La trombosis del seno venoso cerebral (TSVC) es un trastorno cerebrovascular poco frecuente pero grave, caracterizado por la obstrucción parcial o total de uno o más senos venosos o venas cerebrales. Aunque su incidencia general es baja, se ha observado una predilección significativa por el sexo femenino, especialmente en edad reproductiva, con un aumento notable de su ocurrencia durante el embarazo y, de manera aún más pronunciada, en el puerperio.

Incidencia y Factores de Riesgo en el Puerperio
Históricamente, los primeros casos de TSVC asociados con el puerperio fueron reportados a principios del siglo XIX. La enfermedad se define por la obstrucción del flujo venoso cerebral, lo que puede desencadenar congestión o un aumento de la presión sanguínea. El riesgo de TSVC se eleva considerablemente en presencia de estados protrombóticos primarios o secundarios. La incidencia anual general se estima en 3-4 casos por millón de habitantes, con una mortalidad asociada del 10%. La recurrencia puede ocurrir en aproximadamente 2.8 casos por cada 100,000 personas, incluso bajo tratamiento anticoagulante.
La TSVC es más común en mujeres, representando hasta el 75% de los casos, y su incidencia se incrementa durante el tercer trimestre del embarazo y el periodo posparto. En mujeres puérperas, se estima que entre el 80% presenta un estado protrombótico, ya sea primario o secundario, mientras que solo el 20% de los casos son idiopáticos.
Los cambios fisiológicos en el sistema de hemostasia durante el embarazo crean un estado protrombótico inherente. Este riesgo se magnifica en el puerperio, especialmente cuando coexiste con trombofilias primarias o secundarias. En países con altas tasas de natalidad, como los países en vías de desarrollo, esta complicación es menos rara de lo que sugieren las estadísticas de Europa y Norteamérica, donde los reportes de casos únicos pueden deberse a índices de natalidad más bajos.
Causas Predisponentes de la Trombosis del Seno Venoso Cerebral en el Puerperio
Las causas de la TSVC en el puerperio son diversas e interrelacionadas. Entre las más significativas se encuentran:
Trombofilias Primarias y Secundarias
- Síndrome Antifosfolipídico (SAF): Esta enfermedad autoinmunitaria, una forma común de trombofilia secundaria, es una causa principal de TSVC en el puerperio. El SAF puede afectar tanto el sistema venoso como el arterial y se asocia con complicaciones obstétricas, como abortos recurrentes. La fisiopatología implica la formación de anticuerpos contra anticoagulantes naturales dependientes de fosfolípidos, como la proteína C, proteína S y la antitrombina III, así como otros factores de la coagulación. El diagnóstico de SAF se basa en la positividad de anticuerpos anticardiolipina (ACA), anticoagulante lúpico (AL) o anti-B2-glicoproteína I (anti-B2GPI).
- Trombofilias Primarias: Incluyen la resistencia a la proteína C activada (RPCa), la mutación del gen de la protrombina A20210, la hiperhomocisteinemia y las deficiencias de proteína C, proteína S y antitrombina III. Estas condiciones aumentan significativamente el riesgo de eventos trombóticos durante el embarazo y el puerperio. En un estudio retrospectivo, se identificó un caso de deficiencia de proteína C como causa de TSVC.
Uso de Anticonceptivos Orales
Los anticonceptivos orales son una causa frecuente de trombosis venosa, y su uso durante el embarazo o el puerperio puede incrementar el riesgo de TSVC. Estos medicamentos actúan aumentando los factores de coagulación (I, II, VII, VIII, IX, X, XIII) y disminuyendo los anticoagulantes naturales (proteína C, proteína S), además de inducir resistencia a la RPCa adquirida. Un caso en el estudio revisado se atribuyó al consumo de hormonal oral.
Otras Causas
- Anemia Severa: Algunos estudios han demostrado una fuerte asociación entre la anemia severa y la TSVC.
- Idiopática: En una proporción de casos, la causa subyacente de la TSVC permanece desconocida.

Manifestaciones Clínicas de la Trombosis del Seno Venoso Cerebral
La TSVC puede presentarse con un amplio espectro de síntomas y signos, que varían en su agudeza y severidad. Las manifestaciones clínicas más comunes incluyen:
- Cefalea: Presente en el 95% de los casos, a menudo es intensa y puede ser el síntoma principal.
- Crisis Convulsivas: Ocurren en aproximadamente el 47% de los pacientes.
- Alteraciones Focales: Déficits neurológicos localizados, como hemiparesias o hemianopsias, se observan en el 43% de los casos.
- Papiledema: Signo de hipertensión endocraneana, presente en el 41% de los pacientes.
- Alteraciones del Estado de Conciencia: Puede variar desde somnolencia hasta coma (15% de los casos).
- Fiebre: Ocurre raramente.
En mujeres puérperas, los síntomas pueden confundirse con molestias habituales del posparto, lo que subraya la importancia de la vigilancia clínica rigurosa y el reconocimiento de las señales de alarma. La cefalea puede ser difusa o localizada, persistente, empeorar en decúbito y asociarse con trastornos visuales o neurológicos.
Diagnóstico de la Trombosis del Seno Venoso Cerebral
El diagnóstico de la TSVC se basa en una combinación de evaluación clínica y estudios de imagen. La resonancia magnética (RM), a menudo complementada con venografía por RM, se considera el patrón de referencia para confirmar el diagnóstico, ofreciendo imágenes detalladas de los senos y venas cerebrales. La tomografía axial computarizada (TAC) multicorte con contraste también puede ser útil, especialmente para descartar otras condiciones como hemorragias intracerebrales o abscesos, aunque sus resultados pueden ser normales en un 10-20% de los pacientes.
En el estudio retrospectivo realizado en el Hospital General Dr. Aurelio Valdivieso, se revisaron expedientes de pacientes obstétricas ingresadas en el servicio de Medicina Interna durante un periodo de cinco años. Se identificaron seis pacientes con diagnóstico de TSVC, todas en el puerperio, con una edad promedio de 23 años. Para determinar la causa, se realizaron estudios de proteína C, proteína S, anticuerpos anticardiolipina y anticoagulante lúpico.
Los dímeros D, aunque útiles en la detección de trombosis venosa profunda, no ofrecieron una ventaja significativa en el diagnóstico temprano de la TSVC en este estudio, coincidiendo con reportes previos.
Senos venosos cerebrales
Tratamiento y Manejo de la Trombosis del Seno Venoso Cerebral
El tratamiento principal para la TSVC es la anticoagulación, que tiene como objetivo prevenir la extensión del proceso trombótico y reducir el riesgo de infartos venosos. En el estudio mencionado, todas las pacientes recibieron anticoagulación con buena respuesta. Inicialmente, se utilizó enoxaparina (1 mg/kg cada 12 horas), seguida de un cambio a anticoagulantes orales (cumarínicos) para mantener un INR entre 2 y 3. En el caso de la paciente con deficiencia de proteína C, se administró rivaroxabán (un inhibidor del factor Xa) a dosis de 15 mg cada 24 horas durante 8 meses.
La duración del tratamiento anticoagulante suele ser de 8 a 12 meses, y la recuperación neurológica completa se observa generalmente entre dos y tres meses después del inicio del tratamiento. En casos de infartos hemorrágicos masivos, convulsiones no controladas o complicaciones sépticas, el pronóstico puede ser reservado.
Otras opciones terapéuticas, como la trombólisis, se consideran alternativas en casos seleccionados, aunque su eficacia y seguridad aún están bajo investigación. El manejo también incluye el control de la hipertensión endocraneana, la prevención y el tratamiento de las convulsiones.
Pronóstico y Prevención
Con un diagnóstico oportuno y un tratamiento adecuado, el pronóstico de la TSVC en el puerperio puede ser favorable, con recuperación neurológica completa en la mayoría de los casos. Sin embargo, es fundamental sospechar esta patología ante síntomas neurológicos en mujeres embarazadas o en el posparto, especialmente en ausencia de preeclampsia o eclampsia. La resonancia magnética es clave para el diagnóstico y, consecuentemente, para iniciar el tratamiento de manera temprana.
La prevención de la trombosis venosa en el puerperio se centra en la identificación y manejo de los factores de riesgo. Esto incluye la evaluación de trombofilias en mujeres con antecedentes de eventos trombóticos o complicaciones obstétricas. La profilaxis antitrombótica, especialmente en mujeres con alto riesgo de tromboembolismo venoso, puede ser necesaria. Las guías actuales recomiendan la interrupción del tratamiento profiláctico a las 6 semanas del parto, aunque estudios recientes sugieren que el riesgo elevado de trombosis puede persistir hasta al menos 12 semanas tras el parto.
La educación sanitaria, la hidratación adecuada y la movilización temprana son medidas preventivas importantes. Ante la presencia de síntomas sugestivos de trombosis, es crucial una evaluación médica inmediata para iniciar el manejo oportuno y mejorar el pronóstico.