Recomendaciones de la matrona: cómo empujar durante el parto

A menudo me preguntáis cuál es la forma correcta de empujar en el parto. Muchas mamis llegan confundidas por la idea de que se debe empujar aguantando la respiración; sin embargo, somos mamíferas y, por tanto, nacemos sabiendo parir. Si una mujer está en dilatación completa y siente la necesidad de pujo, no haría falta decirle cómo debe hacerlo.

Los pujos son los esfuerzos que realiza la madre, haciendo fuerza con la musculatura abdominal y pélvica, para ayudar al bebé a avanzar por el canal del parto. Es un acto reflejo, siempre que la mujer esté viviendo su parto sin anestesia epidural.

Esquema anatómico mostrando el descenso del bebé por el canal de parto y la activación de la musculatura abdominal y el diafragma.

Diferencia entre pujos dirigidos y espontáneos

Es fundamental distinguir entre las dos formas principales de gestionar este momento:

  • Pujos espontáneos: Son los que la mujer realiza de manera instintiva cuando su cuerpo siente la necesidad. Al empujar cuando se siente el impulso, el progreso es más rápido, las mujeres actúan con mucha energía, se sienten desinhibidas y suelen realizar sonidos guturales.
  • Pujos dirigidos: Son aquellos que se realizan siguiendo las instrucciones del profesional (matrona o ginecólogo) sobre cuándo y cómo empujar. Se utilizan frecuentemente cuando se ha administrado la epidural, ya que esta puede amortiguar las sensaciones y dificultar que la mujer localice el área de empuje.

La controversia sobre el uso de la maniobra de Valsalva

Cuando se realizan pujos dirigidos, es común que se pida a la mujer que lleve la barbilla al pecho, agarre las barras laterales o sus muslos, y realice pujos de unos 10 segundos en apnea (aguantando la respiración). Técnicamente, esto se denomina maniobra de Valsalva.

La evidencia científica indica que aguantar la respiración durante los pujos no es recomendable por varios motivos:

  • Efectos negativos en el bebé: Al empujar en tensión, se evita que el oxígeno llegue correctamente a los órganos, lo que puede provocar que los bebés nazcan con un pH peor (indicador de menor oxigenación).
  • Efectos negativos en la madre: Provoca mayor daño al suelo pélvico, presión intracraneal elevada, sensación de mareo, dolor en los ojos y derrames.
  • Intervención: La realización sistemática de pujos dirigidos puede aumentar la probabilidad de partos instrumentales y episiotomías.

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Técnicas recomendadas: pujo en exhalación o "glotis abierta"

La evidencia es clara: empujar a "glotis abierta" evita la tensión en la mandíbula y, por tanto, en el útero. Esta técnica consiste en realizar una inspiración y, al empujar, soltar el aire lentamente mientras se activa el músculo transverso del abdomen, dirigiendo la fuerza hacia la vagina.

La técnica de las "10 velas"

Para la fase final del expulsivo, cuando la cabeza del bebé comienza a coronar, recomiendo la técnica de las "10 velas". Se pide a la mujer que deje de empujar con fuerza y, en su lugar, realice 10 soplidos cortos y controlados. Esto permite que el periné se distienda gradualmente, evitando desgarros y protegiendo la integridad de la zona.

Factores clave durante el expulsivo

El papel de la posición

Tristemente, en muchos lugares se da a luz tumbada en la cama, siendo esta la peor posición posible. La gravedad y el movimiento son aliados naturales; al igual que no intentarías defecar tumbada en una cama, el expulsivo fluye mejor en posiciones verticales (de pie, sentada o en cuclillas) o de lado.

El reflejo de eyección fetal

En partos fisiológicos, respetados y en entornos acogedores, puede producirse el “reflejo de eyección fetal”. Es un mecanismo involuntario e intenso donde el cuerpo de la mujer empuja de manera eficaz. En estos casos, la mujer no necesita instrucciones, pues su cuerpo sabe exactamente cómo facilitar la salida del bebé.

¿Qué hacer si no hay ganas de empujar?

Si estás en dilatación completa pero no sientes ganas de pujar, no pasa nada. Se recomienda esperar (descenso pasivo) a que el bebé descienda por sí mismo o cambiar de posición. Forzar el pujo antes de tiempo puede ser agotador, inflamar el cuello uterino y alargar innecesariamente la duración del expulsivo.

Recuerda: tu cuerpo es sabio. Si te preparas físicamente durante el embarazo mediante ejercicios de suelo pélvico y conexión con tu bebé, ganarás la confianza necesaria para confiar en tus instintos el día del parto.

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