Cómo Medir la Fertilidad del Suelo

La agricultura exitosa comienza con un suelo saludable y una adecuada nutrición de las plantas. La clave para lograrlo es llevar a cabo análisis de suelo y evaluar la nutrición de las plantas de manera regular. Estos procesos proporcionan información valiosa que permite a los agricultores tomar decisiones informadas sobre la aplicación de fertilizantes y el manejo de sus cultivos.

El diagnóstico de la fertilidad del suelo consiste en evaluar sus propiedades químicas, físicas y biológicas con el fin de determinar su capacidad de suministro de nutrientes a los cultivos. Es el paso más crítico para obtener resultados fiables.

Infografía: Proceso general de análisis de suelo, desde la toma de muestra hasta la interpretación de resultados.

Importancia del Análisis de Suelo

El análisis de suelos es una herramienta fundamental para evaluar la fertilidad del suelo, su capacidad productiva y es la base para definir la dosis de nutrientes a aplicar. Con un diagnóstico preciso, los agricultores pueden tomar decisiones informadas sobre fertilización, sostenibilidad y rendimiento.

Además, el análisis de suelo puede indicar la existencia de un problema en el crecimiento de las plantas. La importancia del análisis de suelo radica en su capacidad para determinar la idoneidad del campo para la agricultura, en general, o para elegir los cultivos que mejor rendimiento darán.

La realización periódica de análisis del suelo puede proporcionar información valiosa sobre el terreno a todos los agentes de la industria agrícola, incluidas cooperativas agrícolas, compañías de seguros, bancos, proveedores de insumos o comerciantes de materias primas.

Para que el dato analítico reportado por el laboratorio sea útil, es imprescindible realizar un adecuado muestreo de suelos, ya que en esta etapa es donde se define la exactitud de los resultados del análisis de suelos.

Tipos de Análisis de Suelo

El tipo de análisis de suelo depende de los componentes o propiedades explorados del suelo del campo que puedan repercutir de forma positiva o negativa en el desarrollo de los cultivos.

Análisis de Nutrientes del Suelo

El análisis químico de los nutrientes del suelo es el más habitual. Principalmente, los análisis físicos y químicos del suelo indican sobre el contenido de nitrógeno (N), fósforo (P) y potasio (K), que son los nutrientes más importantes para los cultivos. Los nutrientes secundarios que también suelen examinarse son el calcio (Ca), el azufre (S) y el magnesio (Mg). Un análisis ampliado también incluye elementos menores como hierro (Fe), manganeso (Mg), boro (B), molibdeno (Mo) y otros.

Para analizar el contenido en nutrientes del suelo, se añade una muestra a una solución extractante y se mezcla (normalmente agitándola). A continuación, se filtra el contenido líquido y se analiza la presencia y concentración de elementos químicos (convertidos en materia seca). El número obtenido es el índice del análisis del suelo.

La disponibilidad de cantidades correctas de nutrientes en determinadas etapas fenológicas es vital para las plantas. Un desequilibrio en los nutrientes, como la deficiencia de nitrógeno, impide el correcto crecimiento de las plantas, mientras que las concentraciones elevadas provocan el marchitamiento de las plantas, quemaduras por fertilizante o un desarrollo anormal.

Niveles óptimos en análisis para distintos elementos químicos

Elemento Tasa normal, ppm
Fósforo (P) 25-35
Azufre (S) 7-15
Zinc (Zn) 1-3
Hierro (Fe) 10-20
Manganeso (Mn) 8-11
Cobre (Cu) 0,8-1
Potasio (K) 165-220
Calcio (Ca) 1400 o superior
Magnesio (Mg) 100 o superior
Sodio (Na) 80-120

Test de Acidez (pH)

Un pH adecuado en el campo es esencial para la productividad de las plantas, mientras que un pH demasiado alto o demasiado bajo afectará negativamente al crecimiento de los cultivos.

Al hacer un análisis del pH del suelo, se calculan sus iones de hidrógeno. Los valores de pH pueden oscilar entre 0 y 14. El valor neutro es 7, los niveles inferiores corresponden a la acidez y los superiores a 7 significan alcalinidad. Los campos ácidos o alcalinos se deben tratar de forma específica. Por ejemplo, el pH puede elevarse con cal, y con un análisis del suelo preciso se puede determinar el pH exacto y calcular la cantidad necesaria.

Existen varios kits que permiten realizar pruebas de suelo y medir el pH directamente en el campo, pero los laboratorios públicos o privados ofrecen resultados más precisos.

Análisis del Suelo para Medir la Salinidad (Conductividad Eléctrica - CE)

En los campos salinos, las plantas sufren estrés osmótico, debido a la escasa absorción de agua. Los análisis del suelo para medir la salinidad ayudan a comprender la idoneidad de las tierras para las actividades agrícolas.

La salinidad de los campos puede analizarse mediante: la evaporación de sales solubles totales (SST) de un extracto de agua subterránea; la medición de la conductividad eléctrica (CE) de un extracto de pasta saturada o de una dilución de agua destilada y tierra.

Los análisis de conductividad eléctrica del suelo se realizan sobre el terreno o en un laboratorio designado. Un análisis de conductividad eléctrica también puede mostrar la cantidad de nitrógeno disponible para el cultivo en algunas tierras no salinas.

Análisis de Plaguicidas y Contaminación del Suelo

Los plaguicidas ayudan a eliminar los organismos que destruyen los cultivos. Al mismo tiempo, estas sustancias pueden contaminar el medioambiente y ser un peligro para los seres humanos y los animales, acumulándose en los alimentos.

Los contaminantes químicos reducen el rendimiento de los cultivos y la calidad del fruto, por lo que es importante realizar un análisis fisicoquímico del suelo en busca de plaguicidas antes de la siembra y planificar el tratamiento posterior de los cultivos basándose en las actividades anteriores en el campo y en la productividad.

También se recomienda comprobar la presencia de metales pesados durante los análisis de suelo, ya que algunos de ellos son muy tóxicos, como el plomo (Pb), el arsénico (As), el cadmio (Cd), el cromo (Cr), el zinc (Zn), el cobre (Cu), el mercurio (Hg), el níquel (Ni) y el litio (Li), entre otros.

Análisis Físico de la Textura y la Estructura del Suelo

Además del contenido químico, los análisis de suelo agrícola también analizan el tipo de suelo y sus propiedades físicas, como la textura, la estructura y la humedad. Los principales componentes son la arcilla, la arena y el limo, y sus proporciones definen la textura del suelo y su capacidad para retener nutrientes con la humedad.

La estructura del suelo define el tamaño de sus partes y espacios porosos, que afectan al flujo de agua y aire en la tierra. Una prueba de textura de suelo también ayuda a determinar la idoneidad del tipo de cultivo.

Análisis de la Humedad del Suelo

El agua es esencial para el crecimiento de las plantas y la vegetación no puede desarrollarse correctamente si falta humedad en el suelo. Un análisis del contenido de humedad del suelo informa de la disponibilidad de agua para las plantas o de su posible deshidratación.

La evaporación a alta temperatura de la humedad de las muestras es el análisis más típico de humedad del suelo. El cálculo de la humedad de las muestras se basa en la medición de sus masas antes y después de la evaporación.

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Parámetros Clave para la Fertilidad del Suelo

Materia Orgánica

La materia orgánica es clave para tener un suelo fértil y productivo. La materia orgánica del suelo son aquellos compuestos del suelo que son orgánicos. La materia orgánica afecta muchas propiedades del suelo y aumenta la actividad biológica.

Ayuda a hacer disponibles los nutrientes del suelo para la planta, mantiene el pH del suelo estable y reduce el riesgo de erosión. Los suelos ricos en materia orgánica (4-5 %) serán más fértiles que el resto. La materia orgánica nutre de nitrógeno, fósforo y azufre al cultivo.

Para tener un suelo fértil y de calidad interesa tener un nivel medio o alto.

Capacidad de Intercambio Catiónico (CIC)

La CIC es el número de sitios de carga negativa sobre las partículas del suelo (en su mayoría de arcilla y materia orgánica) que pueden retener nutrientes para las plantas. Se expresa en unidades de meq/100 g o cmolc / kg.

Los suelos que tienen mayor CIC se consideran ser más fértiles que los suelos con baja CIC, ya que potencialmente pueden contener más nutrientes por un período más largo de tiempo. Estos suelos también tienen una mayor capacidad de retención de agua.

El conocimiento de la CIC de su suelo puede ayudarle a decidir la frecuencia de la aplicación de fertilizantes, ya que los suelos con alta CIC requieren aplicaciones menos frecuentes.

Relación de Absorción de Sodio (RAS)

El RAS significa proporción de absorción de sodio. Se utiliza para predecir los problemas de infiltración de agua en los problemas del suelo y estructura del suelo. El RAS es la relación de sodio a calcio más magnesio en la solución del suelo.

Los suelos con RAS mayor que 10, se consideran suelos sódicos. Los suelos sódicos tienen problemas estructurales, que se traducen en malas infiltración de agua. El suelo tiende a hincharse cuando está mojado y se llenan de grietas cuando se secan.

Fórmula: RAS = Na(meq/l) / √ (Ca (meq/l) + Mg (meq/I) )/2

Metodología de Muestreo de Suelo

La operación de muestreo es mucho más compleja e importante de lo que se suele pensar. Un error en esta fase puede invalidar completamente los resultados más precisos del laboratorio.

Recopilación de Muestras

El primer paso en el análisis de suelo es recopilar muestras representativas de diferentes áreas de tu campo. Utiliza una pala o una sonda para obtener muestras de suelo a diferentes profundidades y en varias ubicaciones.

La muestra de suelo debe representar al sector que se desea intervenir (no mayor a 10 ha), usualmente un potrero o un sector delimitado y homogéneo del campo (mismo tipo de suelo, pendiente, manejo anterior, etc.). No es recomendable juntar sectores no homogéneos en una misma muestra. También deben evitarse sectores donde hay alteración, producto de acumulación de animales (bostas y orina), bebederos, comederos, sombras, entradas de potrero y cerca de los cercos, entre otros.

Profundidad y Época de Muestreo

La muestra se debe tomar a una profundidad constante, que habitualmente es de 10 cm para praderas y de 20 cm para cultivos. En general es interesante coger entre 0 y 40 cm, que es donde la planta desarrolla sus raíces. En suelos muy profundos y de fácil penetración para las raíces es bueno coger muestra hasta los 60 o 70 cm.

La época de muestreo puede ser cualquiera, y dependerá del objetivo. Habitualmente se utilizan los datos de análisis de suelo para orientar o definir los requerimientos de fertilización de un cultivo o pradera. De esta forma, el muestreo de suelos debe planificarse con bastante antelación a la fecha de aplicación, al menos dos meses antes, de modo de tener los resultados del laboratorio con tiempo suficiente para definir la dosis y adquirir los insumos.

Intensidad de Muestreo

La intensidad de muestreo consiste en la cantidad de submuestras que debemos tomar para estimar el verdadero valor de la propiedad de interés, con una adecuada exactitud. Cuanto menor sea el error de muestreo, mayor será la exactitud del dato analítico.

Se recomienda tomar una cantidad de submuestras lo suficientemente grande como para que la muestra compuesta obtenida permita aproximarse de un modo aceptable al verdadero valor de la variable en el lote o ambiente muestreado. La intensidad de muestreo se definirá en base a la variabilidad de la propiedad estimada y al “error tolerado” que estamos dispuestos a asumir.

Muestreo en Cuadrículas y por Zonas

El método de muestreo más simple se basa en cuadrículas y zonas. El muestreo en cuadrículas se basa en cuadrículas del mismo tamaño, pero no tiene en cuenta la variabilidad. El muestreo por zonas sugiere tomar muestras medias de cada zona del campo, basándose en mapas de cultivos o tipo de suelo.

Diagrama comparativo de muestreo de suelo en cuadrículas vs. muestreo por zonas, mostrando la distribución de submuestras.

Acondicionamiento de las Muestras

El acondicionamiento de las muestras es un paso importante, ya que errores en esta etapa pueden alterar el contenido de nutrientes de las muestras. Se deben evitar prácticas como dejar las muestras expuestas al sol, colocar los rótulos en contacto con el suelo o utilizar frases poco claras en los rótulos.

Análisis de Suelo Caseros

Existen algunos métodos sencillos para realizar pruebas de suelo en casa:

Test de Textura (Método de los Botes de Cristal)

Para este test se necesitan 3 botes de cristal. Se rellenan una tercera parte de cada bote con muestras de tierra de 3 puntos diferentes. El resto se llena con agua, se tapa bien y se bate. Después de 3 días de reposo, las partículas se separarán y quedará marcado por niveles y peso lo que el suelo contenga: gravas, arena, limos y arcilla.

Test de pH Casero

Para medir el pH de forma casera, se toma una muestra de tierra y se añade vinagre. Si hay efervescencia, el suelo es alcalino. Para comprobar si es ácido o neutro, se cubre la otra mitad de la muestra con agua destilada, se remueve y se añade bicarbonato. Si no reacciona o salen pocas burbujas, es neutro o casi neutro. Si aparecen burbujas, es ácido.

Test de Fertilidad Casero

Para medir la fertilidad del suelo, se toma una muestra, se coloca en un cuenco y se añade agua oxigenada. Se observará cómo reacciona la tierra.

Ilustración de los pasos para realizar un test de textura de suelo casero con botes de cristal.

Interpretación de Resultados y Manejo

Un informe de laboratorio suele incluir los resultados sobre los parámetros especificados. Es importante conocer las normas sobre los nutrientes y ajustar en consecuencia su concentración en base al diagnóstico de las condiciones del suelo.

Los análisis de suelos agrícolas aportan mucha información sobre las parcelas, ayudando en el día a día de muchas formas. Es importante ligar los resultados de los análisis con operaciones como el labrado, abonado, etc. Y, a partir de los resultados y de dónde se quiere llegar, preparar actuaciones futuras.

Para lograr altos rendimientos y sostenidos en el tiempo resulta imprescindible integrar el manejo de la fertilización, con los demás aspectos del manejo de cultivos (manejo sanitario, selección de genotipos, etc.) y aplicar buenas prácticas de manejo agronómico (BPMA) como la siembra directa con alta cobertura de rastrojos, rotación de cultivos y la fertilización balanceada. La aplicación de las mismas permite ingresar en un “círculo virtuoso”, con rendimientos elevados, más estables y al mismo tiempo minimizar el deterioro del suelo.

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