Normalmente, la transferencia embrionaria se realiza en una sala anexa al laboratorio para evitar riesgos en la manipulación y transporte de los embriones, pero no es necesario que se realice en quirófano.
El éxito de la transferencia embrionaria no depende únicamente de la calidad de los embriones, sino que también es importante valorar el estado y la receptividad del endometrio. Además, la técnica debe ser la correcta y siempre tienen que comprobar en el laboratorio que el embrión no se ha quedado en la cánula de transferencia.
Tipos de transferencia embrionaria
A pesar de lo mencionado anteriormente, en ocasiones la transferencia embrionaria no se realiza en el mismo ciclo en el que se produce la fecundación en el laboratorio. Esto es posible gracias a que los embriones son vitrificados sin alterar su calidad. Por este motivo, se pueden distinguir dos tipos de transferencia embrionaria según si los embriones están congelados o no:
- Transferencia en fresco: los embriones se transfieren en el mismo ciclo en el que se han creado, sin ser congelados.
- Transferencia diferida: los embriones se congelan para transferirlos en otro ciclo en el futuro. Esta transferencia recibe también el nombre de criotransferencia o transferencia de embriones congelados.
Preparación y factores clave para la transferencia
El día en el que se debe realizar la transferencia embrionaria lo deciden los especialistas analizando cada caso de forma individualizada. Es importante tener en cuenta la cantidad de embriones, la calidad de los mismos, el estado del endometrio y los resultados de los ciclos previos de FIV.
Para aumentar la tasa de éxito de la transferencia embrionaria es esencial que el endometrio esté preparado, es decir, que esté receptivo. Así se incrementa la probabilidad de que se produzca la implantación embrionaria y, para ello, la paciente se administra una medicación para la preparación endometrial.
Lo más habitual actualmente es hacer la transferencia embrionaria en día 3 (en estadio embrionario temprano) o en día 5 (en estadio de blastocisto). Pese a ello, ambos momentos para realizar la transferencia embrionaria ofrecen sus ventajas y sus desventajas.
Medicación para la transferencia embrionaria
A la hora de hacer una transferencia de embriones existen dos opciones:
- En ciclo natural: sin medicación hormonal o mínima. Para este caso, son las propias hormonas producidas por la paciente durante su ciclo menstrual las que se encargarán de preparar el endometrio.
- En ciclo artificial: con medicación hormonal. Se utilizan estrógenos y progesterona para preparar el endometrio.
La medicación debe administrarse tanto antes como después de la transferencia embrionaria, siguiendo en todo momento las indicaciones del especialista.
Gestión de niveles bajos de progesterona
Durante los tratamientos de reproducción asistida se pauta progesterona exógena con la finalidad de apoyar la fase lútea, siendo la vía de administración vaginal la más utilizada en España. Es recomendable medir los niveles de progesterona en sangre en torno al momento de la transferencia embrionaria, y cuando se detectan niveles insuficientes, es necesario hacer un rescate de la fase lútea aumentando la dosis e, idealmente, añadiendo una vía de administración diferente (oral, transrectal, subcutánea o intramuscular) puesto que la absorción de progesterona vaginal puede ser variable de unas mujeres a otras. De este modo se recuperan los niveles séricos de progesterona y se normalizan los resultados, igualándolos a los de aquellas mujeres con niveles adecuados desde el inicio.
Consejos para la preparación endometrial y la implantación
Para tratar de mejorar el grosor endometrial y favorecer así la implantación embrionaria se pueden seguir algunos consejos, entre ellos:
- Llevar una alimentación saludable.
- Evitar los alimentos ácidos.
- Reducir el consumo de café.
- Descansar correctamente.
- Practicar deporte.

Factores adicionales para el éxito de la FIV
El éxito de la FIV no solo depende de la receptividad endometrial, sino que también es importante tener en cuenta aspectos como la calidad embrionaria y la edad. En situaciones de transferencias fallidas, es fundamental considerar la posibilidad de realizar un Diagnóstico Genético Preimplantacional (DGP) o cribado genético en los embriones, ya que puede ser crucial para identificar y seleccionar embriones genéticamente normales, aumentando así las posibilidades de implantación.
Análisis genético de embriones
Consejos para el día de la transferencia embrionaria
Cuando una mujer es citada para realizar la transferencia de embriones, siempre se recomienda:
- Acudir con la vejiga llena: así se facilita la transferencia de los embriones al útero, ya que con la vejiga vacía puede ser más complicado introducir el catéter.
- Relajarse: para que la musculatura no esté contraída.
- No utilizar perfumes, cremas ni esmalte de uñas: en el quirófano, en la sala de transferencias y en el laboratorio se deben evitar estos productos químicos, ya que pueden ser perjudiciales para los óvulos y los embriones.
A diferencia de lo que muchas mujeres creen, no es necesario acudir en ayunas a la transferencia embrionaria, ya que no se trata de ninguna intervención quirúrgica.
Sensaciones durante y después de la transferencia
La paciente puede notar una ligera molestia, pero la transferencia en sí no duele. Solamente si la transferencia es difícil, es decir, si al ginecólogo le cuesta introducir el catéter por el cérvix hasta el útero, puede resultar dolorosa para la paciente. En estos casos, se puede cambiar el tipo de catéter para ver si se logra llegar hasta el útero más fácilmente.
Una vez realizada la transferencia embrionaria, la paciente se queda en reposo unos 20-30 minutos.
Seguidamente, la mujer puede volver a casa haciendo vida normal, pero sin excesivo esfuerzo físico, hasta el momento en que se realice la prueba de embarazo unos 12-15 días después de la transferencia embrionaria. A este periodo de tiempo se le conoce como betaespera y suele ser bastante angustioso para la mayoría de pacientes.
Consejos para después de la transferencia embrionaria
Algunos consejos para la paciente posteriores a la transferencia embrionaria son los siguientes:
- Reposar en la clínica durante 20-30 minutos.
- Hacer vida normal, sin esfuerzos excesivos.
- Evitar los baños de inmersión para no coger infecciones.
- Beber abundante agua.
- No mantener relaciones sexuales hasta la prueba de embarazo.
En cualquier caso, siempre es recomendable consultar con el especialista si existe alguna duda.
Calidad y procedencia de los embriones
Cuando se transfieren embriones de calidad más alta, tendrán mayor potencial de implantación y, por tanto, será más probable que se produzca el embarazo. A continuación, se enumeran los 4 grados principales en los que se clasifican los embriones según su calidad:
- Embriones categoría o grado A: son los de mayor calidad.
- Embriones categoría o grado B: son de buena calidad.
- Embriones categoría o grado C: son embriones de calidad intermedia.
- Embriones categoría o grado D: son embriones de mala calidad y la probabilidad de que implanten es muy baja.
Cabe destacar que, en el caso de que los embriones procedan de óvulos de donante, lo habitual es que estos sean de buena calidad y tengan alta probabilidad de implantar.
Número de embriones a transferir
La ley de reproducción asistida en España (Ley 14/2006) establece que se pueden transferir como máximo 3 embriones en el útero de la mujer. Sin embargo, esta no es la práctica común y la mayoría de centros de reproducción asistida suelen recomendar la transferencia de uno o, como máximo, dos embriones.
De esta forma, se disminuyen las posibilidades de embarazo múltiple, así como los riesgos asociados.
La elección del número de embriones que se van a transferir se hará según cada caso particular, en base a los siguientes factores:
- Edad de la paciente.
- Calidad de los gametos (óvulos y espermatozoides).
- Calidad de los embriones.
- Causa de infertilidad.
- Resultados en transferencias previas.
- Receptividad del endometrio.
- Preferencia de la paciente.
Sin embargo, cada vez son más los especialistas que recomiendan la transferencia de un único embrión. Con esta medida, se busca reducir al mínimo la probabilidad de embarazo múltiple, que supone un riesgo elevado tanto para la paciente como para los bebés.
¿Qué pasa con los embriones no transferidos?
El embrión de mejor calidad será el seleccionado para la transferencia al útero de la mujer. No obstante, tras un ciclo de FIV, es posible que existan más embriones con buena calidad y que no sean transferidos, por lo que estos embriones se vitrifican (se congelan) para preservarlos por un tiempo indefinido.
Estos embriones vitrificados podrán ser utilizados para una transferencia posterior, en una transferencia en diferido o de embriones congelados. Si se ha producido el embarazo y, tras un tiempo, la mujer desea otro hijo, o si no se ha conseguido el embarazo en el primer intento, se pueden emplear los embriones criopreservados, de forma que no sería necesario volver a hacer un ciclo completo de FIV. Simplemente habría que administrar a la paciente la medicación para preparar el endometrio y realizar la transferencia embrionaria.
En caso de que la mujer no desee tener más descendencia y tenga embriones sobrantes, puede donarlos a otras parejas o a un proyecto de investigación. En España, los embriones no se pueden destruir hasta que no finalice la edad reproductiva de la mujer. Por tanto, si la paciente no desea transferirlos ni donarlos, los embriones deberán permanecer conservados en nitrógeno líquido.
Cancelación de la transferencia embrionaria
Hay ocasiones en las que la transferencia de embriones se debe cancelar, ya sea porque no se ha logrado el desarrollo de ningún embrión o porque el endometrio no está preparado para la implantación.
Los motivos principales que pueden producir la ausencia de embriones en un ciclo de FIV son los siguientes:
- Fallo de fecundación: no fecunda ningún óvulo, por lo que no hay embriones.
- Detención del desarrollo embrionario: se produce por alguna alteración genética o del desarrollo del embrión. El bloqueo en el desarrollo embrionario es más común cuando se hace un cultivo largo hasta el estadio de blastocisto.
En estos casos, habría que empezar un nuevo ciclo de FIV para intentar conseguir embriones viables para la transferencia. Si, por el contrario, la transferencia se cancela porque el endometrio no está preparado para permitir la implantación, los embriones obtenidos se congelan y se transfiere en otro ciclo, es decir, se hace una transferencia diferida.
Transferencia de embriones en mujeres con hipertensión
Lo primero sería distinguir dos escenarios posibles: una paciente con hipertensión crónica conocida y bien controlada que se somete a una transferencia o un pico tensional previo a la transferencia. Si hablamos de un pico tensional, sí sería conveniente poner tratamiento para normalizar las tensiones si están muy elevadas o, incluso, posponer la transferencia.
En cuanto al primer caso, es decir, la hipertensión crónica conocida es más frecuente. La hipertensión crónica es una enfermedad frecuente y asintomática que puede suponer un riesgo para el embarazo. A veces, se complica con lo que llamamos Estados hipertensivos del embarazo, como la preeclampsia. Por todo esto, sería muy importante ajustar las cifras tensionales de la paciente para disminuir el riesgo. Además, algunos de los fármacos más usados para la hipertensión no son adecuados para el embarazo: son los grupos de los inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina o los ARA-II.
Desde este punto de vista, es fundamental una buena planificación preconcepcional. Debería cambiarse el tratamiento a alfa-metildopa o labetalol. Incluso podría estar indicada una derivación a otros especialistas: nefrología, medicina interna o cardiología para optimizar el control tensional o investigar otras causas. En cuanto a la preparación endometrial, podría ser preferible, a ser posible, transferencia en ciclo natural, pues algunos estudios sugieren esta opción.
Costo de la transferencia de embriones congelados
Cuando una mujer necesita realizar un segundo intento después de una transferencia embrionaria fallida o cuando se desea tener un segundo hijo, se recurre a la transferencia de embriones en diferido. No obstante, esta opción solo será posible si la paciente cuenta con embriones vitrificados procedentes del ciclo anterior.
Puesto que no hay que hacer una estimulación ovárica ni punción folicular, el coste de la transferencia de embriones congelados es más reducido. En concreto, la transferencia de embriones congelados suele costar entre 600 y 2.000€ dependiendo del centro en el que se haga. A este precio habrá que sumarle la medicación hormonal para preparar el endometrio, que no suele estar incluida en el precio del tratamiento.
El coste de la medicación para la preparación endometrial oscila entre los 200 y los 300 euros, pero puede variar según la dosis necesaria para cada paciente. En la Seguridad Social no se incluye la medicación hormonal, ya sea para preparar el endometrio o para la estimulación ovárica.
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