Cuando acabas de tener un bebé, especialmente si es tu primera vez, es normal que surjan muchas dudas. Una de las preocupaciones más comunes para padres primerizos es cómo cargar y sostener correctamente al recién nacido, dada su fragilidad y pequeño tamaño. Sin embargo, no es tan complicado como parece y con práctica se convierte en un acto natural.

Principios Fundamentales para Cargar al Bebé
La seguridad y la tranquilidad del pequeño son fundamentales cada vez que se le coge en brazos o se le mece. El recién nacido es frágil, y es normal que los padres sientan temor al cargarlo las primeras veces. Es crucial hacerlo delicadamente y con cuidado para evitar que se resbale.
Soporte Imprescindible para Cabeza y Espalda
Los músculos del cuello de un recién nacido aún no son lo suficientemente fuertes para sostener su cabeza, que representa aproximadamente una tercera parte de su peso corporal. Por lo tanto, la regla número uno es sostener siempre la cabeza y el cuello. Esto se logra deslizando una mano con cuidado debajo de la cabeza y el cuello del bebé. Al alzar al bebé, hazlo lentamente y con delicadeza, manteniendo el soporte en estas áreas.
Higiene y Confort
- Manos limpias: No es recomendable agarrar al bebé con las manos sucias, ya que su sistema inmunitario es débil y vulnerable a posibles bacterias. Es fundamental lavarse las manos con agua y jabón de forma regular antes de coger al pequeño.
- Manos cálidas: Si tienes las manos muy frías, también podría resultar molesto para el crío, por lo que se aconseja calentarlas antes de tocarlo.
- Transmite confianza: El bebé, a pesar de ser pequeño, es listo, por lo que debes transmitirle confianza para que esté cómodo y se quede a gusto, incluso dormido en tus brazos.
Técnicas Comunes para Sostener a un Recién Nacido
Existen varias formas seguras y cómodas de cargar a un bebé, las cuales varían según la edad del bebé y la situación.
Posiciones Iniciales para Recién Nacidos (Primeros Días)
Posición Horizontal Clásica
Esta es una forma clásica y reconfortante de cargar a un recién nacido. Al principio, cuando son muy pequeños, se puede sujetar la espalda y la cabeza al mismo tiempo con la palma de una mano. Basta con apoyar el cuerpo del crío sobre uno de tus brazos y poner la cabeza en la doblez del codo. Con la otra mano, puedes sujetarle el trasero y las piernas.

Posición con Apoyo en el Hombro
Para esta postura, coloca al bebé recto contra tu pecho, con su cabecita sobre tu hombro. Usa una mano para sostener su cabeza y cuello, y la otra para sostener su trasero. Esta posición es muy común para ayudarlo a eructar y también es adecuada para pasear con el bebé por casa o fuera.
Posiciones para Bebés Ligeramente Mayores o para Situaciones Específicas
Posición de Cuna (Adaptada)
A medida que el bebé crece, pasados los primeros días, la manera más habitual de cogerlo es apoyar su cabecita en la parte interna del codo, dejar que su espalda repose sobre tu antebrazo y abarcar con la palma de la mano abierta las nalgas del pequeño. El brazo que queda libre puede cruzarse por encima del cuerpo del bebé para dar soporte al peso, apoyando la mano debajo del antebrazo sobre el que descansa la espalda del bebé o bien sobre la mano con la que se le sujeta el culete.
Posición Boca Abajo sobre el Antebrazo
Coloca al bebé boca abajo sobre tu antebrazo, con tu mano sosteniendo su cabeza y cuello y su abdomen apoyado en tu brazo. Esta posición es reconfortante para algunos bebés, especialmente cuando tienen gases o cólicos, ya que ayuda a expulsarlos.
Posición Vertical
Si lo que se desea es asir al bebé en posición vertical, hay que hacerlo con ambos brazos. Primero se ha de flexionar uno de los brazos de modo que el antebrazo y la mano sirvan de asiento al culito del bebé. La parte baja de la espalda del pequeño ha de recostarse sobre el codo del brazo contrario, con la mano sujetando suavemente la cabeza del bebé, que estará apoyada en el hombro del adulto con la cara mirando hacia afuera.

Sentado sobre las Piernas
Siéntate recta en una silla y coloca al bebé sobre tu regazo, con su cabeza hacia tus rodillas y cara arriba. Esta postura es ideal para verle de cara y descansar.
Consejos Adicionales para Sostener al Bebé
- Mantenerlo pegado y cómodo: Cargar a tu bebé cerca de tu cuerpo le da una sensación de seguridad y calor. A la mayoría de los bebés les gusta que los carguen cerca del pecho, ya que les da calor y les permite escuchar los latidos de tu corazón, algo que les recuerda al útero. Pueden oírte y sentirte, lo que les transmite tranquilidad.
- Relaja tu cuerpo: Los bebés perciben la tensión. Respira profundo y relaja los hombros.
- Muévete con suavidad: Evita movimientos bruscos o repentinos.
- Siéntate para más estabilidad: Especialmente en los primeros días, sentarse en una silla cómoda mientras cargas a tu bebé es una gran idea.
- Atiende las señales del bebé: Prestar atención a las señales de tu bebé te ayudará a descubrir en qué posiciones se siente más cómodo y seguro. Si empieza a inquietarse, arquear la espalda o ponerse tenso, puede que no esté cómodo.
- Tómate un descanso: ¡Tus brazos se cansarán! No dudes en pedir ayuda o en colocar al bebé de forma segura en su moisés o cuna por unos minutos.
Cómo Dejar al Bebé en la Cuna
Para dejar al bebé en la cuna sin que llore o despierte, la clave está en inclinarte sobre la cuna todo lo que puedas y despegarlo hacia el final, sin dejar de sujetar su cabeza y su espalda. Empieza apoyando el culete y, por último, la cabeza.
Cargar al Bebé Después de Alimentarlo
Muchas madres se preguntan cómo coger a un bebé recién nacido después de que ha comido. Mantenerlo en posición vertical después de alimentarlo ayuda a prevenir las regurgitaciones y reduce el riesgo de reflujo. La mayoría de pediatras recomienda mantener a tu bebé erguido durante al menos 15 a 30 minutos después de cada toma. Durante este tiempo, dale suaves palmaditas o frota su espalda para ayudarlo a eructar.
¿Por Qué Llora un Bebé en Brazos?
Es normal que los recién nacidos lloren, incluso cuando los estás sosteniendo correctamente. Las razones pueden ser variadas:
- Hambre: Incluso si comió hace poco, puede que aún tenga hambre.
- Gases o malestar: Intenta hacerlo eructar sosteniéndolo boca abajo sobre tu hombro o frótale suavemente la espalda o la barriguita.
- Cansancio: Los bebés sobreestimulados pueden tener dificultad para calmarse.
- Temperatura: Revisa si tiene demasiado calor o demasiado frío.
- Necesidad de cambio de pañal.
- Sobreestimulación.
- Necesidad de consuelo: A veces, los bebés solo necesitan que los sostengan y los tranquilicen.
- Enfermedad.
También es importante recordar que, a veces, los bebés lloran por razones que no podemos identificar de inmediato, y está bien. Eso no significa que estés haciendo algo mal. En esos momentos, está bien colocar a tu bebé suavemente en un lugar seguro y tranquilo, como su cuna. Puedes probar otra posición, mecerlo suavemente o balancearlo, u ofrecerle un chupón.
El Contacto Físico y el Apego
El contacto físico madre-hijo o padre-hijo no solo transmite al pequeño la sensación de protección y seguridad, sino que también le proporciona salud. El apego es una herramienta indiscutible para garantizar el bienestar del pequeño desde su nacimiento, y una fuerza vital esencial en su desarrollo. El amor es el mejor estímulo para crear vínculos afectivos con el bebé. Estimular este apego desde el mismo instante de su nacimiento hace que el bebé pueda reconocerte a través de la cercanía y las sensaciones placenteras que le proporciona el contacto físico. Las caricias, los arrullos, los besos y los abrazos hacen que su organismo segregue endorfinas, conocida como la hormona de la felicidad.
Tener al bebé en brazos no lo malcría; al contrario, aumenta la confianza en sus padres, se relaja y aprende formas de comunicación. A lo que se acostumbran es a ser bien tratados, a ver satisfecha su necesidad de contacto, según afirma un documento publicado por la Asociación Española de Pediatría.
Uso de Fulares o Portabebés
Cuando ya te sientas más segura sobre cómo coger a un bebé, un portabebés puede ser una excelente manera de mantener a tu pequeño cerca mientras tienes las manos libres. Los portabebés para recién nacidos están diseñados para brindar seguridad y comodidad, ofreciendo un gran soporte para la cabeza y las caderas de tu pequeño. Su estructura ergonómica distribuye el peso de manera uniforme, lo que resulta suave para tus hombros y espalda y mantiene a tu recién nacido cómodo y bien sujeto.
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Lactancia: Cómo Ayudar al Bebé a Agarrarse al Pecho
Dar el pecho puede ser el modo más natural de alimentar a tu bebé, pero puede requerir tiempo y práctica para que los dos os acostumbréis. Entender cómo debe ser un buen agarre para dar el pecho (también conocido como acoplamiento de lactancia) puede ser de gran ayuda para establecer la alimentación.
Importancia de un Buen Agarre
Es una buena idea recibir toda la ayuda posible durante los primeros días y semanas después del nacimiento. Pide que comprueben el agarre de tu recién nacido, preferiblemente a un profesional sanitario con formación en lactancia, o a un especialista o consultora de lactancia. Hacer las cosas bien al principio te ayudará a evitar problemas futuros.
Además de ser frustrante y molesto para tu bebé, un agarre deficiente puede provocarte pezones doloridos. También puede hacer que el bebé no vacíe tu pecho de forma eficaz, lo que puede suponer una ganancia de peso reducida, un menor suministro de leche y un mayor riesgo de sufrir obstrucciones en los conductos galactóforos y mastitis. Un experto también comprobará si tu bebé tiene anquiloglosia o cualquier otro problema que pueda dificultar aún más el proceso de agarre.
Pasos para un Agarre Correcto
- Comprueba tu posición de agarre: Asegúrate de que la cabeza, el cuello y la columna del bebé estén alineados y que no estén torcidos. Su mentón debe mirar hacia arriba, y no estar caído hacia el pecho. Asegúrate de estar cómoda tú también; puedes utilizar almohadas o cojines para apoyar la espalda, los brazos o al bebé.
- Estimula al bebé para que abra la boca: Sujeta al bebé cerca de ti, con el pezón a la altura de su nariz. Pasa el pezón con delicadeza por su labio superior para animarle a abrir bien la boca. Cuanto más abierta esté la boca, más fácil será conseguir un agarre correcto.
- Acerca el bebé a tu pecho: Cuando el bebé haya abierto bien la boca y tenga la lengua por encima de la encía inferior, acércalo a tu pecho, apuntando el pezón hacia la parte superior de la boca. El mentón del bebé debe ser lo primero que entre en contacto con tu pecho. Debería introducir una buena parte de la areola en la boca, con el labio inferior y la mandíbula cubriendo la mayoría de la parte inferior de la areola. No pasa nada si ves que parte de la areola está fuera de la boca, todos tenemos areolas (y bebés) de diferentes tamaños.
- Mantén al bebé cerca durante el agarre: Siempre que sea posible, mantén al bebé cerca de ti, con el mentón en contacto con tu pecho. La nariz de un bebé recién nacido puede girar hacia arriba para poder respirar fácilmente mientras está enganchado al pecho, y puede aprender a coordinar la succión y la respiración de forma sencilla.
- Mira y escucha: El agarre debe resultar cómodo. Observa a tu bebé: al principio realizará succiones cortas y rápidas para estimular el flujo de leche. Cuando la leche empiece a fluir, succionará de un modo más lento y profundo, con algunas pausas, lo que puede indicar que está tomando leche. Deberías ver su mandíbula moviéndose y puede que escuches la succión y la deglución mientras se alimenta. También es importante comprobar si tu bebé produce una buena cantidad de pañales mojados y sucios, y si gana el peso esperado.
- Cómo interrumpir el agarre de tu bebé en el pecho: Si el agarre de tu bebé es flojo o duele, o si empieza a morder el pezón o a pasar la lengua por su extremo, retíralo del pecho y vuelve a intentarlo. Si fuera necesario, introduce con cuidado un dedo limpio por una esquina de la boca para interrumpir la succión.

Señales de un Agarre Correcto
Cada vez que des el pecho a tu bebé, comprueba:- Que su mentón esté en contacto con tu pecho y que pueda respirar por la nariz.
- Que su boca esté bien abierta y que haya introducido en ella una buena parte de la areola (no solo el pezón).
- Que el agarre no sea doloroso.
- Que empiece con succiones cortas antes de succionar de un modo más lento y profundo.