Los cambios que experimenta el recién nacido al momento de nacer son cruciales para su adaptación a la vida fuera del útero materno. Estos cambios abarcan múltiples sistemas, siendo el respiratorio uno de los que sufre una transformación más drástica.
Desarrollo del Sistema Respiratorio Fetal
Durante el periodo embrionario, se forma la estructura básica del aparato respiratorio. A partir de la novena semana de gestación, el embrión se transforma en feto, y las estructuras pulmonares preexistentes inician un proceso de crecimiento y maduración. Este desarrollo prenatal se divide en tres periodos fundamentales: de blástula, embrionario y fetal.
Periodos del Desarrollo Pulmonar
- Periodo de blástula o blastocisto: Comprende desde la fecundación hasta el día 17 de la vida intrauterina.
- Periodo embrionario: Durante esta etapa se forma el aparato respiratorio.
- Periodo glandular: Se extiende hasta la semana 17ª, caracterizado por el alargamiento del calibre de las vías aéreas y el adelgazamiento del epitelio, confiriéndoles un aspecto tubular. Los bronquiolos terminales se dividen, formando bronquiolos respiratorios y ductos alveolares. En esta fase, las células cuboidales tipo II comienzan a producir surfactante pulmonar, esencial para la función pulmonar extrauterina.
- Periodo canalicular: Abarca desde la semana 17ª hasta la 27ª.
- Periodo sacular: Comprende desde la semana 28ª hasta la 36ª. Se desarrolla la porción respiratoria del pulmón con la aparición de bronquiolos respiratorios y la formación de los primitivos alvéolos, junto con pequeños vasos pre y post capilares.
- Periodo alveolar: Se inicia en la semana 36ª de gestación y se completa alrededor de los dos años de vida del niño. Aunque los alvéolos ya están presentes, en el recién nacido solo se observa un 25% de los que tendrá un adulto. Durante este periodo, se forman nuevos alvéolos, capilares y se incrementa el tamaño de las venas y arterias.

Adaptación a la Respiración al Nacer
El momento del nacimiento representa una transición abrupta para el feto. Pasa de un ambiente intrauterino cálido, líquido y con soporte placentario, a un entorno externo frío, hostil y lleno de estímulos. La adaptación más significativa es el inicio de la respiración.
Factores que Preparan la Respiración
Para un desarrollo pulmonar normal, son fundamentales varios factores durante la vida fetal:
- Movimientos respiratorios fetales.
- Espacio adecuado en el tórax para el crecimiento pulmonar.
- Presencia de suficiente líquido intrapulmonar y extrapulmonar.
- Adecuada irrigación sanguínea de los pulmones.
Estímulos para la Primera Respiración
Diversos estímulos desencadenan la primera respiración del recién nacido:
- Estímulos químicos: El feto experimenta una asfixia transitoria debido a la interrupción del flujo sanguíneo placentario durante las contracciones uterinas y la posible compresión del cordón umbilical.
- Estímulo mecánico: Durante el parto vaginal, el paso por el canal del parto ayuda a expulsar parte del líquido de las vías aéreas y los alvéolos.
Al nacer, el sistema nervioso central del bebé se activa para iniciar la respiración. Se pone en marcha una compleja maquinaria que reemplaza el líquido pulmonar por aire, establece la circulación pulmonar y corrige la dirección del flujo sanguíneo.
Cambios Fisiológicos Inmediatos Post-Nacimiento
Pulmones, Corazón y Vasos Sanguíneos
Mientras el bebé se encuentra en el útero, la placenta actúa como el órgano respiratorio, facilitando el intercambio de oxígeno y dióxido de carbono a través de la sangre materna. La mayor parte de la sangre fetal circula por el cuerpo del bebé, asegurando el suministro adecuado de estos químicos.
Al momento del nacimiento, los pulmones del bebé están llenos de fluido y no inflados. Aproximadamente 10 segundos después del parto, el bebé realiza su primera respiración, a menudo descrita como un jadeo, en respuesta a los cambios súbitos de temperatura y ambiente. Esta primera inhalación desencadena una cascada de cambios:
- El aumento de oxígeno en los pulmones provoca una disminución en la resistencia del flujo sanguíneo hacia ellos.
- Simultáneamente, la resistencia del flujo sanguíneo en los vasos sanguíneos del cuerpo del bebé aumenta.
- El fluido presente en el aparato respiratorio se drena o es absorbido.
- Los pulmones se inflan y comienzan a funcionar de manera autónoma, oxigenando la sangre y eliminando dióxido de carbono mediante la exhalación.

Las contracciones de los músculos respiratorios deben generar suficiente fuerza para mover el aire y el líquido residual en los pulmones. El aire inhalado en las primeras respiraciones no se elimina por completo en la espiración, manteniendo un volumen residual para evitar el colapso alveolar. Aunque una pequeña cantidad de líquido permanece en las vías aéreas inicialmente, es rápidamente desplazada por el aire.
Los vasos pulmonares, que estaban constreñidos durante la vida fetal, se dilatan para permitir la perfusión adecuada del tejido pulmonar y el intercambio de gases. La entrada de oxígeno a los alvéolos eleva la presión parcial de oxígeno en sangre (PaO2) y aumenta los niveles de sustancias vasodilatadoras.
Temperatura Corporal
Un feto en desarrollo produce aproximadamente el doble de calor que un adulto. Parte de este calor se disipa a través de la piel fetal, el líquido amniótico y la pared uterina. Tras el parto, el recién nacido comienza a perder calor. Los receptores cutáneos envían señales al cerebro indicando frío. El cuerpo del bebé genera calor mediante la quema de grasa parda, un tipo de grasa especializada presente en fetos y recién nacidos. Es poco común observar temblores en los recién nacidos.
El Hígado
En el feto, el hígado actúa como un importante almacén de azúcar (en forma de glucógeno) y hierro. Al nacer, el hígado asume varias funciones nuevas:
- Produce sustancias esenciales para la coagulación sanguínea.
- Comienza a descomponer productos de desecho, como el exceso de glóbulos rojos.
- Produce una proteína que ayuda a descomponer la bilirrubina. Una descomposición inadecuada de la bilirrubina puede conducir a la ictericia neonatal.
Tracto Gastrointestinal
El sistema gastrointestinal del bebé no está completamente funcional hasta después del nacimiento. Hacia el final del embarazo, el feto produce una sustancia de desecho pegajosa, de color negro o verde, denominada meconio. El meconio son las primeras heces del recién nacido y está compuesto por líquido amniótico, moco, lanugo (vello fino que cubre el cuerpo fetal), bilis y células desprendidas de la piel y el tubo digestivo. En algunos casos, el feto puede eliminar el meconio mientras aún se encuentra en el útero.
Aparato Urinario
Los riñones fetales comienzan a producir orina entre las semanas 9 y 12 de gestación. Tras el nacimiento, el recién nacido normalmente orinará dentro de las primeras 24 horas de vida. Los riñones adquieren la capacidad de mantener el equilibrio de líquidos y electrolitos del cuerpo. La tasa de filtración glomerular aumenta significativamente después del nacimiento y durante las primeras dos semanas de vida. Sin embargo, los riñones requieren tiempo para alcanzar su plena capacidad funcional. Los recién nacidos tienen una menor capacidad para eliminar el exceso de sodio o para concentrar y diluir la orina en comparación con los adultos, pero esta habilidad mejora con el tiempo.
Sistema Inmunitario
El sistema inmunitario fetal comienza a desarrollarse y continúa madurando durante los primeros años de vida. El útero es un ambiente relativamente estéril, pero al nacer, el bebé se expone a una gran variedad de bacterias y otros patógenos. Aunque los recién nacidos son más vulnerables a las infecciones, su sistema inmunitario es capaz de responder a los organismos infecciosos. Los recién nacidos reciben anticuerpos de su madre, lo que les proporciona protección contra ciertas infecciones. La lactancia materna refuerza aún más esta inmunidad al transferir anticuerpos maternos.
La Piel
La apariencia de la piel del recién nacido varía según la edad gestacional. Los bebés prematuros tienen piel delgada y transparente, mientras que la piel de un bebé a término es más gruesa.
- Lanugo: Un vello fino que puede cubrir la piel, especialmente en bebés prematuros, y que suele desaparecer en las primeras semanas de vida.
- Unto sebáceo: Una sustancia espesa y cerosa que protege al feto en el líquido amniótico y que generalmente desaparece con el primer baño.
- La piel puede presentar agrietamiento, descamación o manchas, lo cual tiende a mejorar con el tiempo.