El cordón umbilical es una estructura embriológica, tubular, helicoidal y flexible, que actúa como el nexo vital entre la madre y el feto durante el embarazo. Esta cuerda conecta la placenta con el feto, insertándose en este último a nivel del ombligo y en el centro de la placenta.

Anatomía y características físicas
El cordón umbilical mide aproximadamente entre 50 y 65 cm de longitud y tiene un espesor de 1 a 2 cm. Su formación se inicia alrededor de la cuarta o quinta semana de gestación. Esta estructura está conformada por un conjunto de vasos sanguíneos ubicados dentro de una vaina tubular de amnios y protegidos por una sustancia denominada gelatina de Wharton, la cual evita que el cordón se tuerza, se doble o cambie de forma bajo presión.
La composición vascular habitual consta de:
- Una vena umbilical: encargada de transportar oxígeno y nutrientes desde la placenta hacia el feto.
- Dos arterias umbilicales: responsables de retirar las sustancias de desecho y la sangre desoxigenada desde el feto hacia la placenta.
Los cordones umbilicales son de naturaleza helicoidal, con una media de 10 a 11 hélices, aunque pueden presentar hasta 380. Por razones desconocidas, la mayoría de los cordones rotan hacia la izquierda.
Principales anomalías del cordón umbilical
Aunque en la mayoría de los embarazos el cordón funciona sin complicaciones, existen diversas anomalías que pueden presentarse:
Cordón umbilical nucal
Se refiere a la situación en la que el cordón se encuentra enrollado alrededor del cuello del bebé. Es una situación frecuente que ocurre en uno de cada cuatro o cinco nacimientos. Por lo general, no compromete el bienestar fetal y puede resolverse de forma natural mediante los movimientos del bebé.
Nudo verdadero
Estos nudos se forman cuando el feto pasa a través de un bucle del cordón, especialmente al inicio del embarazo. Si el nudo se tensa, puede dificultar el flujo sanguíneo, lo que representa un riesgo para el bienestar fetal.
Cordón umbilical corto
Se considera un cordón corto cuando mide menos de 35 cm. Esta condición reduce la libertad de movimiento del feto y puede estar asociada con malformaciones fetales o complicaciones como el desprendimiento de placenta.
Prolapso del cordón umbilical
Ocurre cuando el cordón sale por el canal del parto antes que el bebé, lo que puede provocar su compresión. Es una emergencia médica que requiere una intervención rápida, generalmente mediante cesárea, para evitar la falta de oxígeno.
Arteria umbilical única
En esta anomalía, el cordón presenta solo una vena y una arteria en lugar de las dos habituales. Ocurre en el 1% de los embarazos únicos y se vigila estrechamente debido a su posible asociación con problemas renales, cardíacos o genéticos.
Vasa previa
Es una alteración grave en la que los vasos sanguíneos del cordón no están protegidos por este ni por la placenta, sino que atraviesan las membranas cerca del cérvix. Su rotura puede causar una hemorragia potencialmente mortal para el bebé.

Cuidado neonatal del muñón umbilical
Tras el nacimiento, el cordón se corta, dejando un pequeño extremo ligado al bebé conocido como muñón umbilical. Este suele desprenderse de forma natural en un periodo de 1 a 3 semanas.
Recomendaciones para el cuidado del muñón:
- Mantener el área limpia y seca.
- Evitar mojar la zona durante el baño hasta que el muñón se haya caído.
- Dejar que el cordón se desprenda naturalmente; no intentar traccionarlo.
- Vigilar signos de infección como enrojecimiento, inflamación, secreción amarilla (pus) o mal olor.
Se debe acudir al pediatra si el muñón no se ha caído tras tres semanas o si se observan signos de onfalitis, fiebre, letargo o sangrado persistente.
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