El trastorno de acumulación compulsiva, antes a menudo confundido con el Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC) o una simple falta de organización, se reconoce ahora como una condición de salud mental propia. Afecta no solo a adultos, sino que también puede manifestarse en niñas y niños, a veces tan jóvenes como de 6 o 7 años. Comprender esta condición es el primer paso fundamental para poder brindar apoyo efectivo a un hijo que la padece.

¿Qué es el Trastorno de Acumulación Compulsiva?
El trastorno de acumulación es una condición de salud mental que hace que las y los niños guarden toda clase de cosas, como piedras, papeles e incluso comida. Quienes tienen este trastorno desarrollan un fuerte apego emocional a sus pertenencias y se alteran mucho cuando se les pide que las desechen. Una de las cualidades que distingue la conducta acumuladora primaria de las obsesiones/compulsiones propias del TOC es su carácter egosintónico, acercándose más a la idea sobrevalorada que a la idea intrusiva per se. A partir de este mayor grado de egosintonía puede explicarse la menor adherencia al tratamiento y conciencia de enfermedad entre este grupo de pacientes.
Manifestaciones en Niños
Cuando pensamos en acumuladores, visualizamos a una persona adulta que ha llenado un hogar con tantas cosas que hacen difícil, si es que no imposible, caminar, sentarse o realizar actividades básicas. Sin embargo, niñas y niños también pueden ser acumuladores, a veces a partir de los 6 o 7 años. A pesar de que los niños que acumulan no tienen el control de la casa para esconder las cosas que adquirieron de manera compulsiva, sí llenan sus habitaciones hasta que el funcionamiento se ve seriamente afectado.
La acumulación en niños se puede manifestar como una ansiedad extrema por perder sus posesiones. Incluso pueden tener rabietas o reaccionar con violencia si sus padres intentan limpiar o deshacerse de cosas. Los niños que desarrollan el trastorno de acumulación pueden no solo sentir una ansiedad y angustia severas si les quitan las cosas, sino que también pueden hacer berrinches, llorar y gritar, o incluso reaccionar violentamente y entrar en pánico, patear o golpear a sus padres o romper cosas.
Diferenciando la Acumulación de Otros Comportamientos
El volumen de cosas escondidas en la habitación de una niña o un niño no es lo único que diferencia a alguien que acumula cosas de quien tan solo no se sabe organizar o se acostumbró al desorden: es la forma en que la niña o el niño se siente respecto a las cosas que guarda y su reacción cuando alguien le obliga a deshacerse de ellas. La mayoría de los niños que tienen muchas cosas algo desorganizadas no se molestan si ocasionalmente alguien limpia y guarda, o se deshace de algunas de ellas. Pero quienes acumulan sí se molestan.
Es importante distinguir la acumulación de un simple desorden o del coleccionismo. Las personas desordenadas o propensas al desorden suelen sentirse cómodas invitando a otros a su casa. A pesar del desorden, es posible acceder a sus habitaciones y estas pueden utilizarse para su propósito original. Las personas que coleccionan tienden a exhibir con orgullo sus objetos y sus colecciones les producen sensaciones de placer, no de culpa, vergüenza o ansiedad, usualmente asociadas a la acumulación compulsiva. Las personas que acumulan suelen hacerlo con una intensidad que las distingue de los coleccionistas y la gente desordenada.

Síntomas del Trastorno de Acumulación Compulsiva
A diferencia de una niña o un niño que colecciona objetos específicos, como tarjetas de béisbol, quienes presentan el trastorno de acumulación reúnen todo tipo de cosas, aparentemente al azar. Los especialistas suelen hacer preguntas como: "¿Puedes ver el piso de tu habitación?", "¿Puedes sacar la ropa limpia de tu armario? ¿O está tan lleno de cosas que no puedes meterte ahí?", "¿Puedes dormir en tu cama o tu cama es el almacenamiento temporal para todo?". Estas preguntas buscan determinar si el desorden afecta el funcionamiento normal del espacio.
Los niños que son acumuladores a menudo no entienden por qué lo hacen. La sensación que tienen cuando recogen algo es una sensación de deseo: "Eso se ve genial. Realmente lo quiero. O lo necesito. Esto me podría ayudar de alguna manera". La ansiedad surge cuando se les obliga a deshacerse de algo, o cuando alguien mueve o toca el objeto sin su permiso. Algunas razones comunes por las que los niños acumulan son:
- Creen que los objetos tienen sentimientos y se sentirán solos o tristes si los guardan o tiran.
- Se apegan a cosas que están relacionadas con buenos recuerdos y pueden sentir que tirar el objeto significaría tirar también el recuerdo.
- Tienden a recoger y guardar cosas de la calle (monedas, palos, bellotas, etc.) que terminan amontonadas en casa, en lo que se describe como un patrón de hacer montañas de cosas que están "aquí mientras tanto".
- Se preocupan de que si ponen las cosas en un cajón, se olvidarán de ellas, y eso podría molestar a las cosas, que también tienen sentimientos.
Factores de Riesgo y Comorbilidades
El trastorno de acumulación suele ser hereditario. Aproximadamente la mitad de las niñas y los niños con el trastorno de acumulación tienen un familiar con este trastorno. No es inusual que los niños que acumulan sean hijas o hijos de acumuladores; de hecho, alrededor del 50 por ciento de las personas que acumulan, de acuerdo con el DSM-5, tienen un familiar que también acumula.
La acumulación, que es un trastorno de ansiedad, a menudo aparece junto con otras condiciones. Cuando aparece en niños de tan solo 6 o 7 años, generalmente se presenta junto con el TOC u otro trastorno de ansiedad. Los niños que solo desarrollan el trastorno de acumulación generalmente son preadolescentes o mayores. Se utilizan medicamentos para tratar otras afecciones, como la ansiedad y la depresión, que suelen ocurrir junto con el trastorno de acumulación compulsiva.
Existe cierta evidencia de una asociación entre la acumulación y el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), lo que "probablemente aumente las dificultades de la persona con la distracción y la adquisición compulsiva". Además, la acumulación está relacionada muy específicamente con otras características fenotípicas de un único síndrome específico: el síndrome de Prader-Willi (SPW), centrándose en la acumulación de alimentos.
Diagnóstico del Trastorno de Acumulación Compulsiva
Para diagnosticar este trastorno, lo mejor es acudir a un proveedor de atención para la salud mental experto en el diagnóstico y tratamiento de esta afección. No se suele buscar tratamiento para el trastorno de acumulación compulsiva directamente, sino para otros problemas comórbidos, como la depresión, la ansiedad o problemas de pareja. El espacio donde la persona vive suele estar muy desordenado debido a la acumulación de objetos, lo que es un indicativo clave.
El examen de salud mental incluirá preguntas sobre el bienestar emocional. El proveedor de atención para la salud mental puede pedir permiso para hablar con familiares y amigos. Suelen ser útiles las fotos y los videos de los espacios habitables y las áreas donde se guardan los objetos que generan el desorden para obtener una imagen holística de las dificultades de la persona.

Tratamiento del Trastorno de Acumulación Compulsiva en Niños
El tratamiento del trastorno de acumulación compulsiva puede ser difícil, pero eficaz si se sigue esforzándose para aprender nuevas habilidades. Es importante que los padres participen activamente en el tratamiento de los niños con trastorno de acumulación compulsiva. Algunos padres pueden creer que permitirle a su hijo obtener y guardar una cantidad innumerable de cosas podría ayudar a disminuir el nivel de ansiedad del niño y evitar peleas familiares, pero esto a menudo exacerba el problema a largo plazo.
Terapia Cognitivo-Conductual (TCC) y Exposición con Prevención de Respuesta (ERP)
La terapia cognitivo-conductual (TCC) es el principal tratamiento para el trastorno de acumulación compulsiva. Para menores de ocho años, los terapeutas trabajan con la familia para controlar el comportamiento de la niña o el niño. Para mayores de ocho años, puede ayudar la TCC con un terapeuta con formación específica en el tratamiento de la acumulación. La TCC ayuda a niñas y niños a entender por qué sienten la necesidad de acumular, enseñando a controlar mejor las creencias y los comportamientos vinculados al desorden.
El tratamiento de primera elección para la acumulación, como ocurre con el TOC, es una forma de terapia llamada exposición y prevención de respuesta (ERP). Este enfoque terapéutico se basa en habilidades y se aplica de la siguiente manera:
- Los niños traen cosas que han estado guardando y las califican en una escala de cero a 10, en función de cuánto sienten que las necesitan.
- Después, comenzando con los objetos menos queridos, trabajan en poder desprenderse de ellos.
- Al principio, el terapeuta puede sugerir que los artículos elegidos se queden en su consultorio, y que el niño pruebe vivir sin ellos durante una semana para ver cómo se siente. Estas exposiciones ayudan a debilitar la creencia de los niños de que no pueden vivir sin estas cosas.
- Un sistema de recompensa les otorga puntos para que puedan adquirir algo que les parezca valioso (incluida una actividad que disfrutan particularmente), si pueden deshacerse de una cierta cantidad de cosas al día.
- El objetivo es reducir la velocidad con que se adquieren cosas, y ayudar a los niños a comprender que un objeto puede ser atractivo o posiblemente valioso, pero aun así no es algo que deban poseer. Se trabaja la diferencia entre "necesidad" y "deseo".
- A veces se hacen "tratos" con los niños: "si realmente crees que quieres esto y/o que lo necesitas, entonces tienes que hacer espacio para ello deshaciéndote de otra cosa".
Un aspecto importante del tratamiento es que los terapeutas no juzgan el valor (o la falta de valor) de lo que recolectan sus pacientes, ya que existe mucha vergüenza asociada al trastorno. El objetivo final de la terapia es que disminuya la necesidad de acumular y que los niños desarrollen flexibilidad, puedan deshacerse de cosas, así como limitar la cantidad de cosas nuevas que adquieren y mantener sus habitaciones habitables. Pero también ayuda si los padres son flexibles y "den cierto margen, sin llegar a un nivel de desorden que resulte peligroso".
Medicamentos
Actualmente no existen medicamentos aprobados por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) para tratar el trastorno de acumulación compulsiva específicamente. Sin embargo, a veces se utiliza la medicación junto con la terapia para tratar otras afecciones, como la ansiedad y la depresión, que suelen ocurrir junto con el trastorno de acumulación compulsiva. Los medicamentos de uso más común son un tipo de antidepresivo denominado inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS).
Consejos para Padres y Familiares
Si tiene un ser querido con trastorno de acumulación compulsiva, es fácil sentirse abrumado emocionalmente. Es posible que se sienta frustrado por la constante falta de éxito en lograr que el acumulador cambie su comportamiento, molesto por cómo vive o estresado por todo el conflicto que crea en su relación. Si tiene que compartir un espacio con el acumulador, las cosas pueden sentirse incluso peor. Aunque nadie debería tener que vivir en condiciones de hacinamiento o insalubridad, es importante recordar que su ser querido no ha elegido volverse un acumulador. El trastorno de acumulación compulsiva es un problema de salud mental complejo y ayudar a alguien va más allá de limpiar su desorden. De hecho, si se hace sin su consentimiento, deshacerse de las posesiones del acumulador suele hacer más mal que bien. En lugar de eso, estas pautas pueden ayudarle a abordar los aspectos emocionales del trastorno de acumulación compulsiva, así como los retos prácticos.
¿Acumuladores compulsivos? Trastorno de acumulación: características, diagnóstico, tratamiento DSM V
Qué hacer al hablar con un ser querido que acumula
- Infórmese primero: Puede ser tentador considerar la acumulación compulsiva como una elección o un defecto personal. Pero cuanto más entienda sobre el trastorno, más fácil será ser empático y ofrecer el apoyo adecuado.
- Escuche y utilice el mismo lenguaje: Las personas que acumulan no suelen referirse a sus posesiones como "chatarra" o "basura". Escuche cómo se refiere su ser querido a sus posesiones, como "colecciones" o "cosas", y refiérase a ellas así también. Esto puede ayudar a crear confianza y comprensión.
- Enfóquese en la seguridad: En lugar de decirle que acumular está mal, enfóquese en las preocupaciones por su seguridad (riesgo de caídas, incendios). Enfatizar la reducción de daños y cómo pueden colaborar para reducir el riesgo, muchas veces puede iniciar el proceso de cambio.
- Ofrezca su ayuda: Las personas que acumulan a menudo tienen dificultades para tomar decisiones y encontrar la motivación para cambiar. Su asistencia y comprensión pueden ser cruciales. La clave está en ofrecerse a trabajar juntos, al ritmo de su ser querido.
- Anime a buscar ayuda profesional: Puede ayudar ofreciéndose a investigar sobre terapeutas, grupos de apoyo y programas de tratamiento. Hable sobre las opciones disponibles y ofrézcase a acompañarle a las citas.
Qué no hacer al hablar con un ser querido que acumula
- No juzgue: Las personas con trastorno de acumulación compulsiva suelen estar socialmente aisladas y sienten culpa y vergüenza. Intente escuchar sin juzgar, ni con palabras ni con lenguaje corporal.
- No discuta: Intentar tomar el control u obligar a actuar de una manera específica solo alimentará la ira y el resentimiento. El apego que su ser querido siente por sus posesiones es real y ninguna discusión lo cambiará.
- No intente minimizar el trastorno: No tiene soluciones sencillas y se necesita algo más que limpiar el desorden. Es un proceso gradual, y habrá retrocesos.
- No sea desalentador: Es fácil frustrarse, pero enfocarse solo en lo negativo hará que la persona se ponga más a la defensiva. Intente ser alentador reconociendo primero los aspectos positivos del hogar.
- No diga qué desechar ni toque pertenencias sin consentimiento: Los objetos pueden parecer inútiles, pero es importante permitir que la persona acumuladora sienta que tiene el control. Sea respetuoso, deje que decida de qué deshacerse y pida permiso antes de tocar cualquier cosa.
- No incite la acumulación: No se ofrezca a guardar objetos ni pague por un espacio de almacenamiento adicional. A largo plazo, solo empeorará el problema.
- No arregle el desorden del acumulador: Aunque es bueno ayudar cuando soliciten ayuda, no asuma usted todas las responsabilidades.
Estrategias Adicionales y Cuidado del Cuidador
Motivar a alguien para que empiece y no abandone el proceso de cambiar su forma de acumular objetos es uno de los aspectos más difíciles. La idea de deshacerse de las posesiones existentes y resistir el impulso de comprar más puede ser emocionalmente desgarradora para el acumulador.
- Mantenga expectativas realistas: Los cambios suelen producirse gradualmente y es probable que haya retrocesos. Propóngase reducir los peligros en el hogar de su ser querido, no una casa perfectamente ordenada.
- Controlar el estrés: Tratar con alguien que padece este trastorno puede causar mucho estrés, ansiedad y tensión. Cuanto más estresado y ansioso se ponga el acumulador, más probabilidades tendrá de volver a sus comportamientos negativos.
- Resuelva los conflictos de forma positiva: Reaccionar con enojo o comentarios hirientes solo los distanciará.
- Vea más allá de la acumulación: El trastorno es solo un aspecto de su identidad. Haga tiempo para hablar de otros temas e intereses, y enfatice sus fortalezas.
- Aborde cualquier condición subyacente: Problemas de salud mental como la depresión, la ansiedad o el TOC pueden contribuir a la acumulación.
- Enfóquese en la reducción de daños: El objetivo es solo deshacerse de los objetos suficientes para mantenerlo a salvo, no necesariamente vaciar la casa.
- Establezca objetivos alcanzables: Al ordenar, intente ocuparse al principio de una pequeña pila o de un solo cajón. Empiece por los objetos que sean más fáciles de tirar, como recibos viejos.
- No tome decisiones por su ser querido: Aliéntelo a asignar sus posesiones a pilas de “conservar” o “desechar” en lugar de “decidir más tarde”.
- Identifique los hábitos de compra: ¿Qué ocasiona que la persona adquiera más cosas? ¿Es por descuentos, aburrimiento, soledad o estrés?
- Celebre incluso las pequeñas victorias: Deshacerse de unas pocas cosas es motivo para felicitar a su ser querido (y a usted también).
Mientras ayuda a su ser querido, es importante no dejar que la acumulación compulsiva de este se apodere de toda su vida. Para mantener un buen estado de ánimo y sus niveles de estrés bajos, no descuide sus propias necesidades de salud y otras relaciones.
Acumulación de Posesiones Digitales y Animales
En el contexto actual, en que estamos inmersos en un mundo digital, la acumulación también se asocia con información electrónica. Esto puede generar dificultades para encontrar información o reducir la capacidad de funcionamiento de su dispositivo, llevándolos a realizar más compras. Las dificultades asociadas con la adquisición excesiva también pueden aplicarse a los teléfonos móviles: por ejemplo, evitar eliminar aplicaciones de un teléfono inteligente puede hacer que el teléfono se vuelva lento y no responda.
Según el Consorcio de Investigación sobre la Acumulación de Animales, entre los criterios para identificar la acumulación de animales, destaca tener más animales de compañía de la cifra habitual, no proporcionarles siquiera los cuidados mínimos de nutrición, saneamiento, alojamiento y atención veterinaria. Las personas que acumulan "tienden a descuidarse a sí mismas y a sus animales, a menudo niegan la situación y no reconocen la negligencia". Si este es el caso, es fundamental hacer lo que sea mejor para las mascotas, buscando ayuda profesional para garantizar su bienestar.