Inari: Diosa japonesa de la felicidad y la fertilidad

Venerada desde hace más de 1.300 años, la compleja y polimorfa divinidad Inari fascina por su capacidad para encarnar múltiples aspectos. Desde los arrozales hasta los santuarios urbanos, pasando por los zorros mensajeros, Inari vela por Japón y su pueblo. Esta deidad es popular tanto en la religión sintoísta como la budista.

Inari es la deidad japonesa de la fertilidad, el arroz, la agricultura, los zorros, la industria y el éxito en general. Es también la diosa que hace realidad los deseos, la deidad de la suerte y la prosperidad. Tradicionalmente, Inari se ha identificado como un colectivo de tres o cinco deidades. Actualmente, las cinco deidades identificadas con Inari son Ukanomitama, Sadahiko, Omiyanome, Tanaka y Shi.

Representación de la diosa Inari con zorros

Orígenes y desarrollo del culto a Inari

El culto a Inari se remonta al menos al siglo VIII d.C., con la fecha oficial de la construcción del santuario Fushimi Inari-taisha en 711. Sin embargo, algunos eruditos como Kazuo Higo creen que la veneración existía incluso siglos antes de la construcción del santuario. Según la leyenda, la primera manifestación de Inari tuvo lugar en el monte Inari, cerca de Kioto, cuando un hombre llamado Hata no Irogu descubrió milagrosamente que en la montaña crecía arroz. Este mito fundacional ilustra el vínculo original entre Inari y el cultivo del arroz, alimento básico en Japón. El primer uso registrado del kanji actual, que significa "transportar arroz", fue en el Ruijū Kokushi en el año 827.

A lo largo de los siglos, el culto a Inari se ha ido enriqueciendo y haciendo cada vez más complejo. Inicialmente una deidad agraria vinculada a la fertilidad de los campos, el cometido de Inari se ha ampliado para abarcar otros ámbitos, como el comercio, la artesanía y la industria. Esta evolución refleja los cambios de la sociedad japonesa, que ha pasado de una economía esencialmente agrícola a otra más diversificada. Un importante punto de inflexión en la difusión del culto a Inari fue su adopción por el famoso monje budista Kūkai en el siglo IX. Al convertir a Inari en la protectora del templo Tō-ji de Kioto en el año 823, Kūkai contribuyó en gran medida a la popularización de esta divinidad más allá de su región de origen. Esta asociación entre sintoísmo y budismo ilustra el sincretismo religioso característico del Japón medieval.

En el año 827, la corte otorgó a Inari el quinto rango, lo que incrementó la popularidad de la deidad en la capital. El rango de Inari volvió a incrementarse en el año 942 por el Emperador Suzaku, quien le otorgó el máximo rango como agradecimiento por su ayuda en las rebeliones. La popularidad de Inari continuó creciendo, y el santuario Fushimi Inari-Taisha se convirtió en peregrinaje imperial en el año 1072. En 1468, durante la Guerra de Ōnin, el complejo del santuario Fushimi Inari-Taisha fue completamente quemado. La reconstrucción llevó 30 años, y la nueva construcción fue consagrada en el año 1499. Mientras que el complejo antiguo tenía tres kami en edificios separados, el nuevo complejo tenía cinco kami en un solo edificio.

Expansión del culto durante el período Edo

Durante el período Edo, la veneración a Inari se extendió por todo el territorio japonés, y especialmente en Edo. Smyers atribuye esta propagación al movimiento de los daimyō (los señores feudales). En el siglo XVI, Inari se había convertido en el patrón de los herreros y protector de los guerreros, razón por la cual muchos castillos de Japón incluyen una capilla a Inari, y los daimyō llevaban su fe en su kami protector con ellos cuando tenían que cambiar a un nuevo dominio. El rol divino de Inari continuó expandiéndose en la costa, convirtiéndose en el protector de los pescadores, mientras en Edo era invocado para prevenir incendios. También se convirtió en el patrón de los actores y las prostitutas, ya que sus capillas a menudo se encontraban cerca de los lugares donde trabajaban y vivían. Rápidamente se comenzó a venerar a Inari como una deidad que hacía realidad tus deseos, la deidad de la suerte y la prosperidad.

Después de que un decreto imperial ordenara la separación de las creencias budista y sintoísta, muchos santuarios a Inari sufrieron cambios. En Fushimi Inari-taisha las estructuras que eran claramente budistas fueron derruidas. En el periodo Tokugawa, cuando el dinero reemplazó al arroz como un modo de medir la riqueza en Japón, el rol de Inari como kami se expandió a todos los aspectos de las finanzas, negocios e industria. A comienzos del siglo XVIII, seguidores de Inari en Ginza acuñaron monedas como ofrenda.

Representaciones y simbolismo de Inari

Las representaciones de Inari son notablemente polimorfas, lo que refleja la complejidad de esta divinidad. A veces masculina, a veces femenina, Inari puede adoptar la apariencia de un anciano barbudo que carga sacos de arroz, de una bella joven o de una figura andrógina de rasgos indefinidos. Esta fluidez de representación hace que cada cual pueda forjarse su propia imagen de Inari. Inari ha sido representada tanto como una deidad masculina como femenina. En ocasiones se identifica a Inari como otra figura mitológica. Algunos eruditos sugieren que Inari es Ukanomitama o la figura Ōgetsu-Hime que aparece en el Kojiki en la mitología clásica japonesa.

El zorro (Kitsune) y sus símbolos

El animal emblemático asociado a Inari es el zorro (kitsune), considerado como su mensajero y sirviente. Los santuarios dedicados a Inari suelen estar adornados con estatuas de zorros, a menudo en parejas. Estos zorros suelen llevar objetos simbólicos en la boca, como una llave (al granero de arroz), un pergamino (que representa el conocimiento) o una bola de cristal (que simboliza el alma). El zorro y la joya que hace realidad los deseos son los símbolos prominentes de Inari. Otros elementos comunes en las representaciones de Inari (o de su Kitsune) incluyen una hoz, un saco de arroz y una espada. Estas estatuas de zorros suelen llevar algún objeto simbólico en sus fauces o bajo sus garras. Generalmente suelen llevar una joya y una llave, una hoz para cortar arroz o un pergamino. Prácticamente todas las capillas a Inari, independientemente de su tamaño, suelen llevar al menos un par de figuras, generalmente flanqueando el altar o frente a la entrada al santuario. Las estatuas pocas veces son talladas de un modo realista. Generalmente suelen ser estilizadas y suelen ser talladas con el animal sentado sobre su cola y con la mirada al frente.

Culturalmente se ha asociado el kitsune a Inari debido a que, por la dieta del zorro basada en insectos, pequeños reptiles, roedores, aves y bayas, los campesinos capturaban y entrenaban a los zorros para que controlasen las plagas en los campos de arroz. Los zorros de Inari son popularmente blancos, el color del buen presagio, y son conocidos como kitsune tenkū, que significa literalmente "zorro celestial". Estos kitsunes, a diferencia del resto de su especie, como los zorros salvajes o zorros demonios, son de una amabilidad y generosidad extraordinaria, cuyo único interés en sus vidas es ayudar y proteger a los seres humanos. Usualmente deciden adoptar una vida mortal y mundana, transformándose en humanos y casándose y teniendo hijos con estos. Se dice que los zorros de Inari tienen un poder curativo inigualable, capaz de curar cualquier enfermedad o herida, por muy grave y severa que sea.

Estatuas de zorros (kitsune) en un santuario Inari

El color bermellón

El color bermellón también está estrechamente asociado a Inari. Los torii (pórticos) rojos que marcan la entrada a los santuarios Inari se han convertido en un símbolo icónico, especialmente famoso en el santuario Fushimi Inari de Kioto, con sus miles de torii formando túneles en la montaña. El color rojo suele identificarse con Inari, debido a la prevalencia de dicho color en sus santuarios y torii.

Áreas de protección e influencia de Inari

Inari es ante todo la deidad tutelar de la agricultura, y más concretamente del cultivo del arroz. Como protectora de la cosecha, Inari vela por la fertilidad de los campos y garantiza la abundancia de alimentos. Esta función primordial explica la inmensa popularidad de Inari en el Japón tradicional, donde el cultivo del arroz era el centro de la economía y la sociedad. Con el tiempo, la esfera de acción de Inari se amplió considerablemente. La deidad se convirtió en la patrona del comercio, la artesanía y la industria, simbolizando la prosperidad económica en general. Comerciantes, artesanos y empresarios invocan con frecuencia a Inari para el éxito de sus negocios.

Inari también está asociada a otros ámbitos como:

  • La fertilidad y el parto
  • El matrimonio y la armonía familiar
  • Protección contra el fuego (de ahí su vínculo con los bomberos)
  • Suerte y éxito en los negocios
  • Sabiduría y conocimiento

Esta diversidad de atribuciones hace de Inari una deidad especialmente versátil, capaz de responder a las múltiples preocupaciones de los fieles.

Santuarios de Inari

Inari es una deidad popular con muchas capillas y templos en todo Japón. Se estima que alrededor de un tercio de todos los santuarios sintoístas de Japón están dedicados a Inari, lo que atestigua la inmensa popularidad del culto. En la entrada a los santuarios de Inari generalmente se encuentra uno o más toriis de color bermellón y algunas estatuas de kitsune, que suelen estar adornados por baberos rojos llamados yodarekake que son puestos por sus seguidores.

Fushimi Inari Taisha

El santuario principal y más famoso es el Fushimi Inari Taisha de Kioto. Fundado en 711, este vasto complejo se extiende a lo largo de las laderas del monte Inari y es famoso por sus miles de torii bermellones que forman túneles a lo largo de los senderos de la montaña. Es un importante lugar turístico y de peregrinación, especialmente popular en Nochevieja. Aquí, los caminos que recorren el ascenso a la colina están marcados por torii y las estatuas kitsune aparecen por pares, uno representando el género masculino y otro el femenino.

El santuario Fushimi Inari en Kioto (Japón) ⛩️ Mil puertas torii, recorrido y subida al monte Inari

Otros santuarios notables

Otros santuarios Inari notables son:

  • El complejo Toyokawa Inari, en la prefectura de Aichi, que combina elementos sintoístas y budistas.
  • Santuario Yūtoku Inari en la prefectura de Saga, uno de los tres santuarios Inari más grandes de Japón.
  • Santuario Takekoma Inari en Iwanuma, el segundo santuario Inari más antiguo del país.

Estos santuarios, grandes y pequeños, salpican el paisaje japonés, desde las grandes ciudades hasta las zonas rurales, dando testimonio de la omnipresencia del culto a Inari. En el siglo XVI, muchos castillos de Japón incluían una capilla a Inari. Estatua de un kitsune adornado con un babero rojo en la capilla del castillo Inuyama.

Prácticas y ofrendas asociadas al culto a Inari

El culto a Inari implica una serie de prácticas rituales y ofrendas específicas. Los fieles visitan los santuarios para rezar, pedir favores o expresar su gratitud a la deidad. Las plegarias a Inari suelen referirse a la prosperidad, el éxito en los negocios, una buena cosecha o la protección de la familia.

Las ofrendas tradicionales a Inari incluyen:

  • Arroz, el alimento básico asociado a Inari.
  • Sake, bebida fermentada a base de arroz.
  • Aburaage (tofu frito), considerado el alimento favorito de los zorros.
  • Inari-zushi, sushi envuelto en aburaage.

Se supone que estas ofrendas complacen a Inari y a sus zorros mensajeros, animando a la deidad a conceder los deseos de los fieles. Una práctica común es donar torii en miniatura o estatuas de zorros a los santuarios. Las empresas y los particulares suelen donar grandes torii, que luego se erigen dentro de los muros del santuario, creando los famosos túneles de puertas bermellón. En algunos lugares de Kyūshū hay un festival, o periodo de rezo, que comienza cinco días antes del plenilunio de noviembre. En ocasiones dicho festival dura una semana entera. Los rezos son acompañados por ofrendas de arroz a un santuario a Inari cada día, recibiendo o-mamori o amuletos de la suerte.

Importancia de Inari en la cultura japonesa contemporánea

Aunque la sociedad japonesa se ha secularizado en gran medida, Inari sigue desempeñando un papel importante en la cultura y la espiritualidad contemporáneas. Los santuarios Inari siguen siendo muy populares, sobre todo durante celebraciones tradicionales como la Nochevieja y los matsuri, festivales locales japoneses.

En el mundo de los negocios, muchas empresas mantienen altares dedicados a Inari en sus instalaciones, continuando la tradición de buscar la bendición de la deidad para la prosperidad empresarial. Algunas grandes empresas japonesas, como el gigante de la cosmética Shiseido, incluso tienen a Inari como deidad tutelar oficial. La imaginería asociada a Inari, sobre todo los zorros y los torii bermellón, se ha convertido en un icono de la cultura visual japonesa. Se puede encontrar en el arte, la literatura, el manga y el anime, contribuyendo a mantener la presencia de Inari en el imaginario colectivo. Por último, los santuarios de Inari, en particular el famoso Fushimi Inari Taisha, se han convertido en importantes atracciones turísticas, atrayendo a visitantes de todo el mundo fascinados por la belleza de los lugares y la rica historia del culto.

tags: #como #se #llama #japonesa #de #la