La lactancia materna es un camino de aprendizaje que requiere paciencia. Encontrar la postura adecuada tanto para ti como para el bebé es clave para unos buenos resultados y la ausencia de molestias. Dar de lactar acostada es una forma eficaz y cómoda de alimentar a tu bebé, ofreciendo alivio de la tensión física que pueden producir las posturas sentadas tradicionales. Este método es especialmente útil durante las tomas nocturnas, ya que permite a la madre y al bebé relajarse sin interrumpir el sueño. También favorece el vínculo afectivo y puede ser beneficioso para las madres que se recuperan del parto.

¿Por qué amamantar recostada?
Una de las mejores partes de amamantar recostada es la capacidad de descansar tu cuerpo mientras alimentas a tu bebé. Si sientes que tu bebé llora por comida, pero te sientes agotada y físicamente débil, amamantar cada 2-3 horas es un trabajo duro. Mereces un descanso, y amamantar recostada puede ayudarte a relajarte. Puedes descansar mientras te conectas y alimentas a tu bebé. Esta es una de las posiciones de lactancia más populares.
Beneficios de amamantar recostada:
- Descanso para la madre: Te permite acostarte cómodamente mientras das de lactar, ayudándote a relajarte y a conservar energía.
- Tomas nocturnas: Es ideal para las tomas nocturnas, facilitando el descanso y la alimentación.
- Recuperación post-cesárea: La posición echada de lado puede ser más suave para el abdomen que la posición sentada, aliviando la presión sobre la incisión.
- Alivio de molestias físicas: Si padeces dolor de espalda u otras limitaciones físicas, esta posición puede proporcionarte alivio.
- Control del flujo de leche: Si tienes una bajada de leche excesiva o un exceso de leche, la posición echada de lado puede ayudar a tu bebé a gestionar el flujo de leche.
- Mejora del agarre: Permite una alimentación más natural y relajada, lo que puede facilitar que tu bebé se agarre bien, ayudando a alinear la cabeza y el cuerpo del bebé en línea recta.
- Reducción de molestias en los pezones: Puede ser más suave que otras que ejercen más presión sobre los pechos.
- Fomento de la relajación: Si buscas una experiencia de alimentación más tranquila, esta posición es ideal.
Cómo amamantar recostada (sin almohada para el bebé)
Dar de lactar mientras estás acostada puede ser una gran forma de descansar mientras das de alimentar a tu bebé. Es una posición cómoda tanto para la madre como para el bebé, especialmente durante las tomas nocturnas.
Preparación:
- Encuentra un espacio cómodo: Asegúrate de que estás en un espacio cómodo, como tu cama o un sofá con un buen respaldo.
- Posiciona a tu bebé: Coloca a tu bebé boca arriba en el medio del suelo o en una cama grande. Si estás en una cama, recuerda mantener sábanas, mantas y almohadas lejos de la cara de tu bebé para minimizar riesgos.
- Posiciónate tú: Acuéstate de lado junto a tu bebé, con tu abdomen alineado cerca de la cabeza del bebé. Puedes usar una almohada debajo de tu cabeza, pero asegúrate de que esté colocada donde tu bebé no pueda alcanzarla.
Pasos para el agarre:
- Alineación: Desliza a tu pequeño hacia abajo hasta que su nariz esté nivelada con tu pezón y tu brazo esté por encima de su cabeza. O acuna a tu bebé, con su espalda a lo largo de tu antebrazo.
- Gira al bebé: Gira a tu bebé de lado, acercando sus caderas o rodillas a tus caderas. (Tu columna y la de tu bebé pueden formar una "V").
- Soporte adicional (opcional): Puedes colocar una manta enrollada o una almohada detrás de la espalda de tu bebé para apoyarlo y evitar que se aleje de ti.
- Alineación del cuerpo del bebé: Posiciona a tu bebé de manera que su oreja, hombro y cadera estén alineados. Esto le ayudará a obtener leche más fácilmente y estará en una posición cómoda.
- Guía el pecho: Si es necesario, usa el brazo que no está apoyado en la cama para dar forma a tu pecho y guiarlo hacia la boca de tu bebé.
UTV | Capsula: Forma correcta en la lactancia posición acostada
Ropas cómodas:
Para más comodidad, utiliza ropa de lactancia. Por ejemplo, una camiseta sin mangas holgada y fácil de levantar para facilitar el acceso durante la lactancia, o un sujetador de lactancia con cierres fáciles de usar con una sola mano. La camiseta sin mangas para lactancia Momcozy tiene un diseño 2 en 1 que combina un sujetador integrado con relleno fijo, por lo que no es necesario llevar un sujetador y una camiseta por separado.
Dificultades y consideraciones
Aunque la postura sea correcta, no es garantía de que no haya problemas. La lactancia en posición lateral suele considerarse una postura cómoda tanto para la madre como para el bebé, sobre todo para las tomas nocturnas o cuando la madre necesita descansar. Sin embargo, como cualquier otra posición de lactancia, conlleva riesgos y dificultades potenciales que los padres deben tener en cuenta.
Riesgos y precauciones:
- Riesgo de asfixia: Si la madre se duerme durante la lactancia, existe el riesgo de asfixiar accidentalmente al bebé. Es importante permanecer despierta durante la toma y vigilar de cerca el agarre del bebé. Debido al mayor riesgo de Síndrome de Muerte Súbita del Lactante cuando se comparte la cama, es necesario asegurarse de que si el bebé se duerme y tú te adormeces, el recién nacido sea colocado en un entorno de sueño seguro y separado.
- Drenaje del pecho: Algunas mujeres encuentran que sus pechos no se drenan completamente o uniformemente después de amamantar recostadas. Demasiada leche en los pechos puede provocar ingurgitación, conductos obstruidos, mastitis o disminución del suministro de leche, ¡así que debes estar atenta!
- Reflujo gastroesofágico (GERD): En el caso de un bebé que sufre de GERD, se recomienda no amamantar recostada, ya que es necesario amamantar en posición vertical.
Problemas comunes y soluciones:
- Agarre superficial: Puede provocar dolor en el pezón o que el bebé reciba menos leche. Si sientes dolor, interrumpe la toma momentáneamente y vuelve a colocar al bebé en el pecho, asegurándote de que abarque el pezón y la areola con la boca. Amamantar no debe doler.
- Conductos obstruidos: A veces mejora cambiando de postura.
- Problemas con la producción de leche: Normalmente se pueden solucionar ofreciendo el pecho con más frecuencia y variando las posturas.
- Bebés pequeños: Si tu bebé es muy pequeño, puedes necesitar darle apoyo extra. Usa almohadas o una manta alrededor de su trasero y parte inferior de la espalda para apoyarlo en la posición correcta.
- Bebés que no se agarran solos: Desnuda a tu bebé, déjale solo con el pañal. Permite que vaya despertando, mantén una ligera sujeción sobre su cuerpo permitiendo que se mueva con libertad. Poco a poco irá buscando el pecho hasta que se agarre. Si aun así no se agarra, intenta apretar el pecho como un sándwich para que le entre en la boca, facilitando el agarre. Si todo esto no funciona, puedes recurrir a una pezonera de tu talla.

¿Cuándo es especialmente útil amamantar recostada?
Hay momentos en que amamantar recostada es realmente útil:
- En la sala de maternidad: La posición de lactancia recostada es perfecta para amamantar cómodamente en tu cama. Los rieles de la cama pueden ayudar a asegurar que tu pequeño no se ruede mientras amamanta.
- Después de una cesárea: La posición de lado y la posición de balón de rugby son ideales para madres que acaban de tener una cesárea, ya que evita la presión sobre el abdomen.
- Tomas nocturnas: Las tomas nocturnas son muy sencillas cuando colocas a tu pequeño junto a ti en tu cama para amamantar.
- Exceso de leche o flujo fuerte: Si tienes una sobreabundancia de leche o una eyección forzada, amamantar en posición recostada puede ayudar a tu bebé a manejar el flujo de leche.
- Pechos grandes: Si tienes pechos grandes y te cuesta encontrar la posición cómoda adecuada para ti y tu bebé, la posición de lactancia recostada puede facilitar el agarre.
Otras posturas de lactancia importantes
Combinar diferentes posturas te permitirá dar el pecho a tu bebé sentada, reclinada o tumbada según la situación. Además, cambiar de posición a lo largo del día favorece el vaciado de ambos pechos y disminuye el riesgo de conductos obstruidos o mastitis.
Posición de cuna:
Es la primera posición que muchas madres utilizan, con frecuencia poco después del nacimiento del bebé. Para comenzar, sujeta al bebé entre los brazos, con la cabeza apoyada en el pliegue del brazo y la nariz del bebé frente al pezón. Usa la mano para sujetar las nalgas del bebé. Gira al bebé de costado, para que el abdomen del bebé esté en contacto con el tuyo. Después, alza al bebé hasta tu pecho. Es la más clásica y utilizada por las madres, especialmente cuando ya tienen experiencia en la lactancia. Para llevarla a cabo de manera cómoda, es importante sentarse en un sillón o silla con respaldo firme y utilizar un cojín de lactancia para sostener al bebé a la altura adecuada.
Posición de cuna cruzada:
Esta es una variación de la posición de cuna, pero con un nivel adicional de control sobre la cabeza del bebé. En este caso, la madre sostiene al bebé con el brazo opuesto al pecho que está utilizando, lo que permite guiar la cabeza del bebé hacia el pezón con mayor precisión. Esto es especialmente útil para los recién nacidos o para aquellos momentos en los que el agarre no es óptimo. Sentarse en una silla con un buen respaldo y utilizar una almohada para lactancia ayuda a mantener la postura sin generar tensión en los hombros o la espalda. La cuna cruzada te proporciona un brazo libre y más contacto piel con piel. Es una posición estupenda si tu bebé es pequeño y necesita un poco más de apoyo durante la toma. También es genial si tu bebé tiene alguna dificultad para agarrarse.

Posición de balón de rugby (o de canasto):
Esta postura es muy útil con recién nacidos, sobre todo si son pequeños, prematuros o tras una cesárea. Siéntate erguida y coloca al bebé a la altura de tu cintura. El cuerpo del bebé pasa debajo de tu brazo (como si fuera un balón de rugby). Sujétale el cuello y los hombros con la mano. El cuerpo del bebé mira hacia ti, los pies apuntan a tu espalda y sus caderas están pegadas a ti. Usa cojines como apoyo para el brazo o el bebé si es necesario. Esta postura permite ver bien el agarre y evita la presión sobre el abdomen. Es también una buena posición para las madres con senos grandes o que tienen bebés pequeños.
Postura reclinada o biológica:
La postura reclinada, también conocida como biológica, potencia los reflejos naturales del bebé. Reclínate cómodamente en una silla o en la cama. Pon a tu bebé boca abajo sobre tu pecho y deja que encuentre el pezón. Sujétale la cabeza y la espalda cuando haga falta, pero deja que el bebé busque el pecho. Esta posición ayuda a relajar tanto a la madre como al bebé, fomenta el contacto piel con piel y facilita el agarre aprovechando el reflejo natural.
Posición de caballito:
Esta es una opción poco conocida pero extremadamente práctica para bebés más grandes o con problemas de reflujo. En esta posición, el bebé se sienta a horcajadas sobre el muslo de la madre, con su espalda apoyada en su pecho, mientras se alimenta. Esta postura ayuda a mantener al bebé en una posición vertical, lo que puede aliviar problemas de gases o regurgitación. Para mayor comodidad, es recomendable sentarse en una silla firme y colocar una almohada detrás de la espalda.
Amamantar a gemelos
Dar el pecho a la vez a gemelos requiere práctica, pero con la posición adecuada es mucho más fácil. Muchas de estas posiciones son adaptaciones de las posiciones para un bebé y están pensadas para facilitar el agarre simultáneo.
Algunas posturas frecuentes para gemelos:
- Posición reclinada: Recuéstate y coloca a los bebés boca abajo sobre tu pecho. Deja que se agarren de forma natural mientras les sujetas el cuerpo. Esta postura tan instintiva es ideal para el contacto piel con piel y para recién nacidos.
- Doble balón de rugby: Colócate un bebé bajo cada brazo, con cojines al lado de cada uno como apoyo. Esta posición te da mucha visibilidad y control sobre el agarre de los dos.
- Posición en paralelo/cuchara: Coloca los dos bebés tumbados en el mismo lado de tu cuerpo y mirando en la misma dirección, como dos cucharas. Es muy útil para dar el pecho tumbada de lado.
- Postura en V frontal: Sienta a los bebés delante de ti con sus piernas mirando hacia fuera formando una V. Sus cabezas quedan sobre tu torso. Esta posición te permite ver bien el agarre de los dos y es ideal para bebés que ya controlan la cabeza.
- Doble cuna cruzada: Colócate un bebé en cada brazo, de modo que sus cuerpos se crucen sobre tu regazo. Un cojín de lactancia puede ayudarte con el peso. Esta postura se recomienda para cuando ya dominas la lactancia en tándem.
Estas posturas pueden irse alternando a lo largo del día para reducir el cansancio y facilitar el vaciado de los pechos. Un cojín de lactancia doble y el apoyo de la pareja u otra persona pueden ayudar también mucho a dominar estas posiciones en las primeras semanas.

Consejos generales para cualquier postura de lactancia
Elijas la postura que elijas, estos consejos te ayudarán a que la experiencia sea más agradable para ti y para el bebé:
- Busca una buena postura con apoyo: Usa una silla firme con reposabrazos y colócate cojines detrás de la espalda y bajo los brazos. Un reposapiés o una caja dura te ayudarán a mantener una buena postura y evitarán sobrecargar la espalda y los hombros.
- Buena sujeción de los pechos: Cuando los pechos están llenos de leche pesan más. Sujétalos con la mano al dar el pecho, sin tapar el pezón ni la areola para facilitar el agarre. Puedes usar una toalla doblada bajo el pecho para conseguir una posición óptima.
- Sujeta al bebé: Asegúrate de que su barriga toca la tuya y que su cabeza está alineada con el pecho. Usa un cojín de lactancia, una manta doblada o tu brazo para una buena sujeción, sobre todo tras una cesárea.
- Cambia de posición: Ir variando la posición a lo largo del día reduce las molestias en los pezones, los conductos obstruidos e infecciones como la mastitis.
- Ofrece ambos pechos: Da los dos pechos en cada toma o alterna el que ofreces primero. De esta forma, estarás favoreciendo la producción y evitarás la ingurgitación.
- Relájate: Estar tranquila favorece la salida de la leche y convierte la lactancia en un momento especial con el bebé.
¿Cómo saber si mi bebé come lo suficiente?
Los pañales de tu bebé son excelentes indicadores de si está ingiriendo lo que necesita.
- Puesto que la primera leche que su recién nacido recibe (llamada calostro) es concentrada, es posible que el bebé solo moje uno o dos pañales hasta que comience a bajar la leche, lo que suele ocurrir unos 3 o 4 días después del nacimiento.
- El bebé mueve el vientre dos o más veces por día y su excremento tiene el aspecto de semillas amarillentas. En general, esto ocurre después de cada toma durante las primeras 4 semanas de vida. Después de aproximadamente un mes, los bebés amamantados mueven menos veces el vientre y muchos tal vez no lo hagan todos los días.
- Hace entre ocho y doce tomas al día. Este es un buen punto de referencia al principio, generalmente durante el primer mes porque las tomas frecuentes ayudarán a estimular su producción de leche. Una vez que la producción de leche esté bien establecida, la lactancia debe ser a demanda (cada vez que el bebé tenga hambre), aproximadamente cada 1 a 4 horas. Pero recuerda que, si tienes suerte, es posible que tu bebé se alimente cada hora durante un tiempo y que después duerma unas 4 o 5 horas seguidas.
Si el bebé parece estar tomando una cantidad suficiente de leche, pero continúa succionando durante una hora o más, es posible que esté mamando para consolarse más que para alimentarse. Si tu bebé muestra señales de succión no nutritiva (o tranquilizadora), tal vez desee ofrecerle el pulgar o la mano para que succione. Considere la posibilidad de darle un chupete, pero hágalo únicamente una vez que la lactancia esté correctamente establecida (en general, después del primer mes).
¿Cuándo acudir a un profesional de la salud?
Pide ayuda si:
- El bebé no gana peso según los parámetros habituales.
- La lactancia es dolorosa o los pezones presentan grietas o sangran.
- Tienes síntomas de infección (fiebre, enrojecimiento, escalofríos, etc.).
- El bebé no moja o ensucia suficientes pañales.
Una consultora para la lactancia, que es una experta en lactancia materna, podría ayudarte. También puedes pedirle información sobre un grupo de apoyo a tu equipo de atención médica. O bien el equipo podría ayudarte a encontrar un consejero par, que es una persona que ya ha amamantado y podría ayudar.