Contraindicaciones del Ejercicio Físico en el Primer Trimestre del Embarazo

El embarazo es una etapa en la que cuidar la salud física y emocional es fundamental. Mantenerse activa durante la gestación es una de las mejores decisiones que una futura madre puede tomar para cuidar su salud y la del bebé. El deporte y el embarazo forman una combinación ideal para el bienestar de la madre y el bebé, permitiendo controlar el peso, favorecer la condición física y, en consecuencia, mejorar la ansiedad y el estrés.

Aunque el ejercicio moderado es beneficioso para la mayoría de las embarazadas, ya que mejora la circulación, reduce el estrés y ayuda a mantener un peso saludable, es esencial conocer los ejercicios prohibidos o desaconsejados, especialmente en el primer trimestre, para evitar riesgos tanto para la madre como para el bebé.

Esquema de las contraindicaciones absolutas y relativas del ejercicio en el embarazo

Cuándo NO Entrenar: Contraindicaciones Médicas en el Embarazo

La práctica de actividad física no tiene que prohibirse, pero sí disminuir la dosis o tipo de la misma, o incluso evitarla por completo, en presencia de ciertas condiciones médicas.

Contraindicaciones Absolutas

Con contraindicaciones absolutas, es posible permanecer con las tareas de la vida diaria, pero se debe evitar la actividad física de intensidad moderada-vigorosa (40-80%). Solo se permitiría actividad ligera (por debajo del 40%). Las contraindicaciones absolutas son:

  • Desórdenes respiratorios severos
  • Enfermedades cardíacas congénitas o adquiridas
  • Desprendimiento de placenta
  • Vasa previa
  • Diabetes tipo 1 descontrolada
  • Parto activo pretérmino
  • Preeclampsia severa
  • Cuello cervical incompetente

Contraindicaciones Relativas

Con contraindicaciones relativas, es posible practicar actividad física regular, pero el entrenamiento necesita ser modificado, personalizado y monitorizado profesionalmente. Las contraindicaciones relativas son:

  • Desórdenes respiratorios medios
  • Enfermedades cardíacas congénitas o severas con tolerancia al ejercicio físico
  • Preeclampsia moderada
  • Diabetes tipo 1 controlada
  • Ruptura prematura de membranas (antes de la semana 37)
  • Placenta previa después de la semana 28
  • Enfermedad tiroidea no tratada
  • Desórdenes alimentarios no tratados y sintomáticos
  • Desnutrición
  • Grandes fumadoras en presencia de comorbilidades

Ejercicios Específicos a Evitar en el Primer Trimestre (y más allá)

En algunos casos, los ejercicios pueden representar un riesgo para el bienestar tanto de la madre como del feto, por lo que se recomienda evitarlos por completo.

Deportes de Alto Impacto y Contacto

Los deportes de alto impacto y contacto no son recomendados durante el primer trimestre del embarazo debido al riesgo elevado de caídas, golpes y traumatismos. Durante esta etapa, el cuerpo de la mujer atraviesa múltiples cambios hormonales y físicos que afectan el equilibrio, la elasticidad de los ligamentos y la estabilidad de las articulaciones. Por este motivo, cualquier actividad que implique empujones, choques o movimientos repentinos puede aumentar las probabilidades de sufrir lesiones, tanto para la madre como para el feto. Tras el primer trimestre, el riesgo asociado a estos deportes puede incrementarse aún más, ya que el crecimiento del útero desplaza el centro de gravedad y dificulta mantener el equilibrio.

Ejemplos de ejercicios de contacto y de alto impacto a evitar:

  • Boxeo, kárate, yudo, taekwondo, kickboxing
  • Fútbol, baloncesto, hockey
Foto de mujer embarazada evitando deportes de contacto

Levantamiento de Pesas Excesivas

Los expertos señalan que el levantamiento de cargas máximas o muy pesadas aumenta la presión intraabdominal, lo que puede afectar al suelo pélvico y disminuir el flujo sanguíneo hacia el útero. Se sugiere evitar ejercicios como los levantamientos olímpicos (arrancada, dos tiempos), powerlifting (sentadillas, peso muerto y press de banca con pesos máximos) y el uso de la maniobra de Valsalva (contener la respiración durante el esfuerzo).

Después del primer trimestre, el levantamiento de pesas muy exigente puede representar un riesgo aún mayor, ya que el aumento del volumen abdominal modifica la postura y el equilibrio del cuerpo, incrementando la posibilidad de sufrir una lesión lumbar o de suelo pélvico. Además, el esfuerzo intenso puede interferir con el retorno venoso y favorecer la aparición de mareos o desmayos. Las embarazadas cuyas ocupaciones requerían estar largas jornadas de pie o la realización de trabajos físicos extenuantes, como levantar pesos, tenían tendencia a dar a luz a bebés con restricción del crecimiento intrauterino y a tener partos pretérmino.

Ejercicios que Impliquen Saltos y Movimientos Bruscos

Estos movimientos pueden generar un impacto negativo en el suelo pélvico, que ya se encuentra bajo una tensión considerable durante el embarazo. El constante rebote y las fuerzas de impacto que se producen al saltar o realizar movimientos bruscos pueden contribuir a la aparición de molestias lumbares, incontinencia urinaria o, en casos más graves, al debilitamiento del suelo pélvico. Conforme el embarazo avanza, los saltos y movimientos bruscos pueden resultar aún más incómodos y peligrosos.

Se recomienda evitar ejercicios como:

  • Saltar a la comba
  • Ejercicios pliométricos (como saltos al cajón o burpees con salto)
  • Running o correr a alta intensidad (puede ser adaptado o permitido en corredoras experimentadas bajo supervisión médica, pero generalmente se desaconseja iniciarlo durante el embarazo)

Posturas que Comprimen el Abdomen

Cualquier ejercicio que ejerza una presión directa y fuerte sobre el abdomen debe ser evitado para no comprometer el espacio y el flujo sanguíneo del feto. Durante el primer trimestre, el útero comienza a expandirse y, aunque aún es pequeño, cualquier compresión excesiva puede generar molestias, mareos o una disminución temporal del suministro de oxígeno hacia el bebé.

Ejercicios con este efecto negativo:

  • Abdominales tradicionales (crunches, sit-ups)
  • Elevaciones de piernas en posición supina
  • Posturas de yoga o pilates que impliquen torsiones profundas del tronco o que compriman el vientre

Aunque el yoga es un ejercicio que puede tener beneficios, se deben tomar precauciones y lo ideal es contar con un instructor capacitado.

Ejercicios en Posición Supina Prolongada

A partir del segundo trimestre, permanecer acostada boca arriba durante mucho tiempo puede hacer que el útero comprima la vena cava, reduciendo el flujo sanguíneo al corazón de la madre y, por ende, al bebé. Sin embargo, en algunas mujeres sensibles esta postura ya puede afectar la circulación en el primer trimestre. Se deberán evitar los ejercicios en posición supina prolongada, especialmente en el tercer trimestre. La mujer gestante debe adoptar la posición en decúbito lateral izquierdo con las rodillas flexionadas, siendo esta la posición más favorable para la vascularización fetal.

Ejercicios a evitar en posición supina prolongada:

  • Press de banca plano
  • Abdominales o trabajo de suelo pélvico tumbada boca arriba por más de unos minutos
  • Ciertas posturas de relajación en yoga o pilates sin la inclinación adecuada

Buceo y Deportes a Gran Altitud

Estas actividades exponen al cuerpo a cambios de presión significativos que pueden ser peligrosos para el feto:

  • Buceo o submarinismo: Existe un riesgo significativo de estrés descompresivo para la madre y el feto.
  • Deportes practicados a gran altitud: A más de 2.500 metros, especialmente si no se está aclimatada, por el riesgo de menor oxigenación, lo que puede generar mareos, fatiga, dolor de cabeza y dificultad para respirar en la madre, y comprometer el desarrollo fetal.

Ejercicios con Riesgo de Caídas

Los ejercicios con riesgo de caídas representan un desafío particular durante el embarazo, ya que cualquier impacto o pérdida de equilibrio puede tener consecuencias graves tanto para la madre como para el feto. Este es un riesgo general a considerar en cualquier actividad física.

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Mitos Desmentidos: Actividades Tradicionalmente Prohibidas sin Evidencia

Existen 10 contraindicaciones en las que tradicionalmente se ha prohibido la actividad física, de las que no hay evidencia y estar sedentarias puede ser peor:

  • Hipertensión crónica o gestacional
  • Aborto recurrente
  • Cuello uterino corto
  • Embarazos múltiples
  • Epilepsia
  • Anemia
  • Limitaciones ortopédicas
  • Historial de sedentarismo extremo
  • Historial de parto pretérmino
  • Restricción de crecimiento fetal

Recomendaciones Generales para un Entrenamiento Seguro

Para quienes desean mantenerse activas sin poner en riesgo su embarazo, es fundamental elegir entrenamientos adecuados. Si eras activa antes del embarazo, podrías continuar con tus actividades habituales con ciertas modificaciones. Si no estás acostumbrada a hacer deporte, es mejor que empieces con ejercicios fáciles y de corta duración para mejorar la forma física poco a poco.

  • Consulta con tu médico antes de comenzar cualquier rutina de ejercicio.
  • Escucha tu cuerpo: Si sientes mareos, fatiga extrema o molestias, detén la actividad.
  • Mantente hidratada para evitar sobrecalentamiento o deshidratación. El ejercicio debe realizarse en un ambiente aclimatado con una temperatura de entre 18 y 25 grados.
  • Opta por ejercicios de bajo impacto como caminar, nadar o yoga prenatal.
  • Evita sobrecargar la zona abdominal con ejercicios de core intensos.
  • Controla la frecuencia cardiaca en los momentos de máxima actividad (no debe sobrepasar el 80% de la frecuencia cardiaca máxima). La fisioterapeuta Melanie Fernández sugiere que “la mujer durante la práctica de ejercicio tiene que ser capaz de hablar, pero no de cantar una canción”.
  • Es preferible el ejercicio regular, al menos tres veces por semana. Se recomienda además realizar actividad física de manera diaria.

Alternativas Seguras al Ejercicio en el Primer Trimestre

Aunque hay ejercicios prohibidos, también existen muchas opciones seguras que aportan grandes beneficios. Actividades como andar, nadar y el golf son adecuadas, así como la bicicleta de forma suave, sin esfuerzo y de recorrido llano. Los ejercicios que se centran en el suelo pélvico y la movilidad, como el pilates y el yoga prenatal, son muy recomendables. Lo más nuevo para fortalecer el suelo pélvico en el embarazo es la propiocepción y el método de las 5P.

Foto de mujer embarazada practicando yoga prenatal

Preguntas Frecuentes sobre Ejercicio y Embarazo

¿Puedo hacer abdominales en el primer trimestre?

Los abdominales tradicionales no son recomendables, ya que pueden generar presión en el abdomen. En su lugar, se pueden hacer ejercicios de activación del suelo pélvico y transverso abdominal.

¿Es seguro correr en el primer trimestre del embarazo?

Si la mujer ya corría antes del embarazo y no presenta complicaciones, puede continuar con una intensidad moderada y evitando terrenos irregulares. Sin embargo, no se recomienda empezar a correr si no era un hábito previo.

¿Los estiramientos intensos son peligrosos?

El embarazo aumenta la producción de relaxina, una hormona que relaja los ligamentos. Esto puede hacer que los estiramientos profundos sean más riesgosos, aumentando el peligro de lesiones. Las flexiones y extensiones intensas deben evitarse por la laxitud del tejido conectivo.

¿Cuándo debo detener el ejercicio?

Si experimentas mareos, sangrado, dolor abdominal intenso, fatiga extrema o falta de aire, detén el ejercicio de inmediato y consulta con tu médico.

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