La Gestación Subrogada: Debate, Legalidad y la Perspectiva de Cristina Fallarás

El debate sobre la gestación subrogada, conocida también como "maternidad subrogada" o "vientres de alquiler", se ha intensificado en España, impulsado por casos mediáticos y un creciente interés social y político. Esta práctica, que implica la gestación de un bebé por parte de una mujer para una tercera persona o pareja, plantea complejas cuestiones legales, éticas y sociales. Aunque el nombre que se le suele dar es "maternidad subrogada", en su acepción anglosajona se conoce como surrogacy.

Una de las voces más críticas en este debate es la de la periodista y escritora Cristina Fallarás, quien ha expresado vehementemente su rechazo a esta práctica, calificándola de "violencia contra el cuerpo de una mujer" y de convertir a niños y niñas en "bienes de consumo".

El Auge del Debate y la Falta de Datos

La discusión sobre la gestación subrogada ha resurgido con fuerza en espacios académicos y de comunicación, principalmente por dos razones: a pesar de ser un negocio aún residual, su crecimiento se ha acelerado y la proliferación de empresas que ofrecen estos servicios es notable. Por ejemplo, en mayo se celebró en Madrid una feria de muestras, Surrofair, donde 23 expositores pugnaban por ofrecer vientres para gestar hijos, lo que sugiere que existe una demanda significativa para este "producto".

La notoriedad de casos como el del cantante Miguel Bosé, que hizo pública una foto con sus cuatro hijos nacidos a través de vientres de alquiler, o Kiko Hernández, que narró su experiencia de adquirir mellizas en Estados Unidos por más de 140.000 euros, ha contribuido a que los medios de comunicación publiciten este tipo de comportamientos, marcando lo que el mercado denomina "tendencias".

A pesar de la creciente visibilidad, una de las mayores deficiencias en el debate es la carencia de datos concretos sobre cuántas personas tienen hijos gestados por esta vía, tanto en España como a nivel mundial. No se dispone de cifras sobre el número de personas que han utilizado estos servicios ni del dinero global que mueve este sector económico. Los únicos países que han manejado y hecho públicas cifras son India y China, donde en su momento la industria de los "vientres de alquiler" movía millones de dólares y nacían miles de niños, pero donde actualmente están prohibidos, en teoría, para los españoles.

Infografía comparativa de la situación legal de la gestación subrogada en diferentes países del mundo

El Marco Jurídico: Prohibición en España y Vulneración de Derechos

El marco jurídico en España es claro y restrictivo. La Ley 14/2006 sobre técnicas de reproducción humana asistida, en su Artículo 10, establece que el contrato por el que se convenga la gestación a cargo de una mujer que renuncia a la filiación materna es "nulo de pleno derecho", independientemente de si hay precio de por medio. Además, la filiación de los hijos nacidos por gestación de sustitución se determina por el parto.

La abogada Ángela Alemany, especializada en violencias contra la mujer, afirma que una feria como Surrofair podría considerarse ilegal en España, ya que estas prácticas son "contrarias al orden público". En el Código Penal, la maternidad subrogada con compensación económica está tipificada como conducta criminal, lo que lleva a la conclusión de que su propaganda podría considerarse la promoción de un "acto criminal" que va en contra de la prohibición de comerciar con seres humanos.

El Tribunal Supremo y los Derechos Fundamentales

El Tribunal Supremo español ha dictaminado que la "gestación por sustitución comercial vulnera gravemente los derechos fundamentales de la Constitución y los convenios internacionales sobre derechos humanos" de los que España es parte. Entre los puntos clave recordados por el Supremo se encuentran:

  • La Convención sobre los Derechos del Niño (art. 35), que insta a los Estados a impedir el secuestro, la venta o la trata de niños para cualquier fin. La venta se define como "todo acto o transacción" donde "un niño es transferido por una persona o grupo de personas a otra a cambio de remuneración o de cualquier otra retribución".
  • La afirmación de la Relatora de la ONU de que "resulta gravemente lesivo para la dignidad e integridad moral del niño que se le considere como objeto de un contrato".
  • La advertencia de que la madre gestante renuncia a sus derechos, "incluso antes de la concepción", anulando "cualquier derecho derivado de su maternidad".
  • La imposibilidad para la gestante de decidir sobre la "interrupción del embarazo", "cómo será el parto", "qué puede comer o beber" o sobre la restricción de su libertad de movimientos y hábitos de vida.
  • La posibilidad, según contrato, de que la parte comitente pueda decidir "si la madre gestante debe seguir o no con vida en caso de que sufriera alguna enfermedad o lesión potencialmente mortal".
  • La manifestación de que la madre gestante "renuncia a su derecho a la intimidad y confidencialidad médica y psicológica", y es obligada a someterse a tratamientos médicos que ponen en riesgo su salud.

Asimismo, el Comité de Bioética ha señalado que la gestación altruista con lazos de consanguinidad podría afectar los roles y las relaciones biológicas de filiación. El Parlamento Europeo, en 2015, ya determinó que "la gestación por sustitución es contraria a la dignidad humana de la mujer, ya que su cuerpo y sus funciones reproductivas se utilizan como una materia prima". Naciones Unidas también se ha manifestado en contra de la gestación altruista, al considerar que a menudo esconde casos de gestación subrogada comercial bajo gastos "encubiertos".

El Tribunal Supremo recuerda que "el derecho al respeto de la vida familiar no protege el simple deseo de fundar una familia", y el Comité de Bioética subraya que "el deseo de una persona de tener un hijo (...) no puede realizarse a costa de los derechos de otras personas".

Esquema sobre los derechos vulnerados en la gestación subrogada, según el Tribunal Supremo

La Situación Internacional

Muy pocos países en el mundo contemplan la gestación subrogada como abiertamente permitida o legal. Georgia, Rusia, Grecia y Ucrania son los países de referencia europeos para esta práctica. En contraste, en Francia, Alemania y España es ilegal. Existe además una larga lista de países donde solo se permite la "modalidad altruista", como Canadá, Portugal, Brasil o, en situaciones muy determinadas, Reino Unido y Holanda. Sin embargo, la crítica a esta modalidad radica en la falta de vigilancia sobre el verdadero "altruismo" de los servicios.

Posturas Enfrentadas en el Debate Español

En España, existen dos posturas radicales e irreconciliables frente a la gestación subrogada. Las voces en contra, representadas por plataformas como nosomosvasijas.eu, denuncian la cosificación del cuerpo de la mujer y la explotación por parte de una población rica que convierte a los hijos en un bien de consumo. Argumentan que esta práctica supone una vulneración de los derechos del menor y de las mujeres contra su libertad sexual, integridad física y psicológica, libertad reproductiva, de decisión y de movimientos.

Por otro lado, quienes la defienden, a menudo representados por sitios como sonnuestroshijos.com, suelen comparar la maternidad subrogada con la adopción o la donación de órganos, y defienden la libertad de la mujer para disponer de su propio cuerpo. Sin embargo, ambas posturas coinciden en un punto económico: la gestación subrogada es una práctica exclusiva de un pequeño sector rico de la población, donde una amplia población pobre funciona como proveedora.

Cristina Fallarás: Una Voz Crítica y Directa

Cristina Fallarás ha sido una figura central y particularmente dura en el debate sobre la gestación subrogada. Tras la noticia de la maternidad de Ana Obregón a los 68 años mediante esta práctica, Fallarás se mostró muy crítica: “Jamás, jamás comprar criaturas, jamás utilizar el cuerpo de una mujer, es violencia contra el cuerpo de una mujer, pero sobre todo consiste en convertir a una niña o a un niño en un bien de consumo, algo que puedes comprar y, por lo tanto, te pertenece. Es terrible”. También aseveró: "Tienes tanta pena que tienes que irte a comprar una criatura", refiriéndose a Obregón.

En un debate en televisión, Fallarás confrontó a Begoña Villacís, vicealcaldesa de Madrid por Ciudadanos, quien defendía la regulación de la gestación subrogada en España. Villacís argumentaba con el lema "Nosotras parimos, nosotras decidimos, ¿para abortar sí, para gestar no?", buscando equiparar ambos derechos y pidiendo una regulación garantista que evitara la necesidad de viajar al extranjero. Cristina Fallarás respondió contundentemente: “Me parece que comparar el aborto y la gestación subrogada es una barbaridad. El aborto es un derecho y ser padres o madres no es un derecho”.

Vuelve el debate sobre la gestación subrogada

El Debate Político, Mediático y el "Derecho a ser Padre"

La discusión sobre la gestación subrogada ha revelado las complejidades del panorama político y mediático. Se ha criticado que partidos como Ciudadanos o el PP aboguen por la gestación subrogada, pero no por la mejora y el fomento de las adopciones, sugiriendo que la motivación principal es el "negocio" que hay detrás de la subrogación. Como señalan varios analistas, "en las adopciones -en España- no hay negocio, pero en la gestación subrogada sí".

La idea de que "ser padre no es un derecho" es un pilar fundamental de las posturas críticas. Si bien la Carta Internacional de los Derechos Humanos reconoce el derecho a formar una familia, no especifica que deba ser por medios biológicos. La perpetuación de la idea de que para ser una "familia de verdad" hay que ser padre biológico es vista como problemática, especialmente después de la lucha por el reconocimiento de todos los tipos de familia.

Casos como el de Tamara Gorro, quien tras fallidos tratamientos de FIV, y dificultades para adoptar en España y Rusia, recurrió a una madre subrogada en Estados Unidos, ilustran cómo el "deseo de ser madre" puede anteponerse a los derechos de los niños que esperan ser adoptados. Se critica que ni celebridades ni políticos denuncien las trabas del proceso de adopción en España, a pesar de que "la adopción está pensada para satisfacer las necesidades de los niños". La falta de inversión de esfuerzos en simplificar la adopción y en asegurar que ningún niño esté fuera del sistema contrasta con el empeño en regular una situación minoritaria que, en la mayoría de los casos, implica una transacción económica.

El uso de eufemismos para evitar el término "vientre de alquiler" también ha sido objeto de debate. Aunque los defensores de la gestación subrogada lo consideran peyorativo, la realidad de que se paga a una mujer por sus servicios lleva a muchos a preguntarse cómo llamarlo de otra manera, especialmente cuando una búsqueda en Google revela una vasta red de empresas que comercializan el "sueño" de la paternidad con "paquetes cerrados", enfocándose en el derecho del contratante a ser padre, no en el del niño a ser hijo.

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